Hola a todos espero que estén muy bien, los dejo con un nuevo capítulo :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 25
Poco a poco voy despertando, lo primero que veo es a Prim para luego ver a mi madre entrar con un té de manzanilla. Estoy en la habitación de mi casa.
- ¿Dónde está Peeta?
- Te vino a dejar hace un rato, estaba preocupado – contesta mi madre – dijo que te había dado como una crisis de ansiedad.
- No me quiero ir al Capitolio - esa frase lo explica todo, mi madre no insiste más y me da el té.
Prim me tiene preparada una tina caliente y ella misma me ayuda a bañarme, limpia mi cabello con dedicación y yo me dejo querer por sus mimos.
- ¿no hay una forma de que La Agencia te libere? – suelta mi patito preocupada más en mi cabello, tratando de ocultar sus sentimientos.
- Me han contado de que cuando las chicas se ponen viejas para el trabajo las liberan.
- ¿y a qué edad seria eso?
- Como a los 25, ya tengo 17 no falta tanto – trato de sonar positiva, no quiero asustar a mi niña con mis miedos.
- Aun así es mucho tiempo – mi patito tiene toda la razón – si hubiera una forma de escapar ¿lo harías?
Lo pienso un momento, hay gente importante para mí en La Agencia, Johanna, Cora, Lana y Ailen, miro a Prim, ella ha dejado de poner atención a mi cabello y me mira directamente con sus ojitos suplicantes.
- Es peligroso – trato de ser sincera, que entienda que he visto el poder de La Agencia, que ya una de nosotras jamás volverá.
- ¿tú crees que ahora te dejaremos ir tan fácil? – explota Prim, jamás la había visto tan enojada, tan frustrada - ¿crees que Peeta te dejara ir? – y sin más sale del baño dejándome más sola que nunca.
Me tome todo el tiempo del mundo en arreglarme, usando mi propia ropa y mi usual trenza, cuando bajo mi madre ya tiene preparada la cena ¿tanto he dormido? Prim evita mirarme, mi mama sirve todo en silencio.
- ¿Qué pasa? – pregunto exasperada, incluso llegue a golpear la mesa con el servicio, pero ninguna me dice nada. Justo cuando iba a empezar a gritar golpean la puerta, Prim corre para abrir dejando entrar a Ailen.
- Peeta me dijo que de nuevo te peleaste con un espejo – me sonríe Ailen, luego toma mi mano vendada como revisando la curación, pero sé que es solo un gesto de cariño – dijo que fuéramos temprano, para evitar ir al burdel.
Asiento y mientras ella y mi madre conversan, yo termino de cenar, abrazo fuerte a mi patito, ojala entendiera que esto es mejor que nada, que siempre agradeceré haberla visto una vez más. Y mientras caminamos hacia la Aldea de los Vencedores, no dejo de pensar en las posibilidades de no volver al Capitolio, quizá huir al bosque seria la opción más valida y vivir como una ermitaña hasta que todo pase y se olviden de mí.
- Sigue caminando Katniss – vuelvo la mirada al frente, ni siquiera había notado que ya estábamos llegando, pero al ver el camino veo como la señora Mellark camina hacia nuestra dirección. Ella nos ve y se detiene, veo su mirada despreciativa, me pregunto cuanto se rio de mi cuando hice el espectáculo de caminar desnuda.
Y cuando llegamos a casa de Peeta, Ailen pasa de largo, vuelvo a mirar atrás y la señora Mellark aún está en el camino mirándonos fijamente, sigo a Ailen 3 casas más allá, dos de ellas están ocupadas, supongo que una debe ser de Delly y la otra que está en muy malas condiciones es de Haymitch. Ailen entra sin golpear.
Dentro la casa esta aun peor que afuera, una mescla indescifrable de olores desagradables nos golpea y en el comedor encontramos al borracho derrumbado sobre la mesa.
- Si no hacemos ruido, quizás ni se despierte.
- ¿y porque vinimos acá? – pregunto.
- La señora Mellark es de temer y creo que no querrá saber que su hijo frecuenta a mujeres como nosotras.
- Supongo que no – debí haberlo imaginado antes y haber actuado mejor ante ella.
Miramos a través de una ventana el camino y ella aún sigue ahí, dando vueltas en círculos un poco inquieta, sigue así durante un buen rato hasta que por fin desiste y se va, me preocupa que ella intuya algo, es peligroso para nosotros y mucho más para Peeta que tiene que fingir frente al capitolio que su pareja es Delly. Un poco molesta por mis pensamientos nos vamos a casa de Peeta al fin, Haymitch no se dio ni por enterado de nuestra presencia, mejor así.
La casa de Peeta nos recibe con exquisitos olores a panes horneados, se me llega a hacer agua a la boca, pero error, cuando vi a Peeta con su camiseta blanca que esculpe su torso y su mandil, casi me derretí y sin pensarlo corrí a abrazarlo y le planto un beso.
- Wow Katniss hola ¿cómo estás? – Peeta me sonríe con ganas pero no suelta mi agarre.
- Perdón por asustarte en la mañana.
- No te preocupes ¿Cómo va tu mano? – alzo mi izquierda para que vea mi venda y él toma con suavidad mi mano y la besa caballerosamente – ¡Hey Ailen! ¿tienes hambre? – veo como ella aprovecho nuestro momento y saco un pan con queso.
- Hola Peeta, la verdad es que si – Ailen ríe tiernamente, como si la hubiéramos pillado en una travesura.
Peeta sirve chocolate caliente mientras yo me sirvo uno de sus panes con queso, están exquisitos y como está caliente el queso esta derretido, Ailen se comió como 3 al hilo. La cena pasa sin grandes novedades, Ailen conversa de su familia, Peeta habla del susto que paso hoy con Haymitch al olvidarse del cuchillo que tiene a mano al dormir y yo solo puedo comentar que mi mano esta mejor.
