Hola a todos espero que estén muy bien, los dejo con un nuevo capítulo :D

Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins


Capítulo 22:

Cuando despierto por la mañana estoy decidida a cazar, me lavo la cara para despejarme, me trenzo el cabello hacia un lado y me abrigo con una bufanda y la cazadora de mi padre, lo único bueno de ayer es que el señor Schwager me dejo volver antes de la media noche, uno de sus autos de servicio me dejo fuera de mi casa y pude pasar la noche acostada con Prim. Cuando paso por la cocina mi mama me saluda.

- Buenos días hija – mi madre esta ordenando unas hiervas sobre la mesa – como te sientes.

- Mejor, me alegra haber pasado la noche aquí – le sonrió sinceramente, en mi situación trato de buscar consuelo en las pequeñas cosas.

- ¿y donde estuviste ayer? Me preocupe por la tormenta – no había pensado en eso, me siento mal por haberla preocupado, porque le dije que andaría en el bosque, además con La Agencia todo puede pasar.

- Peeta me invito a almorzar - mi madre asiente y vuelve a poner su atención en las hierbas, yo tomo un pan para poder llevarlo de colación y justo antes de salir mi madre habla.

- No lo conoceré mucho, pero se cómo un hombre lucha cuando está enamorado – su observación me asombra, ella vuelve a su tarea con las hierbas mientras habla sin interés – tu padre lucho así por mí – noto como a ella aun le afecta recordar a mi padre, siempre son lindos recuerdos y a mí también me destroza porque ya no podremos crear recuerdos nuevos.

Corro hacia la valla con una extraña sensación, como de tranquilidad, que quizás todo esto no es tan descabellado, elegir a Peeta no es un error, quizás lo único que falta es luchar. Me deslizo por entre medio de los alambre y corro a través de la pradera, no paro hasta llegar al árbol hueco donde guardo mi arco, lo tenso preparo un flecha y empiezo el recorrido de siempre, en estos momentos parece que nada hubiera pasado, que nunca fui al capitolio, es solo un día más de caza más.

Empiezo revisando las trampas de Gale, encontré 3 conejos en ellas, los guardo en el saco y vuelvo a preparar las trampas para mañana. Él debe estar en la mina, pero a pesar de ese duro trabajo y todo lo que ha pasado entre nosotros, el no dejo a mi familia sola en mi ausencia y por eso siempre le estaré agradecida. Después busco una presa para mi arco, camino sigilosamente con pasos ligeros, el silencio es tal que escucho mi corazón, luego de unos minutos un par de ardillas aparecen en una rama, son grandes, pero están juntas y moviéndose constantemente. La primera ardilla no será problema, pero quiero las dos así que mi segundo disparo tendrá que ser rápido, preparo la flecha, tenso la cuerdo cerca de mi mejilla, exhalo todo el aire y me relajo, en ese momento dejo de pensar, solamente dejo que al arco me invada y se convierta en una extensión de mi ser, suelto la flecha y le da justo en el ojo de la primera ardilla, la segunda solo alcanza a alzar su cuerpo cuando suelto la segunda flecha y también le atravieso el ojo. Me siento orgullosa, mis habilidades no han disminuido por la falta de práctica y ahora tengo un buen botín.

Vuelvo a La Veta y me dirijo a la casa de Gale, su madre Hazelle me recibe con un gran abrazo, no había podido venir a visitarla, ni siquiera me imaginaba que aun después de todo quisiera recibirme en la casa, pero nada más alejado de la verdad, me cuenta que los niños están grandes y andan en el colegio, agradece los conejos y se pone de inmediato a prepararlos incluso me invita a almorzar pero me excuso, porque quiero acompañar a mi mama.

Mientras caminaba hacia el quemador para cambiar mis ardillas recuerdo al padre de Peeta y lo mucho que le gustaban, pienso ir a la panadería, aunque la verdad es que quiero ver a Peeta, que se dé cuenta que estoy bien y la verdad es que no sé porque, solo quiero verlo.

Mientras me acerco noto que la plaza está llena, los agentes de la paz custodian una fila larga que da la vuelta a la calle, empiezo a caminar a lo largo de ella para entender que pasa y a medio camino encuentro a Prim.

- Prim ¿Qué pasa? - ella me abraza fuerte.

