DISCLAIMER:

Holaaaa como están por hay?.. A qui les traigo una nueva adaptación por eso quiero aclarar que la historia es de MaraGaunt la cual me ha permitido usarla con estos personajes que a mi tanto me gustan ..

Como saben los personajes tampoco son mios son de Suzanne Collins(la cual mato a mi querido Finnick y a Prim y en fin mato a muchos la verdad).

Sin nada mas que decir les dejo la historia y espero que les guste

Peeta

Subí corriendo las escaleras sin detenerme a pensar, ya tendría el tiempo suficiente. Por el momento lo único que me importaba era idear mi plan de acción. Me puse el saco encima y empecé a buscar, entre las cosas que habíamos traído el video. Rebusqué entre las cobijas hasta que escuché tras de mi los pasos de Madge.

– Yo lo tengo– dijo sin siquiera preguntarle nada – No sabia que el tío Thom venia –

– Katniss habló con el ayer, cuando llegamos – informé.

– Pero no le dijo nada.– corroboró ella.

Negué con la cabeza mientras veía como ella sacaba de su habitación un computador portátil metía el CD dentro.

– Será mejor que esperes...hasta que ella prepare el terreno. – dijo Madge deteniéndome en el momento en que hice amago de seguirla.

Así que me detuve al pie de la escalera mientras ella se perdía abajo y yo escuchaba apenas las voces de Katniss y de su padre.

La inquietud me estaba carcomiendo así que bajé lentamente hasta la mitad de las escaleras, para poder escuchar y saber el momento oportuno en el que debía entrometerme.

– Él...lo supo...– escuché la voz del señor Everdeen.

– No en ese momento, cuando sucedió...lo que sucedió el día de la boda.– le estaba respondiendo Katniss.

– Por todos los diablos Katniss...esto no...esto no me lo esperaba –

– Perdóname papa. – dijo Katniss con un tono de voz desesperado – Se que tampoco debí soltártelo así sin mas, pero no pude decírtelo antes, no me sentía con la fuerza necesaria para hacerlo, tu me odiabas e iba a ser muy difícil para ti asimilarlo – se paró, luego continuó después de una pausa un poco larga – Mientras conservaras esos sentimientos hacia mi... –

– No te odio Katniss y lo sabes, pero esto...es mucho – contestó demasiado bajo el señor Everdeen.

– Si, papá – interrumpió ella – Es mucho...demasiado...demasiada felicidad – al oírla hablar con tanto ahínco de su felicidad, saberme proveedor de gran parte de ella me hizo hincharme de orgullo –... para que quepa en un solo cuerpo – y menos en uno tan delgado como el de ella – Comparte este momento conmigo papá, tu has compartido los demás cruciales de mi vida, y tu solo tu... – su voz sonó a llanto y a mi pesar, pero al mismo tiempo para mi compasión, sentí que mis ojos se llenaron también de lagrimas ante lo muy parecidos que éramos Katniss y yo en el sentido de la vida. –... no me dejes ahora papá, y conoce mi punto de vista. Soy feliz, por primera vez en mi vida soy total y completamente feliz –

Se hizo silencio y después nuevamente la voz de Thom Everdeen se escuchó.

– Pero como vas a criarlo, necesita un padre… –

Se hizo otro poco de silencio y ya iba yo a hablar cuando ella me introdujo a la conversación.

– Y lo tiene...él esta aquí, papá –

– Se lo dijiste...– dijo el señor Everdeen como si no se lo pudiera creer y lo confirmó con sus palabras – Te debió dar al espalda...un hombre como él...debes decirme donde es que...trabaja, él debe responder...así le hayas pagado...– Me hizo sentir un poco sucio tal como me había sentido desde el día en que me vi obligado a vender mi cuerpo por que no hallé otro modo de sobrevivir.

– No lo hice – dijo Katniss en voz baja – bueno, sí le pagué, pero él no aceptó el dinero –

Silencio.

– Pero entonces como fue que se enteró – pregunto él, bajé dos escalones mas de la escalera pero ni a los ojos de Katniss ni a los de su padre era aun visible, además presentía que no era el momento para hacerme notar.

– Madge quería que se lo dijera pero yo no...él...contrató a un investigador probado para encontrarme...– se detuvo en medio del relato de mis actividades "ilícitas"

– ¿Por qué?– quiso saber el señor Everdeen de mis razones, quería saber que opinaba Katniss. Cuando habló pensé que no era ella misma y aunque lo dijo inseguramente, supe que era realmente lo que pensaba.

