DISCLAIMER:
Holaaaa como están por hay?.. A qui les traigo una nueva adaptación por eso quiero aclarar que la historia es de MaraGaunt la cual me ha permitido usarla con estos personajes que a mi tanto me gustan ..
Como saben los personajes tampoco son mios son de Suzanne Collins(la cual mato a mi querido Finnick y a Prim y en fin mato a muchos la verdad).
Sin nada mas que decir les dejo la historia y espero que les guste
Peeta
Escuché un golpeteo mientras miraba las llamas de la chimenea.
– Jefe, ¿puedo entrar?– preguntó la voz de Fabian del otro lado de la puerta, normalmente entraba sin permiso ya que era una persona de confianza, pero el estado irascible mío en el ultimo mes le hacían ser cauteloso, aunque no tuviera necesidad de serlo. Él era el segundo al mando en mi burdel, él había dejado a cargo de todo en aquellos fatídicos días donde mi vida cambió tan radicalmente.
– Sigue...– dije con la voz seca.
Entró en el despacho trayendo bajo su brazo el libro de contabilidad. Habíamos concertado que fuera él quien también llevara las finanzas, ganaba bien por que aparte de lo que se hacia con las damas tenia su sueldo como mi segundo administrador.
– ¿Que...?– le increpé cuando noté que me miraba de reojo y por mas tiempo del normal, jamás me había gustado que alguien me mirara tan fijamente, como si quisiera ver debajo de mi piel y solo a una persona se lo había permitido y se lo permitiría…
– ¿Se siente bien?– me preguntó algo contrito, y me sorprendió ver un atisbo de preocupación en sus ojos. Con él había estado desde el principio de todo. Aunque sabia que yo había hecho lo imposible por evitarlo me conocía mucho mejor que las demás personas… desgraciadamente a él no podía mentirle, me pasaba lo mismo con el señor Everdeen… me dolía mentir a gente que parecía realmente sincera.
– No, no me siento bien – admití.
Seguramente él había notado la expresión austera, muerta y enfermiza de mi cara, las ojeras que seguramente tendría, mi aspecto desmejorado.
Mi vida se había unido al piso y la verdad de eso era tan patente como que estaba vivo. No había dormido pensando en ella, ocupaba todos mis pensamientos coherentes e incoherentes, los lujuriosos como los puros, mi cabeza rondaba en los recuerdos de ella, de sus gemidos, de su risa, de su piel, de su olor característico, sus ojos curiosos, su todo…
Estaba loco y lo sabia, tanto así que me pareció verla ahí, frente a mí, riendo de mi desgracia, pero hasta su risa de burla era encantadora… Cada vez que la recordaba un calor insoportable inundaba mi pecho, me ahogaba la garganta…por que la realidad de que la deseaba aun.
Nacía de otra realidad mucho más inocente y pura pero igual de ensarzante, igual de quemante y que había aceptado tiempo atrás, me había enamorado obsesivamente de IsaKatniss Everdeen y cada segundo que pasaba sin ella era como si con unas pinzas alguien arrancara cada pedazo de mi dolorosa alma.
– ¿Hay algo que pueda hacer por usted?– me preguntó Fabian intentando hacerme el dolor llevadero, me ofreció esa ayuda completamente extrañado de lo que mis ojos debían estar dejando translucir en ese momento.
– No, pero…– nunca había empleado la palabra con él – Gracias –
– Es por una mujer ¿verdad?– añadió él. Demonios. Era demasiado acertado para ser gigoló contador…lo miré endiablado por que lo había descubierto sin haberle dado información significativa, pero no podía negarlo, si era por una mujer, la más maravillosa mujer que el mundo y Dios habían creado y la que a la vez era capaz de dejarme en este estado lamentable.
– Si…– acepté con resignación.
– ¿La mujer del contrato?–
– ¿Me vas a someter al interrogatorio de las veinte preguntas?– espeté groseramente.
