Hola a todos espero que estén muy bien, los dejo con un nuevo capítulo :D Desearles a todos un FELIZ AÑO NUEVO!
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 30: La Gira de la Victoria
Es el tren más elegante en el que he estado, comedor, salas de estar, bar y muchas piezas con sus baños privados. Crane me guía hacia los primeros vagones del tren, hay un compartimiento para la edición y emisión de material televisivo con todo lo necesario para que mi cliente guie este circo, una sala con comedor para seis comensales, habitaciones compartidas y por ultimo me muestra nuestra habitación, grande, de colores fríos dominada por una gran cama, también dispone de un baño privado.
- ¿te gusta? – me susurra al oído, mi piel se eriza al instante.
- Sí, no pensé que sería tan cómodo todo – le respondo con sinceridad, ya que prácticamente viviremos aquí 2 semanas.
- Esta parte del tren es nuestra junto a mi equipo técnico, no te preocupes por ellos que no te harán sentir incomoda ni nada. La parte del final son de los vencedores y su equipo así que puedes relajarte Katniss.
Asiento con la cabeza, porque sé que se refiere a la maldita foto, me alegra saber que no tendré que estar en contacto con ellos todo el tiempo, pienso seriamente en esconderme aquí todo el viaje, pero mi corazón se contrae ante la idea de tener a Peeta tan cerca y no poder verlo.
El tren parte cuando el sol ya se ha puesto, veo por la ventana como las luces del Capitolio se hacen más pequeñas por la distancia, Seneca está teniendo una reunión con su equipo viendo cómo será la planificación de la gira y cuando ya todo es oscuridad me sumerjo en un sueño intranquilo.
- Katniss despierta – siento como me zamarrea mi hombro, pero me niego a abrir los ojos – vamos Katniss a tomar desayuno.
- ¡Buenos días! – lo saludo mientras abro un ojo acostumbrándome a la luz.
- Hola – me acaricia mi mejilla con su mano delicada, esos gestos de él me desconciertan – ayer estabas tan relajada durmiendo que me dio pena despertarte.
- Gracias – le digo nerviosa, que no me obligue a tener sexo siempre también me desconcierta - ¿Qué quieres de desayuno?
- A ti – no alcanzo a ocultar el terror en mi rostro, él lo nota – si tú quieres claro – a pesar que me encantaría rechazarlo no puedo. Si empiezo a negarme sé que en algún momento todo explotara.
- Si quiero.
Seneca no oculta su gran sonrisa sincera, que yo sea una fuente de felicidad también me confunde, cuestiono cada acto de él ¿será un simple cliente? ¿Querrá ganarse mi confianza para saber la verdad sobre Peeta? ¿En algún momento me entregara a los medio? Debo dar cada paso muy firme, pero aun así ¿Por qué siento que cada acto suyo es sincero?
Crane deja de acariciar mi rostro para pasar a mi cuello, reparte pequeños besos en mi escote hasta que llega al inicio de mi polera, la saca rápido por encima de mi cabeza y desabrocha mi sujetador, asalta mis pechos con pellizcos y besos, se pone a jugar con mis pezones cada vez más erectos. Mis manos empiezan a sacarle su camisera, él se separa de mis pechos lo justo para dejarme sacar la prenda y cuando por fin es libre recorro su torso trabajado con mis manos, el gime por mi tacto. Sigue bajando repartiendo caricias y mordiscos en mi abdomen, se detiene en mi ombligo para al final pasar al borde de mis jeans, me acabo de dar cuenta que ayer el solo me tapo, pero no me saco la ropa. Me suelta el botón y yo levanto mi cadera para que saque mi pantalón y mis bragas a la vez, él se queda admirando mi desnudez.
- Eres tan hermosa Katniss – dice con ¿devoción? Muevo mi cabeza para apartar mis dudas.
Me incorporo para tomar el elástico de sus pantalones de pijama, noto el bulto que hay entre sus piernas, mi cliente ya está preparado, bajo de un tirón sus pantalones junto a sus bóxer y el ríe por mi valentía.
- Ahora te voy a follar con fuerza – ¡Dios mío!