– Porque...se enamoro de mi –

Y seguía el silencio sobrecogedor que siempre precedía a la tormenta.

– ¿Te dijo eso para que lo perdonaras su intento de acostarse con Delly?– preguntó él irónicamente.

– No, papá...él consiguió pruebas...un video...todo fue culpa de ella, tal como él dijo –

– No puedes creerle –

Él era como ella y como debía ser, todo era verdad o mentira hasta que se demostrara lo contrario.

– Yo lo vi, papá. Y tu también debes verlo, debes confiar en él y en mi...por que me pidió que me casara con él –

Escuché a Madge tras de mi, ella me echó una mirada de reproche, seguramente no me pedía que retrocediera como perro ni me regañaba por fisgón solamente por que aun no era tiempo que se enteraran de que estaba ahí.

– Te esta diciendo la verdad tío.– dijo Madge penas bajo con el portátil y el video listo para ser reproducido.

– Tu lo sabias – la interpeló el. Madge no se amedrentó.

– Si, tío y creo que debes verlo antes de sacar conclusiones apresuradas –

Escuché el quejido conocido que producen los muebles cuando alguien pone el trasero sobre ellos y lentamente comenzó a reproducirse el video que habíamos visto al menos 17 horas antes. La voz de la discordia y la mia defendiendo mi honor tanto como el de Katniss. Yo no sabia a que dios rogarle para hallar la absolución que tanto ansiaba del señor Everdeen.

Cuando terminó, el silencio conocido volvió seguido de la retórica pregunta.

– ¿Por qué le interesaba tanto mostrarte la verdad? –

En ese momento, la segunda vez que se realizaba esa pregunta, supe que quien debía responder era yo así que comencé a bajar el tramo de escalera que me hacia falta y hacer acto de presencia en el campo de batalla. Katniss enfocó su mirada aterrorizada en mi cara y después en la de su padre y supe que estaba temiendo por mi, la amé un poco mas por eso, si es que era posible. Intenté tranquilizarla y después me volví hacia su padre para responder a la pregunta.

– La razón es...– puse verdad en mi tono para que me creyera por que, de hecho, era mi verdad, de las pocas verdades mas veraces en mi vida de mentiras – que me enamoré de su hija por que es solo suya señor Everdeen – ellos eran parecidos y el la amaba como padre y madre cumpliendo el papel materno que Mery Everdeen nunca quiso asumir – Katniss es única con usted y yo la amo, no tengo motivos ocultos, solo este amor y quiero casarme con ella, quiero y anhelo ser responsable de nuestro hijo y quiero duplicar, triplicar la felicidad que solo ha conseguido con usted pocas veces –

Dije todo rápidamente pero también claro para que me entendiera y aceptara la realidad de mis palabras.

– Acépteme como parte de su familia, como aun hijo y le juro que no voy a dañar a ninguno – lo cual era la primera y única promesa que había hecho y que tenia todas y cada una de las intenciones de cumplir, al pie de la letra.

Katniss me miraba horrorizada temiendo, probablemente, por los dos, su padre solo me miraba imperturbable mientras yo leía en sus ojos la lucha inquebrantable que se estaba dado en su interior, la felicidad de su hija en mis manos o, por el contrario, matarme por haberle mentido y haber robado la inocencia de ella.

Súbitamente él levantó la mano cerrada en un puño y Katniss lo vio, rápidamente se adelantó para protegerme. Casi reí ante la imagen de la oveja extendiendo sus bracitos o patitas para proteger al león del cazador.

Después vi en los ojos de Thom Everdeen algo que no sabia como interpretar pero que inexplicablemente me dijo que, al menos por parte de él, yo no corría mucho peligro. Tomé a Katniss de los hombros para hacerla a un lado con delicadeza, aunque se trataba de su padre esta era una platica entre él y yo, la mano dejó de ser un puño para convertirse en la palma extendida en saludo amigable.

Cuando finalmente me aparté de Katniss caminé hasta que su mano estuvo al alcance de la mia y antes de que extendiera la mia y la estrechara con la de él dijo;

– Supongo que no me hará daño tener otro hijo –

"Hijo" esa palabra pronunciada por un hombre para mi, que había sido una oveja descarriada sin un padre para guiarme ni una madre, que ahora ese hombre me llamara hijo era algo sublime, al menos para mi, el calor paternal de su mano que ahora estrechaba con fuerza en la mia me dio el poco de valor que me hacia falta para estar completo, luego él me abrazó como a un autentico hijo y eso me desarmó mucho.

