Hola a todos espero que estén muy bien, los dejo con un nuevo capítulo :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 19
- ¡Gale! – es lo único que puedo pronunciar, estoy paralizada, podía entender su rechazo, porque yo misma me rechazo ¡pero comprarme! ¡¿a tanto a llegado su odio?!
- Saliste más cara de lo que pensaba Katniss – se saca su chaqueta de cuero y la cuelga en un clavo, instintivamente me coloco del otro lado de la cama, como si eso me pudiera defender de lo que va a pasar – Ahora muéstrame como trabajas.
Gale da la vuelta y se gana frente a mí, en sus ojos veo la lascivia que veo en todos mis clientes y siento miedo, de que mi amigo, mi compañero, sea igual a ellos, conozco a Gale hace años, es luchador, un sobreviviente igual que yo, tantas veces reí a su lado, muchas veces fui verdaderamente feliz a su lado ¿será el igual a todos los hombres? ¿Caer tan bajo por sus instintos?
El vuelve a dar un paso y mira todo mi cuerpo, se detiene especialmente en mis senos, el tiempo me parece eterno, el miedo me paraliza, la garganta se me aprieta, miro hacia otro lado tratando de volver a esos tiempos cuando ambos éramos felices y libres en el bosque.
- Una vez, mientras estábamos descansando en la pradera tú te recostaste, andabas con un polera un poco escotada y pude ver a través de él tus nacientes pechos, esa imagen tuya me voló la cabeza, estaba excitado, cosa que jamás pensé que tú me producirías y desde ese día te vi como una mujer – lo noto incomodo, con vergüenza de reconocer ese hecho, mi corazón esta acelerado, me molesta que diga eso, pero más me molesta su actitud, vuelve a mirar mis pechos y retoma su actitud petulante – nunca estuviste disponible, pero ahora si lo estás y el deseo de ese día ha vuelto con más fuerzas, te necesito Katniss.
Gale da otro paso y me aprisiona contra la pared, sus grandes brazos me inmovilizan, siento la opresión contra mi cuerpo, su aliento en mi cuello pero no hace ningún movimiento, estoy tan cerca de su pecho que escucho su corazón desbocado. Su mano se posa sobre uno de mis pechos, ejerce presión pero no la mueve, la desesperación me inunda, mi respiración es errática y no puedo quitar la vista de su mano, esa mano que vi tantas veces haciendo una delicada trampa, esas manos que admiraba al ser capaz de extraer carbón, de cazar, de acariciarme el cabello.
La desesperación se transforma en miedo y el miedo en rabia, mi cariño por él se transforma en odio, un odio tan visceral, que inunda mi ser y me saca de mi estado de letargo, pienso en Jane y ahora la entiendo más que nunca, entiendo de que su desobediencia fue un acto de valentía y al morir fue libre al fin y esa revelación se aclara en mi mente, el miedo a La Agencia desaparece, entiendo que aunque sea solo hoy y ahora, volveré a ser dueña de mí y eso es mucho más valioso que 50 latigazos, el odio llega a su punto extremo y miro esa mano, que una vez pensé que eran suaves y delicadas, esas manos que quise ahora las odio, odio a Gale, a La Agencia, los odio a todos.
- ¡NO! – mi garganta por fin se abre para decir esa palabra prohibida, se escucha como un grito ahogado y profundo.
- ¿Cómo? – no me escucha y parece salir de un estado de trance, mira mis ojos y reacciona completamente.
- ¡HE DICHO QUE NO! – le doy un manotazo a su mano y me suelto de su agarre, corro hacia la otra esquina de la pieza, Gale esta pasmado, no se mueve.
- Katniss, te he comprado – vuelve a tomar control de su cuerpo y camina hacia mí – no hagas esto más difícil.
- ¡CALLATE! – con una fuerza que creía inexistente en mí, tomo a Gale del cuello y lo aprisiono contra la pared, mi rodilla apretando fuertemente su entrepierna y mi brazo cortándole la respiración, él se mueve tratando de zafarse, pero yo presiono más con la rodilla haciendo que el gima de dolor. – sabes, antes de venir aquí vi morir a una chica a latigazos ¡LA VI MORIR! Ese es el castigo por no terminar el trabajo, pero ahora entiendo que ella fue capaz de gritar no ¡Y AHORA YO TE GRITO NO! ¡¿QUIERES QUE ME FLAGELEN?! ¡¿QUIERES QUE MUERA ASI?! – suelto el agarre y el cae a mis pies, adolorido y llorando alza la vista ante mis ojos – ¡PUES QUE ASI SEA!– abro la puerta y dejo tirado a Gale, corro por el largo pasillo que me lleva a las escaleras, llego al salón que está lleno de gente y humo, al llegar al vestíbulo la señora Sofía me detiene.
