DISCLAIMER:
Holaaaa como están por hay?.. A qui les traigo una nueva adaptación por eso quiero aclarar que la historia es de MaraGaunt la cual me ha permitido usarla con estos personajes que a mi tanto me gustan ..
Como saben los personajes tampoco son mios son de Suzanne Collins(la cual mato a mi querido Finnick y a Prim y en fin mato a muchos la verdad).
Sin nada mas que decir les dejo la historia y espero que les guste
Peeta
El día de la boda apenas podía creer que casi siete meses atrás me encontrara renegando de mi vida y prestando servicios de gigoló y que todo hubiera cambiado de manera tan drástica, pero ahí estaba y para nada inconforme con lo que el destino había propuesto para mí
Esa noche había dormido en el aparta estudio de Gale, el señor Everdeen lo había predispuesto de esa manera ya que él iba a ser el encargado de transportar a las novias a la iglesia, yo decía que me debía quedar en mi apartamento pero Gale dijo que nos íbamos a reunir con Marvel para ir todos juntos como buenos "primos" que éramos.
Los tres estábamos mas enamorados que el idiota de la luna, los tres, de común acuerdo, habíamos decidido prescindir de de la típica despedida de solteros debido a que los tres éramos tan felices de dejar la soltería atrás que esa fiesta sería contraproducente, nos sentíamos demasiado contentos de unirnos para siempre a esas tres maravillosas mujeres
Había dormido relativamente bien.
Durante esos meses había tenido demasiadas ocasiones para saciarme de Katniss pero parecía que cada día que pasaba la deseaba y amaba aun más que el día anterior.
Observar los cambios que mi semilla hacia a su cuerpo me hacía sentirme terriblemente orgulloso, cada día estaba aun más hermosa y yo la seguía amando con la misma intensidad de el primer día.
Sonreí estúpidamente, al menos para alguien que mirara desde fuera parecería un estúpido.
Desde que había dejado a Fabian al mando del burdel solo había recibido un par de llamadas pidiendo instrucción, al parecer todo marchaba bien con él a la cabeza, un motivo más para sentirme orgulloso de todo.
En la última que hizo no pude contenerme en contarle las buenas nuevas.
- Me caso en tres días - le dije
Escuché el silencio por unos momentos luego él y los muchachos lanzaron una ovación que casi me arranca la oreja cuando lo hicieron frente al teléfono.
- Como puede escuchar nos alegramos de su buena fortuna - dijo el después de unos momentos, cuando escuché unas carcajadas celebradoras al fondo. Aun a través de la distancia que el teléfono sesgaba podía sentir que estaba sonriendo. - en serio nos alegramos jefe -
Escuché una serie de comentarios similares a lo lejos, lo cual me arrancó una sonrisa de la boca, sincera, como salían desde que había conocido a Katniss Everdeen.
- Los invito, a ti...a todos - dije impulsivamente
- Pero Señor, no creo que la señorita Everdeen.-
Lo poco que la conocían, estaba total y completamente seguro de que a ella no le importaría, desde que se tratara de mis amigos, ella había aceptado todo de mi, mis amistades no debían estar entre las cosas no aceptadas.
- Ella aceptara, no tienes por qué preocuparte por eso -
- Es muy amable pero...y su padre...y su madre...- seguía dudando Alex.
Me exasperé un poco cuando mencionó la palabra madre, tanto a mí como a ella nos incomodaba hablar de Mery.
- ¿Vas a venir o no?- le disparé agresivamente.
- Si claro...- acepto él, no se lo dije pero me sentía contento de que pudiera acudir, él y los demás fueron mi casi familia desde el principio. También agradecía que ellos pudieran ver que había cosas mucho mejores en la vida que ser prostituto.
Recordé, la tarde dos días atrás, cuando le comuniqué a Katniss que ellos venían.
Estábamos recostados en el gran sillón que habíamos destinado para nuestra casa de casados, viendo Destino Final. Decidí hacerlo en ese momento ya que no quería que se lo tomara por sorpresa, mi mano estaba acariciando su panza debajo del sweater que vestía, su cabeza estaba apoyada sobre mi pecho y su mano también parecía a punto de quedarse dormida.
- ¿Katniss? - la llamé suavemente.
