Hola a todos espero que estén muy bien. Disfruten de un nuevo cap :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 37: "La Cosecha"
Hemos pasado dos meses muy ocupados, todos los rebeldes hemos afinado los detalles de la intervención a los juegos. He aprendido mucho más cómo funciona la organización, llegan mensajes desde el Distrito 7 y el Distrito 13. No lo podía creer cuando me mostraron el primer comunicado del 13, era real, aún existía y al parecer tenían una fuerza militar tal, que se sentían preparados para iniciar la revolución. Todo al mando de la Presidenta del Distrito 13 Alma Coin. Ella nos ha asegurado que tendrá dispuesto los aerodeslizadores para sacarnos de la Arena, también hemos creado una clave para saber el día y la hora en la que nos rescataran. Los rebeldes nos van auspiciar con pan y la cantidad de pan y del distrito de origen será la hora y el día respectivamente.
Al parecer Peeta también ha estado muy ocupado. Aunque ya se sabe que los trágicos amantes del Distrito 12 podrían volver a la Arena, aun el tema de la boda sigue en pie. Se ha mostrado por televisión los posibles vestidos de novia para Delly, incluso se hizo una votación para que la gente votara por el que más le gustara. También han mostrado sesiones de fotos de los novios. No puedo evitar quedarme pegada a la televisión cada vez que muestran una foto de Peeta, lleva un smoking blanco, algo que tradicionalmente llevan los novios en el Capitolio, se ve hermoso, radiante con una sonrisa que le llega hasta los ojos. O es un muy buen actor o de verdad está muy feliz con su prometida. Hace dos días dieron la noticia que Peeta y Delly se casaran después de la Cosecha en el Capitolio.
Y hoy por fin es el día, Johanna y yo estamos listas vestidas con el uniforme de Avox. Cinna nos llevara al tren y nosotras pasaremos desapercibidas entre el personal de servicio, Johanna se bajara en el Distrito 7 y yo llego hasta el final de la línea. El Distrito 12. Justo en este instante Seneca debe estar dando una entrevista a Caesar Flickerman, Cinna ha escogido este momento ya que de seguro el frustraría nuestros planes si supiera la verdad, aunque viva con Cinna aún le pertenezco a Seneca.
El viaje durara un día y medio, Cinna nos lleva a su vagón y prácticamente, nos pasamos el viaje sirviéndole. Cinna desaparece un rato en el vagón de vestuario junto a los otros estilistas, que llevan todo un cargamento para vestir a sus futuros tributos. Ya casi anochece cuando el vuelve.
- ¿chica alguna quisiera que las ayudara en algo? – Cinna nos ve meticulosamente, como evaluando nuestras fallas.
- ¡oh Cinna yo quisiera una exfoliación completa! – chilla Johanna coqueta, el ríe encantado, saca unos tres frascos de distintos colores y le explican el orden en que debe aplicárselos. Johanna sale casi corriendo al baño.
- ¿y tú Katniss quieres algo? – lo pienso un momento mientras veo una mecha de mi cabello rojizo caer sobre mi cara.
- Mi cabello. Quiero volver a tenerlo negro – Cinna sonríe asintiendo.
- Genial.
Cinna me sienta frente a un espejo y capa a capa va aplicando la tintura. En ese intertanto Johanna sale de la ducha. Mientras yo espero que la tintura haga efecto, el aplica variadas cremas en la piel de Johanna dando como resultado a una piel de porcelana, suave y tersa.
- ¡serán las mujeres más bellas de este vasallaje!
- ¡Que galante Cinna! – rio ante la actitud de Johanna, su coquetería hizo que Cinna se sintiera incómodo.
Johanna empieza a vestirse, dentro de poco llegaremos al Distrito 7, veo como se pone una chaqueta de cuero negro sobre una blusa crema, se ve hermosa e intimidante. Una mujer fatal.
- No me falles Katniss. Pobre de ti que no te vea en el desfile – me apunta con su dedo acusador.
- Tonta ahí estaré – Johanna camina hacia mí y me abraza con fuerza.
- Cuídate Katniss – me dice al oído.