Cuando la fuerza de su abrazo cesó, luego de unos minutos, supe que era el momento de separarnos.

– Sabes que no me cae en gracia saber a que te dedicabas pero has mencionado algo contra o que nunca estaré en contra – casi creí saber a que iba a referirse – que amas a mi hija – dijo él confirmando mis sospechas, las que había tenido desde el primero momento en que lo conocí, Thom Everdeen apreciaría y querría a la persona que tuviera sentimientos positivos hacia Katniss – Algo que muy pocas personas han valorado realmente, si ella te quiere yo también de querré – "Gracias Dios y gracias Katniss Everdeen...que poco te he dado y que maravillosas cosas me has dado en retribución" – Espero que seas veraz por que una vez mas estoy confiando a mi hija a alguien aun a riesgo de que sea devuelta destruida – Cosa que nunca iba a pasar si estaba en mis manos, que si iba a estar, ella era mia, mi pequeña y fina porcelanita, mi pequeño gran tesoro el cual iba a proteger con mi vida de ahora en adelante.

– Eso no va a pasar – afirmé con mas convicción de la que nunca llegué a sentir en mi vida – estuve a punto de perderla una vez, no pasará de nuevo –

Él hizo un gesto de afirmativa aprobación con la cabeza y luego miró por encima de mi hombro en dirección a Katniss.

– Si crees que esto es lo correcto no puedo sino apoyarte –

Ella caminó rápidamente hacia él y chocó suavemente en su contra para refugiarse en el calor de sus brazos, cuando él la abrazó sobreprotectoramente como si se tratara de una bebé ella dejo escapar algunas lagrimas.

Después vi como Madge se nos unía con un sonrisa soñadora en la cara, la sonrisa de alguien como ella, que sabia que nada en las bodas iba a ser impedimento..

Súbitamente se escuchó el estruendo de una bota golpear con fuerza la puerta y unos pasos medio pensados en la alfombra de la sala, todos nos volvimos lo justo par ver a Gale, quien al estilo Steven Seagal había ingresado a la escena pero como de una película de acción, nos apuntó a todos con el arma. Al evaluar rápidamente la situación, la cual incluía a un Thom Everdeen con un brazo sobre los hombros de Katniss y con la otra mano apoyada en mi hombro izquierdo, supo que no implicaba peligro alguno.

– Madge me dijo que Thom venia con intenciones de matar a Peeta, tenia que asegurarme – dijo excusando su comportamiento de niño en plena edad de Power Ranger. Pero debía admitir que el arma y la manera experta con que la sujetaba nada sugería que se tratara de un niño.

Nos miré a todos, la realidad era que se trataba de una escena bastante graciosa si se la miraba desde fuera.

Todos nos miramos los unos a los otros tratando de contener la risa y ser el primero en soltarla, miré a Katniss quien a su vez me miró desde los brazos de su pare y de alguna parte me llegó la convicción de que, al menos esa barrera había sido superada satisfactoriamente.

A media mañana entre los hombres decidimos agasajar las dos mujeres y prepárales un desayuno digno de reinas, puse especial atención, y Thom también, en alimentar a Katniss dado su estado.

– Si siguen así van a tener que llevarme en grúa hacia el hospital cuando el "barril sin fondo" decida nacer– dijo ella exasperada cuando su padre intentaba que se zampara la tostada numero 11.

Luego siguió el almuerzo el cual se desarrolló casi en la misma forma que en la casa de los Everdeen solo que esta vez eramos menos personas y Katniss parecía estar disfrutando de verdad.

Estaba sentado observando como Madge le daba un jugo y después mirando como caminaba hacia una silla y se sentaba, le estaba mirando las hermosas piernas cuando por el rabillo de ojo vi como el señor Everdeen se acercaba a mi y se sentaba a mi lado sosteniendo en sus manos la cerveza de la misma marca que la mia.

Como ninguno de los dos dijo nada y empecé con lo que esperaba fuera una conversación reconciliatoria.