- ¿Mmm?- contestó suspirando desde mi pecho, su cálida respiración, entibio la tela de mi camisa.
Pero preferí no decir nada, ya más adelante lo pensaría, Katniss necesitaba descansar y yo debía dejarme de temores, tal vez la sorpresa fuera un mejor aliciente.
- ¿Como está el novio feliz? - escuché la voz de Gale saliendo de la habitación del fondo del pasillo, interrumpí mis cavilaciones y lo miré, tenía toda la cara de haber dormido como un tronco.
- Yo debería hacerte la misma pregunta – contesté.
- Sabes lo que voy a contestar - dijo él orgulloso.
- Lo sé – admití.
Gale miró hacia el reloj de su mano izquierda y dijo,
- Marvel no debe demorar.
Cuando menciono a Marvel no pude evitar recordar cuando habíamos tenido que hablar y aclarar la situación entre Katniss y yo a él y a Johanna.
Marvel podía ser un grandote y debido a eso tal vez podíamos haberlo juzgado violento y hubiéramos tenido miedo de que yo le hablara, pero eso solo era el exterior, a él también le mostramos el video y se mostró consternado por también haberle creído a esa "hija de una boñiga de camello" como la llamó cuando el CD dejó de reproducir. Luego le explique mi situación, que me hallaba enamorado de su prima y que tenía intenciones de casarme con ella. Eso fue suficiente, me abrazó y me dio la "bienvenida de vuelta" con "los primos" pasándome el puño por la cabeza y frotándomela con fuerza. Él, junto con Gale y Fabian, y Katniss, eran los mejores amigos que jamás había tenido.
Quité las cobijas de encima de mi cuerpo y Gale dijo, en una voz sorprendentemente femenina tratándose de él.
- Así que... ¿nos vamos al salón de Belleza?- cuando lo miré preguntándome qué demonios había pasado y él estaba mirando hacia el techo pestañeando rápidamente como lo haría una muñeca de cuento. Ambos nos reímos a carcajadas, él intento hablar nuevamente con voz de niña con resultados desastrosos de una voz horriblemente homosexual.- Mis uñas necesitan tratamiento-
Lo imite con saña humorística.
- Mis poros apestan, necesito una mascarilla -
Seguimos riendo y haciendo comentarios cada vez más femeninos hasta que decidimos parar.
- Amare a Madge toda la vida, estoy loco por ella - confeso súbitamente serio.
Yo lo entendía ya que me hallaba en una situación bastante similar con Katniss
- Es increíble lo que pasa cuando te enamoras por primera vez - dijo él mirando hacia la luz que se colaba por la ventana de la derecha.
- Primera y ultima - constaté, luego él se sacudió un poco y cogió un cojín que estaba tirado en el piso y me lo lanzó con fuerza a la cara.
- Levantante vago, que lo de arreglarnos es en serio -
Tenia razón así que terminé de levantarme, recogí el sofacama y todo lo demás, él se había ido unos momentos pero luego sentí el coletazo de una toalla en mi nuca, me volví y me cuenta de que era él quien la había lanzado.
- Báñate, es inaceptable apestar el día de tu boda. -
Estuve a punto de devolvérsela pero luego me arrepentí y decidí darme la ducha requerida. Había llevado mis cosas de aseo la noche anterior, cualquiera pensaría que éramos pareja y que vivíamos juntos, reí ante la loca idea.
Rasuré mi barba de un día y todo lo demás correspondiente al aseo normal, en cuanto estaba listo mire a través del espejo la bañera, y no pude evitar llenarme de recuerdos de haber tomado a Katniss en una similar.
Pensar en ella me hizo añorarla pero hice retroceder a mi deseo a fin de guardarlo todo para nuestra noche de bodas, era increíble la cantidad de maneras que existían para hacer el amor con una mujer embarazada, sonreí al recordarlas. Suspiré y seguí en lo mío.
El sastre llegó con nuestros vestidos a media mañana cuando ya estábamos listos, justo cuando iba saliendo sonó el timbre de la puerta y abrí. Cuando mire me di cuenta de que se trataba de Marvel quien estaba dando saltos y gritando como niña, si no lo conociera bien diría que estaba sufriendo del leve episodio de homosexualismo del que habiamos sido victimas Gale y yo.