- Cuídate tú también – rompe el abrazo y diciéndole adiós con la mano a Cinna sale de la habitación.
Luego de media hora el tren parte del Distrito 7 y una extraña sensación de pánico me invade, sin Johanna me siento un poco desprotegida, pero tengo a mi lado a Cinna que lava mi cabello sacando todo el exceso de tintura, con él me tendrá que bastar. Cuando volvemos frente al espejo sonrió emocionada a verme de nuevo con mi cabello oscuro, me siento más yo, mas autentica solo con este pequeño cambio. "Eres la cazadora de ardillas" me recordaba siempre Peeta, esta chica del cabello oscuro es de quien él se enamoró.
- ¿te gusta?
- Si gracias Cinna.
Me seco el cabello y me despido de él, voy al vagón donde duerme el servicio, está lleno de camarotes, me acomodo en uno y me dejo llevar por la esperanza que mañana estaré en el Distrito 12.
Despierto sobresaltada por todo el bullicio a mi alrededor, todos nos arreglamos para lo que queda de viaje, paso la mañana sirviendo el desayuno a los Agentes de la Paz. En la cocina me toca lavar miles de platos, cuando ya siento que no puedo más me llama Cinna.
- Hola chica en llamas
- Hola Cinna.
- En una hora llegamos al Distrito 12 – mi pecho se llena de emociones, veo a través de la ventana que el paisaje ha cambiada y un extenso bosque rodea las vías del tren. Mi bosque – te he preparado una ropa para que te cambien.
- Gracias.
Cinna me da unos jeans y un chaleco color negro, una chaqueta de cuero igual a la de Johanna. Me quito el maquillaje que llevan los Avox y me suelto el tomate para trenzar mi cabello hacia un lado. Me miro al espejo y me emociono ante mi propio reencuentro. Soy Katniss.
- Saldremos juntos de aquí. Tú tranquila y no llames mucho la atención.
Media hora después el tren comienza a detenerse, ayudo a Cinna a transportar un par de maletas, que supongo deben de tener todo lo necesario para poner guapa a Delly. Caminamos en silencio, yo un paso detrás de él. Recorremos un largo pasillo hasta la salida. El sol brillante me encandila, la brisa tibia de los días de verano aquí en el Distrito 12. Veo las casas destartaladas y en el fondo las grandes grúas de la mina. Me entras ganas de llorar. Caminamos la corta distancia desde la estación hasta la plaza y ahí Cinna tomara su camino hasta la Aldea de los Vencedores.
- Gracias por todo Cinna – pongo una mano sobre su hombro.
- De nada chica en llamas ¿te arrepentirás?
- Jamás – respondo resuelta.
- Entonces nos vemos mañana – Cinna me sonríe.
- Nos vemos mañana – le paso la maleta que llevaba – no le digas nada a Peeta ¿por favor?
- Te lo prometo – y dedicándome otra sonrisa se aleja de la plaza. Me quedo mirándolo unos momentos para luego echar a correr a mi casa.
Me detengo un instante en la puerta antes de golpear, pensando en la mala noticia que les daré a mi madre y a Prim ¿Cuánto durara su júbilo de verme cuando les cuente que quiero ir a Los Juegos del Hambre? Doy tres golpes a la puerta y tras un momento mi madre la abre.
- ¡Katniss! – mi madre se lanza a mis brazos y yo la recibo encantada. La siento más menuda y helada.
- ¡mamá! – es lo único que logro decir, las emociones me embargan.
Mi mamá me indica que pase hacia la cocina. El calor que emite el hogar tempera toda la habitación. Prim no se ve por ningún lado, pero sentado en la mesa con un café humeante entre las manos esta Gale.
- ¡Katniss! – se levanta de golpe de la mesa y corre a abrazarme. Pero su rostro esta tan pálido como si hubiera visto un fantasma.
- ¡Hola! ¿Qué haces aquí? – le pregunto aun sorprendida por su presencia.
- Sabía que vendrías. No se cómo lo insiste, pero sabía que vendrías.
- ¿Por qué?
- Porque tu marido podría volver a los Juegos del Hambre – me responde en tono irónico. Pero no puedo aguantar más así que le escupo la respuesta.