– Lo siento – solté sin mas – lamento haber causado sufrimiento a Katniss, no debía irme sin darle explicaciones, debía haber hablado con los dos, y contarle la verdad desde el principio –

– Somos hombres– dijo él enigmáticamente – no es fácil explicarnos ni dar a entender sin palabras lo que realmente sentimos.

Asentí dándome cuenta de cuanta razón tenia.

– Yo la amo– dije después – Puede dudar de cualquier cosa referente a mi menos de ese hecho. –

Él sonrió beatíficamente.

– Durante mucho tiempo, y mas después de lo que ese mal nacido le hizo, pensé que jamás asociaría a Katniss con la palabra esposa, y menos que alguien digno, que la amara por lo que es... –

– Sé que no soy digno...– dije interrumpiéndolo, viéndome en la necesidad de convencerlo una vez mas de que haría lo que fuera por su hija – le prometo que... –

– No te estoy juzgando así que no tienes por que justificarte ni aclarar nada, sé que eres digno por el hecho de quererla y que ella te corresponda.– a su vez me interrumpió él.

– Tengo mis propios ahorros que nada tienen que ver con mi...pasado, y he estudiado, puedo conseguir un trabajo decente y mantener a mi esposa y a mi hijo – insistí.

Vi que el sonrió y me dijo:

– Creo que Katniss y ni siquiera yo creíamos que se iba a adjudicar ese titulo tan pronto, ella no lo creía, pero se que lo aprecia, y sé que te ama.– añadió mirando hacia el frente en direccion a ella.

– Como yo a ella y juro ante usted que la voy a hacer muy feliz –

– Te creo, nunca creí que diría esto pero te creo y confió en que lo logres, confío en que seas mucho mas exitoso de lo que has sido hasta a hora con ella –

Después de esta profunda charla seguimos hablando de naderías y cuando cayó la noche preferí irme para dar a Katniss y a su padre la privacidad que seguramente necesitaban, intuia que tenían muchas cosas de las que hablar.

Katniss se adelantó y me tomó la mano y juntos caminamos hacia la puerta.

Le miré la cara y vi que en ella estaba totalizado el brillo de felicidad, ya no tenia el problema con su padre que le enturbiaba la vista, ahora era una mujer feliz y la felicidad daba ese brillo a su belleza de la que inevitablemente había quedado cautivo, eso merecía un beso, al menos en mi opinión, así que sin mediar palabra y por que en realidad no se como habría hecho para vivir si no lo hacia, la apoyé contra la pared y deje que un largo y apasionado beso cortara nuestro espacio, por la manera en que respondió supe que había dado en el clavo ya que él beso cobró intensidad en el momento en que nuestros labios y nuestras lenguas entraron en contacto.

Cuando me sentí un poco mareado de mi propia falta de aire y de succionar con fruición el de ella decidí que era tiempo de separarnos, aunque bien podría quedarme besándola por toda la eternidad, tal vez haciendo cosas mas intensas y placenteras que besarnos, pero por el momento debíamos conformarnos con esto, con la frente caliente apoyada en la nívea de ella separé nuestras bocas y aspiré el aire frió que intento penetrar por nuestro espacio.

– Hacia tiempo que quería hacer esto, pero no me pareció prudente frente a tu padre – dije excusando mi contención a su padre y al deseo de no quedar como un hormonal sexual sediento del cuerpo de su hija, aunque así me sintiera por dentro. Debía dar una buena impresión al suegro, sus manitas suaves me tocaron la cara caliente y las mejillas contraídas de pasión, tenia sus preciosos parpados cerrados y respiraba agitadamente su pecho y su apenas perceptible vientre chocaban con suavidad contra mi al ritmo de su respiración.

– Te veré mañana– dijo ella con seguridad, sus papados se abrieron y quedé atrapado por su mirada de chocolate, técnicamente quería devorarle los ojos y me sorprendía que la fuerza del deseo por ella no hiciera sino aumentar, ella tenia algo que me mantenia atado y eso era lo que yo quería, que me atara. Aunque llegara algún día a no desearla, siempre tendría mi amor para entregarle, de eso estaba mas que seguro, acerco mi rostro al suyo y seguimos besándonos, luego siguio con una frase poco común – No te olvides de mi.– sonaba gracioso que lo diera aunque no me reí en absoluto por que algo en mi me decía que lo estaba diciendo en serio, nada menos posible, yo nunca me olvidaría de ella, nunca, así me esforzara un poco en intentarlo.

