Hola a todos espero que estén muy bien, los dejo con un nuevo capítulo :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 26
Mi madre me mira fijo, no lo ha dejado de hacer desde que llegue de casa de Peeta, ayer no nos despedimos en los mejores términos, pero siento que ellas sabe algo más de lo que yo creo, termino mi plato con toda la tranquilidad posible, pero después de quince minutos ya me empiezo a cabrear.
- ¿Qué te pasa mamá?
- ¿vas a escapar con Peeta? – mi sorpresa es enorme ¿Cómo sabe mi mamá de eso? Parece captar mis dudas – el me conto su idea ayer, es loca, pero acepte a ayudarlo porque eso es mejor que nada – su voz se rompe – no queremos que vuelvas a La Agencia hija.
Miro a mi patito y veo que llora en silencio, escondiendo su rostro en sus cabellos sueltos, la abrazo por la espalda y aunque ella se deja abrazar, no me devuelve el gesto.
- Si mamá, Peeta tendrá todo listo en dos días – y a mi madre le saltan las lágrimas de alegría, corre rodeando la mesa para abrazarnos a ambas, en un gesto protector – Tengo miedo – reconozco
- Yo también – susurra mi madre.
Nos quedamos así durante largo rato, pero Prim nunca me devolvió el abrazo. Los dos días pasan rápido a través de la rutina, cazo más de la cuota común, para dejarle carne a mi madre y cambiar el resto por dinero, además dejo presas en el camino cubiertas en hielo, para poder tener durante la primera etapa del viaje, Peeta me ha dejado a mí la decisión de qué camino tomar así que espero que en el primer día llegamos a la cabaña del lago para refugiarnos y desde ahí a lo salvaje. En tanto él ha podido armar dos mochilas con lo esencial para la sobrevivencia, cosas que jamás se me hubieran ocurrido, como cerillas para cuando este más complicado prender fuego o un plástico que nos servirá para múltiples usos, cuchillos, cuerda; parece que en Los Juegos del Hambre aprendió lo que realmente es indispensable y lo que no. Solo hizo cuatro panes para el principio del viaje, después la tarea de alimentarnos recaerá en mí. Durante las noches nos amamos completamente, ni siquiera dormimos mucho, a veces solo disfrutamos de nuestra compañía, por lo menos para mí descansar mi cabeza en su pecho y escuchar su acompasado corazón es un privilegio y cuando siento que sus latidos se descontrolan sé que está listo para hacer el amor otra vez.
Y al fin llega la noche antes de irnos, Peeta le pidió a Ailen que se quedara en casa, porque queríamos estar solos, decidimos no contarle la verdad, porque entre menos sepa mejor, aun así no me siento tranquila, me da un terror horrible de que le pase algo. Luego de nuestra última cena en esta casa, nos sentamos frente a la chimenea, trato de dejar de pensar en Ailen, miro a mi alrededor, extrañare este lugar donde fui inmensamente feliz. Cuando me fijo en Peeta noto que su vista esta fija en la leña que se consume lentamente.
- Peeta.
- ¡Ah! Perdón me quede pegado – sacude un poco su cabeza como tratando de reaccionar, abre sus brazos y no dudo en refugiarme en su pecho.
- ¿en qué pensabas? – le pregunto mientras veo un pan sobre la mesita de té y lo cojo para comerlo.
- En una tontera que decía mi papá – hace un gesto con la mano como quitándole importancia.
- Cuéntame – pongo cara de corderito degollado - ¡por favor!
- Mi padre siempre decía que nunca teníamos que deshonrar a una mujer, si la íbamos a sacar de su hogar tenía que ser casada – Peeta ríe con nostalgia – y míranos ahora, mi papá tendría un par de cosas que decir.
- Más de un par creo – ambos nos reímos con ganas.
- Igual siempre desee casarme contigo – el baja su rostro y noto su vergüenza.
- Yo nunca tuve mucho tiempo para pensar en eso – respondo seria.
- Y ahora no podemos pensar en nada – responde Peeta derrotado y sé que a él le duele saber que quizás un matrimonio jamás ocurrirá.