Me vuelve a lanzar a la cama y él se posiciona entre mis piernas, toma mis rodillas y las sube hasta que chocan con mi costado. Me penetra con fuerza, tanto que sale un gemido de dolor de mi boca, dentro y fuera, dentro y fuera, hasta que nuestros gemidos y gritos son descontrolados.
- Córrete Katniss – y mi cuerpo convulsiona, Seneca da dos embestidas más hasta que se corre gritando mi nombre.
Nos quedamos acostados uno al lado del otro por largo rato, hasta que noto que el paisaje se convierte en bosque y ha empezado a nevar.
- Ya estamos llegando – me aclara Seneca a mi duda mental.
Mientras termino de arreglarme, me acuerdo del sobre, Seneca ha salido para empezar a preparar todo, aún está en mi chaqueta que está colgada en el respaldo de la silla, mi corazón se acelera mientras busco y se empieza a relajar cuando la encuentro aun cerrada. Cuelgo la chaqueta en el fondo de mi closet con el sobre adentro, esperando que nadie la encuentre.
Me visto con unos pantalones negros y chaleco negro, encima una chaqueta de cuero café, veo que afuera la nevazón es cada vez más intensa, el invierno es implacable en el Distrito 12. Me trenzo el cabello hacia un costado, pero aún me es extraño verme con el cabello rojo, me pregunto que pensara Peeta de mi cambio de color.
En el comedor varios están tomando desayuno, me saludan amablemente y continúan sus conversaciones técnicas sobre iluminación, cámaras y como deberán proteger los equipos del clima. Me agrada darme cuenta que a pesar de que son amables no me toman en cuenta, cómo mis dulces acompañado de un te amargo y cuando termino me despido educadamente y voy en busca de Seneca, lo encuentro en un bodega preparando todo el equipo.
- ¿Señor Crane? – pregunto en cuanto me asomo ya que está conversando con un caballero de edad.
- Katniss pasa – el parece encantado de verme ahí, le hace un gesto a su acompañante y él se retira del cuarto saludándome con un gesto de cabeza - ¿Qué necesitas?
- Quisiera preguntarte algo – miro mis dedos nerviosa - ¿puedo ir a ver a mi familia? - la cara de Crane es de no entender nada, pero rápidamente se compone y me sonríe.
- Claro linda yo te acompañare.
La mugrienta estación del Distrito 12 está igual que siempre, un pequeño pelotón de Agentes de la Paz esperan nuestra llegada, son cerca de las 2 de la tarde y todo el show comienza al anochecer. Todos comienzan a bajar cámaras y cajas, rato después soy la única que queda en este lado del tren, aun así Seneca me pidió que lo esperara. Diez minutos después sale del vagón de edición, va vestido con unos jeans y una chaqueta de cuero negro, muy simple, supongo que para no llamar la atención en La Veta.
Caminamos en silencio mientras nos sumergimos en las calles de La Veta, llenas de barro, carbón y nieve, las escuálidas casas apenas pueden hacer frente a las tormentas, barriles con fuego son el único calor de la gente que trabaja o recorre las calles. La cara de Seneca es indescriptible, mira hacia todos lados observando la miseria, casas sin ninguna comodidad y niños raquíticos jugando con la nieve mesclada con barro. Ya llegando hacia el final de las calles esta mí casa.
- Esa es mi casa – reconozco
- No sé qué decir Katniss – veo en su expresión que un trata de procesar todo lo visto en los últimos 20 minutos.
- No digas nada – toco su hombro tratando de que sea un gesto reconfortante – te invitaría a tomar un té, pero no creo que seas bienvenido.
- Yo tampoco lo creo – hace una ligera mueca de sonrisa – a las 7 empezara la transmisión en La Aldea de los Vencedores, todos estaremos ahí, así que será el mejor momento para que tu vuelvas al tren.
- Así lo hare – ahora me sonríe más ampliamente – Gracias Seneca.
- Cuídate Katniss – él se da media vuelta y regresa por donde hemos venido.
