Hola a todos espero que estén muy bien, los dejo con un nuevo capítulo :D

Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins


Capítulo 17

Me encuentro con la misma escena de ayer, el salón está lleno de uniformados, tomados y drogados, reían estrepitosamente, jugaban cartas y fumaban, Cray estaba en medio de todos y aunque tenía un plan, mi corazón latía desbocado de tanto miedo.

- ¡Señorita Everdeen ha vuelto! – exclama Cray, esta mucho borracho que ayer y le cuesta pararse de la silla, yo me saco el abrigo para que todos vean mi desnudez y dejo el saco bajo un sillón – ¡miren que hermosa está chicos!

Todos chiflan y comentan cosas morbosas, el jefe me ofrece un trago que rechazo, no volveré a caer, pronto las cosas se ponen caóticas, un agente me toma por detrás y me saca el sostén, Cray me extiende su mano y me siento en sus piernas, veo siempre de reojo mi arco que está bajo el sofá, y calculo cuanto me costara en tomarlo y poner una flecha en posición. Vuelven a ignorarme por un rato, ya que la partida de naipes está llegando a su final, la apuesta en dinero es muy alta, todos gritan cuando un joven gana, toma todo el dinero de la mesa y se acerca a mí.

- Te he ganado preciosa – me dice con lujuria, miro a Cray que ríe a carcajadas, esta tan rojo por su borrachera que parece que le va a dar un paro.

El ganador es bastante joven, se sienta a mi lado y me hace un gesto para que me siente en sus piernas, el empieza a acariciar mis pechos y mi espalda, mientras bebe otro trago. Luego de un rato empieza a besar mi cuello, pequeños y cortos que cubren todo el área, después su lengua recorre la línea de la clavícula, me entra un escalofrió cuando siento su mano bajar a mi entre pierna.

- Por favor vamos a un cuarto – le ruego con voz temblorosa.

Me ignora completamente, empezando a acariciar mi intimidad sobre la tela, vuelvo a mirar mi arco, está cerca, miro como todos se han sentado a observar el espectáculo que soy, el viejo Cray se relame los labios, cierro los ojos tratando de salir de mi cuerpo y no pensar en toda la locura que pasa a mi alrededor.

El llanto de una joven me alarma, abro los ojos y veo como entran a rastras a una joven de La Veta, debe tener unos 13 años, con los rasgos característicos míos, sucia y tan delgada que hace que se le noten los huesos.

- Jefe Cray mire, tenemos otra mujer con la que disfrutar, está pidiendo algo para comer - me estremezco, porque esa niña me recuerda a mí en los peores momentos, sus ojos están rojos y desbocados, sus labios agrietados por el hielo del invierno.

- Ven niña, siéntate conmigo - y la chica al igual que yo se sienta en sus piernas, el viejo le saca su jersey dejando su torso desnudo, acaricia su pecho y ella tiembla descontroladamente mientras llora en silencio.

Nuevamente todos toman posición, para apreciar el espectáculo, la niña ahora es despojada de toda su ropa y expuesta de manera vulgar mientras la manosean, el agente que me gano esta entretenido besando mi cuello, acariciando mi cuerpo, vuelvo a salir de mi cuerpo y extraerme de toda esta situación asquerosa.

Todo pasa muy rápido, el agente toma mi rostro entre sus manos e intenta besarme, le alcanzo a quitar la cara, pero pone más fuerza en su agarre y logra estampar sus labios en los míos. Mi primer beso hasta eso me lo han quitado, pienso en Peeta, incluso con el me negué a hacerlo, los odio, los odio a todos, mi pecho se hincha, un temblor se apodera de mi cuerpo, pero no es miedo, es odio, de lo más profundo de mi corazón. Con mi rodilla le pego fuerte en el entrepierna y me libero de su peso, miro hacia al frente donde la niña está a punto de ser penetrada por Cray, tomo mi arco, coloco una flecha y apunto hacia él.

- ¡SUELTALA! - grito desgarradamente, todos quedan fijos mirándome, caras de incredulidad y miedo, el tipo al que le pegue aún se retuerce en el suelo y Cray quedo a un paso de consumar su acto - ¡he dicho que la sueltes! – la niña se enrolla en sí misma, tratando de taparse con sus brazos.

- Vamos cazadora, no seas estúpida, todos aquí somos agentes de la paz y yo no quiero azotarte mañana en la plaza – dice Cray, medio en serio, medio en broma.

- Déjenla ir, ya me tienen a mí – no bajo mi arco – sabes Cray que estas a un paso de tu muerte, si muero por gritar no, tu morirás conmigo.

- No seas aguafiestas linda – ríe mientras camina hacia mí, tenso más mi arco en señal que si disparare, ya no quiero más, los odio a todos – dejen que la niña se valla – ordena, ella corre hacia mí y me abraza las piernas.

- Gracias, pero mi familia necesita comer, mi madre está muy enferma – me suplica la chica.

- Busca a la señora Everdeen en La Veta, es mi madre, cuéntale lo que paso ella te ayudara – sin más la niña sale corriendo de ahí, solo se escucha el fuerte portazo en el silencio del salón. Cray toma otra copa.

- Cazadora ¿no te das cuenta que todos tenemos armas? Nuestras balas te alcanzarían antes de soltar la flecha – sin más apunto a un cerdo que hay en una mesa, en cuya boca hay una manzana, le doy de lleno a ella.

