Hola a todos espero que estén muy bien. Disfruten de un nuevo cap :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 35: La Amenaza
Luz traspasa mis parpados, ya debe ser bien entrada la mañana, me estiro hasta que noto que mis costillas duelen tanto que no puedo respirar. Entre más despierta estoy más consiente soy de mi dolor en todo el cuerpo, como si me hubieran golpeado. Los recuerdos me llegan de golpe, como esos puños y patadas de los Agentes de la Paz, la expresión de Seneca al descubrirnos y Peeta…
¡Peeta! – grito mientras salto de la cama para buscarlo, pero de inmediato noto que el ambiente es distinto, ya he estado aquí antes.
Estoy en el departamento de Seneca, en su dormitorio, pero él no está aquí. A los minutos después aparece una mujer de mediana edad, con un vaso de jugo que supongo es de naranja.
¿Cuánto tiempo…? – solo eso se logra escuchar, porque mi garganta se obstruye por su resequedad, la mujer me extiende el jugo y lo tomo de golpe, es refrescante.
Han pasado dos días desde que llegaste Katniss, tuvieron que inyectarte calmantes, porque estabas muy alterada – como quieren que no me preocupe por todo lo que paso, pero supongo que la mujer no tiene la culpa, quizás incluso no sepa nada. Guardo silencio.
La mujer se retira dejándome sola y sin ninguna indicación, no sé si me vendrán a buscar de La Agencia para el castigo o quizás Seneca quiere disfrutar de los días que aún le quedaban conmigo antes de denunciarme. En el velador está el control de la televisión, la prendo y empiezo a buscar por los canales hasta que encuentro una retrasmisión de la alfombra roja de la gala en la mansión del presidente Snow.
Peeta se ve bien, viste un estridente traje rojo, sin ningún moretón en el rostro, se ve compuesto, alegre. Lo muestran bailando con Delly. No sé si esto me debería tranquilizar o preocuparme más. Luego retrasmiten una entrevista donde Peeta y Delly comentan lo bien que lo han pasado en la Gira de la Victoria y cuando Caesar les pregunta por el futuro Peeta pone una rodilla en el suelo, pidiéndole perdón a Delly por todos los errores que ha cometido y que en su corazón solo existe ella. Delly llora de alegría y el desliza un anillo por su dedo, ambos sellan el momento con un beso apasionado, estaba tan absorta en la imagen que no note como Seneca me miraba desde el umbral de la puerta. Me recrimino a mí misma al notar mis lágrimas y que él las ha visto.
¡es mentira! – le grito, aunque sale como un gruñido animal - ¡es un circo!
Quizás, pero ellos se casaran sí o sí. Lo ha ordenado el presidente Snow – responde Seneca con un tono tranquilo.
¿Por qué estoy aquí? – le escupo cada palabra – estoy lista para los cincuenta latigazos.
Cuando te dije que te amaba lo decía enserio – se pasa su mano por el cabello exasperado, se sienta a los pies de la cama, yo trato de ignorarlo completamente – ¿me contaras lo que paso entre tú y el vencedor?
No.
Para el solo fuiste un juego Katniss – me hieren sus palabras, aunque me alivia que él no halla atado todos los cabos.
¡tú no entiendes nada!
¡Aah! ¿y tú sí? – también me grita sus palabras, está dominado por el odio – entonces explícame porque le pidió matrimonio a Delly.
¡tú lo dijiste Snow lo obligo!
Pues se ven muy felices – se levanta de la cama y camino directo a la salida de la habitación - ¡ahora tú eres mía! – un escalofrió me recorre cuando me grita eso – en la noche saldremos así que procura verte decente – y sin más sale del cuarto.
Me sumerjo en las sabanas de la cama, me tapo por completo para que la oscuridad y la presión que proporcionan me tranquilice ¿Por qué hiciste eso Peeta? Pregunto al silencio ¿Qué te están obligando a hacer?
Lo más probable es que me quedé dormida, pero no siento que halla descansado algo, el sonido de la puerta del dormitorio y de alguien entrando me sobresaltan. Trato de hacerme la dormida, quizás así el intruso desista y me vuelva a dejar sola.