- Es el día del paquete, Peeta y Delly están entregando víveres a todos. – trato de ponerme de puntillas para ver a Peeta pero no lo logro, aún estamos lejos – mi madre llegara pronto, porque cada uno tiene que retirar su porción.

- Entonces voy y vuelvo, quédate en la fila.

Corro hacia la parte posterior de la panadería, golpeo y uno de los hermanos mayores de Peeta me atiende, me mira con lasciva, pero ya estoy acostumbrada a todo eso, desaparece para llamar a su padre y tras unos minutos el señor Mellark aparece.

- Buenos días señor Mellark.

- Señorita Everdeen, que gusto me da verla – sonríe sinceramente y yo le devuelvo el gesto, él siempre ha sido muy amable y hace siempre trueques generosos.

- Tengo dos ardillas señor ¿le interesan? – saco una del saco para mostrarles el tamaño. El asiente y toma la presa entre sus manos, yo saco la otra para pasársela también.

- Supongo que quieres dinero ya que no necesitas pan, sé que mi hijo les va a dejar todas las mañanas – el desaparece por la puerta y no puedo estar más avergonzada, siento que nos ha pillado haciendo algo malo, él ha podido darse cuenta de todo, lo sé, pero es suficientemente amable para no decir más que lo justo, cuando vuelve me pasa lo suficiente como para comprar 5 panes. Mucho más de lo que vale las dos ardillas en el quemador.

- No está haciendo un trueque justo – le advierto, pero el solo eleva los hombros – señor Mellar no sé cómo agradecerle todo lo que ha hecho por mi familia.

- Me preocupare que ellas coman, no te preocupes Katniss – no espera respuesta y vuelve a entrar cerrando la puerta.

Vuelvo con Prim corriendo, mi mamá esta con ella así que me uno a la fila, ha avanzado mucho y ahora si logro ver la cabellera rubia de Peeta al final. Hay muchas cámaras de televisión, hacen planos de la fila, pero sobre todo quieren imágenes de los vencedores. Mientras esperábamos veo pasar a Ailen, le grito y ella se dirige a nosotros.

- Katniss ¿Cómo te fue? – me pregunta mientras me da un fuerte abrazo.

- Bien de hecho me despacho temprano.

- A mi igual me despacho temprano todos los días – ella me llama con su mano y se acerca a mi odio para que nadie más escuche.

- Estos días me compro Peeta Mellark – abro los ojos como platos, pero Ailen prosigue – no te preocupes, no pasó nada, él se muere por ti – se separa y ríe con ganas, quizás de mi cara de perplejidad – además es la primera vez que pruebo el chocolate caliente.

Ahora ambas reímos con ganas, mi madre y Prim nos miran extrañadas, la invito a que se quede con nosotras para cobrar su paquete. Cuando por fin llegamos, antes de llegar a los vencedores debemos pasar por un escritorio donde un agente de la paz revisa los registros y te anota. Prim y mamá pasan sin problemas, pero Ailen y yo no figuramos en la nómina, no nos extraña, debe ser una de las medidas que toman para que desaparezcamos del mapa y La Agencia pueda hacer lo que quiera con nosotras.. Ambas nos corremos a un lado a esperar, mientras mi gente busca su ración. Veo a Peeta y está muy guapo, en un traje gris y su pelo cuidadosamente peinado, Delly no queda atrás en un vestido gris que combina con Peeta y con un abrigo de piel blanco, su cabello rubio cae en ondas a un lado y sus labios rojos destacan en su maquillaje.

Unos camarógrafos se acercan a ellos y conversan cosas, les hacen gestos y Peeta toma a Delly por la espalda para abrazarla, hacen muchas fotografías y la gente les aplauden, se ven como una linda pareja feliz, luego le gritan cosas y de un momento a otro ellos se besan, la imagen me deja fría, impactada de como miles de cámara inmortalizan algo que yo nunca quise haber visto, me dan ganas de echarme encima de ella y alejarla de él arrastrándola por el cabello, si tuviera mi arco ya tendría una flecha en la garganta. Pero lo comprendo, él también está atrapado, ya que manteniendo esta farsa ambos están vivos, solo eso importa, además yo hago algo peor, mil veces peor.

