Hola a todos espero que estén muy bien, les pido perdón por el tiempo que he andado perdida, pero es la última semana de certámenes y he estado muy ocupada, pero ya termine y victoriosa e.e. Bueno los dejo con un nuevo capítulo :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 23
-¡¿Qué?! - exclamamos al unísono, la señora Sofía da aplausos de emoción.
- Pago muy bien por las dos ¡ha sido todo un negocio! - abre sus brazos tras nosotras para guiarnos a través del salón, camina dando saltitos, cosa que me asusta, quizás quien será. De golpe se gira hacia nosotras – bueno Ailen tú ya sabes cómo es el vencedor, pero parece que salió mucho más demandante de lo que su buena imagen da a entender.
Ella se ríe descaradamente mientras que yo apretó fuerte los puños para evitar lanzarme encima de ella, sé que se refiere a Peeta y el jamás humillaría así a una mujer. Caminamos unos metros hacia la salida cuando lo vemos.
- Pórtense bien niñas, quizás se convierta en un cliente frecuente – nos susurra Sofía antes de irse y dejarnos ahí, yo no entiendo mucho que pasa, pero Ailen camina sin vacilaciones hacia él y demostrando mucho respeto para no alzar sospechas.
- Katniss ven – me susurra Ailen, asiéndome gestos con la mano, pero yo no puedo dar ni un solo paso, he extrañado mucho a Peeta en estos días y ahora lo único que quiero es echarme a sus brazos, pero verlo en este ambiente es tan bizarro.
- Vamos Katniss – ordena Peeta con voz demandante que me saca de mi estado de shock, él se dirige hacia la puerta seguido por Ailen.
Cuando damos vuelta la esquina, Peeta deja su papel de macho indiferente, toma una chaqueta larga que traía en un brazo y se la coloca a Ailen, para luego sacarse su propia chaqueta y dármela a mí, el calor me embriaga, el calor de Peeta su olor a pan, el pasa un brazo sobre mi hombro y me besa la coronilla, me sobresalto porque no estamos solos, pero Ailen solo ríe de manera burlona.
La casa de Peeta esta temperada, me estremezco con el calor, ya que aparte de la chaqueta estaba solo en ropa interior. Vuelvo a ver el sillón, donde días atrás él fue mío y yo fui suya, Ailen camina decidida hacia la cocina, pero yo a pesar de todo me siento ajena a este lugar.
- Ailen, lleva a Katniss a la habitación, ahí les deje ropa – ella vuelve hacia mi tomándome de la mano y arrastrándome escalera arriba, aun no puedo salir de mi asombro.
La habitación es inmaculada, llena de muebles de caoba, encima de una gran cama esta mi ropa común, me pregunto cómo Peeta se la consiguió, veo hacia mi lado y Ailen también tiene un cambio de ropa. Al terminar ayudo a Ailen a trenzar su cabello hacia un lado, como suelo hacerlo yo y para que ella destaque su peinado yo me dejo el pelo suelto, cuando estamos listas volvemos a bajar a la cocina, el olor que emerge de él es exquisito.
Peeta ha servido la mesa, hay panecillos con queso y manzana, rodajas de naranjas con crema y chocolate caliente acompañado de un trozo de torta, se me hace agua a la boca, Ailen da las gracias y engulle todo a su paso, no puedo evitar verla y sonreír, en estos minutos la he visto reír más que en los últimos meses, parece una niña que quiere mimos, incluso dar pequeños saltitos por el pasillo.
- Gracias – miro directamente a Peeta y él me sonríe – no solo por esto sino por ayudar también a Ailen.
La cena se relaja cada vez más, Ailen nos saca carcajadas cuando nos cuenta como quedo una vez quedo encerrada en el baño de su casa y cuando intento salir por una minúscula ventana cayo al patio quedando toda embarrada. También me comenta lo tranquila que han sido las noches acá con Peeta, que no sabe cómo agradecerle haberla comprado y la verdad es que yo tampoco sé cómo pagarle todo lo que le debo a él.
