DISCLAIMER:
Holaaaa como están por hay?.. A qui les traigo una nueva adaptación por eso quiero aclarar que la historia es de MaraGaunt la cual me ha permitido usarla con estos personajes que a mi tanto me gustan ..
Como saben los personajes tampoco son mios son de Suzanne Collins(la cual mato a mi querido Finnick y a Prim y en fin mato a muchos la verdad).
Sin nada mas que decir les dejo la historia y espero que les guste
Katniss
Sorprendentemente me había olvidado de decirle a los otros la razón que había escuchado de mi padre el día anterior que había llamado, debía admitir que se trataba de algo sin importancia en el momento en que esa información se filtró el día anterior en nuestra conversación con mi padre mientras Peeta y la perspectiva de hacer el amor con él se estaban dando al mismo tiempo que esa conversación y ahí estaba él, por la mañana, tal y como lo había prometido.
- Tío…Thom - dijo Madge cuando supuse que él se había inclinado a darle un beso a Madge, ella debía estar estupefacta ya que seguramente esperaba reunirse con Peeta para planear la estratagema de convencer a mi padre de su honorabilidad.
- Hola Maggi- dijo él con la voz inusualmente alegre.
Escuché que tras de mi Peeta subía rápidamente las escaleras, esto se nos estaba saliendo de las manos y teníamos que actuar rápido. Cuando mi padre entró a la sala yo me puse de pie y a su alcance y pasaron varios segundos antes de que él se percatara de mi presencia. Cuando me vi sonrió de lado con algo de tristeza y el impacto de mis sentimientos por él me dio en la cabeza haciendo casi que me desmayara, mi padre había vuelto.
Soltó más maletas y extendió los brazos para recibirme en ellos, en los cuales me alojé gustosa. Lloré por qué no pude evitarlo, olvidándome momentáneamente de la tempestad que se me avecinaba. Rogué al altísimo por fuerzas cuando me separé de él. Me besó la frente y me dijo;
- Perdóname Katniss…no debí juzgarte…debí saber que querías poner en su lugar a Delly pero esa no era la manera Katniss –
- Lo sé papá, pero…- intenté explicarme pero él me interrumpió.
- No digas nada, ya todo pasó, ya el asunto está olvidado - me tomó la mano y Madge corrió por las escaleras, esperaba que tuvieran tiempo de aportarme toda la ayuda posible en esta difícil situación. - Ahora cuéntame de ti - Nos sentamos en la sala y me tomó las manos - Seguramente a pesar de que digas que tu vida es monótona, tienes algo nuevo para contarme -
Estuve a punto de atragantarme con la saliva, "Si papi, vas a ser abuelo en seis o cinco meses, nada más"
- Aparte del hecho de que te extrañe mucho… si papa, demasiadas cosas - bajé la cabeza intentando tragarme la vergüenza de escupirle tal noticia a la cara.
- Bien, soy todo oídos, tal vez después de esto Madge no tenga problema en que les haga un delicioso desayuno. – dijo animado.
En la mañana Peeta iba a ser el autor de la preparación de mi desayuno, pero no podía revelar su presencia, ojala que Peeta y Madge estuvieran dándose prisa.
- Verás papa…lo que sucede es que…mi… - ¡Oh, Dios, ayúdame! – Mi relación con Peeta…- Vi cómo se estremecía un poco, seguramente asociando una imagen de Peeta con la de alguna Marilyn Monroe reencarnada masculinamente. - Fue más allá de...un contrato de trabajo -
Vi como apartaba su mano de la mía intentando asociar las palabras que le dije en el sentido correcto. Me miraba aun sin entender.
- No…comprendo- dijo confundido.
¡Ah, Dios! ¿Por qué tenía que ser yo su hija favorita y la que más sufrimiento le iba a causar?
- Yo….me acosté con Peeta, papá- dije rápidamente y roja de la vergüenza. Era una maldita y tuve convicción cuando mi padre se puso lentamente de pie en el sillón en el que nos habíamos sentado. – Tuvimos relaciones la noche del bar…- debía saber la verdad, aunque me odiara después - Fue de común acuerdo, papa. Yo….me enamore de él -
Él no dijo nada. Se paseó un poco por círculos pasándose la mano copiosamente sobre la cara.
- Hace tres meses…tuve un accidente de coche….cuando estuve en el hospital…me di cuenta –
- Por favor no me digas que…estas…tú…- dijo tartamudeando.
Era rápido…esa debía ser la conclusión más obvia. Asentí con la cabeza en silencio.