Veo el pan en mis manos y no puedo evitar recordar el pan que me dio la vida y la esperanza, en ese momento ese pan lo fue todo para mí, como ahora lo es Peeta. Y de manera natural nace de mi corazón la verdad, lo amo, siempre lo ame aun sin saber que era y ahora sé lo que tengo que hacer, me agacho frente a la chimenea y coloco el pan sobre la pequeña parrilla, Peeta me mira extrañado y se agacha al lado mío, me pierdo en la danza de las llamas y después de un momento el pan esta tostado. Lo tomo con cuidado y lo parto por la mitad.
- ¿Quieres Peeta? – le pregunto ofreciéndole la mitad del tueste.
- ¿Qué significa Katniss? – me pregunta incrédulo
- Creo que mejor le hacemos caso a tu padre, si me vas a sacar del distrito mejor que sea como una mujer casada - rio, pero Peeta aun esta reticente.
- ¿Estas segura Katniss? – toma mis manos, siempre hace ese gesto cuando quiere que yo le crea – lo que dije es una tontera yo lo único que quiero es ponerte a salvo.
- Me has salvado de todas las maneras posibles – acaricio su mejilla y lo beso delicadamente – yo soy tuya, tu eres mío ¿lo hacemos?
Noto como la felicidad le gana terreno a la inseguridad, toma la mitad que le ofrezco y ambos lo comemos a la vez, solo cuando veo todo nublado noto que estoy llorando, Peeta como su pedazo despacio saboreando el momento y sin quitar nuestra mirada terminamos el tueste.
- Te amo señora Mellark – ahí está otra vez el humor de Peeta ¡Dios como lo amo!
- Yo también – y sello nuestro momento con un beso.
Peeta me toma en brazos y me sube a la habitación, pataleo para que me baje, pero hace más fuerte el agarre hasta cruzar el umbral de la puerta luego me posa delicadamente en la cama y se tiende a mi lado. Un montón de besos le siguen, cálidos, suaves, tiernos, apasionados y llenos de fuego, poco a poco nos vamos excitando. Nuestras prendas son esparcidas alrededor, sin apuro acariciamos nuestros cuerpos desnudos, hasta que siento su piel sobre mi piel, su fuego naciendo de su pecho y que termina en mi intimidad que ya está empapada para recibir el miembro de Peeta y entre besos y "te amo" nos convertimos en uno, al mismo compas nos sumergimos en el otro, cada vez más intenso, cada vez más demandante hasta que ambos explotamos de amor.
- ¡Katniss! ¡despierta! – no me di cuenta en que momento nos dormimos, aun esta todo oscuro, yo me estiro en la cama y me vuelvo a acurrucar en el pecho de Peeta - ¡Vamos dormilona! ¡hoy empieza la aventura!
Abro los ojos y noto que aún no amanece, pero ese es el plan, salir del distrito por lo menos una hora antes del amanecer, a mí no me extrañaran hasta las 6 de la tarde, hora en la que sale el tren bala al Capitolio, eso nos da ventaja.
- ¡Buenos días amado esposo! – y le planto un beso demandante - ¿una rapidita antes de salir? – procuro poner mi cara picara.
- Me encantaría, pero te deje dormir mucho más de lo necesario, ya pronto amanecerá – ríe Peeta.
Nos duchamos juntos disfrutando de nuestras caricias y besos bajo el agua caliente, mientras termino de arreglarme el prepara el desayuno. Pan, frutas, dulces y leche con chocolate, es contundente para prepararnos para un viaje que no sabemos cuánto durara, Peeta vuelve a revisar los contenidos de nuestras mochilas y yo vuelvo al salón y recorro la casa, me encantaría quedarme aquí, cerrar la puerta para el mundo y ser tan felices como estos días.
- Está todo listo Katniss – me interrumpe Peeta desde la puerta.
- Oka.
Y en silencio me despido de todo, de la casa de Peeta, de la villa de los vencedores, de la veta y a todas las personas que viven en él, aun así no nos detenemos, está a punto de amanecer y tenemos que salir de aquí, me despedí de mi patito, de mi madre, ellas me apoyan en todo, de quien no me pude despedir fue de Gale y cuando llego a la valla vuelvo la mirada atrás y los dejo salir a todos de mi corazón.