- Anteayer vino la señora Sofía como a media noche, para saber cómo estaba el vencedor con mi compañía, en ese momento nos atacó el pánico, tuve que correr a la pieza de Peeta quitarme la ropa y saludar desde la cama para que no notaran nada, pero ahora pienso que fue muy gracioso nuestras caras de pánico – Ailen se parte de la risa, Peeta se mueve incomodo en su silla y yo estoy en shock, la sola idea de que el haya visto a Ailen sin ropa me molesta de sobremanera, respiro profundo para serenarme, tengo que recordarme que si Sofía descubre que no termina el trabajo la castigaran.
- ¿tú que le dijiste? – le pregunto a Peeta.
- Solo que no quería más interrupciones, que hasta ahora estaba más que satisfecho con el servicio, así que mejor no arruinara lo bien que estaba todo – Peeta aun esta sonrojado por la indiscreción de Ailen, yo le sonrió para que trate de relajarse
Nosotras ayudamos a limpiar todo, mientras Peeta sube a hacer quizás que cosa, se escuchan sonidos fuertes y golpes, como si estuviera moviendo muebles, pero lo dejamos, Ailen no me deja de molestar sobre esta semana, de que Peeta está loco por mí y mil cosas más, ya me está aburriendo. Cuando terminamos nos dirigimos al segundo piso, Ailen corre por el pasillo para lanzarse encima de la cama y rebotar. Peeta y yo nos reímos, mi pequeña valiente esta tan feliz.
- ¿Dónde dormirás tu Katniss? – me pregunta divertida y a mí se me van los colores a la cara, miro a Peeta y esta tan colorado como yo.
- Bueno Katniss puedes dormir aquí con Ailen si quieres – responde cabizbajo.
- Bueno yo… - como decir que quería dormir en sus brazos.
- Déjense de tonteras, si quieren dormir juntos solo háganlo - sentencia Ailen sin dejar de reír.
- Pequeña loca – termina riendo Peeta – no vez que pones incomoda a Katniss. Bueno me iré a acostar ¡buenas noches! – se acerca a ella y le desordena el pelo luego se acerca a mi oído y me susurra – te espero en la cama – me estremezco y no puedo evitar sonreír como una boba.
- Katniss tienes una semana, piensa en Lana, que daría ella por una semana más con su novio – y un gran peso cae sobre mi corazón, se de sobra que Lana daría la vida por un momento más con su novio – así que aprovecha Katniss, sin vergüenza y sin miedo, no pierdas ni un minuto, porque después te arrepentirás.
Me lanzo a los brazos de Ailen, mi pequeña valiente a veces es tan madura, ella tiene razón, esta semana junto a Peeta es un privilegio y la disfrutare, cada momento a su lado y aunque sea solo ahora, solo esta semana, me prometo ser feliz. Le deseo buenas noches a mi chica y salgo hacia la última puerta del pasillo, cuando la abro noto que la habitación es exactamente igual a la que estábamos con Ailen, solo que se nota que es ocupada regularmente, tiene el perfume de Peeta, el closet está abierto y lleno de ropa, pero él no está, escucho la ducha desde una puerta lateral así que supongo que es el baño, me apresuro a sacarme la ropa puesto que aún tengo el conjunto transparente puesto, dejo mi ropa en una silla y me estiro sobre la cama, huele a Peeta y pan horneado, es tan exquisito y embriagador, me hace recordar nuestra tarde en el sillón y una corriente eléctrica recorre mi columna hasta llegar a la unión entre mis piernas.
Peeta sale cubierto solo con una toalla, de sus cabellos caen pequeñas gotas, que recorren su torso desnudo hasta perderse en el borde de la toalla, él se me queda mirando unos segundos para luego sonreír, se sienta en el borde de la cama para quitarse su prótesis. Me incorporo para acariciar su espalda desnuda aun húmeda, reparto pequeños besos en sus hombros cosa que le da cosquillas.
- ¿Así que viste a Ailen desnuda? – le pregunto tratando de sonar indignada.
- ¿Estas celosa Katniss? – se ríe con ganas.
- Solo si reconoces que te gusto lo que viste – sigo con el juego, el se da vuelta y me mira seriamente.
- Solo tengo ojos para ti.