- ¿tú no deberías estar con tu cliente? – me paralizo, no puedo decir lo que acabo de hacer, pero entre tanta adrenalina no invente ninguna buena excusa, abro y cierro la boca de nervios y ella cada vez me mira más intrigada, en eso cuando escucho su voz tras de mí.
- Usted dijo que la podía sacar del burdel, le recuerdo que pague una buena suma por ella – vuelvo a ver a Gale en su actitud decidida e intimidante, la señora solo asiente y nos deja pasar, camino sin mirar atrás hasta que estamos a una cuadra del burdel, me giro hacia él y sé que lo que acaba de pasar en esa pieza ha abierto los ojos de Gale y ahora entiende la magnitud de todo esto, que soy una esclava sin voluntad.
- Gracias – le agradezco de corazón, me dirige una leve sonrisa y asiente, luego da media vuelta y se pierde en la oscuridad de la calle.
Corro a través del distrito, no puedo evitar llorar por tantos sentimientos encontrados, rabia, pena, impotencia, liberación, al llegar a casa mi madre me ofrece un agua de manzanilla para aliviar mis nervios, pero no les cuento lo que paso, a pesar de todo no quiero dejar mal a Gale, ahora entiendo que estaba tan enojado como yo, pero fue egoísta y solo pensó en lo que el perdió y eso no lo dejo ver lo que todos perdimos y por fin con esa paz, de haber dicho no, duermo sin pesadillas toda la noche.
Estaba decidida a ir a cazar esta mañana, no lo había podido hacer desde que llegue, pero con todo lo que paso necesito hacerlo, más para mi salud mental que para traer comida a casa, con la ayuda del señor Mellark Prim gana muy bien por el queso y mi mamá recibe artos favores por sus cuidados, aunque también hace trabajos gratis como ahora con la mamá de Laura, mientras tomaba un café Peeta llega con el pan.
- ¡Buenos días joven Mellark! – saluda mi madre animadamente.
- ¡Buenos días señora Everdeen! – deja el canasto con pan y mi madre lo tapa con manteles, ya que aún vienen calientes - ¿Cómo estas Katnisss?
- Bien – contesto más preocupada de mi café, también a él le ocultare lo ocurrido con Gale, no quiero que este problema se salga de control cuando por fin siento que está solucionado. Termino mi café de un golpe quemándome un poco la garganta, pero no importa quiero partir al bosque lo antes posible – bueno, me voy.
- ¿A dónde? – Peeta agarra mi brazo obligándome a verlo.
- A cazar.
- Te acompaño, necesito hablar algo contigo.
No decimos nada más, yo me coloco la cazadora de mi padre y una bufanda, me amarro el género naranja a mi muñeca para tapar el Sinsajo y me rehago mi trenza, tomo el saco con mi arco y flechas para devolverlas a su escondite. Al salir notamos que ha dejado de nevar y todo se ve blanco inmaculado, caminamos en silencio un par de calles, Peeta mira el suelo, sus ojos concentrados en cada paso, está nervioso y tenso y eso me asusta ¿que quisiera conversar? Absortos en nuestras propias discusiones internas llegamos a la cerca electrificada, yo me detengo y escucho, pero nada así que sin pensarlo mucho la cruzo, cuando miro atrás Peeta mira con terror lo que acabo de hacer.
- ¿Qué pasa?
- Nunca he ido más lejos que esta valla – reconoce Peeta.
- Has ido al capitolio, ganaste Los Juegos del Hambre y has vuelto a mí ¿y le tienes miedo a esta valla? – rio de buena gana y el igual, aunque noto un cierto orgullo por lo lejos que ha ido mi chico del pan.
- Sería la primera vez que voy al bosque.
- ¡Peeta si va a ser tu primera vez que sea conmigo! – reímos, noto un poco como sus mejillas se prenden, sé que recuerda esa frase, se la dije en nuestra primera vez.
Peeta extiendo su mano con cautela, lentamente la acerca a uno de los cables, en un rápido gesto lo toma y lo vuelve a soltar, nada pasa, golpea el cable rápidamente, pero nada así que al final se decide por tomarlo firmemente, pero nada pasa. Atraviesa la cerca con torpeza, trato de ayudarlo con su pierna ortopédica, se ha acostumbrado tanto a ella que casi ni cojea y eso hace que a mí se me olvide que la tiene, pero ahora cuando la quiso levantar se tupio y cayó estrepitosamente al otro lado.