Mi casa ahora está sumergida en nieve, solo el acceso a la entrada está despejado, entro sin tocar, pero a mi llega el calor de la hoguera y el olor a especias de algún remedio de mi mama, la cabra de mi hermana Lady esta en medio del comedor.
- ¿mamá? – grito mientras camino hacia la cocina, escucho como un plato se rompe para luego ver a mi madre salir a recibirme, esta pasmada – Hola.
- ¿Katniss? ¡hija mía tu cabello! – lagrimas saltan de sus ojos mientras que corre a abrazarme, me dejo acunar por sus cálidos brazos, es tan hermoso estar en casa.
- Si lo sé, rojo – le sonrío, no quiero preocuparla al verme mal. Ella me guía a la cocina y me sirve té, junto a dulces que de seguro hizo Peeta, ahora sí que amenazo con llorar - ¿y Prim?
- Aun no llega del colegio – responde mi madre mientras se sirve un café para ella - ¿Cómo es que estas aquí?
- Un cliente me compro para que lo acompañara en la Gira.
- Pensé que habías tenido problemas con lo del escándalo de la foto.
- Y los tuve mamá, pero tranquila ya paso – mi mamá se relaja al instante – además por eso es el cambio de color.
- ¿y veras a Peeta? – entre más pasa el tiempo, más preocupada estoy por ese tema, la idea de esconderme de él me convence cada vez más.
- Yo creo que si – le respondo casi en un susurro, el sonido de la puerta nos saca del ambiente tan amargo - ¡¿PRIM?!
- ¡¿KATNISS?! – en dos segundos ella aparece en la puerta, con su ropa de colegio y sus dos trencitas rubias. Salto de la silla para poder abrazarla.
- ¡oh patito te he extrañado tanto! – y ya no puedo contener mis emociones, mis mejillas se humedecen por el recorrido de mis lágrimas.
- ¡Katniss! ¿Cómo es que estas aquí?
- Vengo acompañando a un caballero del Capitolio - mi hermana se queda callada, noto que ha crecido obligada, que entiende cosas que una niña como ella no debería entender, aun así no dice nada.
Pasamos la tarde así, compartiendo historias, mi hermana contándome como le ha ido en el colegio y mi madre habla sobre los casos más difíciles que le ha tocado atender, mi hermana cuenta emocionada lo mucho que ha aprendido de tratamientos y cuidados y que a través de eso se ha unido mucho más a nuestra madre. Ya cerca de las 7 nos despedimos.
- Cuídate patito, cuida a mamá – ella me abraza fuerte, pero noto que ya su cabeza no me queda en mi pecho sino que ya se apoya en mi hombro – te quiero.
- Yo igual te quiero Katniss.
- Mamá – soy yo quien la abraza – gracias por todo, te amo.
- Y yo a ti – me acaricia el rostro con cariño – y recuerda que lo amas Katniss, sé que será difícil verlo en esas circunstancias.
Mi madre no dice nada más, pero sé que se refiere a Peeta, sé que también ella le tiene mucho cariño ¿podré hacerlo? ¿Me oculto durante todo el viaje? Camino por las calles vacías de La Veta, detesto que Seneca tenga razón, aun busco en que me está mintiendo, me pone nerviosa pensar en lo que implicaría tanta protección de parte de él. Al llegar al tren los Agentes me miran extrañados, uno me pide que muestre mi Sinsajo en la muñeca, por lo general olvido que llevo la marca, me saco mi género naranja y se lo muestro, me sonríe lascivamente para luego dejarme pasar. Todo esta tan vacío como me dijo Seneca, me dirijo al salón que está destinado a nosotros y prendo la tele para ver la transmisión desde La Aldea de los Vencedores.