- Te equivocas, mis flechas son las más rápidas y en el estado que están todos, dudo que una bala me alcance – Cray empieza a reír a carcajadas, todos los demás le siguen como si hubiera dicho la gran gracia, estoy tan enrabiada que tenso otra flecha y vuelvo a apuntar al viejo.

Él se da media vuelta ignorándome, llena un vaso con alcohol blanco y se lo toma de un golpe, esta rojo como un tomate y se derrumba en un sillón, siento como unos brazos me toman por la espalda y me lanzan a un sillón, suelto la flecha pero sale disparada para cualquier lado, el agente al que le pegue en las bolas esta furibundo, me toma con una fuerza impresionante, inmovilizándome por completo, empieza a bajarse el pantalón y sé que al final de todo, tendré el mismo final que ayer o quizás peor, quizás nunca dejare de ser una prostituta.

Un grito generalizado hace que el tipo salga de encima mío, el viejo Cray convulsiona, su cuerpo tenso tiembla descontroladamente, sus ojos se han puesto blancos y respira con dificultad, todos tratan de ayudar, lo toman entre seis para llevarlo al médico, pero ya es tarde, el cuerpo de Cray es peso muerto, algunos hacen presión en su pecho, otros llaman por más ayuda, pero están tan borrachos que nada sirve, el viejo Cray murió en su ley.

Todo se vuelve caos, más agentes de la paz entran a controlar la situación, siento la necesidad de arrancar de ahí, yo no hice nada, pero igual lo estaba apuntando con un arma, tratando de colarme por una puerta alguien toma mi brazo y me arrastra hacia la cocina.

- Vamos Katniss, nadie pude saber que estabas aquí – veo a mi captor, es Darius está nervioso mientras me guía a un área de servicio de la casa.

- ¡se me quedo el arco! – trato de soltarme e ir a buscarlo, no me perdonaría perderlo, pero dentro del descontrol Darius se niega a dejarme ir.

- No cometas una locura Katniss, te tienes que ir ahora – entramos a una cocina, donde solo hay mujeres de La Veta que trabajan, Darius me vuelve a arrastrar hasta la puerta trasera, el frio cala mis huesos, recién noto que estoy desnuda, solo llevo las bragas, instintivamente trato de taparme aunque es ridículo, hace rato que todos me vieron – nunca me perdonare de no haber sido más claro contigo Katniss, tú no te merecías vivir esto - Darius baja la cabeza, su voz es baja y dolorosa.

- No te preocupes, gracias por todo – le sonrio.

- Ahora corre y olvídate que estuviste aquí - me sujeta las manos y las aprieta, tratando de transmitir fuerza, luego entra a la casa y yo me enfrento al frio de la noche, no hay nadie por la calles, pero corro lo más veloz para poder llegar a casa.

En mi casa todas están de pie, cuando entro Prim corre a abrazarme, pero al darse cuenta de mi desnudes busca mi ropa para que me tape, en la cocina esta la chica que salve hace un rato y una mujer de mediana edad, delgada y frágil que no deja de toser. Mi madre la revisa y deja bajo ella ollas con agua e infusiones para que aspire el vapor, la niña al verme corre a abrazarme.

- ¡muchas gracias! ¡gracias! Solo pensaba en mi familia, en mi mamá, pero jamás pensé que sería tan difícil, tan asqueroso, gracias por sacarme de ahí – llora descontroladamente, la abrazo y la guio a un sillón, Prim nos da un té con manzanilla para controlar los nervios. En eso entra mi madre.

- Laura, creo que tu madre tiene tuberculosis, es grave, por eso tendrá que quedarse aquí – la niña vuelve a llorar, yo no la suelto ha vivido mucho en una noche – hija, ella nos contó lo que paso ¿estás bien?

- Si mamá – le sonrió sincera, Laura toma mis manos y me mira directamente a los ojos.

- Perdóname Katniss, me reír tanto de ti al saber lo que hacías, me reí de tu humillación y ahora no sé cómo pagártelo, no sé cómo pedirte perdón, tengo tanta vergüenza – dice Laura descontrolada, se aferra mucho más a mi pecho, llora y llora hasta que el cansancio le gana y se queda dormida, la subimos a mi pieza y la acostamos. Prim y yo nos acostamos en cama de mamá, ya que ella se quedara toda la noche atendiendo a la madre de Laura.


Wow que difícil escribir esto jajaja, pero algo que me encanta de ella es su capacidad de luchar y sacrificarse por otros, por lo que cree justo.

Espero le haya gustado, espero sus comentarios y reviews, saben que sus criticas solo me hacen mejor.

Y bueno por primera vez dejare ADELANTO e.e así que redoble de tambores (prrrrrrrr) aquí esta :D

Peeta da otro paso, acorralándome contra una pared, sus grandes brazos me abrazan y me dejan a su merced, me pierdo en sus infinitos ojos azules, que ahora muestran tantas cosas, nerviosismo, ansiedad, deseo. Yo me siento igual, nuestros rostros se van acercando y no lo detendré, quiero besarlo aunque sea una vez, cuando siento su cálida respiración en mi rostro cierro los ojos esperando el desenlace.

- Ni siquiera se te ocurra besarla Mellark – nos interrumpe Gale desde la puerta.

Nos leemos

Arroz!