– No, jamás lo irrespetaría, solo pensé que debía hablar de eso, tal vez para hacerlo menos doloroso…– añadió con filosofía.
¿Qué era aquella extraña marea de sensaciones que tenia en mi pecho? Por un instante desee ser un niño para poder echarme a llorar sin sentir vergüenza.
Nunca había confiado en nadie. Sin pensarlo comencé a desbocarme y a contarle todo lo que había pasado desde el momento en que puse un pie fuera del burdel. Sorprendentemente me escuchó atento como si fuera un relato que valiera la pena oír de mis labios, su atención me obligó a seguir aunque no lo sintiera realmente como una obligación.
Le hablé de Katniss, de su risa, del modo en que ella había desconfiado de mí a pesar de haber dicho que me amaba y el apasionado y silencioso modo en que la había amado yo.
Cuando termine escondí mi rostro entre los brazos extendidos confesando la peor de mis verdades
– La necesito…ahora…siempre…con una intensidad que me arrolla, sabría si estoy vivo solo tendiéndola frente a mí…–
– Realmente la ama ¿verdad?– dijo él en una voz demasiado profunda, como esa verdad. Asentí en silencio, él dejo el libro sobre la mesa.
– Siento mucho que las cosas hayan terminado mal.
– Yo mas...– dije contra mis manos – Hubiera querido darle todo–
Y mas, si hubiera estado en mis manos. Pero era tarde, ella no quería nada de mí y debía entenderla, debía aceptarlo a pesar de que me doliera en lo más profundo del corazón que había creído no tener.
Reaccione un poco y decidí apartar el tema para cuando Fabian no estuviera aquí, cuando pudiera echarme a llorar como un niño sin sentir la mirada acusadora de nadie, sin sentir que era juzgado por haber aprovechado la inocencia que una mujer había tenido el valor de darme. Tomé la ultima de las facturas, la mas larga de todas en la que había plasmada una suma de dinero millonaria, le pregunté y él hablo de la poderosa cantidad por los últimos servicios prestados…
– ¿Quien presto el servicio?– pregunté sin entender.
– Usted...– dijo él sencillamente – la cuenta depositante es la de IsaKatniss…–
– Everdeen…..– terminé yo, él se calló cuando el apellido resonó en mis labios, reconociendo de quien era, yo me quedé de piedra ya que solo lo había mencionado una vez a Fabian, fue como miel en mis labios, como caricia a mis sentidos. Hacia un mes…ella había girado el dinero a mi cuenta.
Me sentí mal, muy mal, y más mal aun recordando los términos en los que nos habíamos separado. Mi Katniss… no…negué con la cabeza, era el primer y el último servicio que prestaría gratis y por placer propio y contra eso ella, lamentablemente, no podía hacer nada. Tenia un plan y si ella no respondía me habría convencido de que su amor era solo pasajero.
–Devuelve el dinero a la cuenta depositante– dije con voz ruda.
–Pero señor...–
– Ni lo quiero, ni lo necesitamos, lo sabes mejor que nadie, devuélvelo y acomoda nuevamente la contabilidad–
Él nunca refutaba mis decisiones y esta vez tampoco lo hizo.
La idea de volver a ver a Katniss se me clavó en la mente como un arpón. Podrían pasar meses, pero juré ante dios y el diablo que la vería de alguna manera, así me decepcionara después.
Un mes después…
La mujer me estaba besando en el cuello y yo permanecía incólume, incapaz de tocarla esperando que lo normal en un hombre mas no en mi pasara, pero nada de lo que ella hacia me encendía, sentí sus labios en mi pecho y el ansia de que la complaciera.