Como continuó chillando Gale se adelantó preguntando:
- ¿Que demonios te pasa? - le dijo.,
- Decidió cambiar de bando antes de casarse - dije riéndome de los chillidos que pegaba.
Le pasé el brazo por los hombros y él parpadeó de la manera en que lo hizo Gale.
Los tres reímos por mucho tiempo mientras cada uno tomaba su propio esmoquin. Nos reíamos de nuestra estupidez.
Pero la verdad presentía de qué se trataba. Los tres estábamos nerviosos y emocionados en partes iguales y no teníamos otra cosa en cómo expresar nuestros miedos que haciéndonos bromas.
Luego de ese interludio decidimos hacerlo todo bien, nuestros vestidos sobre cuerpos decentemente bañados y limpios, cabellos desordenados, ordenados bajo inmensas capas de gel. Perfume masculino, zapatos lustrosos, parecíamos los príncipes del cuento y debía admitir que así era como me sentía.
La hora cero. Faltaba muy poco para que llegara.
Y ahí estaba, a cuarenta y cinco minutos de casarme
Y me encontraba tan nervioso como una chica.
Partimos en dirección a la iglesia, la que Madge había designado, con apoyo de Gale e ignorando los comentarios ignominiosos acerca de que queríamos una boda sencilla
- La sencillez no es parte de el amor, debemos celebrar nuestras uniones por lo alto. - decía Madge
Y nadie ni nada pudo hacerla cambiar de opinión, y teniendo un aliado tan privilegiado como Gale, los puntos a favor de los sencillos, es decir mostros, disminuían notablemente.
El edificio se irguió ante nosotros en toda su maginificencia, como solo podía hacerlo una iglesia. La entrada estaba adornada con diversas flores en su mayoría blancas, valía la pena, porque a pesar de ser un escenario puramente femenino me sentía con demasiadas ganas de casarme.
Entramos los tres para verlo todo, había ciertas personas en la iglesia, del tipo desconocido que solo iban a orar o solo por curiosidad, para criticar a los dueños de la boda que se evidentemente se iba a efectuar. La iglesia estaba sobria y fría pero aun así adornada de igual manera.
Velas e inciensos se repartían por doquier, pronto no estaría tan fría. En el altar estaba un acolito apropiando todo para el clérigo que nos iba a casar.
Gradualmente gente fue entrando unos tras otros, empezaron a verse caras conocidas, los recordaba a casi todos de la fiesta de Gale, cuando mostré a Katniss el video.
Otros pasos se escucharon y cuando me di la vuelta vi que eran los muchachos y Fabian, finalmente si habían venido.
Todos estaban vestidos de gala y cuando me vieron se echaron a reír y me llamaron el jefe feliz.
Se sentaron uno a uno en la silla y Fabian se acerco a mí en el camino central de la iglesia.
- Felicidades- me dijo apenas se acercó, llevaba en las manos una caja envuelta en papel fino, pequeña.
Cuando estuvo frente a mi nos dimos un autentico abrazo de camaradas, me daba cuenta que había sido un gran amigo.
Intenté quitarle lo que había en la caja pero no se dejó.
- Es para ella - me aclaró, la presencia tenía pinta de ser una joya. Dejé de intentar quitársela en ese momento, cuando empezaron a llegar más amigos de Marvel y Gale, los cuales se sentaron combinados con los otros muchachos. Para mayor sorpresa mía a los pocos minutos estaba introduciéndose entre ellos ya hablando de futbol, carros y zapatos puma.
Miré el reloj y me di cuenta de que faltaban apenas diez minutos para que iniciara todo, nos miramos con Gale y con Marvel y decidimos apostarnos en la mitad del pasillo de la iglesia para recibir cada uno a nuestra novia. Las manos me sudaban y sentía el corazón pesado contra el pecho. Muy pronto.
Cuando pasó el tiempo requerido una música de piano, la que identifiqué como la marcha nupcial, empezó a ser tocada por un joven en un piano que había en lo alto, la música se veía ampliada por las grandes paredes barrocas de la casi catedral en la que Madge había insistido en que nos casáramos, recontra doblada por los parlantes caros, obra de Madge también.