- Y yo también – por un instante me pareció que el tiempo se había detenido, porque tanto Gale como mi mamá no atinaron a mover un dedo y con sus rostros llenos de confusión. Les vuelvo a aclarar – pienso presentarme como voluntaria mañana y acompañarlo a los Juegos – la bomba explota y toma un momento que la onda expansiva los atrape y destruya sus corazones.
- ¡¿SERAS VOLUNTARIA?! – explota Gale - ¡ESTAS LOCA!
- ¡quizás sí! ¿pero qué puedo hacer? – los ojos se me llenan de lágrimas – no podría soportar volverlo a ver en los Juegos mientras yo … - mis amargos recuerdos me inundan, el miedo a que el muriera y yo fuera rematada, el dolor de verlo con Delly, el dolor cuando lo vi llorar por Rue – está decidido Gale, nada me hará cambiar de opinión ¡tú mismo dijiste que sabias que volvería!
- ¡si pero a despedirte! – Gale se empieza a exasperar, pero su sola insinuación de que Peeta muera me saca de mis casillas. Lo golpeo con el revés de mi mano, el solo gira su rostro y apoya su mano en su mejilla afectada. Incrédulo.
- ¡nunca vuelvas a insinuar frente a mí que mi marido morirá! ¿entendiste? – Gale solo asiente con la cabeza - ¡fuera de mi casa!
Gale no logra salir de su impacto y sin decir ni una palabra inclina su cabeza y sale de la cocina. Me incline en la mesa por el dolor intenso que me provoca la idea de perder a Peeta, mi madre se acerca por detrás y me frota la espalda dándome ánimos, susurrándome palabras de tranquilidad a mi oído. Cuando por fin mi respiración se tranquiliza mi mamá habla.
- Hoy Peeta vino a almorzar con nosotras, y antes de irse me dijo que si te volvía a ver te dijera que él te ama con toda su alma y que promete volver a ti – nuevos espasmos nerviosos sacuden mi cuerpo, mi mamá me abraza con más fuerza – hija porque no confías en su palabra y lo esperas. Si vas a los Juegos si o si terminaran separados.
- ¡es que de verdad lo quieren matar! – me vuelvo para abrazar a mi madre fuertemente – ¡ellos lo quieren matar! – y así pasa un tiempo, dejando que mi madre me consuele y yo derramo todos mis miedos en lágrimas
Vuelvo a sentarme en la mesa, mientras mi mamá me sirve un té de manzanilla para los nervios, me arden las mejillas, signo claro de que mi rostro debe estar completamente rojo por el llanto. Mi madre se sienta frente a mí con su propio te.
- ¿Dónde está Prim? – tomo un poco de mi té para poder deshacer mi nudo en la garganta.
- Acompaño a Peeta al pueblo. Ella se puso muy triste por su visita, no quiere que le pase nada.
- Yo tampoco quiero que le pase nada. Confía en mí mamá, volveremos los dos.
- Acuérdate de que Peeta se tiene que casar con Delly – y aunque sé que ese hecho también es parte del problema, no puedo evitar sentir tales celos que me descomponen el estómago.
- Eso es lo otro, tengo que evitar que mi esposo se case con otra mujer !ves que tengo que ir!
- Si entiendo – una muesca de sonrisa aparece por su rostro. Justo en ese momento escucho la puerta de la calle abrirse, corro hacia el pasillo y veo a mi patito sacarse el abrigo.
- ¡Prim! – corro a sus brazos y la levanto en los aires mientras ella suelta carcajadas de júbilo.
- Katniss ¿Qué haces aquí? - me besa ambas mejillas - ¡oh dios mío! Peeta estará feliz de verte – eso me enfría por completo.
- No iré a ver a Peeta. Mañana lo veré –bajo mi mirada porque no quiero que en ella descubra todos mis miedos, mi patito mira tanto a mi mamá como a mí sin entender nada.
- Katniss planea ofrecerse como voluntaria Prim – explica mi madre.
- ¡¿Por qué?! – pregunta Prim escandalizada.