Si, había intentado hacer mi trabajo de nuevo, pero nada, ni siquiera la más guapa mujer hacia hecho que mi libido se despertara. Había dejado de lado mi lujuria para remplazarla por un sentimiento de añoranza que solo una persona podía sofocar, al pensar en ella y ver a esta mujer sobre mi me sentí sucio y traidor a pesar de saber de sobra que IsaKatniss no quería saber nada de mi. Aparté a la mujer, pero ella insistió en pegarse a mí, la seguí apartando y me puse de pie.
–Por favor, vete– le dije en tono medio cordial.
Al mirar mi cuerpo sin respuesta lo entendió rápidamente, No dijo nada lo cual me pareció sorprendente, pero no estaba mas sorprendida que yo…siempre que había querido había logrado despertar mi cuerpo, pero esta vez ni por mas que lo deseara, por mas que fuera estimulado lograba sacar ninguna reacción…
Cuando escuché que la puerta se cerraba fui hasta el mini bar y me serví un vaso de ginebra, pero no me dio la satisfacción deseada me senté en la cama y enterré mi cabeza en las manos agitándome el ya despeinado cabello. Debía olvidarme de ella y lo sabia pero mi cuerpo, traicionero, y mi alma y corazón no concordaban con los deseos de mi mente, nada podía borrar de mi alma y cuerpo el sabor de su piel, el olor de su tacto, todas mis esperanzas se fueron a pique, dejándome el sabor amargo del desamor por encima del sabor de la esperanza.
Mi comportamiento había cambiado, no hablaba sino con Fabian, todas las noches intentaba describirle como me sentía y el tema de ella salía a flote siempre, acababa describiendo como era ella para mi una y otra vez, me preguntaba si él no estaba aburrido de escucharme repetir lo mismo una y otra vez. Estaba amargado, era el jefe huraño y mal encarado que mis empleados nunca habían visto, encerrado en mi gloriosa habitación pensando en una sola mujer y en cuanto deseaba tenerla a mi lado, en mi cama, todos los días de toda la vida.
Vacié el vaso de la ginebra y lo lancé contra la pared con rabia contenida. Respiré profundo y decidí calmarme, de todas maneras y a aunque lo intentara todo, no iba a conseguir descanso ni tranquilidad.
Me recosté en la cama cuando terminé y me dediqué a mirar el techo por mucho tiempo. Más adelante, como siempre, me sumí en un sueño intranquilo y nada profundo, lo suficiente para crear imágenes y ensoñaciones, para desprenderme un poco de esa horrible realidad.
No conocía el escenario de mi sueño, el que mi mente estaba proyectando para mis ojos, sabía que era demasiado verde y esplendoroso para tratarse de un lugar cercanamente real, o uno que hubiera visto antes.
Había árboles y hasta el aire era real…di varios pasos intentando enfocar la imagen que venia a lo lejos, la adelante lentamente bebiendo el escenario que me hacia sentir milagrosamente tranquilo. Cuando pude identificar la imagen vi que frente a mi había una fuente de la cual manaba agua cristalina, agua que aun sin estar sediento daba ganas de probar, acerqué la mano y la hundí en esa agua agradablemente fresca. Saqué la mano rápidamente cuando escuché la voz de un niño riendo.
Adelanté mis pasos curiosos ya que nunca, en toda mi vida, había soñado con niños, me acerqué mas y pasé a la fuente tras de la cual se hallaba una persona agachada de vuelta, una mujer, tenia el cabello largo hasta la cintura color marrón, una que conocía demasiado bien para saber de quien se trataba. A su lado había una niña, de espaldas también, ambas jugaban una con el cabello de la otra, de un color nada parecido…El de Katniss marrón, el de la chica, dorado…broncíneo…
Las llamé pero de mi boca no salió ningún sonido o no me escudaron en absoluto.
Súbitamente Katniss se puso de pie y tomó a la niña en sus brazos, lentamente, como si con cada paso quisiera torturarme, ella se dio la vuelta y me miró, la sentí tan cerca de mí, quise tocarla pero sin poder evitarlo me fijé en la niñita que cargaba en brazos…
Abrí los ojos rápidamente y con la única imagen con que me encontré fue con la del techo de mi amplia cama. Me toqué la frente, que estaba sudando y mi mente se lleno de visiones que no pedí pero que sin embargo había anhelado en mis largas y solitarias noches.
