Hola a todos espero que estén muy bien. Disfruten de un nuevo cap :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 39: "La única verdad"
En la estación todo fue un caos, si no fuera porque Peeta me sujeto tan fuerte de la mano, hubiera sido engullida por la multitud de colores, géneros y pelucas extrañas. Las luces de las cámaras me encandilaban y no sabía a donde mira, la gente gritaba nuestros nombres. Ya en el Centro de Renovación mi equipo de preparación no dejo ni un centímetro de mi piel sin exfoliar y untarme con mil cosas para llegar a una belleza base cero. En ningún momento dejaron de hablar de lo maravilloso que serían estos Juegos, de que nuestro matrimonio era furor en el Capitolio y ya contaba con mucha popularidad por ofrecerme voluntaria. Encuentran todo muy romántico. Y ahora mientras estamos en el set esperando la primera entrevista me duele la cabeza, como si me pegaran con un martillo. Haymitch se coloca a mi lado.
- Esto es lo que vas a hacer – me susurra mientras mira para cualquier lado – vas a sonreír y le contaras a todo Panem lo contenta que estas por ser la esposa de Peeta, si te preguntan por Delly tú has como si no supieras nada, solo que estas feliz, feliz, feliz.
- ¡Pareceré una idiota!
- Exacto – y sin escucharme ni una palabra más se ve.
Miro hacia todos lados, los profesionales del Distrit tienen 18 años y muestran un físico y resistencia increíble. Hablan mientras hacen grandes gestos, ríen estrepitosamente como queriendo que todos se den cuenta que están ahí. Hasta que por fin la veo, Johanna entra al salón muy sonriente en un vestido strapless verde, en cuanto me ve camina directo hacia mí.
- Hola descerebrada – me susurra, hubiese querido abrazarla, pero ella solo me da la mano – es mejor que no noten que nos conocemos de antes – vuelve a susurrar.
- Está bien.
- ¿y dónde está tu maridito?
- Debe estar por llegar – y como si lo hubiese invocado, aparece en el salón acompañado por Delly, ella va tomada de su brazo y ambos ríen felices de la vida. Ambos se detienen y Delly lo abraza, lleva un vestido descaradamente escotado y soba sus pechos contra el tórax de mi marido.
- ¡Peeta Mellark! – grita divertida Johanna, camina hacia él y se coloca estratégicamente entre Delly y Peeta – ¡eres mucho más guapo que en la televisión! – se acerca a su rostro y lo besa en los labios- soy Johanna Mason. Es un verdadero placer – ella le dedica una de sus miradas arrebatadoramente sexy.
Delly al darse cuenta de que quedó relegada a un segundo plano, se va a donde están los demás mentores, Johanna guía a Peeta hasta mí y aunque sé que todo lo que hace Johanna es por una razón, los celos producen miles de nudos en mi estómago.
- Si es que de verdad es tu marido Katniss, déjame decirte que es muy muy guapo.
- Gracias. Aunque agradecería que no lo volvieras a besar – Peeta guía sus ojos a un punto detrás a mi derecha, me doy vuelta y veo como una cámara ha captado todo detalle de nuestra interacción y recuerdo de que no se debe notar mucho que Johanna y yo nos conocemos.
- ¡que celosa es tu mujer! – Johanna resopla con frustración. Da media vuelta y se aleja de nosotros riendo a carcajadas.
Al ver de que la diversión ha terminado las cámaras se dirigen a donde están los demás tributos, Peeta me aprieta mi mano como dándome ánimo, luego va hacia al bar donde esta Haymitch.
- ¡Katniss Mellark! – me giro hacia la voz, Finnick Odair camina hacia mí, lleva unos pantalones azules con una camisa blanca, los botones están abiertos dejando ver los vellos de su tórax – Finnick Odair ¡Encantado! – besa el dorso de mi mano de manera caballeresca.
- Igualmente – solo Peeta sabe que Finnick y yo ya nos conocemos, así que creo que es mejor seguirle el juego.
- Creo que debes dejar que todos cumplamos con el papel – me susurra en mi oído, su respiración me da cosquillas.
- ¿Qué papel?
- Mírame a mí, tengo miles de amoríos y nadie me crucifica por eso. Y también nadie sospecha quien habita en mi corazón.
- ¿Por qué me dices esto?
- Porque si la gente se da cuenta de que Peeta es un mujeriego, nadie lo condenara por haber dejado a Delly ¡el gran romance de los Juegos pasados! Y también nadie sospechara lo importante que eres tú para él.
- Entiendo – se aleja de mi cuello y dándome su mejor sonrisa matadora se despide.
- Nos seguiremos viendo preciosa – me guiñe un ojo y se dirige a la barra junto a Haymitch y Peeta.