¡Katniss despierta! – es la mujer que entro cuando desperté, me sacude suavemente - ¡Katniss!
Mmm – es el único sonido que sale de mi boca, ella me destapa y mis ojos se encandilan por la luz de la tarde que da de lleno en la habitación, su calor es reconfortante y me dan ganas de seguir durmiendo.
Arriba Katniss, tenemos que prepararte para la fiesta de esta noche – Seneca estaba hablando en serio, lo que menos quiero ahora ser una Dama de Compañía y estar tan expuesta a que alguien me reconozca.
Aun así soy arrastrada al baño, una joven acompaña a la señora y ambas me meten a una tina prepara con agua caliente y especias que llenan la estancia de exquisitos olores. Me relajo mientras que la joven frota mis piernas con un extraño líquido verde para depilarme. La mujer mayor lucha contra los nudos de mis cabellos. Me permito cerrar los ojos y entregarme.
Me paro sobre el felpudo que expira aire tibio que me seca al instante, luego toco el panel del costado, una corriente atraviesa mi cuerpo hasta la punta de mis cabellos, dejando mi melena completamente seca y desenredada. Me vuelven a sentar en una silla mientras que las mujeres revolotean a mí alrededor, peinándome, pintándome las uñas, untándome extrañas cremas que dejan mi piel como porcelana. Vuelvo a ser la versión mejorada de Katniss. Por ultimo me colocan un vestido plateado palabra de honor, ceñido a mi figura y con un tajo que deja al descubierto toda mi pierna derecha.
Mientras me dan mis últimos retoques aparece Seneca en la habitación, lleva un terno que le queda perfecto a su figura color gris.
Te ves hermosa Katniss – sé que sus palabras son sinceras, pero ahora no me molesto en ser amable, mi silencio es hostil – Vamos – me ordena.
Me tiende su brazo y no tengo más remedio que cogerlo ya que no se hacia dónde me quiere llevar. Bajamos por el ascensor hasta el hall principal del edificio, ahí un chofer nos espera, me abre la puerta del auto para que pueda subir y luego Seneca se sube por el otro lado, el chofer toma su puesto al volante y nos introduce al tráfico de las calles del Capitolio.
Luego de veinte minutos, el auto entra en un recinto privado, un guardia nos detiene en la puerta y nos hace identificarnos.
Seneca Crane y su acompañante – dice el chofer muy profesional y extiende un papel que supongo debe ser la invitación a la fiesta.
Recorremos una alameda hermosa y veo como el recinto es un hermoso parque rodeado de pradera, bosque e incluso un lago a lo lejos. Cuando el auto empieza a disminuir su velocidad una gran casona aparece frente a nosotros, tiene un estilo particular, como antiguo. Pareciera que la casa existiera de antes que el Capitolio. El chofer vuelve a abrirme la puerta y me extiende la mano para que pueda bajar. Muchos más autos con invitados se están estacionando en la entrada. Estoy absorta por el paisaje cuando escucho a Seneca al lado mío.
No te separes de mi – y dicho esto me extiende su brazo, nuevamente le respondo con silencio, pero para mis adentros le doy la razón, no quiero que me deje sola entre toda esta gente loca.
El salón principal sigue teniendo el mismo estilo antiguo, lleno de adornos y dorado. Esta abarrotada de gente vestida en sus mejores galas, aunque para mí las modas del Capitolio son ridículas. Incluso yo parezco ser la mujer más sobria de esta fiesta. Un Avox nos ofrece unos vasos de algún tipo de alcohol, al probarlo compruebo que es dulce, exquisito. Seneca conversa con algunos caballeros que se le han acercado, ni se molesta en presentarme. Mejor para mí.
¡Katniss! – me doy vuelta inmediatamente al reconocer su voz, Lana está a unos dos metros míos y corre a mi extendiéndome los brazos. No rechazo su abrazo, Dios como extrañaba a esta mujer – ¡Estas bien! Las chicas y yo estábamos tan preocupadas cuando supimos que no volverías más a La Agencia. Pensábamos que algo malo había pasado durante el Tour.