Sin dejarme responder me besa profundamente, sus labios demandan fuego y pasión, su lengua explora descaradamente toda mi boca y choca contra la mía por el dominio del juego. Sus manos me recorren a lo largo, nerviosas, rápidas y fuertes, arrancan mis primeros gemidos de placer, logro posicionarme encima de Peeta, recorro su fuerte pecho con mis manos, mis uñas lo marca levemente y cuando llego a la toalla se la arranco con determinación. Su miembro ya está erecto ante mí, verlo reaccionar así me sube el ego, el deseo, el fuego, tomo su pene y lo masturbo vigorosamente, ninguno de los dos quiere ser delicado, Peeta tiene los ojos cerrados. Me inclino, coloco los labios alrededor de su miembro y chupo de forma vacilante, deslizando la lengua por la punta.
—Oh… Katniss.
Abre mucho los ojos y sigo chupando aún muy nerviosa, porque a pesar de todo nunca lo había hecho, el vuelve a derrumbarse en la cama, sonidos guturales emergen de su garganta, está en éxtasis y eso me anima a ir más profundo, con mi lengua recorro toda su longitud, mientras lo chupo cada vez más rápido. Peeta toma mi cabeza haciendo más intenso todo, mueve sus caderas por si estuviera follándome la boca, mi entrepierna esta húmeda, mi vientre electrizado, yo estoy en llamas porque soy yo quien le da este placer a mi chico del pan. De un momento a otro él se detiene y me obliga a parar.
- Katniss… no quiero correrme aun – reconoce jadiando.
Me alzo para volver a besarlo, para que pruebe mi boca con sabor a él, aunque empieza delicado pronto el beso es frenético, nuestros cuerpos se mueven solos, ahora Peeta se posiciona encima de mí y en un solo movimiento me quita el sostén para jugar y besar mis senos.
- Cada vez estas más experto señor Mellark – digo burlonamente el alza su mirada de entre mis pechos y me sonríe.
No responde nada, sigue su tarea de hacer de mis pechos su manjar, las ligeras mordidas en mis pezones los endurece y no evito arquear mi espalda de placer, sin previo aviso siento la mano de él acariciar mi intimidad, se desliza suavemente de lo húmeda que estoy, mete dos dedos de golpe mientras que con el pulgar acaricia mi centro de placer, exploto en gemidos.
- Peeta me volverás loca – gimo sin sentido, me diluyo en el placer – más rápido.
- Entrégate amor mío, dale – responde Peeta haciendo más rápidos sus movimientos y de un golpe me penetra con su miembro.
Un gemido mudo sale de mi garganta, como si ambos nos hubiéramos quedado paralizados en ese momento de máxima unión, lo miro directo a esos hermosos y profundos ojos azules, que ahora están tan dilatados por el deseo que parecen negros. Jamás me imagine a Peeta así, tan demandante, tan intenso.
Los movimientos frenéticos vuelven, ya no queda mucho lo sé, me aferro a su cuerpo, rodeo su cuello con mis brazos, y nuestras caderas chocan fuerte en cada embestida. Peeta gime mi nombre cuando todo el deseo acumulado en nuestro punto de unión explota, recorre nuestra espalda y se libera a través de todo mi cuerpo. Ambos nos derrumbamos agitados y temblorosos, el orgasmo fue intenso y nuestro amor parece más firme que nunca.
- Te amo Peeta – susurro con una sonrisa.
- Te amo Katniss – me besa – Siempre.
Bueno chicas, un cap muy hot :D estoy muy contenta de haber llegado ya a esta parte, aunque aún hay muchas cosas que contar.
:D Tengo que compartir con ustedes que vi la peli (WIIIIIII) y fue increíble muy muy buena, fue lo único bueno en esta semana tan difícil y como dijo mi amigo "buta Katniss que es maquina!" jajajajaja cada minuto fue increíble :D
Dejen comentario, marquen como favorito y disfruten, prometo actualizar el viernes.
Adelanto:
- Sé que la compraste Peeta la pregunta es ¿Por qué? – grita Gale encolerizado.
- Eso no es tu problema – lo encara Peeta tranquilo.
Eso saca de sus cabales a Gale, no alcanzo a reaccionar cuando él le lanza el primer puñetazo a Peeta.
Nos leemos
Arroz!