No podemos parar de reír, llego a llorar de la risa y él se hace el indignado por reírme de su caída, lo tomo del brazo y corro a través de la pradera hasta alcanzar la primera línea de árboles, Peeta mira el techo formado por las copas de los arboles mientras que yo saco mi arco y el cajal del saco y vuelvo a sentirme completamente en paz, ellos perteneces al bosque tanto como yo.
- Gale fue a verme ayer en la noche – suelta Peeta de golpe sacándome de mi paz momentánea.
- ¿Qué te conto? – me empieza entrar el miedo porque no quiero que Peeta piense mal de mí o haga algo estúpido.
- No me conto lo que paso, pero sea lo que sea quedo muy afectado Katniss – él se apoyó en un árbol, se veía abatido y más pequeño, como un niño que necesitaba ponerle el nombre a todo lo que se creaba en su corazón y al no saber que eran esos sentimientos lo abrumaban - me pregunto cómo lo hacía yo para soportar todo lo que te pasaba Katniss.
- Definitivamente el no supo cómo enfrentar todo esto – reflexiono en voz alta.
- Yo solo trato de ponerme en tu lugar – reconoce Peeta, vuelve a mirarme a los ojos y se acerca, me observa, buscando algo, analizando cada uno de mis gestos, pero me siento tranquila bajo sus azules ojos – pero todas las noches creo que me volveré loco Katniss.
Golpea un árbol con tanta fuerza que se rompe los nudillos, Peeta se derrumba frente a mí, tiembla y llora desconsoladamente, grita y lanza piedras que encuentra cerca de él, me arrodillo frente a él y lo abrazo tratando de serenarlo, pero su desesperación es tal que le cuesta respirar, jamás había visto a alguien llorar con tanto dolor, es tan claro que lo siento como mío y también termino llorando, cuando por fin se serena un poco dice.
- No sabes cómo se me parte el alma cuando te veo ir para estar con un cliente, los mataría a todos Katniss, a todos lo que te han puesto una manos encima – vuelve a golpear el suelo, sus ojos arden por la rabia, jamás pensé que esos sentimientos habitarían en él, yo hago más intenso el abrazo – me duele porque te amo, te amo tanto que sería capaz de matarlos a todos para hacerte libre otra vez.
Olvido como respirar, mi corazón parece que saltara a través de mi garganta, con desesperación tomo su rostro entre mis manos, tratando de ver a través de su mirada, la mentira o la burla, pero no, sus ojos solo crean lagrimas por el dolor de sus sentimientos, por fin le ha puesto nombre a lo que crea su corazón y era el nombre más fuerte de todos y aunque yo misma había tratado de enterrar mis sentimientos por el chico del pan, ahora que escucho un te amo de su boca, mis sentimientos vuelven con fuerza renovada.
Entonces lo hago, lo hago porque quiero, lo hago porque lo amor, estampo mis labios en los suyos tan rápido por miedo a que nos vuelvan a interrumpir, primero tímido e inmóvil, tratando de controlar mis propios nervios, Peeta me abraza fuertemente acercándonos aún más, nuestros labios se mueven acompasados, siento el sabor a sal de nuestras lágrimas, la humedad y la dulzura de su tacto.
- Te amo – suelto en un susurro cuando nos separamos a tomar aire.
- Te amo – repite Peeta, volviendo a capturarme en sus brazos, dando el primer paso para el beso, beso que ahora es más abierto, más profundo, más intenso por los movimientos, sus labios juguetean con los míos, acrecentando un sentimiento de plenitud en mi vientre, todo desaparece a nuestro alrededor incluso el bosque, solo somos él y yo con nuestro amor, estoy tan abrumada por la felicidad que vuelvo a llorar, pero no nos separamos, jamás pensé que sus besos serian como sal y miel, pero me encantan.
Bueno espero que les haya gustado, porque a pesar de que todas me lo pidieron, no lo podía evitar, Gale era el cliente, pero espero le haya gustado el giro de la historia.
Dejen comentarios, para saber qué les parece, cualquier crítica constructiva me hará mejor en esto, gracias a los lectores anónimos por seguir TDB.
Adelanto:
- ¿Sabes cuál es el castigo por estar con un hombre que no nos ha comprado? … 50 latigazos – la boca y los ojos de Peeta se abren desmesuradamente.
Nos leemos
Arroz!