- ¡Porque es mi marido! Y me niego a ver estos juegos desde un sillón mientras él se está jugando la vida.
- Katniss – mi mamá pone una mano en mi hombro – espéralo. Él dijo que volvería y ya lo hizo una vez.
- ¡Es verdad! Lo dijo frente a las dos.
- Hay algo que les tengo que contar – y guiándolas de nuevo a la cocina les cuento todo. El grupo de revolucionarios, el rescate de Peeta y como entre muchos vencedores formaremos una alianza dentro de los juegos. Ellas me escuchan estoicamente y cuando termino mi relato empiezan las preguntas.
- ¿segura que el plan va a funcionar? – me pregunta mi mamá.
- Hemos trabajado meses para que así sea – le respondo tratando de traspasarle un poco de seguridad.
- ¿estas segura que los otros vencedores respetaran la alianza? – pregunta Prim dudosa.
- Si patito. De hecho ya conozco a la gente – la miro y aun la encuentro tan pequeñita, aunque está mucho más alta y las curvas de su cuerpo se notan bajo sus ropas. De seguro ella será tan hermosa como mi madre, sería un Diamante en La Agencia – Prim escúchame. Mañana tienes que hacer algo súper importante. Cuando mañana me presente como voluntaria tú correrás a mí y me abrazaras ¿entendido?
- ¿Por qué? – pregunta ella.
- Porque así todo Panem te vera y te conocerá. Será más difícil que te hagan algún daño. Procura hacer un pequeño escandalo ¿lo harías por mí?
- ¡sí! Por Peeta y por ti. Pero prométeme que se cuidaran los dos – le dedico una tierna sonrisa.
- Lo prometo – le digo mientras la vuelvo a abrazar.
En la noche nos acostamos juntas las tres, Prim en el medio descansa plácidamente ajena a este mundo, mi madre y yo la contemplamos hasta que yo alzo los ojos y la veo, igual de hermosa, pero con muchos más años encima ¿Cuánto habré envejecido yo?
- Deberías ir a casa de Peeta y pasar esta noche junto a él, descansar y disfrutar de la privacidad que no tendrán mañana – me susurra mi madre, no puedo evitar ponerme colorada, al darme cuenta que mi madre esta insinuando que vaya a pasar la noche con él.
- No madre – trato de dar la respuesta serena. Ya no soy una chiquilla, sino una mujer, una prostituta de La Agencia. Me desanimo ante el pensamiento – Peeta es capaz de convencerme de que no valla a los juegos, así que mañana le daré la sorpresa de su vida.
- Se enojara mucho – sonrío ante mi imaginación.
- Si seguro que si –vuelvo a mirar a mi patito y así dormida se ve aún más niña de lo que es – alguien me dijo en el Capitolio que si me metía otra vez con Peeta vendería muy bien la virginidad de Prim – mi mamá ahora un grito – prométeme que la cuidaras. Yo tratare de hablar de ella lo más posible, para que su fama la proteja.
- Te lo prometo. Cuídate tú también cuídate.
- Lo prometo.
Prim y yo caminamos hacia la plaza en un mortal silencio, mi mamá me preparo con especial dedicación. Llevo un vestidito azul hermoso y mi cabello suelto cae en suaves ondas por mi espalda, como me encanta tenerlo negro otra vez. Prim lleva un vestido blanco igual de precioso, solo que lleva un lazo bajo el busto y después cae hasta las rodillas. Yo miro por las ventanas mi reflejo, me veo demasiado escuálida y si no fuera por el tratamiento que me dio Cinna a mi piel se vería francamente opaca.
- ¿Qué te preocupa Katniss? – me pregunta Prim.
- ¿y si a Peeta no le gusto? – le pregunto haciendo señas a mi atuendo.
- ¡no seas tonta Katniss! ¡Peeta te ama! – y aunque lo sé, que mi hermana lo reafirme con tanta seguridad hincha mi pecho de alegría y convicción de lo que voy a hacer es lo correcto.