Las puertas de la iglesia se vieron iluminadas no solo por la presencia de la luz de la tarde sino por las tres mujeres vestidas de blanco que entraron por ella en ese momento, siguiendo el camino de derecha a izquierda Johanna estaba en el centro Madge a la derecha y Katniss a la izquierda, las tres parecían princesas, reinas, emperatrices de mundos fantásticos, a ninguna de las tres podía vérseles claramente el rostro pero aun a lo lejos, estaba seguro de que los tres sabíamos que tras esos velos se escondían las hermosas mujeres de nuestras vidas.
Madge iba del brazo del señor Everdeen que resaltaba vestido de negro frac en medio de tanta blancura.
Podía ver entre la tela del vestido de Katniss a mi bebé guardado en su vientre, pero no por eso podía dejar de admirarla a ella. Igual de Katniss que siempre. Se me contrajo todo.
Madge avanzó primero.
Por el rabillo de ojo vi a Gale que miraba fijamente a Madge como si todavía no pudiera acabar de creérselo. Yo me hallaba exactamente en la misma situación.
Ella avanzó hasta Gale, pero por estar al pendiente que Katniss se acercara a mí no pude identificar las palabras que el señor Everdeen le dirigió a Gale, sabía que se trataban de palabras de advertencia, sabía que para el señor Everdeen Madge era como una hija más.
Cuando Madge estuvo con Gale ambos se dieron la vuelta y se dirigieron al centro del altar.
Katniss dio un paso adelante pero caí en que Johanna la adelantaba, se decían algo entre ellas y luego Johanna avanzaba antes que Katniss retrasando así el momento en que finalmente la tuviera a mi lado.
El señor Everdeen la condujo hasta donde Marvel, luego se volvió hacia donde Katniss y la trajo a mí. Ella estaba tan hermosa que con cada paso que daba me hacia preguntarme si realmente esto estaba pasando, pero cuando tuve su mano en la mía la realidad se volcó contra mí en como en una ducha de calor, era mía, lo era completa y finalmente.
- Es mi hija a quien te llevas, recuérdalo bien-
No podía olvidarlo, ni tampoco que me estaba entregando lo que yo sabía que eran sus tesoros más preciados. Cumpliría gustoso mi palabra, la cuidaría bien.
Cuando nos alejamos a unos pasos para dar la vuelta le dije al señor Everdeen
- Jamás podría olvidarlo -
Cuando estuvimos en el altar los seis, los primos en una boda colectiva, presté atención al rito católico, era algo educado y hermoso que había presenciado pocas veces, pero a todas luces demostraba ser un acto que inspiraba respeto, y desde que tenía a Katniss conmigo había empezado a creer que Dios realmente si existía
Recitó un pasaje, que supuse que seria de la biblia, acerca de que era lo que era el verdadero amor, habíamos fallado brevemente en uno o dos significados pero ahora todo estaba corregido y cumplíamos a cabalidad con todos los requisitos lo cual demostraba cuanto en verdad la amaba.
Tal como entramos el clérigo comenzó a recitar los votos que teníamos que tomar para contraer matrimonio completamente, pero solo fui consciente de la realidad cuando se dirigió a Katniss para que pronunciara los suyos.
- Katniss Everdeen - la mano que ella tenía en la mía temblaba copiosamente, debía estar aterrorizada - ¿Aceptas por esposo a Peeta Mellark como tu legitimo esposo - un agradable cosquilleo me recorrió el cuello - para amarlo, cuidarlo, y respetarlo hoy y todos los días de tu vida, en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, en lo austero y la adversidad hasta que Dios y la muerte lo dispongan?- -
- Acepto - dijo ella con la voz sorprendentemente fuerte, me complació sobremanera.
- Peeta Mellark - preguntó el clérigo ahora dirigiéndose a mi - ¿Aceptas a Katniss Everdeen para amarla cuidarla y respetarla hoy y todos los días de tu vida, en la pobreza y en la riqueza, en la salud y la enfermedad, en lo austero y la adversidad hasta que Dios y la muerte lo dispongan - Si, solo podía tratarse de ellos dos por que en lo que a mi respectaba este matrimonio no se iba a acabar ni aunque pasáramos diez mil veces por el purgatorio.