Mi madre le da su ración a Ailen, ella trata de negarse, pero mi mamá la convence de que nuestra familia no es tan numerosa como la suya, ambas nos ponemos a caminar, pero me giro para ver una última vez a Peeta y lo descubrió mirándome, sus ojos llenos de tristeza, así que le sonrió para que entienda que lo apoyo siempre y lo comprendo, el me la devuelve y en un segundo todo el mundo desaparece , quizás de esto trata el amor, me vuelvo para caminar y aunque sé que yo también debo ser un apoyo para él, no puedo evitar recordar ese beso y que mi corazón sufra.

Los siguientes dos días pasan igual, en el trabajo me siguen despachando temprano, el señor Schwager toma lo que quiere y es claro en como lo quiere y después se va, he cazado todos los días, revisando las trampas, haciendo trueques para dejarle a Hazelle dinero y carne; y ayudo en lo que puedo en casa, disfruto estando en la compañía de ellas, no he podido ver a Peeta, las cámaras no se han ido, ya que se han celebrado distintas fiestas para la gente importante del distrito, pero el pan lo viene a dejar sagradamente todas las mañanas aunque no lo he alcanzado a encontrar.

Hoy después de la caza, nos dirigimos mamá, Prim y yo a un monolito que se encuentra en la mina, hoy se celebra el aniversario de muerte de papá, el monumento está lleno de ofrendas de flores, quizás es el único día que se ve tanto color por aquí, las tres vestimos estricto negro y junto a nosotras encontramos a más familias en lo mismo, incluido a Hazelle y sus hijos, ella y mi madre se abrazan y lloran amargamente, pronto Prim les sigue ya que ella es muy receptiva con los sentimientos, nos abrazamos y no oculto mis lágrimas ya que pensar en mi padre siempre es doloroso, era tan alegre y fuerte, siento que si solo tuviera un décimo de su actitud hubiera podido salir de esta, pero ahora las cosas son distintas, pero también han mejorado, mi madre es más fuerte ahora y yo gracias a sus enseñanzas pude salir adelante. Veo a Gale, que también extiende sus grandes brazos para alcanzar a todos sus hermanos y lloran amargamente, nos miramos y veo sus ojos irritados y como su boca tiembla ligeramente y vuelvo a ver a mi Gale, mi amigo, mi compañero y no puedo evitarlo, suelto a Prim y corro a sus brazos, él se extiende y me rodea, su calor y olor que me son tan conocidos me consuelan, nos quedamos en esa posición hasta que logramos controlar nuestro llanto y cuando nos separamos nos miramos y sonreímos.

- Perdóname Katniss por todo – me sujeta las manos y las presiona – te quiero mucho – le sonrió en respuesta, aunque valoro su gesto no me siento capaz de responder a eso, después de todo lo que ha pasado.

Después de un rato volvemos a casa, como una especia de tradición para cada aniversario cenamos la comida favorita de papá, estofado de conejo, mi madre siempre recuerda como él le alababa este plato y después mientras cenamos mi mamá nos cuenta de buenos recuerdos y anécdotas que nos hacen reír a carcajada, me gusta esto poder recordarlo con cariño. Lamentablemente debo despedirme pronto, hoy empieza mi semana en el burdel y aunque la semana pasada me salve por Gale, sé que ahora no podre librarme de estar con un sin fin de clientes, me despido de ellas con un abrazo, sin demostrar lo afectada que estoy por irme y no poder seguir aquí con ella y con el espíritu de papá más cerca que nunca.

Mientras caminábamos por las calles con Ailen, noto que ella también esta silenciosa, quizás con miedo de los que nos espera en el burdel, cuando llegamos notamos que muchas de las mujeres están afuera, prendiendo velas en el frontis, al acercarnos veo a una de las chicas que nos ayuda a prepararnos, ella prende dos velas y trata de pegarlas en el suelo nevado.

- ¿Qué pasa?

- Hoy es el aniversario del accidente minero – responde secamente, veo a una mujer repartiendo las velas así que me acerco y le pido una, después vuelvo al lado de la chica y me agacho para prender la vela.

- Mi padre murió en ese accidente – le aclaro cuando ella observa lo que hago.

- Mi padre y mi hermano mayor fallecieron también – eso explica sus dos velas – tu nos juzgas Katniss.

- No, nunca lo he hecho, ambas estamos metidas en esto.

- Es distinto yo elegí esto, pero a ti te obligan. Aquí muchas de las chicas tuvieron que elegir esta vida, porque con el accidente ellas pasaron a ser responsables de sus familias, este día es importante para el burdel.