– Si me esperas con otro de esos besos bien podría hacer el esfuerzo – podría hacer el esfuerzo de no tomarla contra la pared como un autentico salvaje. Hice un roce de mariposa con sus suaves labios, infamados de mis besos.

– Puedes apostarlo – dijo ella en voz ronca.

El inevitable beso de la despedida se dio y tuve que dar media vuelta para irme.

En cuanto la deje me dirigí a la vía principal que conocía y aborde un taxi con intenciones de irme a dormir dolorido de cuerpo por no poder estar con ella y feliz del alma por que al fin, el luchado sueño de mi vida, de ser parte de algo mas que de un burdel, se hacia realidad. Ahora tenia una familia e iba a ser parte de ella, tendría la mia, mi propio hijo y mi propia mujer y tambien a mi propio padre.

Cuando llegué al hotel decidí llamar a Fabian para ir arreglandolo todo, a fin de que pudiera tomar mis ahorros y pudiera dejar de lado, de una vez y por todas, la vida a la que a temprana muerte de mi madre me había condenado.

– ¿Ambrosia?– contestó la lúgubre y entrenada voz de Carl, el recepcionista.

– Carl...es Peeta...– dije.

– Jefe– dijo él evidentemente sorprendido y seguramente asustado de haber hablado así al jefe, pero ese era el entrenamiento que había recibido y yo como antigua administrador ya declarado no podía reprocharle nada.

– ¿Está Fabian cerca?– pregunté amablemente esperando soslayar la vergüenza de la que me daba cuenta en ese momento.

– Si jefe. Esta en la barra, haciendo de anfitrión, tal como usted lo ordenó –

– Dile que hable, dile que soy yo.–

– Si, jefe –

Esperé cerca de cinco minutos, supe que la llamase no había sido contestada del mismo teléfono ya que se escuchó el momento en el que Carl presionó los botones el típico sonido que acudia cuando la llamada es transferida internamente.

– ¿Jefe?– preguntó él dubitativo apenas levantó la bocina.

– Hola, Fabian– dije experimentando cierta alegría de hablarle, aunque sabía que seria la última vez que lo haría.

– ¿Como está?– preguntó él inmediatamente. Me abrumó un poco el tono de evidente preocupación que escuche en su voz.

– Estoy con ella– dije simplemente con lo cual esperaba dar a entender lo que había pasado.

– Me alegro– dijo él y la sinceridad de su voz volvió a impresionarme.

– Voy...– a pesar de que sentía el fiero deseo de renunciar a todo, de repente me asaltó un poco de tristeza de dejar a los chicos, a los muchos hombres que habían venido de la calle a pedir refugio sin importar lo que les tocara hacer y que al final de cuentas se habían acostumbrado a la vida fácil a cambio de vender su cuerpo para el placer. – necesito que me ayudes, eres abogado y necesitas hacer un traspaso de la escritura de la casa y algunas de las propiedades –

– Dígame que necesita– dijo él seriamente.

– Tengo una cuenta de ahorros en el banco nacional, carga a esa cuenta... –

Empecé a hacer los cambios que me beneficiaban y que le beneficiaria a ellos a ellos, él me escucho atentamente y después me pregunto.

– ¿Y quien será al propietario de todo lo demás? –

Él era mi hombre de confianza y sabía que mi lugar y el de todos los hombres que mi casa había acogido estaban a salvo.

– F. Fabian O. Fitzjohn – dije. Y como esperaba el silencio al otro lado de la línea respondió a su inquietud.

– No comprendo...– dijo secamente.

– Eras el segundo al mando, ahora que renuncio a la mayoría de las propiedades tu quedaras a cargo de la casa y del pago de los jóvenes. Tú eres ahora el nuevo dueño de Ambrosía.

Siguió el silencio pero supe que se sentía honrado, de alguna parte me llegó el conocimiento.

– Haz los movimientos bancarios que requiera tener la cuenta a tu nombre, mi dinero es suficiente para lo que tengo en mente, y voy a conseguirme un trabajo – dije con orgullo.

– Me siento orgulloso de usted. – concluyó él después de unos segundos.

– Debes estar orgulloso de Katniss, por que ella es la causante. Ella es ahora la razón de mi existir –

– Yo me alegro y me siento orgulloso por que usted ha hecho lo que todos nosotros tememos que hacer pero no nos hemos atrevido . Ha decidido amar –

La verdad de sus palabras me golpeó pero a la vez me llenó de orgullo. Ahora era el hombre libre de ataduras del pasado, ahora el futuro me sonreía de una manera en que no lo había hecho antes...