Si pasó algo malo - y no pude evitar que se me quebrara la voz al recordar a Peeta – Seneca me descubrió con Peeta.
¡Dios mío! ¿y el castigo? – Lana se cubría la boca con sus manos, tratando de normalizar su respiración agitada debido a mi revelación.
Seneca me compro, porque según él se ha enamorado de mi – ambas nos giramos a verlo, aun conversando con varias personas a su alrededor – no se a que tenerle más miedo, a los látigos o a él.
Yo le tendría más miedo a él, nunca se sabe de lo que es capaz un hombre enamorado – eso es verdad, me compro a pesar del que dirán, a pesar de que yo lo rechacé – ¡oh Katniss! cuando las chicas se enteren que estas bien estarán felices.
¿andas sola?
Hay otras mujeres de La Agencia, pero de nosotras solo a mí me compraron hoy – Lana me indica a un hombre regordete de mediana edad, con las mejillas tan rojas que indican que ya está borracho – espero que tome tanto que en la noche no se acuerde del sexo.
Me rio y me rio con ganas, antes me hubiera dado ataque conversando de estos temas, ahora de verdad extrañaba a las chicas, su optimismo y sus esperanzas, extraño que me apoyen siento que este camino lo he recorrido muy sola. Una nueva oleada de odio nace en mí hacia Seneca por haberme separado de ellas también.
Vuelvo a ver a Seneca, pero ahora solo lo acompaña un hombre, de edad por su cabello blanco, pero su piel es anti natural, sin ninguna arruga. Aun así tu ojos miel me recuerdan a una víbora, atenta y zagas esperando morder a su víctima. Mi corazón se detiene al ver como Seneca me hace señas para que me acerque y cuando su acompañante voltea a mirarme, caigo en cuenta de que es el Presidente Snow.
Presidente Snow ella es mi acompañante. Katniss - hago una reverencia, aquí la gente del capitolio está muy acostumbrada a darla en señal de respeto. O de sumisión digo para mí.
¡oh es encantadora! ¿me permites robártela para un baile? – pregunta Snow con una voz tan quieta que te intimida mucho más que si fuera una voz dura o violenta.
Claro adelante – dice Seneca pero veo en sus ojos que también esta incomodo por la situación.
El presidente extiende su mano y no tengo más remedio que tomarla, me guía hasta la pista de baile y con su otra mano me rodea la cintura, su cercanía me produce nauseas, sobre todo porque el huele a rosas y sangre. Me dejo guiar en un suave vaivén por toda la pista hasta que escucho que habla en mi oído.
No recuerdo haberte convertido en Avox aun Katniss – suelto el aire de golpe en un grito ahogado. Pánico recorre cada una de mis venas.
¿Qué es lo que quiere? – logro preguntar con la voz más controlada que puedo en estos momentos.
Me alegra saber que está dispuesta a cooperar – hay un toque de burla en cada frase que dice - ¿supo que el vencedor se va a casar?
Si
Se casara con la señorita Cartwright. Así debe ser –él se separa de mí y nos quedamos viendo directo a los ojos – no quiero volver a verte cerca del joven Mellark. Si tu no desapareces te hare desaparecer yo. ¿entendido?
Si – entiendo la amenaza de muerte oculta en su juego de palabras, siento tal frio que creo que me voy a desmayar.
Eso espero Katniss, si no yo mismo comprare la virginidad de tu hermana – y sin más me suelta y me deja plantada en la mitad de la pista de baile.
Y a mí alrededor todo se vuelve lento, veo como Lana se acerca a mí y me dice algo, su rostro demuestra preocupación. Luego aparece Seneca y algo le dice a Lana, los veo discutir pero no escucho nada, ni la música, ni las voces a mi alrededor, nada. Siento como un balde de agua congelada cayera sobre mí, siento su peso y su frio en mis hombros. Seneca me arrastra por el salón hacia el exterior, me coloca el abrigo, pero aun siento demasiado frio, creo que estoy temblando. El mismo chofer diligentemente me abre la puerta del auto y entro en él. En cuanto se cierra la puerta siento como los sonidos van volviendo a mí. Como si hubiera estado en una burbuja y ahora esta se rompiera dejándome indefensa ante la cruel realidad.