- Me voy a acostar – dice Ailen temprano – hoy ayude mucho a mi mamá con todo así que estoy muerta ¡Buenas noches!
- ¡Buenas noches! – contestamos Peeta y yo al unísono.
Lo ayudo a lavar todo, las bandejas de pan y las tazas de la once, aun así nadie se atreve a romper el silencio que cada vez es más pesado.
- No quiero que estemos así Peeta, tenemos tan poco para estar juntos – suspiro pesadamente, estoy cansada de todo.
- He pensado mucho en lo que dijo Gale – me contesta más atento a la olla que friega.
- Olvídalo Peeta simplemente está dolido por todo.
- Eso no quita el hecho de que tenga razón – Peeta suelta la olla, ahora me mira directamente – hay algo que puedo hacer para que no vuelvas al capitolio.
- Tú también estas en peligro, se supone que son los trágicos amantes junto con Delly – me estoy empezando a enojar, lo único que quiero es que olviden por 4 días que me iré y así yo podría disfrutar.
- Hable con tu madre y aunque es muy peligroso nuestra única opción es escapar.
- ¡Estás loco! Es peligroso Peeta, yo mima vi como mataron a una chica – y solo recordar a Jane hace que mis ojos se inunden de lágrimas, aun así el me mira firme apoyado en la mesa.
- Tenemos que huir Katniss, quizás nunca nos volvamos a ver cuándo tomes ese tren – se toma de la mesa tan fuerte que sus nudillos se vuelven blancos y veo como las primeras lagrimas atraviesan sus mejillas - ¿Lo harías? – toma mis manos y las aprieta fuertemente.
- Peeta, por favor, no construyas castillos en el aire – le digo frustrada, qué más quisiera yo, pero nuestras circunstancias son distintas, yo volveré al capitolio en 4 noches.
- Lo digo enserio Katniss, yo no puedo vivir sin ti – Peeta por fin deja de lado su frialdad y me abraza fuertemente, como evitando que alguien me saque de sus brazos – te amo.
Y ante esa simple frase me derrumbo, vivir en el bosque con limitaciones pero libres, lejos del Capitolio y sus cámaras, lejos de La Agencia y sus clientes, pero también lejos del Distrito 12 y mi gente, pero siento como mi corazón late desbocado, que el sacrificio vale la pena estando con Peeta.
- Quédate conmigo – le respondo con voz quebrada.
- Siempre – sus labios aprisionan los míos, un beso fuerte y demandante danza en mis labios, pronto su lengua se abrió paso recorriendo cada rincón peleando con la mía propia por el dominio del beso, Peeta me abraza fuertemente y suelto un gemido cuando siento su erección en mi abdomen.
Peeta me vuelve a agarrar mi trasero, chocamos contra la mesa y aun así no separamos el beso, rápidamente me saca mi polera y mi sostén, para atacar mis pechos con besos y caricias, pellizca fuerte mis pezones y yo no dejo de gemir y de rozar con mi ingle la creciente erección de Peeta.
Me gira para que me apoye en la mesa, estoy tan excitada que pienso que me voy a caer, mis pantalones se pierden rápidamente junto con mis bragas, besa mi espalda a través de mi columna, pequeños espasmos me recorren hasta llegar a la intimidad. Peeta mete sus dedos en mi interior, demandante y feroz, me hace estremecer.
- Peeta te necesito… adentro – jadeo – ahora.
Y sin decir más se coloca entre mis piernas y me penetra, esta posición hace que él pueda llegar mucho más profundo, mucho más fuerte, solo son sensaciones, solo puedo sentir sus caricias, estar tan expuesta a él me pone a mil. El emite gemidos roncos cada vez más profundos y cuando pierdo la fuerza en mis rodillas noto que el clímax se acerca, entonces en un movimiento rápido Peeta me hace dar vuelta y me acuesta sobre la mesa, abro completamente las piernas y el me penetra fuerte, nuestras ingles chocan, mis pechos se balancean ante sus estocadas y ambos gemimos y respiramos erráticamente, Peeta se tensa y yo arqueo mi espalda y gritando nuestros nombres Peeta derrama su esencia dentro de mí.
- Te amo Peeta – le acaricio el rostro y no puedo dejar de sonreír, estar con él es como el paraíso.
- Yo igual Katniss.
- Entonces ¿Cuándo nos vamos? – sus sonrisa es enorme y cada minuto me doy cuenta de que de verdad debemos hacerlo.
- Dame dos días.
Bueno espero les allá gustado, cada día se arma más el plan ¿podrán escapar? Ya sabremos la respuesta.
Perdón por la tardanza en los capítulos, pero estoy en los exámenes finales y obviamente son mi prioridad, ya queda una semana y VACACIONES! Les deseo a todos los que estén en la misma posición mucho éxito con una pisca de suerte :D
Adelanto:
Veo el pan en mis manos y no puedo evitar recordar el pan que me dio la vida y la esperanza, en ese momento ese pan lo fue todo para mí, como ahora lo es Peeta. Y de manera natural nace de mi corazón la verdad, lo amo, siempre lo ame aun sin saber que era y ahora sé lo que tengo que hacer, me agacho frente a la chimenea y coloco el pan sobre la pequeña parrilla, Peeta me mira extrañado y se agacha alado mío, me pierdo en la danza de las llamas y después de un momento el pan esta tostado. Lo tomo con cuidado y lo parto por la mitad.
- ¿quieres Peeta? – le pregunto ofreciéndole la mitad del tueste.
Saludos a todos!
Arroz