Cuando salen los primeros rayos de sol ya hemos caminado bastante hacia el interior del bosque, recojo dos arcos con sus carcaj, la malla para pescar, aun así le dejo un arco a Gale porque sé que lo seguirá necesitando. Ya el sol comienza a calentar, todo se ve blanco y brillante a nuestro alrededor, cosa que me molesta porque siento que seremos vistos más fáciles desde el aire. Nadie dice nada y yo voy atenta al camino, pero de repente Peeta para y aprieta mi mano fuerte y cuando levanto la vista encuentro a Gale, sentado en una saliente rocosa esperando, se perfectamente que esperándome a mí, pero ¿Cómo lo ha sabido?
- ¡Hey catnip! ¿a dónde vas? – y usa ese tono de voz de "te he pillado" aunque ignora completamente a Peeta.
- Lejos de aquí- le respondo secamente, pero no puedo evitar sentirme intimidada porque Gale siempre ha tenido una cierta autoridad en mí.
- Se nota que no estas usando la cabeza – me suelto de Peeta para irme encima de Gale pero vuelvo a ser sujetada por mi esposo - ¿has pensado en Prim?
- Ellas me apoyan en todo esto, además ¿Cómo supiste?
- Ailen vio como Peeta hacia las mochilas, estaba preocupada y me conto – uh mi corazón se cae a mis pies.
- ¿Cuál es tu punto Gale? – Peeta lo encara.
- No sé cómo la convenciste Mellark …
- Nadie quiere que vuelva a La Agencia ¿¡acaso tu sí!? – le interrumpe alzando la voz.
- ¡No! Pero Katniss ¿quién te asegura que no castigaran a Ailen? ¿Quién te asegura que al irte le estas asegurando un puesto a Prim?
Y eso destruye toda mi seguridad, sé que La Agencia es vengativa y si me largo se encargaran de buscar a Primrose Everdeen y vender su virginidad muy caro, esa visión me marea al punto que Peeta me tiene que sujetar para no caerme, empiezo a llorar descontroladamente, además que el vencedor también escape complica más las cosas, hay demasiado en riesgo como para ignorarlo además ¿ese no fue el inicio de todas las cosas? ¿Proteger a Prim? ¿En qué momento lo olvide?
- Mi amor tranquilízate, siéntate aquí – Peeta me guía hacia la roca y me acaricia el rostro para borrar mis lágrimas, ambos ignoramos el hecho que Gale está ahí observándonos.
- Perdóname Peeta - el detiene sus caricias, entiende mi decisión, veo sus profundos ojos azules llenos de tristeza - Perdóname porque te falle y lo seguiré haciendo.
- Mi amor – aprieta mis manos y yo de reojo veo a Gale que ha dado 3 pasos atrás, como queriendo protegerse de lo que pasa frente a el – te apoyare en cualquier decisión que tomes.
Tomo su rostro entre mis manos y lo beso, vuelvo a sentir el sabor a miel y sal, ver a Peeta llorar me destruye, se que quería hacer lo mejor, pero ya tome una decisión. Volveré a la Agencia.
Peeta toma mi mano y sin decir nada me guía para ponernos en camino de vuelta, pasamos por al lado Gale, nadie lo mira ni le dice nada, aunque quisiera darle las gracias por decirme las cosas desde su objetividad desgarradora. Con Peeta caminamos lento y en silencio, pienso en todo lo que pudo a ver pasado ¿habremos podido recorrer más camino? Algo en mi lo duda, todo esto era un suicidio. Y cuando llegamos a casa me lanzo a las piernas de mi madre.
- No pude mamá – sollozo descontrolada – no pude -Y mi madre al final tuvo que darme un poco de jarabe para que pudiera descansar.
Cuando despierto veo a Ailen sentada a los pies de la cama, me sonríe y con una mano acaricia mi pierna.
- Pensé que no te encontraría cuando viniera a verte.
- Casi – le reconozco.
- ¿y que te hizo cambiar de opinión?