- ¿Él…lo supo?- preguntó después de unos segundos. Negué con la cabeza mientras él respondió.
- No en ese momento, cuando sucedió…lo que sucedió el día de la boda -
Siguió dando vueltas como un león enjaulado…
- Por todos los diablos Katniss… esto… no… no me esperaba.- Vi la necesidad de actuar y decir algo rápidamente, no fuera que me odiara ya aún mas.
- Perdóname papà, sé que tampoco debí soltártelo así sin más. Pero no pude decírtelo antes… No me sentía con la fuerza necesaria para hacerlo, tú me odiabas e iba a ser muy difícil para ti asimilar…lo mientras conservaras esos sentimientos hacia mí –
- No te odio Katniss y lo sabes…pero esto…- negó con la cabeza – es mucho –
- Si, papa, es mucho…es demasiado…demasiada felicidad para que quepa en un solo cuerpo… comparte este momento conmigo, papá, tú has compartido los demás cruciales de mi vida, tú y solo tú…no me dejes ahora papa, y conoce mis punto de vista. Soy feliz…por primera vez en mi vida soy completa y totalmente feliz -
Él dejó de caminar cuando el verbo felicidad cruzó por mi boca. Sabia cuanto había tenido que pasar, desde el rechazo de mi madre hasta el odio infundado de Delly.
- Pero…como vas a…criarlo…necesita un padre…- añadió lentamente.
- Y lo tiene…él está…está aquí papa - dije revelando la presencia de Peeta.
- Se lo dijiste…- me dijo él, debía sentirse dolido de que Peeta se hubiese enterado primero que él pero en ese momento las circunstancias no eran favorecedoras para ninguno de los dos – Te debió dar la espalda…un hombre…como él – sacudió los puños y dijo después de otros – Debes decirme dónde es que…trabaja…él debe responder…así le hayas pagado… -
- No lo hice…- dije en voz baja – O bueno si le pagué pero él no aceptó el dinero… -
Él me miró fijamente, debía ser complicado de aceptar que un prostituto que se acostaba con mujeres para recibir dinero no se lo hubiera recibido a su hija…
- Pero…entonces… ¿cómo fue que se enteró? -
- Madge quería que se lo dijera pero yo no…él…contrató un investigador privado para encontrarme… - Paré porque de pronto podía pensar en Peeta como un malandrín por mandarme a vigilar.
- ¿Por qué?- dijo con un tono de voz que me confirmó lo que había estado pensando.
- Porque… se enamoró de mi - dije otra vez con voz baja.
El silencio reinó en la estancia, él debía estarlo asimilando. Sabía que debía parecer difícil de creer, los hombres como Peeta no se enamoraban de las mujeres como yo, si a mí me había costado dolor y lágrimas creerlo, no sabía lo que le costaría a mi padre…
- ¿Te dijo eso…para que le perdonaras su…intento de acostarse con Delly?
- No, papá. Él consiguió pruebas…un video…todo fue culpa de ella, tal como él lo dijo –
- No puedes creerle…-
- Yo lo vi papa - dije otra vez intentando convencerlo – Y tú también debes verlo…debes confiar en él y en mi…porque...me pidió que me casara con él -
Él tragó en seco… no lo aprobaba, eso era evidente. Necesitaba ver ese video para creerme. No creía en mi palabra. Había perdido gran parte de su confianza.
En ese momento escuché las escaleras y vi que Madge bajaba con su computador portátil. Miró a Thom y luego a mí.
- Te está diciendo la verdad, tío - dijo ella cuando terminó de bajar.
- Tú lo sabías…- dijo el volviéndose a mirarla con reproche.
- Si tío, y creo que debes verlo antes de sacar conclusiones apresuradas.- dijo ella antes de que él siguiera hablando.
Se sentó en el sillón y acercó el computador a mi padre para que lo tomara. En silencio y con la mirada le pregunté a Madge en donde estaba Peeta, pero ella negó un poco con la cabeza y activó el video para que mi padre pudiera verlo.
Angustiosos segundos pasaron mientras los ojos chocolate de mi padre, tan parecidos a los míos, veían el desarrollo del video. Yo solo oía a intervalos ya que toda mi atención estaba puesta en los ruegos silenciosos que hacía para que lo entendiera y lo aceptara pero estaba llegando al final y su cara no había cambiado de expresión. Tal vez me estaba haciendo demasiadas ilusiones en lo que a mi padre y a Peeta se refería, tal vez él nunca iba a aceptar verme al lado de un gigoló, simplemente porque se sabía que así no era como había sido educada… Miles de interrogantes entraban y salían de mi cabeza todos ellos relacionados con el interrogante más grande de todos, ¿Qué iba a ser de mi vida?