- Acepto - dije, en ese momento me di cuenta de que era lo que perturbaba mi silencio mental en el momento en que Marvel Gale y ahora yo aceptábamos a nuestras esposas, una horda de aullidos se escucho en la iglesia, eran los otros primos y los muchachos que celebraban nuestras uniones a su manera, al clérigo no pareció molestarle en absoluto. Katniss se dio cuenta en ese momento de la presencia de ellos, no parecía molesta y tampoco lo parecía el señor Everdeen, otro motivo más para estar complacido.
Un enano, pequeñín ejemplar diminuto de Marvel se acercó portando una gran almohadilla con seis sortijas de matrimonio en ella.
Gale y Madge, Marvel y Rosalíe, Katniss y yo dimos los votos a las muestras físicas de nuestra unión ante Dios, los anillos.
Puse el anillo en la mano desnuda de Katniss, la otra estaba ocupada por la sortija de mi madre que Katniss había adoptado como su propia de compromiso.
- Pee...Peeta - comenzó Katniss a ponerme mi anillo - recibe este anillo como prueba de mi amor y fidelidad desde hoy y para el resto de la vida que nos aguarda. - Sentí muchos deseos de besarla en ese momento pero recordé que Marvel había dicho hacia solo unos momentos que los Primos no se apresuraban.
Miré a Katniss a través del velo y no sé como fui consciente de que su cara cambio a pálido mortuorio en dos segundos, no me estaba mirando a mi pero me asusté por nuestro hijo y por ella, pero no se agarraba el vientre, más bien agarraba mi mano duramente como si quisiera advertirme algo, yo tenía el anillo de ella y estaba a punto de ponérselo cuando sucedió eso.
Miré hacia donde ella lo hizo por uno segundos y me di cuenta de el por qué de su aturdimiento.
Mery y Delly estaban sentadas en la parte de atrás de la iglesia y miraban todo con serenidad. No iba a permitirles arruinar este día con babosadas sin sentido. Y no iba a permitir que Katniss no gozara de este momento juntos, ellas no lo iban a arruinar y yo me iba a encargar.
Tiré un poco de la mano de Katniss y la volví hacia mí, ella me miró suplicante y mas que besarla en ese momento quise abrazarla y decirle que todo estaba bien.
- Katniss, recibe este anillo como prueba de mi amor y fidelidad desde hoy y para el resto de la vida que nos aguarda - la miré a los ojos tratando de remirarle mi apoyo y luego el ministro pronunció las palabras que yo estaba esperando para darle mi confianza a Katniss en físico.
- Pueden besar a las novias -
Levanté el velo de ella de un suave tirón me incliné y la besé apasionadamente, ella pareció abandonarse pero la conocía bien para saber que no lo estaba del todo. Sentí que una humedad cálida mojaba mis mejillas, lágrimas de ella, maldije internamente pensando en asesinar a las perras que la habían hecho llorar, separamos nuestras bocas y tratè de darle ánimo
- Tranquilízate - dije contra sus labios, el CD aun estaba en mi mente - ella sabe que no puede hacer nada -
El clérigo pronunció la sentencia que nos daría veracidad o no en nuestras sospechas-
- Si hay alguien en esta estancia que no esté de acuerdo con estas uniones que hable ahora o calle para siempre -
Pasé el brazo por los hombros de Katniss y ella se estremeció quizá esperando lo peor, pero esto no vino, ellas decidieron callar para siempre, ahora nada ni nadie me iba a separar de Katniss Everdeen en una eternidad, nuestra eternidad juntos.
- En ese caso los declaro maridos y mujeres -
Volví a hacer apasionado uso de la boca que me volvía loco, luego la abracé con fuerza cuidando de no aplastar al bebé, susurré en su oído antes de que nos dieran la orden de retirarnos y para que nadie se diera cuenta.
- No vas a dejar que esto pase Katniss - me hacía referencia a que ellas arruinaran el momento que yo suponía era el más feliz de la vida de Katniss, ella se estremecía con sollozos silenciosos que cualquiera, que no supiera la verdadera causa, interpretaría como de felicidad. - No vas a dejar que te arruinen nuestro día, no lo voy a permitir - añadí con valor, la defendería costara lo que costara, imprimí mucha más fuerza en la repetición - No lo voy a permitir. -
Nos dimos la vuelta y los amigos siguieron ovacionándonos crucé una mirada con Fabian quien hizo un movimiento con la cabeza la cual pude interpretar como que sabía el motivo de la palidez en la tez de Katniss.