La plaza está llena sin ningún orden en la gente, ya que los candidatos a tributos estarán adelante en una zona acorralada, ni siquiera se molestan en tomarnos los datos, todos estamos aquí esparcidos. Hay un pasillo entre la multitud, Prim y yo nos colocamos por el medio, así Peeta no me podrá encontrar entrar entre todos, aun así estoy cerca del pasillo para cuando tenga que gritar, me puedan escuchar y ver.
Toda la plaza está adornada con el escudo del Capitolio y Agentes de la Paz por todos lados, extrañas cámaras y torres de iluminación. Todo dirigido al Edificio de Justicia donde se instaló un escenario. Ya en este están las autoridades del Distrito, distingo al Alcalde conversando con los demás señores. Luego de diez minutos más de espera que solo hacían que aumentara mi ansiedad aparece Effie Trinket, la tradicional anfitriona no muestra su brío de siempre, lleva un vestido amarillo largo y sobre el género se posan miles de mariposas.
- ¡Bienvenidos Distrito 12 a los Septuagésimo quinto Juegos del Hambre! – no marca tanto el ridículo acento del Capitolio, Effie Trinket se ve derechamente triste - ¡y que la suerte este siempre de vuestra parte!
Inmediatamente después los tres vencedores del Distrito 12 hacen su aparición, primero viene Delly con un precioso vestido blanco muy entallado a su figura, mostrando todas y cada una de sus curvas, incluso las curvas que tiene de más. Luego viene Peeta, usa unos jeans y una camisa azul, sobre esta una chaqueta de cuero negra, no pude evitar desvariar un poco con los recuerdo de nosotros, se ve guapísimo. Y al final viene Haymitch borracho como una cuba. Se nota en los claros zigzag que hace al caminar. Los varones se colocan a la izquierda de la mujer Capitalina y Delly a la derecha. Observamos un video promocional del Quartell quell y luego de unas palabras del Alcalde, pasamos al sorteo.
- Las mujeres primero – dice Effie y mete su mano en la tómbola donde hay solo un papel, todos ya saben el desenlace de ese sorteo. Solo yo sé el cambio en la historia.
- ¡Te amo Katniss! – escucho que me dice mi patito a mi lado, y sus ojos amenazan con llorar.
- ¡Te amo Prim! – estrecho más fuerte su mano cuando escucho.
- ¡Delly Cartwright! – la chica aludida camina para colocarse al lado de Effie mientras yo camino hacia el pasillo central entre la gente, como veo que ella no va a preguntar si hay voluntario ya que es una pérdida de tiempo, grito yo. Es ahora o nunca.
- ¡Me presento voluntaria! - grito con voz firme - ¡Me presento voluntaria como tributo!- En el escenario se produce una pequeña conmoción, yo solo me fijo en Peeta que me mira con los ojos desorbitados, quizás para resolver si lo que ve es una ilusión o la cruda realidad.
Cuatro Agentes de la Paz se me acercan para escoltarme al escenario, pero antes que ellos lleguen los brazos escuálidos de mi pequeña Prim me abrazan por la espalda.
- ¡No Katniss. Por favor no! – me giro para abrazarla, le beso el cabello y le susurró al oído.
- Gracias Prim. Te amo – me suelto de ella de un golpe y me giro para empezar a caminar hacia el escenario. No miro atrás cuando escucho la última suplica de Prim.
- ¡Katniss! – y la agonía de su voz hace que mi pecho me duela.
Cuando llego a la escalinata veo los rostros de cada uno. Effie me mira como un bichito raro, Delly tiene la boca tan abierta que le podría entrar una mosca. Haymirch me sonríe con satisfacción y Peeta tiene la mandíbula tan tensa que se podría quebrar un diente, está conteniendo la rabia. La mujer parece que le ha resurgido su entusiasmo habitual, acerca un micrófono y me pregunta.
- ¿Cuál es tu nombre?
- Katniss … - el recuerdo de Johanna atraviesa mi mente cuando me dijo "Tú podrías prender más fuego en el corazón de todos" alzo mi rostro, orgullosa porque mis actos de rebelión empiezan aquí y ahora – Katniss Mellark – repito a Peeta mientras escucho las exclamaciones de asombro de todos los presentes, sus ojos brillan de emoción, le sonrió con todo mi amor. Por un momento pensé que me ignoraría, pero luego él también me devuelve la que es más dura que el resto pregunta para aclarar.