Muestran los talentos que han desarrollado los vencedores, Peeta pinta y Delly diseña ropa, pero Caesar no ha dejado de comentar que este será el momento de prueba para ver cómo está la relación entre los amantes trágicos después del escándalo de la foto. Luego de todas las especulaciones posibles los presentan, están a las afueras de La Aldea y Delly corre a los brazos de Peeta, el da vueltas con ella en los aires para al final caer en la nieve y terminar todo con un beso. La imagen hace que sienta un golpe en el estómago, quizás debería esconderme, no salir de estos vagones durante toda la gira, así Peeta podrá hacer su papel con más facilidad, quizás incluso por fin se dio cuenta que yo solo le puedo causar problemas. Sin darme cuenta estoy llorando, porque no quiero estar aquí, no tengo fuerzas para ver a Peeta besando a otra mujer, pero luego recuerdo que quizás él tampoco tenga fuerzas para ver como su mujer se revuelca con otro. Apago el proyector para luego abrazarme a mis rodillas y llorar hasta quedarme dormida.
- ¡Katniss linda! ¡Despierta! – siento como me zamarrean, al abrir los ojos veo a Seneca hincado a mi lado, con su rostro preocupado y su cabello aun con nieve – ¡Katniss estas helada! Pensé que estabas desmayada, siéntate pediré una sopa.
Seneca rápidamente dispones todo, me manda a cambiarme ropa y el mismo escoge un chaleco grueso, cuando regreso al salón, está servida la mesa con una sopa humeante y pan, Crane se sienta a mi lado mientras me conversa de lo difícil que fue gravar con toda la nieve, pero sospecho que está ahí para supervisar que tome toda la sopa. Algunos de su equipo se han unido a la mesa, porque se han calado hasta los huesos de frio grabando.
- Para la cena los vencedores nos han invitado a todos a una recepción, como bienvenida a la Gira ¿me acompañas Katniss?
- ¿¡Qué!? ¡NO! – llego a grita de la impresión ¿Cómo se le ocurre semejante idea?
- Katniss no te pongas así, aquí todos te reconocieron, pero no dirán nada ni te molestaran ¿o acaso no te quieres ver con el vencedor?
- Es verdad, no lo quiero ver ¿piensa en todos los problemas que me ha causado la foto? – le digo irritada, ya no quiero saber nada de Peeta, ni de la foto, ni de esta estúpida Gira. Pero otra parte de mi quiere ver a Peeta, aunque sea de lejos, ver con mis propios ojos que está vivo y bien.
- Bueno, no te preocupes si no quieres ir, yo solo quería que me acompañaras.
- Te acompañare – le sonrió para que se tranquilice – gracias por la sopa.
- De nada – me devuelve la sonrisa.
La cena comienza a las 9 y es de lazo blanco, una chica llamada Tessa amablemente me hace ondas en el cabello y me maquilla sobriamente, luego ella me enseña como lo hizo para ayudarla a ella, busco entre los vestidos, pero todos muestran mucho, al final me decido por un vestido de coctel negro, palabra de honor pero muy corto para mi gusto, pero bueno prefiero mostrar piernas que otra cosa. A Tessa le ha encantado los vestidos así que le ofrezco uno, escoge uno rojo con espalda descubierta, parece que a ella no le molesta mostrar.
Todo se desarrolla en el vagón del bar, avox sirven tragos y canapés, la gente del equipo conversa animada mientras toman, incluso a veces me hacen participar de las tallas, contándome un error de programación con las luces que hizo a todos correr en el último minuto. La parte desagradable es que la chaperona de Peeta y Delly no deja de mirarme mal junto a los que supongo son los estilistas.
- Si te sientes muy incómoda te puedes retirar no más – me susurra Seneca al oído, es como si me hubiera leído la mente.
- No te preocupes – le sonrío de vuelta, porque no quiero que note que muero de ansiedad por ver a Peeta – Pero lo tendré en cuenta Señor Crane.
Luego de un rato aparecen los vencedores junto a su mentor completamente ebrio, Delly lleva un delicado vestido color salmón, con mangas voluminosas y pliegues en su falda, la hacer ver muy tierna, mientras que Peeta lleva un traje color gris que le queda de muerte, muy varonil y maduro.
- Queremos darle la bienvenida al Tour, sé que para ustedes estas semanas son de arduo trabajo, pero les deseamos lo mejor, que la pasen muy bien en este viaje y que todo salga como está planeado – Peeta recorre el salón con su mirada mientras habla, hasta que se encuentra con mis ojos, durante dos segundos todo es silencio hasta que él se recompone para continuar - ¡salud por ustedes!