Mi cuerpo sobre el suyo, mis manos en sus manos, mis labios en sus labios, ninguna barrera que nos impidiera amarnos, piel contra piel, contacto directo… Ni siquiera la protección entre nuestra unión… la carne suave amoldándose a mi, cada neurona consiente de cada una de las células de su epidermis. Katniss y yo nos habíamos amado sin restricciones y recordé mi hondo deseo de haberle hecho un hijo, para nunca haberla dejado ir, deseo que había pasado al olvido ante la idea de perderla.
¿Y si ella estaba embarazada?
Recordé mis millonarias cuentas…la cantidad libre de dinero del que disponía…recordé el odio a su madre y la decepción de su padre…
Madge…
Salté de la cama y corrí hacia el escritorio completamente poseído por la ansiedad la angustia, pero con una feroz esperanza que me atravesaba las costillas como una lanza.
– Investigadores privados VitalLife– contestaron al otro lado de la línea.
Muy pronto sabría….
Katniss
Madge me recibió en su casa mientras la cruenta y amarga decepción pasaba dejando su huella, accedí por que era mejor estar acompañada en momentos de crisis para no caer en la locura de la traición y el desamor, esa locura que en ocasiones nos llevaba a hacer "locuras".
Al final me convenció de que me fuera a vivir con ella, dejé mi casa de alquiler y trasladé mis cosas a la casa de ella, en donde practicante me alquiló un cuarto. Lo adorné con pocas cosas. En ocasiones Madge se esforzaba en cantidades por hacer algo que me complaciera y bajo ninguna circunstancia dejaba que me quedara sola en la casa. Salía con ella y con Gale pero esto era peor, no me consideraba en absoluto una compañía agradable ni mucho menos me daba ánimos ser la violinista de la perfecta y amante relación que ellos mantenían.
A los cuatro días de regresar mi candorosa madre llegó al límite de su intento por hacerme la vida aun más miserable. La invitación a la boda de Seneca y Delly, con dos días de retraso para ser exactos, lo que había pasado no había impedido que mi madre obtuviera lo que quería, a su mas apreciada hija casada finalmente. Pensé en esos dos y como seria la convivencia en el matrimonio. A pesar de todo tuve pesar, no llevarían ni un mes juntos y yo ya daba por sentado que se odiarían, los dos caracteres tan asquerosamente parecidos iban a crear una explosión, ella le seria infiel y a él ni le importaría por que estaba ciego por ella, luego él seria infiel al darse cuenta el tipo de persona que era ella…
Pensé en mi madre, debía estar en una nube con sus amigas chismosas, hablando de su hija querida y dando leve información sobre su otra hija que vivía en la ciudad…el rechazo de mi madre me afectaba, haciendo que mi autoestima descendiera un par de centímetros mas, pero curiosamente desde pequeña ya me había hecho una idea y no era tan doloroso como debería…
En fin…
Esa invitación terminó en las brasas de la estufa de la cocina, donde debía estar, junto con todos los recuerdos de mi madre…yo nunca volvería a verla…no me importaba lo que pasara con ella así como a ella no le importaba lo que pasara conmigo, mas claro no podía cantar una mirla.
Conseguí un trabajo de secretaria, ganaba lo suficiente para mantener una vida sin lujos pero cómoda, ayudaba a Madge con los gastos así a ella no le gustara pero tampoco me podía echar a las petacas por que ella me lo estuviera pidiendo, tendría que haber alguna manera de compensarle todo lo que ella estaba haciendo por mi.