Dos meses después.

Al parecer mi experiencia universitaria era suficiente para trabajar en esa multinacional, ahora era uno de los gerentes y mi labor estaba siendo exitosa para los ingresos de la empresa.

Si era sincero no creí que tener conocimientos financieros podía reportarme tanto beneficio y ahora estaba viendo los resultados del tiempo, entre mujer y mujer y noche y noche, de haber leído y aprendido, el tiempo en el que soñaba que un día pasaría esto, tendría una vida que vivir.

Ahora sentado en mi despacho, ya de hecho, pensaba en mi frágil mujercita y la palidez de su rostro que tanto me preocupaba, pero el doctor decía que aparentemente todo estaba bien así que debíamos creerle.

Pero era a estas horas de la noche, cuando podía desconectarme del trabajo que ella y solo ella se apoderaba de mis pensamientos puros, sucios y limpios, la necesitaba, como se necesitaba una droga para vivir, aun después de todo seguía deseándola con la misma intensidad y el ardor de la primera vez, mas a cada cambio que su cuero había presentado, cada centímetro de las piel que cubría y protegía, como una poderosa arma materna, al fruto de nuestra unión.

Entre tiempo y tiempo ayudaba un poco a Madge a los preparativos de la boda, ella habia ordenado expresamente que Katniss no se esforzara en nada ya que ella se iba a hacer cargo de todo, así que Katniss estaba un poco enfurruñada dado que Madge le dejaba hacer muy pocas cosas, aunque en contadas veces la había visto haciendo uno que otro esfuerzo supuse que para no sentirse inútil, pero no sabia que otra utilidad buscaba aparte de la de tener un hijo mio en su interior.

Tomé mi maletín en el momento en que sentí mi sangre arder al recordarla, era una necesidad constante que no cedía con el tiempo, que siempre estaba ahí y que estabas seguro siempre iba a estar, su suave amor, su resignada y a la vez abnegada entrega hacia mi era lo que me mantenía a su lado, pero era amor, era amor por que en realidad nunca había parado de amarla. Ella, palabras mas o menos, era la mujer de mi vida.

Llegué al departamento y estacioné el auto, cogí mi maletín y mi saco y subí hacia el ascensor, cada vez mas impaciente por verla y ver, como cada noche, el rostro protagonista de mi delirio.

Abrí la puerta y vi que todo estaba en silencio.

Olía a casero, delicioso y embriagador y solo podía imaginarme que así iba a ser nuestra casa, acogedora limpia y llena del amor de los dos.

Miré hacia la cocina un momento en donde vi preservado en una ollita mi dosis de sustento alimenticio, pero no era de comida de lo que deseaba alimentarme.

Escuche sus pequeños pasos, sonriendo cuando recordé el momento en que le pedí que fuera a vivir conmigo, por que no podía vivir sin ella, sin tenerla cerca de mi y sin saber si estaría o no esperándome, así que se lo propuse y ella aceptó un poco dudosa, pero no de mi sino de lo que su padre podia pensar. Pero sorprendentemente él no mostró objeción alguna lo cual fue bastante beneficioso para mi salud mental.

Cuando visualicé su ligera figura cubierta por un camison medio largo, por cuya tela se previa la luz y las formas deliciosas del cuerpo que amaba, solo pensé en poseerla sin importarme nada mas y eso era lo que iba a hacer en ese momento.

Solté mis implementos de trabajo y con mi mirada sobre ella subí las escaleras hasta que nuestros cuerpos se encontraron, no había rechazo no había nada mientas estaba entre sus suaves brazos siendo presa no inmune a sus caricias inocentes, su cuerpo invitador. Quise hablar pero parecía que mi necesidad se traducía a ella en un código igual para ambos, si nuestros cuerpos no entraban en contacto nos íbamos a fundir sobre nuestra piel.

Sentí que el nudo de la corbata dejaba de apretarme y supe que ella era la responsable ya que esa misma corbata cayó al suelo cuando ella la lanzó antes de encerrarme el cuello en sus brazos. La besé bebiéndome su necesidad y saciándome un poco la mia, pero aun necesitaba mas, su fuego me llamaba y mi ardor gritaba la presencia de ese fuego en ella en ese momento.