- ¡Salud! – todos alzan las copas.
Todos vuelven a sus conversaciones grupales, pero Peeta camina recto hacia mí, veo como Delly lo sigue a unos pasos, miles de ideas se me cruzan en la cabeza, quizás me bese lo cual sería estúpido frente tanta gente, pero deseo tantos su labios, lo extraño muchísimo, trato de descifrar su mirada, dolor solo veo dolor y cuando esta frente a mi dice.
- ¿Qué haces aquí mujer? ¿quieres volver a trepar con otra foto? ¡no te quiero volver a ver! – Peeta pasa a mi lado para retirarse del vagón mientras que yo me quedo helada. Nadie ha sido testigo de eso, solo Delly y Seneca.
- Deberías retirarte zorra, ya escuchaste a mi novio ¡deja de acosarlo!
No puedo soportarlo más, doy media vuelta para salir del vagón, miro una última vez a Seneca que solo asiente con la cabeza, aprobando que me valle. Solo cuando escucho cerrarse la puerta tras de mi me largo a llorar, empiezo a caminar un pasillo, cuando una puerta se abre de golpe y soy arrastrada dentro de una sala de máquinas, antes de poder gritar me tapan la boca con una mano.
- Tranquila Katniss, soy yo – la voz de Peeta a mi espalda me convence de no gritar, pero aun sus palabras y la de Delly resuenan en mi mente, no puedo dejar de llorar descontrolada mientras él me da vuelta y me acuna fuerte en sus brazos – tranquila corazón, no quería asustarte.
- ¿entonces porque me dijiste eso? - ´pregunto aun con la voz afectada.
- Porque no quería que nadie sospechara ¡oh amor perdón! ¿te han castigado por la foto? – niego con la cabeza - ¡gracias a Dios! Estaba muy preocupado.
Por fin me atrevo a alzar la vista y ver esos hermosos ojos azules inundado de lágrimas, y sin más lo beso, capturando su labio para que pueda darme pasada, primero es un contacto delicado, para luego dar paso a la pasión, su sabor a canela y sal. Es real, estoy besando a mi Peeta.
- ¿Qué haces aquí Katniss? – me susurra cuando nos separamos por aire.
- Seneca Crane me ha comprado como dama de compañía – el alma se me cae a los pies, odio hablar con él del trabajo.
- ¿tienes que acostarte con él? – le pongo mi mejor cara de "no preguntes mierdas" - ¿Cómo pudiste venir si sabes que yo tendría que verlos?
- ¿Cómo si tuviera opción?
- ¡Siempre hay opción! – quedo paralizada por el grito de Peeta ¿Qué quiere decir? ¡soy una esclava! La ultima mujer que se negó murió flagelada, solo la imagen de Jane atada en el poste rompe mi corazón.
- Me prometiste que jamás me juzgarías – le digo alterada por las lágrimas.
- Es verdad, nunca lo hare ¡pero no me pidas que no me duela! – ahí está, lo sabía, hago sufrir a mi chico del pan
- ¿entonces qué quieres que haga? ¡dímelo!
- No lo sé – Peeta se cubre su rostro con las manos para luego pasar sus dedos entre sus risos – todas las noches estaré aquí d ¡pero ni se te ocurra venir después de haber follado con ese hombre! – y sin volverme a mirar sale de la habitación dejándome sola. Completamente sola.
Perdón la demora! Pero para año nuevo me fui al campo, y me tome unas minis vacaciones, me dedique a andar a caballo y a cultivar la tierra. Pero ahora vuelvo con todo con el fic. Nos vemos el sábado.
Adelanto:
La luz en el vagón se va, todo es oscuridad y silencio, mi corazón se acelera ante el miedo de lo desconocido, nada de lo que pasa es normal. Siento la respiración de alguien detrás de mí, mis manos se mueven solas tratando de tensar mi arco inexistente, me giro de golpe para encontrarme con una mujer morena vestida de total negro.
- ¿Katniss Everdeen?