El video se detuvo en tanto hubo terminado, la pantalla se apagó y los ojos de mi padre dejaron de brillar gracias a esa luz. Permaneció quieto supuse que intentando asimilar la situación. Luego se volvió y me miró.
- ¿Por qué le interesaba tanto mostrarte la verdad? – era la segunda vez que hacia esa pregunta, pero esta vez no la respondí yo.
Peeta venia bajando las escaleras. Mi padre se volvió a mirarlo y cuando Peeta bajó el último escalón y sus miradas se conectaron en fijeza evaluándose el uno al otro, en ese momento tuve ese dudoso impulso de correr hacia donde estaba Peeta y protegerlo de un posible ataque o de la emanación de odio de mi padre y de la inquietud de Peeta que chocaban en medio de nosotros sin poder evitarlo. Me quedé clavada en mi sitio.
- La razón es… que me enamore de su hija, porque es solo suya señor Everdeen. Katniss es única con usted y yo la amo, no tengo motivos ocultos, solo este amor y quiero casarme con ella, quiero y anhelo ser responsable de nuestro hijo y quiero duplicar, triplicar la felicidad que solo ha conseguido con usted pocas veces -
Mis ojos se velaron de lágrimas al escucharle hablar así, en especial eso último, no sabía si había supuesto lo de mi poca felicidad o Madge se lo había dicho pero en muchos sentidos tenía razón, no había sido una persona muy feliz, solamente cuando estaba con mi padre.
- Acépteme como parte de su familia, como un hijo, le juro que no voy a dañar a ninguno – Continuó Peeta.
Yo estaba a punto de echarme a gritar ante la impasibilidad de mi padre, no sabía cómo había interpretado el video ni como tomaba ahora las palabras de Peeta, si las creía o que, la mano de mi padre convertida en puño subió lentamente de uno de sus lados. Dolorosamente lento, temí lo peor, temí que ese puño fuera descargado en contra de Peeta y mi cuerpo se obligó a reaccionar para evitar que mi padre lo lastimara. Caminé rápidamente hacia Peeta aun dolida de que mi padre no fuera a aceptarlo pero Peeta me puso la mano sobre los hombros y me obligó a abrir los ojos, cuando lo hice el puño de mi padre había pasado a ser su palma y estaba directamente extendida hacia nosotros.
No sabía que decir o que hacer, menos cuando suavemente Peeta me apartó de él y caminó hacia mi padre, yo quise gritarle que no lo hiciera aun no muy segura, pero finalmente no hice nada y menos pude reaccionar cuando mi padre dijo.
- Supongo que no me hará daño tener otro hijo -
Muchas cosas pasaron por mi cabeza en ese momento y todas ellas apuntando hacia mi ¿Y ahora qué?
Peeta vaciló un poco al avanzar pero supuso que todo estaba bien un segundo después. Contra todos mis terribles pronósticos Peeta estrechó la mano de mi padre y sorprendentemente mi padre también lo estrechó pero a él, en sus brazos, como a un…verdadero hijo. Se palmearon la espalda con fuerza y yo me quedé estancada en mi lugar mientras el impacto de lo que se estaba desarrollando frente a mí me pegaba en la cara con fuerza. Me pellizqué disimuladamente el brazo para comprobar que no se trataba de un sueño ni de ninguna ansiosa alucinación, pero cuando parpadeé cinco veces con fuerzas y mis pupilas siguieron viendo lo mismo ya no pude dudarlo, en especial porque mi bracito me dolía después del brusco apretón que le metí, pero como dije aún estaban ahí, los dos hombres más importantes de mi vida, los cuales creí que se odiarían siempre, abrazados como verdaderos parientes.
Después de todo no había resultado tan difícil. Cuando se separaron mi padre lo miró solemnemente y dijo;
- Sabes que no me cae en gracia conocer a lo que solías dedicarte, pero has mencionado algo contra lo que nunca estaré en contra, que amas a mi niña, mi hija, algo que muy pocas personas han valorado realmente, si ella te quiere pues yo también te querré. Espero que seas veraz porque una vez más estoy confiando a mi hija a alguien aun a riesgo de que sea devuelta destruida –
- Eso no va a pasar - dijo Peeta con igual seriedad y dándose la vuelta para mirarme - Estuve a punto de perderla una vez, no pasara de nuevo. – luego mi padre se volvió hacia mí y me dijo;
- Si crees que es lo correcto no puedo sino apoyarte -
Corrí a refugiarme en sus brazos otra vez como si de una niña pequeña se tratara mientras Madge emergía de la cocina a donde se había retirado y un estruendo sonaba en la puerta principal. Todos nos volvimos a mirar a Gale quien entraba empuñando su pistola y mirándonos alternativamente.