- Era demasiado peligroso para todos - bajo la mirada porque era muy peligroso sobre todo para ella y yo no había pensado en eso, soy tan egoísta.
- Bueno, tengo sentimientos encontrados – Ailen baja la mirada – me alegro que vuelvas conmigo.
- ¡oh Ailen! – corro a abrazarla – yo también me alegro de seguir a tu lado, no te sientas mal.
Ambas lloramos mucho, sé que ella no quiere volver, yo tampoco, pero las necesito, lo único que tenemos es a nosotras y por primera vez en este día quiero volver al Capitolio. Ella me ayuda con mi trenza y yo elijo la ropa que más me gusta para ponerme, unos jeans que son como mis regalones y un chaleco gris. Cuando bajo mi madre me tiene un regalo.
- Lo llevaba tejiendo desde que te fuiste – me entrega un poncho gris de punto trenzado hermoso que se coloca en diagonal – Te amo – me agarra de golpe y me abraza con fuerza.
- Estoy muy orgullosa de ti mamá de cómo has cuidado a Prim este tiempo… sigue así – y nos quedamos un momento más abrazadas, luego me dirijo a Prim.
- Nunca permitiré que te hagan daño entiendes – y por primera vez en estos días ella me extiende sus brazos yo me dejo envolver – te prometo volver a ti – le susurro y ella ahoga su llanto pero no corta el abrazo.
Y sin mirar atrás dejo mi hogar, me siento afortunada de haber vuelto a pesar de todos los malos ratos, volví a ver a mi madre y abrazar a Prim. Pude volver a Peeta y decirle lo mucho que lo amo ¿volveré a hacerlo? Eso espero. Faltan dos cuadras para la estación de trenes cuando veo a Peeta a un costado de la calle, me hace un leve gesto con la cabeza y se pierde entre las casa, le pido a Ailen que espere y corro tras él.
- Perdóname Peeta – ojala entienda que de verdad lamento todo esto.
- Esposa mía te amo tanto – no alcanzo a reaccionar, me abraza con fuerza y me besa con pasión, nuestras lenguas luchan por el dominio de la otra y solo nos separamos cuando nos falta el aire – recuerda que te apoyo en todo amor mío y que lo que paso en estos días es real.
- Para mí también lo fue – y devuelvo el beso, es tan intenso que siento que me derrito en sus brazos, solo nos interrumpe el pitido del tren anunciando su partida.
- Nos vemos Katniss- y poco a poco vamos deshaciendo nuestro abrazo, un paso atrás luego otro, hasta que nuestras manos ya no pueden estar más unidas.
- Prometo volver a ti – me acerco a darle un último beso, luego doy media vuelta y camino hacia la calle de nuevo.
Con Ailen nos ponemos a correr, son casi las 6, cuando nos acercamos vemos a la señora Sofía claramente nerviosa para luego relajar su expresión al vernos, nos empuja hacia una puerta y subimos a un compartimiento, nuevamente es un tren de pasajeros, así que terminamos sentadas una frente a la otra.
- Me alegro que volvieran sin ningún escándalo, hablare yo misma frente a los superiores, ustedes se han ganado la confianza de La Agencia.
Yo solo veo como el tren parte y casi en el fondo del andén veo a Peeta llorando, alzo mi mano y la apoyo en el vidrio, lucho contra mis lágrimas. Veo a Sofía con su ridículo atuendo turquesa y odio su canturreo constante lo único que puedo pensar es "¡Púdrete! Jamás confiare en La Agencia" pero claro, nunca sale de mi boca.
Por fin estoy de vacaciones e.e contarles que hoy 13 de diciembre es mi cumpleaños! Así que espero muchos saludos (jajajaj que soy patua yo)
Ahora tendré más tiempo así que nos vemos el martes :D
Adelanto:
- ¡Peeta me dijo que me amaba! ¡casi me largo del distrito! ¡ME CASE! – me derrumbo en un amargo llanto – los odio a todos ¡A TODOS! – Johanna toma mi rostro entre sus manos y mira directamente a mis ojos.
- Házselo pagar ¿vale?
Nos leemos
Arroz