La tomé en mis brazos y como una maravillosa parodia de la noche de bodas, entré con ella prendida de mi cuerpo a nuestro dormitorio. Respiré su necesidad mezclada con su perfume de mujer, caliente y sensual y yo me estaba combustionando contra mi piel. Al demonio las buenas intenciones, pensé cuando sentí esa misma sangre caliente mia a punto de fulminarme las venas en un intento por buscar liberación. La posé con suavidad en la cama y después comencé a desnudarla aunque sabia que no duraria mucho, necesitaba estar dentro de su cuerpo en ese mismo momento, con necesidad creciente, que nunca habia disminuido a pesar de que la habia tomado tantas veces como mi cuerpo había querido y como nuestra elasticidad y su estado habian permitido y siempre que terminaba la necesidad parecía crecer peor.

Retiré su ropa interior húmeda de su deseo y desabrochandome el pantalón entré en ella rápidamente.

Era lo mas parecido al cohito animal que vía presenciado y protagonizado , pero ella nunca me detenia diciendo que se sentía incomoda, mas bien me aceptaba suave y calidamente, cada vez que mi cuerpo necesitaba de ella allí estaba dándome el pacer de saber que era mia, solo mia, mia y de nadie mas.

La seda calida del interior de su cuerpo me recibió apretadamente, toqué la dedicad piel de su abdomen y y caderas y la empujé contra mi unas veces mas hasta que mi cuerpo casi se estrujó dolorosamente en busca de liberación.

Cuando esta llegó fue tan explosiva como si se tratara de la primera vez.

Cuando calmé mis ansias de ella decidí hacerle el amor de una manera más civilizada, cosa de la que nunca me cansaría.

Cuando terminó la noche, con ambos parcialmente saciados, dormimos como siempre abrazados el uno al otro encontrando así la paz que durante mucho tiempo habia sido arrebatada de nosotros por diferentes razones.

Y dentro de una semana me casaría con la muchacha más maravillosa que la vida me haya puesto en el camino.

A muchos kilómetros de distancia.

Delly Crtwright

Era una idiota y lo sabia, pero no por que lo supiera dejaba de serlo, Seneca me estaba traicionando, a mi, a la mas hermosa de las mujeres, aquel mal nacido saco de papa con el que me había casado se atrevía a buscar en brazos de otra mujer lo que yo no le daba.

Después de pasar un tiempo casados me di cuenta tarde de cuanto ansiaba las caricias de un verdadero hombre y no la apariencia que mi madre haya querido hacer de mi. Pero ¿A quien le importaba?, bien, podría buscar el sexo en otro lado.

Toc, toc, toc.

Alguien tocó la puerta y por las características del golpeteo debía tratarse de mi madre.

En efecto cuando abrí la fuera y la vi parada frente a mi mirándome con ojillos de preocupación.

– Se han peleado Seneca y tú… – afirmó sin siquiera preguntar.

– No – dije sencillamente.

– No me parece que sea si y lo sabes –

– No, no lo sé mama, no sabia que me esperaba este destino cuando me casara con ese... –

– No tolero que de dirijas a él en esa forma. Tu lo querias, dijiste que querias un hombre como Seneca para que cumpliera todos tus antojos –

– ¡Pero se suponia que conmigo! – grité completamente exasperada. – ¡No con la primera vagina que se le pasara por en frente! –

– No es así y lo sabes – dijo tercamente mi madre pero yo sabia que en el fondo ella tenia razón, desde que era pequeña había decidió que me casaría con un hombre de renombre y ahora lo tenia pero me daba mas satisfacción yo misma que ese pútrido enclenque.

Mi madre siempre había influido en mi vida y la apreciaba por eso, tal vez era mi único consuelo en esta hora gris de mi vida que me obligaba a permanecer al lado de Seneca. Mientras eso le aportara algo bueno a la familia. Pero ¿Que pasaba con mi felicidad? Merecía ser feliz ¿No? Solo por que había hecho unas cuantas maldades no significaba que no mereciera tener al lado a alguien que me quisiera. Y lamentablemente la persona que deseaba estaba a muchos metros de distancia al lado de la simplona y chanda de mi hermanastra, aquella perra que había tenido el cariño de un padre que yo nunca tuve.