- Madge me dijo que Thom venia, con obvias intenciones de matar a Peeta. Tenía que estar preparado - dijo disculpándose por la presencia de su arma de trabajo.
Seguramente no vio algo que pudiere terminar en desastre ya que bajó su pistola y sonrió ante mi padre que negaba con la cabeza. Esa Madge sí que era exagerada.
Mi padre volvió a abrazarme y yo miré a Peeta sobre su hombro mientras nuevas lágrimas escapaban de mis ojos. La única verdad del amor que me rodeaba.
Durante todo el día estuvimos hablando, le estuve comentando a mi padre lo que había acontecido y Madge le contó la novedad de los múltiples matrimonios. Hicimos una parrilla en el patio de la casa y el ambiente familiar, del que nunca realmente había hecho parte, inundaba mi vida y con las personas más queridas en él, la parrillada se extendió a la noche con una fogata, mi padre hablaba con Peeta a solas en una esquina yo los miraba atentamente, Peeta asentía de vez en cuando y tomaba alternativamente de la cerveza que Madge le había dado, yo no podía sino tomar jugo por orden del médico.
Cuando se hizo más entrada la noche Peeta anunció que debía irse, yo presentía que se debía más bien a que no creía que fuera bueno que durmiéramos en la misma casa, no mientras mi padre no se acostumbrara en realidad a la idea.
Así que me encaminé con él hacia la puerta cuando él se había despedido de todos. Estábamos tomados de la mano. Súbitamente él me haló y con un poco de fuerza me apoyó contra la pared y me besó estrechando su cuerpo contra el mío, compartimos ese beso largo cálido y húmedo por muchos minutos, luego nos separamos.
- Hacía tiempo que quería hacer esto, pero no me pareció prudente en frente de tu padre. – murmuró contra mi boca.
Si, a mí tampoco, pensé mientras le acariciaba las mejillas y respiraba entrecortadamente de su aliento con los ojos cerrados.
- Te veré mañana- dijo después de unos minutos, abrí mis ojos y lo volví a acercar para besarlo apasionadamente,
- No te olvides de mí – le pedí más por costumbre que por que pensara que realmente lo iba a hacer.
- Si me esperas con otro de esos besos bien podría hacer el esfuerzo - dijo rozando lentamente sus labios contra los míos, hinchados por la fuerza de la pasión.
- Puedes apostarlo - le dije.
Nos besamos por última vez y con evidente pesar para ambos él partió hacia su hotel. Cerré la puerta y me apoyé contra ella suspirando de felicidad, cuando enfoque la mirada vi a mi padre apoyado contra la columna de la sala y por lo cómodo de su postura debía llevar ahí varios minutos.
- En verdad lo quieres ¿no?- dijo atacándome con esa pregunta tan súbitamente.
Asentí por qué no tenía más palabras para describir lo que sentía por Peeta.
- Me pregunto qué dirá mi madre…- dejé escapar a ese pensamiento inconsciente antes de poder sellar mi boca. Lo miré pidiendo disculpas y él asintió débilmente.
- Yo también – dijo - Aunque ahora se la pasa casi todo el tiempo metida en la casa de Delly. Es el justo castigo – añadió después de que una sonrisa malévola se trepara por su rostro – No estés triste Katniss, hay tanto amor aquí que, aunque sé que es importante para ti, no debes extrañar el de tu madre -
Tenía razón, y tal vez yo era una anticuada, pero el amor de una madre era imposible de reemplazar, pero él estaba en lo correcto, no me iba a sepultar en tristeza cuando me esperaba un futuro tan bueno como el que todos estos sucesos me estaban mostrando.
Dos meses después
Que día tan agotador. Estaba recostada en la cama de Peeta, en el departamento que había alquilado mientras nos mudábamos a la casa que había comprado para mí en alianza con mi padre. Habían pasado muchas cosas en esos dos meses.
Madge había traído a Johanna y Marvel y entre todos nosotros estábamos organizando nuestra boda. Ya tenía apartado el sitio y el banquete y también los arreglos de flores que adornarían la iglesia, las invitaciones habían sido repartidas y estuvimos de común acuerdo en enviarles una invitación a ellos.