Mi padre nunca volvió a llamar pero yo entendía sus razones, no debía ser cómodo que la niña que siempre habías considerado de tus ojos de repente se desinhibiera hasta el punto de llevar un prostituto a casa por el afán de no quedar con mala reputación. Aunque me dolía debía aceptar, al menos por un tiempo, que él no me hablara, que se mantuviera a distancia, yo lo haría pero sabía que no podía vivir mucho tiempo con su indiferencia. Él era la única persona de mi familia aparte de mis primos que alguna vez había demostrado verdadero cariño por mí.
Habían pasado casi dos meses, pero aun sentía la herida abierta como el primer momento, había hecho muchas cosas, había intentando pensar en otras pero debía aceptar que al menos durante mucho tiempo y a menos que me hiciera un tratamiento intensivo, me iba a costar sobrellevar todo esto.
Madge se preocupaba mucho por mi salud, la verdad ese mes había bajado demasiado de peso, era aun más delgada que antes, mi apetito había desmejorado. No me sentía mal, solo que comer no me daba satisfacción, nada me la daba, a veces no podía soportar la mirada compasiva y preocupada de Madge, trataba de decirle que se preocupara por mi, pero sabia que lo hacia con buena intención.
En ese momento el despertador sonó y en mi llanto de la noche anterior se me había olvidado programarlo para que me despertara mas temprano, el señor Brooks me iba a asesinar…estaba segura.
Me levanté rápidamente apartando las cobijas pero apenas había dado dos pasos hacia el baño cuando un velo negro cruzo por mi vista y empecé a ver estrellitas y a sentir que el piso debajo de mi se movía como un barco en plena tormenta, me agarré a lo mas cercano que tenia para no caerme, la mesa de noche, y parpadee varias veces tratando de aclararme los ojos. El velo se deshizo lentamente y las estrellitas también se esfumaron…miré mis nudillos blancos por la presión y me solté lentamente, asocié este mareo a la cantidad de tiempo que hacia que no comía realmente. Solo bebía agua y de vez en vez un tostada cuando no sentía el estomago tenso ni a Peeta en mi cabeza.
Di tres pasos más pero se había ido tan rápido como había llegado, entré a la ducha y me bañé rápidamente.
Cuando terminé de cepillarme el cabello al mismo tiempo que acomodaba los pendientes me puse los tacones y la falda y salí corriendo bajando las escaleras.
– ¿Katniss?– me dijo Madge antes de que cruzara la puerta, estaba en la cocina y me estaba ofreciendo un vaso de zumo.
–Lo siento, Madge, pero voy retrasada…– dije apenas con aliento por la rapidez con que corría, le lance un beso en el aire y abr la puerta.
– ¡Espera!– dijo, me detuvo y retrocedí dos pasos ella me lanzó las llaves del auto. – Llegaras más rápido…–
– ¡Te adoro!– le dije me dirigí al garaje y entre rápidamente en el auto, Madge en momentos como este de verdad sabia sacarme de apuros.
Empecé a poner reversa y saqué el auto en su totalidad, cuando miré hacia atrás vi que había un auto negro parqueado en una esquina, si no me equivocaba era el mismo que había visto desde hace mas de tres semanas cuando salía hacia la empresa. Si definitivamente era el mismo, seguramente se trataba de algún conductor en espera de algún jefe que vivía por la zona.
Apreté el acelerador a fondo y me mezclé con el poco tráfico de la hora.
Estaba en medio de un leve embotellamiento cuando sentí unas horribles y desgarradoras ganas de vomitar….hice la arcada y todo pero sabia que mi estomago no tenia nada que devolver, sin embargo las nauseas estaban presentes…un sabor amargo me llenó la boca y me obligué a respirar despacio cuando el velo pasó nuevamente por mis ojos…definitivamente este desorden alimenticio iba a tener que parar. Ya había asociado mi apetito a mi tristeza durante mucho tiempo… comería por necesidad, tampoco la intención era morir de inanición a pesar de desearlo fervientemente en algún momento.