Y todavía me parecía mas increíble aun que aquella lerda tuviera al lado a semejante hombre, seguramente había recurrido a la brujería para procurarse semejante semental, yo debería haber hecho lo mismo y habría medido la fuerza de ella con la mia. La mia por supuesto siempre había sido la superior, y ahora estaría yo con él y no acá metida con este gordo para el cual yo, la mas hermosa de las criaturas, no era suficiente. Yo debía tenerlo conmigo, esa no se merecía ese hombre. Yo, por el contrario, merecía todo lo que aquel espécimen podía dar, y así me hubiera echado de patitas, podia reconquistarlo, por algo había sido dotada de mas belleza y de maldad que esa india que era mi hermana.

– ¡Ay, por Dios...!– dijo mi madre de repente, sin yo darme cuenta, en medio de mis tribulaciones, ella había estado hablando todo el tiempo con Thom del otro lado de la línea– Pero...como...no es posible... –

Al parecer no le gusta nada lo que estaba oyendo. Su cara expresó disgusto como si él hubiese sido grosero y con ella, me alcanzó el auricular a mi ,no entendí nada.

– ¿Delly?– dijo él cuando apenas dije hola.

– Si…– dije con pereza, no me alegraba mucho la idea de hablar con Thom en esos momentos.

– Seré breve. Recientemente me he enterado de cierta actividad que hiciste para hacerle daño a Katniss – Se me secó la boca, no...podía ser que él...– Resulta que cierto muchacho me ha contado la verdad de lo que pasó ese día en la iglesia y del modo cruel que te regodeaste en rebajar a mi hija. Y resulta que también me mostró cierto video...– ¡Oh, Dios mio!; Era una vergüenza, miré a mi madre pero ella me miraba interrogante, aun no se lo había contado. Cómo si me hubiera leído el pensamiento él continuó – Tu madre no lo sabe, pero quiero advertirte algo, tu hermana se va a casar con ese chico y si estabas planeando seguir buscándolo aun después de la humillación que pasaste al ser grabada en esa situación tan poco decente te sugiero que te guardes tus intenciones por...donde mejor te quepan, por que si algo llega a pasar el día de la boda de mi hija te aseguro que con mis propias manos soy capaz de darte un reprimenda que no olvidaras jamás y estoy dispuesto a contarle a Mery lo buena esposa que has sido saltando a la cama del hombre que es de tu hermana cuando tienes un amoroso esposo en casa, no es un juego Delly así que enviaré una invitación a casa para que asistan a la boda por que, en medio de su rechazos y de la imposibilidad de Mery como madre, ella quiere verla. Cómo se que Mery no vendrá si no es contigo, te sugiero que prepares tu mejor cara decente y tu mejor actitud, aunque no se que tan difícil sea eso para ti, por que nadie arruinó tu boda y tu no vas a arruinar la de mi hija, espero que te haya quedado claro, si no ya sabes que cuento con la prueba para que Mery deje de verte como la hija que no eres –

Después de todo esto Thom corto la línea, por la manera en que mi madre me miraba supe que debía estar lívida y blanca del enojo y de la decepción, por que con este nuevo enemigo mis planes de hacer que Peeta Mellark se enamorara pedidamente de mi estaban arruinados.

Me hubiera costado un poco mas de tiempo que el que habíamos tenido. Maldita hermana mia siempre robándome lo mejor, el cariño de parte de Thom y el hombre más atractivo del mundo.

Se había enamorado de ella, pensé de repente cuando recordé las palabras que él me había dicho "Le diré algo, señora Newton, hace cuatro meses conocí a una mujer, una que me inflama la sangre mas allá de lo tolerable, una de la que me enamoré perdidamente y lamentablemente para muchos no se trata de usted".

Y yo había estado ciega para no verlo, el se había enamorado de Katniss, mi insípida hermanastra.

Yo no podía ser nada, por el placer de verla sufrir le quite a Seneca, si hubiera esperado un poco mas tal vez hubiera sido más meritorio robarle a Peeta que a Seneca. Ahora debía cargar con el.

Por tiempo indefinido.

Holaaa.

Que les parecio? Tenemos noticias de Delly,parece que su matrimonio no es lo esperaba,pero se lo merece digo le ha hecho mucho daño a todos,ahora debe probar un trago de siu propia medicina.

Ya estamos por llegar capitulo final por eso tratare actualizar mañana mismo.

Gracias por todos los comentarios que me dejan.

Me dejarían uno y me dicen que les parecio?.

;) xoxoxoxoxoxoxoxoxox