Temía si Delly tenía algún plan para pifiarme el día pero mi padre había asegurado que no se los iba a permitir, él, por medio de una llamada le había dado a conocer a ella que sabía todo lo que había hecho para dañarme y que estaba dispuesto a desenmascararla delante de todo el mundo si intentaba hacer algo sucio, eso me dio un margen de seguridad suficiente.
Me había ido a vivir con Peeta en consentimiento con mi padre y porque quería dejar de ser una carga para Madge.
Peeta había arreglado sus cuentas, por medio de una acción legal dio los derechos del burdel masculino a su segundo al mando Fabian, el dinero de regalías lo había invertido en nuestra casa y como tenia conocimientos en economía y finanzas, dado que me hizo saber que tenía estudios, pasó a ser el representante legal de una empresa multinacional y uno de sus administradores. Mi padre se llenó de orgullo cuando se enteró lo cual hizo a Peeta más merecedor de su afecto de padre.
Ahora estaba acá esperándolo.
Escuché que la puerta se abría y salté de las cobijas para bajar la escalera del pent-house. Escuché el clic de la puerta al cerrarse y me asomé rápidamente al pie de las escaleras. Cuando lo enfoqué en mi campo de visón su devoradora imagen me estremeció el estómago lleno de mariposas como siempre. Me miró de arriba abajo enfundada en el medianamente largo camisón de seda que ocultaba un poco mis seis meses de embarazo.
Después de mirarnos por varios segundos él soltó sobre una de las sillas de la sala el maletín y el saco del trabajo y subió los escalones de dos en dos, al llegar frente a mí me tomó en sus brazos y sin dedicarme más palabra o ceremonia me besó suavemente, enredé mis manos en su camisa y halé para acercarlo mi a mi mientras el beso adquiría intensidad. Desabroché su corbata y la lancé a un lado mientras él me sujetaba a unos centímetros del suelo apretándome desde la parte superior de mi espalda para no lastimar a la panza. Su lengua encontró la mía en el interior de nuestras bocas e iniciaron un baile de cadencia sensual.
Me sorprendía que aún me deseara después de esos meses en los cuales habíamos estado más veces juntos de las que pudiera contar, todas las noches, y rara era la excepción cuando me sentía cansada, hacíamos el amor ardorosamente, conocía cada centímetro del cuerpo de él y él del mío, y lo mejor era que nunca se cansaba de mi lo cual que venía la mar de bien. Separó mi boca de la suya unos momentos para inclinarse y tomarme de las piernas, para cargarme y caminar hacia el dormitorio.
Yo sabía que palabras no eran necesarias, no éramos de los que se decían "Hola", o nos besábamos lentamente, nuestras despedidas y encuentros eran rústicos y animales en cuando a sexo se trataba, pero al final de cada uno había un epilogo romántico que me encantaba, e intercalábamos las veces que hacíamos el amor pasivamente y las que nos entregábamos como un par de conejos a nuestros instintos.
Como esta vez, porque en cuanto me puso en la cama sus manos viajaron rápidamente hacia mis muslos y hacia mi cintura retirando la ropa interior. Él estaba impaciente así que dejé que hiciera lo que quisiera conmigo, no protesté cuando se desabrochó sus pantalones y sin retirárselos y solo subiéndome el camisón hasta la cintura me penetró de una sola vez.
Gemimos fuertemente ante el contacto y acabó rápidamente. Pero aun así lo disfruté por que disfrutaba cada segundo de Peeta.
Y luego como siempre empezó a desvestirse con lentitud y a desvestirme a mi igual, entró en la cama y se dedicó a tocarme lentamente por todos los sitios de mi cuerpo mientras el de él volvía a cobrar fuerza. Sus manos se detuvieron en mi panza ya bastante crecidita con adoración uniforme. Me la besó con besitos de pajarito y mi ya sensibilizada piel se estremeció ante el contacto.
Cuando terminamos nos dormimos. Aun me costaba mucho trabajo creer que tanta felicidad pudiera existir.
Holaaa,antes que nada quiero agradecerles todos los comentarios que me han dejado,me alegran mucho
Thom ya sabe todo y acepto a Peeta al fin el tiene una familia.
Quiero decirles que además de este capitulo también he subido uno de mi otra adaptación AMOR CIEGO como les e explicado varias veces es algo diferente a lo normal pero espero que les guste.
Me dejan un comentario para alegrarme el dia ,me dicen que les parecio el capitulo y que esperan de los demás si?.
;) xoxoxoxoxoxoxoxoxox