Cuando mi malestar se hubo disipado un poco arranqué el auto ante los pitidos que recibía de atrás. Casi estaba a punto de llegar cuando nauseas y mareo se mezclaron y mi campo de visión se puso totalmente negro. Sentí como si el auto fuera absorbido por un agujero de luz y luego de oscuridad, fui consiente de que solté el timón e intenté que mi pie pisara el freno pero ya no tenia control sobre mi cuerpo…finalmente me había desmayado…
El olor penetrante del alcohol mezclado con el pinchazo que sentí en mi antebrazo derecho fue lo que me trajo a la vida nuevamente. Abrí los ojos encontrándolos empañados, tenia un dolor de cabeza horrible y me sentía pesada y laxa, tenia el brazo izquierdo frío y escuchaba el cadente pitido de un monitor parecido a los de los hospitales. El retazo de imagen que se movía sobre mi brazo estaba vestido de blanco… ¿San Pedro? ¿Luego no estaba viva?
Gemí cuento retiraron la aguja y asocié ese olor, la manguera que sentía bajo mi nariz, el helaje de mi brazo y el sonido a que verdaderamente estaba en una clínica. Recordé la última vez que había tenido los ojos abiertos. El auto… ¿había sufrido algún accidente? ¿Había dañado a alguien?
Gemí y alguien me tocó la frente, seguí parpadeando y abrí mis ojos…. No creía que no comer pudiera acarrear este tipo de…parafernalia. Intenté quitarme el oxigeno ya que tenia la boca y la tráquea secas pero alguien me sujetó la muñeca.
– ¿Madge?– dije inmediatamente, era la única persona a la que quería ver en ese momento.
– ¡Katniss! ¡Gracias al cielo…!–– respiró aliviada tocándome un lado de la mejilla.
– ¿Que pasó?– le pregunté inmediatamente, no sabia que había pasado después de que apareciera ese velo negro ahora conocido frente a mis ojos.
– Perdiste el conocimiento y tuviste un accidente– ella confirmó mis sospechas. Gemí nuevamente y me toqué la cabeza, tenía un gran chichón en la parte frontal.
– ¿Fue grave?– pregunté, no sabia si había matado a alguien o si bahía comprometido a Madge legalmente.
–Afortunadamente no, chocaste contra un poste…me diste un gran susto Katniss…– dijo ella con la voz repentinamente llorosa.
–Lo siento…no sé que fue lo que paso – admití derrotada.
–Te han sacado montones de exámenes de sangre y de la cabeza, quieren saber que es lo que paso contigo…–
Yo no quería que Madge supiera de mis malos hábitos alimenticios…me dio la dieta líquida que me trajeron de la cual solo pude tomar el té, luego pregunté a Madge por la empresa cuando mi vista se hubo aclarado decentemente.
–Avisé a tu jefe, dijo que no tenia problemas que igual habías dejado todo listo el día anterior, que espera que mejores pronto– Me calmó ella mientras me cepillaba el cabello.
No supe de los resultados de mí hasta que el doctor vino en la tarde y con Madge a mi lado me dijo que todos mis exámenes habían salido normales…excepto la ecografía y una prueba que menciono como beta. Pensé que había alguna anormalidad y Madge transmitió mis deseos, preocupada.
– ¿Hay alguna anormalidad, algo que tenga que operarse?–
– No a menos que ella lo quiera…la ecografía reporta que tiene usted, señorita Everdeen, 8.9 semanas de embarazo, la muestra de sangre tomada da para embarazo positivo…–
En ese momento sentí que todo el aire era arrancado de mi pecho…no hubo nada a lo que asirme para poder entender la realidad de lo que acababa de escuchar.
– ¿Q...q…que?– dijo Madge a mi lado aferrándome la mano…
–Está embarazada…– dijo el medico mirándome a los ojos por encima de sus gafas.