Caminamos por el pasaje estrecho entre las filas de sillas, estrecho para que las tres parejas transitáramos por él. Así que lo hicimos en fila india. Endurecí mi cuerpo esperando proteger a Katniss de cualquier ataque histérico de su cruel hermana y endurecí mi voz y mi vocabulario ante cualquier ofensa vocal que a su estúpida madre se le ocurriera soltar.
Pero ninguna de las dos decía nada mientras cruzábamos. Solo miraban a Katniss como a un bicho raro, salimos y la luz estival pegó en la cara de Katniss quien por el momento respiraba aliviada, su mirada suplicante volvió a sus ojos, sonreí apartando de su velo la gran cantidad de arroz que había sido arrojado sobre nosotros cuando salimos.
Subimos al auto destinado para nosotros y nos encaminamos a la recepción post boda. Yo conducía.
- ¿Que crees que hacían aquí? - dijo ella después de unos momentos de camino, tenía una mano sobre su vientre y lo acariciaba como si este le diera tranquilidad.
No la miré por qué no quería que su mirada de tristeza volviera a opacar nuestra felicidad.
- No vamos a permitir que ellas opaquen ese brillo que tenias en los ojos hace unos momentos - opacidad..., mendigas furcias.
- Perdóname... yo no quería. - se estaba disculpando por arruinarlo todo, mi coraza de dureza cayó cuando escuché un respingo que relacioné inmediatamente con un sollozo. Sin poder aguantarlo más estacioné el auto cerca de una acera y la miré a los ojos.
- Katniss, vas a disfrutar de esta fiesta y de mi tanto como tu salud te lo permita, te amo y me amas y nada de lo que hagan esas dos hará la diferencia - no hizo ninguna referencia a que me dirigiera como esa a su madre - estoy dispuesto a darte todo y a cambio disfrutaras de esta fiesta como lo mereces, como merece nuestro hijo, Katniss hazlo por nosotros - le estaba pidiendo en nombre de nuestro retoño. Sabía que era más vulnerable cuando pensaba en él. Sus ojos finalmente estuvieron en los míos, brillantes pero por las lágrimas.
- Abrázame...- pidió ella, me di cuenta de cuan débil y frágil volvía a ser, no pude hacer otra cosa más que cumplir su petición. Me incliné en mi silla y la apreté suavemente contra mi pecho besando su aromatizada coronilla. Ella empezó a retorcerse hasta que su cabeza estuvo en concordancia con la mía, me besó fuertemente despertando el deseo mío que había estado echándose una ligera siesta, sentí cada parte de mi cuerpo clamar por el de ella como siempre lo hacía, sentí el contacto de su suave lengua y después la fuerza con la que me besaba, le apreté el cuello para acercarla más, pero sabía de antemano que no podía tomarla en el auto, primero no porque no la deseara, demonios si me estaba consumiendo, pero no era cómodo para ninguno de los tres y esa noche tenía toda la intención de amar cada centímetro de su cuerpo como Dios nos mandaba a nosotros a hacerlo, dejé que siguiera besándome y acercándose y le correspondí desenado que mi control siguiera ahí después de unos minutos, la aparte suavemente y me volví a mi silla la cual casi había abandonado en medio de la pasión.
- Espero que esa recepción pase rápido - confesé - no veo la hora de estar a solas contigo -
Volvimos al camino consientes de que cualquiera que hubiera pasado por ahí habría visto la febril muestra de nuestra pasión. Me importaba poco.
Arribamos al sitio indicado que estaba decorado con tal elegancia y distinción como mi burdel. Pero no había burdel ya ni nada de mi anterior vida en mi presente. Ahora solo estaba ella y la nueva familia que había adquirido, no iba a olvidar a mis amigos pero esto era un nuevo inicio uno que iba a aferrar como a la vida.
Tomados de la mano cruzamos cuando ya todo el mundo estaba ahí.
Madge se acercó dando unos pasos y me abrazo, luego abrazó a Katniss.