En el salón irrumpe Caesar Flickerman con un recién estrenado cabello calipso, nos saluda a todos de la mano y dos besos en la mejilla para las mujeres. Cuando me saluda a mi hace un gesto como que si se desmayara, ahí es cuando noto que Peeta ha vuelto a mi lado porque le ofrece su mano en saludo para que termine su pequeño escándalo, luego de estrechársela me vuelve a tomar la mano.
- ¿tienes miedo? – me susurra Peeta. Yo solo asiento con la cabeza – estoy contigo amor mío.
Eso es todo lo que necesito, nos miramos a los ojos, gris contra azul, no se necesitan más palabras. Estamos juntos enfrentando uno de los mayores horrores de nuestra sociedad. Y estamos juntos. Somos fuertes entando juntos.
Nos guían hacia donde se llevara a cabo las entrevistas, por lo menos no habrá público, pero me da miedo lo que Caesar pueda preguntar. Peeta no me suelta mientras que un encargado nos forma por Distritos, se entrevistara a los dos tributos juntos, suspiro de alivio al saber que Peeta estará a mi lado frente las cámaras.
Cuando empiezan las entrevistas por el Distrito 1 me voy relajando. Las preguntas son simples como el color favorito o el plato que más le gusta. También comentan sobre como desarrollan sus talentos los vencedores. Incluso a Johanna que se presentó muy coqueta le preguntaron cuál era su talla de sostén. Peeta me aprieta la mano y hace una mueca, de seguro no quiere que todo Panem sepa eso de mí, aunque yo no sabía que los sostenes tenían tallas.
Casi un hora después nos toca a Peeta y a mí, durante los comerciales nos llevan a un sillón rojo, situado frente al asiento blanco y moderno que ocupa Caesar, nuestros equipos de preparación nos dan nuestros últimos toques de brillo y maquillaje, Cinna ordena mi gran falda de tul para que caiga artísticamente sobre el sillón, pareciera que estuviera sentada sobre una nube de crema. Peeta ha estado callado durante todo el programa cosa que me exaspera, ya que también necesito que me guie en este nido de víboras. Lo observo, se ve guapísimo, serio y solemne. El siente mi mirada ya que se gira y me dedica una sonrisa tranquilizadora acompañada por un apretón de mano, ese es todo su apoyo. Sé que no puedo pedir más, pero quiero más. La gente se retira del escenario, Flickerman aparece frente a nosotros, me da un beso en cada mejilla y a Peeta le estrecha la mano fuertemente, se sienta frente a nosotros mientras que lo lejos escucho la cuenta regresiva.
- ¡Bienvenidos de nuevo a nuestra primera trasmisión de los septuagésimo quintos Juegos del Hambre! Junto a mí se encuentros los tributos del Distrito 12 – me preparo mentalmente a lo desconocido y me coloco la mejor sonrisa en el rostro - ¡Démosle la bienvenida a Katniss y Peeta Mellark! – Veo que Peeta también sonríe, dándole un aspecto encantador, justo ahora deben estar haciendo un primerísimo primer plano de los dos – Bueno Katniss tu eres nueve a bordo ¿Qué te ha parecido El Capitolio?
- Hermoso. Estoy encantada de estar aquí – Caesar se muestra satisfecho por la respuesta, se nota dispuesto a ensalzar cualquier estupidez que digamos.
- ¡Menuda sorpresa nos diste en La Cosecha! ¿Cuánto llevan casados?
- Ocho meses – responde Peeta.
- ¿Cuál es tu apellido de soltera Katniss? – titubeo un poco, no quisiera dar más pistas que puedan llevar a Snow con mi familia, Peeta me aprieta fuerte la mano.
- Everdeen – la sonrisa se me quiebra por un instante.
- ¿y qué edad tienes? – Caesar cambia inteligentemente de tema.
- Diecisiete.
- Pero Peeta ¿Qué paso con Delly? – ¡ahí esta! La pregunta que se hace todo Panem y de la inteligencia de Peeta dependerá si el público lo seguirá apoyando en los Juegos o no.
- Bueno ¡no puedo mandar sobre el corazón! – Caesar ríe con ganas y le da unas palmaditas en la espalda, dándole apoyo moral – es verdad que no fui sincero con Delly y desde el escándalo de la foto, a Katniss y a mí se nos fue poniendo cada vez más difícil ocultar lo nuestro – Peeta acaricia mi mejilla con su mano húmeda por la transpiración – además Caesar ¡no has visto lo hermosa que es mi mujer! – me sonrojo violentamente, veo de reojo la pantalla que muestra la trasmisión y me doy cuenta de que me da un lindo toque de timidez.