No pude desmayarme ya que supuse que ellos habían inyectado el suficiente suero en mis venas para mantenerme lucida, se me llenaron los ojos de lágrimas ante la noticia ya que no sabia si sentirme alegre o triste. Pero la emoción de la alegría me llenó más, fue un sentimiento tibio que me saturó el pecho e hizo desbordar de mis ojos las lágrimas contenidas. Mi mente se llenó de hermosas imágenes de un bebé tan hermoso como el padre…como Peeta. De él, inevitablemente…
No supe que iba a hacer…el medico se retiró en ese momento.
–Katniss…– me llamó Madge. La miré con las mejillas sonrojadas– tú y Peeta…–
Yo aun no le había contado a ella que había compartido más que el amor espiritual con Peeta, asentí en silencio y ella se sentó en la cama mirándome a los ojos.
–Katniss…–
Tenia una ciega incertidumbre ante lo que le esperaba a mi vida, el medico había sugerido una cirugía y hasta que no mencionó el embarazo no supe a que tipo de cirugía se estaba refiriendo…un aborto.
Las imágenes de el fuego del infierno quemándome por no dar la oportunidad de vida a un ser que ni siquiera había tenido la ocasión de ver la luz me hicieron cerrar la garganta en un hondo sollozo. Yo nunca haría algo semejante…pero no sabia que debía hacer ahora…nunca pensé que algo así podía sucederla madre naturaleza había sido demasiado acertada conmigo…
–Katniss…creo que debes pensar muy bien…– se puso de pie – Estaré afuera si me necesitas–
Asentí por que no me sentía capaz de mayor cosa, la noticia me había dejado conscientemente noqueada.
Agradecí la soledad pero no por que Madge no pudiera aportarme valiosos concejos, no era por eso…tenia la cabeza llena de miles de preguntas y ninguna de ellas tenía una solución medianamente brillante. Por mucho tiempo miré hacia la ventana intentando asociar el curso de mi vida hasta ahora con un pequeño…yo nunca pensé que tendria hijos si no estaba casada. Había visto los casos con un poco de pesar por esas mujeres que se entregaban y ahora yo era una de ellas, yo era una de las que la gente tendria pesar.
Lloré mucho, no sabía que mas podría ofrecerme consuelo, no llamé a Madge pese a lo que me había pedido. Sabia que la lastimaría ver mi estado tan lamentable y podía asociarlo a que estaba de acuerdo con un aborto provocado, el error había sido mio y debía asumir las consecuencias como responsable que era, no iba a deshacerme de algo tan preciado y tan vivo por un afán loco de solucionar la situación lo mas fácilmente que había…no tenia la conciencia ni el valor para hacer algo así…
En ese momento escuché un golpe en la puerta y entro a la habitación un hombre completamente vestido de negro, usaba gafas y me miraba fijamente, me pareció que lo había visto antes, en el vecindario pero…no sabia.
– ¿Katniss Everdeen?– me preguntó quedándose a los pies de la cama, asentí y él se acercó a estrecharme la mano – ¿Como esta? me llamo Plutarch Habesbeen, auxiliar de personal de Windest Enterprises – Era a empresa donde yo trabajaba – El señor Foreman ordenó al jefe de personal que averiguara el estado de salud de su secretaria y el jefe me envió a mi – Que curioso, yo nunca había visto a señor Habesbeen en la empresa. Pero hablaba con tanta confianza que le creía, y de cierta manera agradecía la preocupación de el señor Brooks, mandar a averiguar con el jefe de personal era bastante atento – ¿Que le ha dicho el medico? – preguntó sin irse por las ramas, ante mi sacó una libreta y un fino esfero, no pude ver la expresión de sus ojos…
–Tengo una contusión en la cabeza…y…– comencé a hablar automáticamente, me sorprendió escuchar mi propia voz que por el llanto hasta yo escuchaba ahogada, él empezó a anotar, pensé que quería dar un informa detallado de mi estado de salud, y pues que siendo nuevo no debía tener muy buena memoria para estarlo anotando todo, me sentía extraña dando esta información a un desconocido, – Desnutrición moderada…y… estoy en estado de embarazo – me pareció que era mejor que el señor Foreman lo supiera, él era bueno y seguro que entendería. El hombre se quedó quieto un momento ante la noticia del embarazo como si fuera una información valiosa, anoto esto ultimo también.