- ¿eres la hermana del vencedor?
- Soy su esposa – y eso manda una bomba que explota en la mitad de la plaza del Distrito 12, grito de exclamación, descontento y aplausos efusivos. Es difícil saber si el público está a favor o en contra de nuestra relación.
- ¡ok pronto sabremos más! – exclama Effie un poco aturdida – ahora vamos con los hombres.
Miro hacia la zona acordonada de los hombres, Peeta muestra un rostro determinado mientras que Haymitch sonríe burlón. Miro hacia la tómbola donde hay dos papeles, dos nombres ¿y si sale Haymitch? Peeta se ofrecería voluntario, con mi acto lo estaría obligando a ir a los Juegos y todo mi absurdo acto podría empeorarlo todo. Recuerdo la pregunta de Johanna "¿tú crees que Snow dejara que Peeta se libre de los Juegos?" No. Me respondo para convencerme.
Effie saca un papel, se acerca nuevamente al micrófono y lee.
- ¡Peeta Mellark! – y aunque tenía claro lo que pasaría, al escuchar su nombre no pude evitar llorar. Es tan grande la injusticia, Peeta que podría decirse es el hombre más generoso y amable del mundo, tiene que vivir todas esas desventuras. Él camina a paso firme y se posiciona a mi lado.
- ¿Qué haces aquí? – me susurra con fuerza. Lo miro a los ojos aun llorando.
- Tú harías lo mismo por mí.
- Estas loca mujer – me vuelve a susurrar resignado.
- Estoy loca por ti.
Peeta acorta la distancia entre nosotros y me besa. Es un beso furioso. Arrebatador. Pone su mano detrás de mí nuca y la otra en mi espalda para evitar que pueda arrancar. Aunque escucho los gritos de euforia y asombro, todo queda en segundo plano. Cuatro meses han pasado desde la última vez que lo vi, que lo bese y siempre tengo miedo de que sus labios cambien, que no me reconozca. Pero todo vuelve a ser igual, solo él y yo, sal y canela. Me entrego a la pasión del beso, ladeo mi rostro para que nuestros labios se acoplen mejor, tan suaves, tan calientes. El himno irrumpe nuestro momento, nos separamos casi de golpe y alzamos la cabeza en señal de respeto, miro de reojo a Peeta y tiene sus mejillas sonrojadas. Me dan ganas de besarlo otra vez.
Cuando la música se termina el Alcalde toma el micrófono otra vez para dar por terminada la cosecha, miro la tombola de los hombres ahora con el único papel que queda dentro de él ¿Cómo Johanna estaba tan segura de que Peeta iría? La única forma para asegurar eso es que hayan escrito el nombre de Peeta en los dos papeles. Y si es así confirma la aversión que tiene el presidente Snow por mi marido. Y si el otro papel tiene el nombre de su borracho mentor ¿eso demuestra que la suerte no está de nuestro lado? Como asegurar eso.
El alcalde despide a la multitud y veo de reojo que los Agentes de la Paz se nos acercan para ponernos bajo custodia. Es ahora o nunca. Corro al bol de los hombres y en mi ímpetu al sacar el papel llego a botarlo, rompiéndose el vidrio en mil pedazos. Escucho gritos y botas corriendo. Siento unos brazos rodeándome por detrás, su calor su olor, sé que es Peeta. Mis manos tiemblan mientras desdoblo el papel y cuando al fin lo leo no lo puedo creer.
¿Por qué? ¿Por qué él? Siento como Peeta tiembla al leer lo que dice el papel. Con una pulcra letra manuscrita dice Peeta Mellark.
Hola hola a todos! e.e por fin aparece Peeta de nuevo, me encanta escribir de él.
Perdón sé que dije que subiría el sábado, pero pasaron una serie de cosas desafortunadas y no pude cumplir.
Ya saben dejes sus lindos comentarios ya que me encanta saber de ustedes. Muchas gracias a todos por sus lindos deseos, ya me encuentro mucho mejor.
Nos leemos arroz