Me quedo callada, observando la llama de mi vela, la entiendo perfectamente, porque nosotras también sucumbimos ante la muerte de mi papá, si no fuera por Peeta y su pan, el diente de león y su esperanza y mi padre que me enseño cazar, hubiera tenido quizás el mismo fin, por elección. La chica se levanta y yo la sigo, el burdel parece mágico con las luces de las velas, un hermoso símbolo lleno de amor. La preparación ahora es más corta, ya que todas se limitan a usar un escaso conjunto de ropa interior y zapatos de taco, nos llevan al salón y vemos como todas ayudan a preparar las mesas, me recuerda un poco a los remates.

- ¡Aquí estas! – escucho la voz de la señora Sofía a mis espaldas, acompañada por Ailen que ya está lista – bueno aquí también los hombres se sirven y observan a las chicas antes de elegí, recordé que tu cantas Katniss, así que prepara una canción para presentar.

Miro hacia el techo, odio cantar para la gente y más aún odio cantar para ESTA gente y más aún este día, porque este don me lo dio mi padre. Pero no tengo derecho a reclame, así que me dispongo a pensar en alguna canción, quizás cante de nuevo corazón delator. El salón se llena de hombres de todas las edades, sobre todo de comerciantes, los únicos que podrían permitirse gastar su dinero en esto, se le empieza a servir vino y cada vez el volumen de sus voces sube más y más. Un rato después Sofía me guía al escenario, hay un micrófono antiguo, que ella prueba, tiene estática pero funciona, me extiende una mano para que me acerque y el salón se va silenciando.

De pronto lo veo, su cabellera rubia y sus ojos azules, que tan bien conozco ahora, me asombra verlo aquí y me duele a la vez, no me gusta que me vea en el trabajo, porque sé que le debe doler mucho, a mi igual me duele, porque lo amo y quisiera tanto que las cosas sean distintas y poder ser solo de él. Mi padre siempre le cantaba una canción a mi madre, nos decía que esa canción contaba cómo se habían enamorado y ahora creo que así también fue con Peeta y yo, una mujer empieza a tocar el piano y espero que mi voz viaje a través de todo y acaricie a mi Peeta y entienda que de verdad y a pesar de todo que lo amo.

Cuentan que cuando un silencio
aparecía entre dos,
era que pasaba un ángel
que les robaba la voz.
Y hubo tal silencio el día
que nos tocaba olvidar
que, de tal suerte,
yo todavía

no terminé de callar.

Todo empezó en la sorpresa,
en un encuentro casual,
pero la noche es traviesa
cuando se teje el azar.
Sin querer se hace una ofrenda
que pacta con el dolor
o pasa un ángel,
se hace leyenda
y se convierte en amor.

Ahora comprendo
cuál era el ángel
que entre nosotros pasó.
Era el más terrible,
el implacable,
el más feroz.

Ahora comprendo en total
este silencio mortal.
Ángel que pasa,
besa y te abraza,
ángel para un final.

Canto con emoción y fuerza, tratando de interpretar todos los sentimientos de mi corazón, la rabia, el miedo, mi propio rechazo y mi amor, no quito mis ojos de los de Peeta y veo como una lagrima recorre su mejilla y sé que él me entiende, que siente lo mismo que yo, pero tenemos claro que no tenemos futuro.

Cuando bajo del escenario Ailen me abraza con fuerza, ella siempre ha tenido la capacidad de ver más allá de todo y sabe que esa canción es mucho más que eso. La señora Sofía nos interrumpe.

- Oh Katniss cantas tan lindo – hace un gesto como si estuviera emocionada, bastante ridículo – pero les traigo buenas noticias chicas ¡a ambas las compraron para toda la semana!


Espero le guste y creo que tienen claro quién será el cliente esta vez.

Muchas gracias por seguir la historia, sus comentario y también a los lectores anónimos.

¡3 días para En Llamas! e.e ( sii 3 días, porque tendré que esperar hasta el fin de semana) no puedo más de la emoción :D

Adelanto:

Tiene los ojos cerrados. Me inclino, coloco los labios alrededor de su miembro y chupo de forma vacilante, deslizando la lengua por la punta.

—Oh… Katniss.

Abre mucho los ojos y sigo chupando.

Nos leemos

Arroz