– ¿Algo más?– me dijo, por un instante atisbé el color café de sus ojos sobre las gafas oscuras, me reveló lo latino de sus rasgos.
–No, creo que es lo más relevante…– dije extrañada.
Él sonrió un poco y se guardó la libreta, miró hacia la puerta rápidamente cuando escuchó unos pasos.
–Bien, señorita Everdeen…– me estrechó la mano rápidamente y me dijo – Informaré a mi jefe de su estado de salud, que se mejore–
Salió rápidamente antes de darme la oportunidad de preguntar algo más. Negué con la cabeza pero pensé que no había nada que me podía parecer extraño ahora que sabía que estaba embarazada.
Era el momento de decidir que hacer, no podía ir a buscar a Peeta…él solo pensar su nombre me dio escalofrió de tristeza, por un instante me imaginé qué diría él si yo le contara esto, si lo rechazaría…por supuesto que lo haría, no lo culparía…un hijo para alguien como él no debía ser beneficioso. Me pregunté si a alguna de sus clientas había dejado en situación semejante…no sabia que lo había impulsado a no protegerse mientras hacíamos el amor…debía haber tomado esa llamada píldora de "día después"…
Me arrepentí de mis pensamientos, una vida se formaba dentro de mí y la traería al mundo y la tendria a mi lado. Si mi destino era quedarme sola, ahora tendria al menos un hijo o hija que me hiciera compañía y se hiciera cargo de mi cuando me hiciera vieja. Que tonta era…no…definitivamente no arruinaría a Peeta con esta noticia y menos dejaría que él me arruinara mas a mi si, en caso de que llegara a enterarse, me rechazara y rechazara lo que habíamos compartido y las consecuencias.
El teléfono de la habitación empezó a sonar en ese momento.
– ¿Hola?– dije con la voz un poco ronca.
– ¿Señorita Everdeen…?– era la voz de mi jefe.
–Señor Foreman– dije – ¿como esta?– me sorprendió que me llamara ya que se suponía que había mandando a averiguar por mi.
– ¿Como estas tu, Katniss?…estaba preocupado…iría a visitarte en cuanto terminara la reunión... –
– ¡Ah! No es necesario, según tengo entendió el jefe de personal envió a uno de sus auxiliares a averiguar por mi salud, gracias señor Foreman pero no necesito…–
–El jefe de personal no tiene ningún auxiliar Katniss…– me dijo contrariado.
Yo me quedé callada, y a la vez extrañada ya que el hombre de antes había afirmado…
Quien era Plutach Habesbeen?
Holaa … les gusto?
Que piensan de la actitud de Katniss respecto a no decirle a Peeta sobre su hijo?. Para ser sincera a mi no me parece, porque osea sin importar lo que a pasado el sigue siendo su padre y tiene derecho a saberlo aùn si luego de hacerlo no lo quiera,creo que tiene la obligación de decirle que esta embarazada,luego de eso si el lo quiere o no no importa pues ella ya cumlio com hacerlo,lo que pase después no es su problema,pero Katniss no pues que le vamos ha hacer.
Ustedes que creen?,Peeta ira a buscarla?.
Dejenme un comentario con lo que piensan,y gracias a por lo comentarios que me hacen , me alegran el dia….
Antes de irme se habrán dado cuenta que subí una nueva adaptación, en un One Shot, les invito a que se pasen por ella y la lean, es realmente linda, disfrute mucho hacerla y llore un poquito también.
;) xoxoxoxoxoxo