¡Katniss dime que paso! – me sujeta la cabeza con sus manos y con sus pulgares acaricia mis mejillas húmedas, no me di cuenta cuando empecé a llorar. Su gesto es de una amabilidad increíble y por irónico que parezca vuelvo a sentirme segura.
Amenazó con matarme. Amenazo con violar a mi hermana.
Tranquila Katniss no dejare que nada malo les pase – y a pesar de que mi visión esta empañada por las lágrimas, veo verdad en los ojos de Seneca – te lo prometo –me susurra en mi oído y permito que me abrace.
Dos meses después
Seneca se puso en contacto con Cinna, hablaron la situación y al final decidieron que yo me fuera a vivir con Cinna y me ocultara entre los empleados de él. Vestida y comportándome como Avox e pasado estos dos meses. Ya los días y las noches se han convertido en una larga extensión de tiempo indefinido, incluso he dejado de hablar aun cuando tengo la oportunidad de hacerlo. Me vuelvo hacia mí misma y solo los lindos recuerdos me mantienen lejos de la locura. Mi madre y Prim en la cocina o la semana mágica junto a mi amor ¿se habrá casado ya? ¿El pensara que estoy muerta? ¿Viva? ¿Sufriendo? Seneca viene a verme a menudo, siempre bromea diciendo que me comieron la lengua los ratones, agradezco de corazón que me ayude a ocultarme y no ha intentado estar conmigo de ninguna forma. También recibe noticias de mi familia, ellas aún están juntas y bien. Tengo mucho que agradecerle, pero aun así nunca le digo nada. Cinna ha comprado a Lana, a Johanna incluso a Ailen para que me visiten, pero tampoco les digo nada. Una noche mientras termino de lavar la loza alguien me habla.
Katniss acompáñame – Seneca está en la puerta de la cocina y se le ve cansado, camino tras él hasta que llegamos al salón donde también esta Cinna tomándose un café – Ahora van a dar la lectura de la tarjeta y creo que debes verla Katniss – me explica.
En la televisión muestran la trasmisión en directo, suena el himno, y en mi garganta se forma un nudo de revulsión cuando el Presidente Snow sube al escenario. Esta seguido de un niño pequeño vestido en un traje blanco y sosteniendo una sencilla caja de madera. El himno termina, y el Presidente Snow empieza a hablar, para recordarnos a todos los Días Oscuros de los cuales nacieron los Juegos del Hambre. Cuando se establecieron las leyes de los Juegos, dictaminaron que cada veinticinco años el aniversario estaría marcado por un Quarter Quell. Haría falta una versión glorificada de los Juegos para refrescar la memoria de los muertos en la rebelión de los distritos.
Y ahora le hacemos el honor a nuestro tercer Quarter Quell. ― Dice el presidente. El niño de blanco se adelanta un paso, alzando la caja a la vez que levanta la tapa. Podemos ver las ordenadas filas en vertical de sobre amarilleados. Quien sea que concibió el sistema del Quarter Quell se había preparado para siglos de Juegos del Hambre. El presidente saca un sobre claramente marcado con un 75. Pasa el dedo por la solapa y saca un pequeño cuadrado de papel. Sin vacilación, lee. ― En el septuagésimo quinto aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que incluso los más fuertes de entre ellos no pueden superar el poder del Capitolio, los tributos masculino y femenino serán cosechados de entre su existente colección de vencedores.
¡NOOO! – el grito desgarra mi garganta, porque entiendo lo que significa. Peeta volverá a la arena.
Qué tal? Llegamos al temido Quarter Quell. Tendrá que volver Peeta a los juegos? Aun tendrán que enfrentar muchas cosas nuestros trágicos amantes.
Siento la demora, incluso ahora estoy aprovechando el internet del trabajo para poder subir el cap, también estoy trabajando ya en otro fic, por eso me he demorado un poco más en traer este nuevo cap. Pero ustedes saben que jamás dejaría botado este fic.
Ya saben cualquier comentario, crítica o lo que sea pueden dejarme un comentario.
Nos leemos
Arroz
Iris