- Felicidades - dijo, su sonrisa se esfumó cuando vio la palidez de Katniss - Katniss...yo también las vi pero...mírate...estas rodeada de gente que te quiere, no permitiremos que arruinen lo que has conseguido con tanto esfuerzo -
Tuve ganas de besarla, ella tenía razón y esperaba que Katniss le hiciera caso. Ella pareció más animada.
- Si, - admitió, cambiando su expresión a una mas tranquila con una felicidad que me asombró- finalmente estoy rodeada de gente que verdaderamente me quiere -
Su padre adelantó a Madge y también la abrazó.
- Ven, Peeta - me dijo Madge tomándome del brazo, entendí la indirecta, el padre de Katniss queria hablar con ella. Me reuní con mis compañeros mientras veía y estiraba el cuello buscando a aquellas malandrinas, pero busqué y busqué y no las encontré por ningún lado. Katniss estaba hablando con su padre, me di cuenta de que le extendía lo que parecía ser una carta. Katniss lo miró, la tomó y luego lo abrazo sonriendo, la primera sonrisa desde la ceremonia, quise aun más al señor Everdeen.
Fabian se acercó y me dijo:
-¿Crees que ahora si pueda hablar con tu esposa? -
Miré que Katniss se ponía de pie y abrazaba una vez más a su padre, otro cosquilleo trepó por mi cuerpo cuando vi que dobló la carta cuidadosamente y como cualquier mujer demasiado seductora, se la metía entre el busto. Mis manos picaron preguntándome que diría si exploraba esos contornos en medio de la curiosidad por la carta.
Me dirigí hacia ella y nos miramos mientras nos acercábamos, Fabian venia tras de mí un poco rezagado.
Katniss me abrazó apenas me vio.
- Se acabó - dijo momentáneamente.
-¿Que quieres decir? -
- Mi madre solo vino a dejarme una carta, una que...no voy a leer - dijo después de unos segundos.
- Pero... -dije pensando en que tal vez su madre quería decirle algo.
- Ya es tarde para arrepentimientos si es eso a lo que se refiere, de todas maneras no la leeré, tienes razón - suspiró como si se hubiera quitado un peso de encima - Ahora que no están puedo disfrutar plenamente de esta fiesta...- me beso suavemente - de ti... -
Sonreír y la besuqueé un poco, luego nos volvimos a Fabian que hizo una inclinación cuando la vio:
- Es un gusto conocerla señora Mellark -
Katniss me miró y luego a él, sin mediar palabra lo abrazó también.
Me sorprendí un poco y Fabian parecía hallarse en igual estado que yo. Luego ella se separó y le dijo justificando su actitud.
- Sé que fue gracias a usted que Peeta pudo probarme la verdad, tenía que agradecérselo -
Tuve la gracia de observar como Fabian se sonrojaba un poco cuando Katniss lo besó en la mejilla, ella retrocedió un paso para quedar a mi lado.
- Yo...gracias señora - por primera vez vi dubitativo a mi amigo. Él adelantó una mano, la que contenía el regalo. - Es para usted. De nosotros. -
Hizo un ademan señalando a los muchachos que seguían entablando amistad camaradesca con todos los demás.
Katniss recibió la cajilla con satisfacción.
- No tenia por qué -
- Creo que el señor piensa lo mismo pero sé que si tenía, todos quieren agradecerle por sacar al menos a uno de nosotros de todo aquello -
Ella sonrió y abrió la cajita. Dentro había una delicada y hermosa cadena de oro trenzado delgadamente, parecía la frágil y delicada joya de una reina, un rubí brillaba en el dije. Katniss abrió los ojos sorprendida.
- Gracias - susurró aun mirándola.
Dentro de la caja había lo que reconocí como las firmas de todos los muchachos, al final había una sola palabra "GRACIAS".
Esos muchachos.
Ella lo volvió a abrazar. Después se volvió hacia a mí y me dijo
- Pónmela -
Fabian parecía bastante complacido, retiré el collar de finas perlas que le adornaba el cuello y le puse la cadena a cambio. Se le veía muy bien
Fabian hizo otra inclinación y se dio la vuelta para unirse a los otros muchachos.
- Que bueno es - dijo Katniss después de unos momentos, si, era muy bueno, secundé.
- Vamos - dijo ella enlazando su brazo con el mío
Nos unimos a la fiesta. Toda la celebración apenas acababa de comenzar