- Es verdad hombre ¡pero que ojazos tienes Katniss!
- Gracias – jamás me he visto tan adorable. Peeta se acerca lentamente a mí y me da un besito casto. Caesar grita de emoción.
- Hemos investigado un poco Peeta y dentro del registro de matrimonio no aparece el vuestro – el tono de Caesar es acusador.
- Porque no es un matrimonio legal – El tono de Peeta es como si explicara lo más obvio del mundo. Explica concisamente nuestro rito del pan – tú debes saber Caesar ¡todas esas cosas cursis que le gustan a las mujeres! – el estudio se llena de risas, pero cada vez me cuesta más sonreír, Peeta se ha burlado de uno de nuestros momentos más importantes, un gran cansancio cae sobre mi corazón y lo único que quiero es que este día termine rápido.
- ¿Estas contenta con tu matrimonio Katniss?
- Muy contenta. Me siento bendecida – respondo mecánicamente, Caesar suspira teatralmente, Peeta me da otro casto beso para el público y la entrevista llega a su fin.
Nuestros equipos de preparación nos llevan rápidamente a su área de trabajo ya que deben prepararnos en tiempo record para el desfile de Tributos. Peeta y yo entramos en él ascensor solo, Cinna no da nuestro espacio como si supiera que debemos tener un momento de verdad entre nosotros.
- ¿estas enojada mi amor? – Peeta está preocupado, sus ojos azules siempre bondadosos me hacen dame cuenta de que él puede mentir con sus palabras, pero no con su mirada ni sus gestos. Ahí está la verdad absoluta.
- Solo estaba tensa. Me cuesta seguirte en tus mentiras.
- Aquí todo es mentira.
- ¿no hay ninguna verdad?
- Te amo… esa es la única verdad – Peeta me abraza con fuerza, y estampa sus labios sobre los míos tratando de que todas sus palabras se conviertan en besos. Me derrito en sus brazos hasta que las puertas del ascensor se abren.
Nuestros equipos de preparación nos separan, dentro de una habitación, me desnudan y empiezan a frotar mi piel con un sin fín de cremas y aceites de exquisitos olores. La televisión esta prendida, trasmitiendo una entrevista a Seneca. Se le ve más delgado, se nota la cantidad excesiva de maquillaje ¿Qué ocultara? Conversan sobre la organización de los juegos, Seneca asegura que este Quarter Quell será algo nunca antes visto.
- Sigues siendo uno de los solteros más codiciados de Panem – Caesar le pone énfasis a cada palabra, dándole suspenso a la pregunta que está por hacer - ¿hay alguna mujer que ocupe tu corazón?
- Hay una – el rostro de Seneca no muestra felicidad – Pero ahora está más lejos que nunca.
- ¡que lastima! – Caesar llora lágrimas de cocodrilo – pero ¿tú crees que ahora nos esté viendo?
- Si yo creo que sí.
- ¿Y qué le dirías? – Seneca se toma un momento, se nota que está evaluando que decir, un pánico me invade de golpe, me doy cuenta de que está hablando de mí.
- Te ruego que vuelvas a mi – habla directo a la cámara – me has conquistado en cuerpo y alma. Déjame amarte.
Me interrumpen los llantos de mi equipo de preparación, me coloco una máscara de indiferencia ante los dichos de Seneca, para que no vean que me han afectado. Peeta ha usado las mismas palabras ¿será eso amor de verdad? El resto de la tarde me la paso en silencio, mi equipo ha captado mi desazón y poco a poco han disminuido su parloteo hasta lo estrictamente necesario y cuando mi piel, cabello, uñas y maquillaje están listos me dejan a solas.
- ¿Cómo estas Katniss? – la voz de Cinna me trae de vuelta a la realidad, entra a la habitación con el traje dentro de un forro color negro.
- Cansada – Cinna cuelga el traje en un perchero y se sienta mi lado en la cama.
- Sé que es difícil, pero trata de no tomar en serio todo lo que te digan. La verdad es que hablan puras estupideces – suelto una pequeña risita, lo que me dice Cinna es como consuelo de tonto.
- ¿Qué me tendré que poner hoy?
- Sé que de primera no te va a gustar, pero por favor ¿puedes tener la mente abierta? – Cinna me pone ojitos de cordero.
- Okey – respondo no muy convencida.
Cinna abre el forro que protege el traje, va apareciendo un mono entero color dorado, sin ningún adorno ni otro color, la tela se ve tan delicada de que temo que sea transparente. Cinna tuvo que haberse dado cuenta de mi cara de pánico.
- Tranquila Katniss. Hay un truco.
Cinna me ayuda a ponerme el traje, el género es suave aunque como lo sospeche, delgado. Se me ciñe al cuerpo como si fuera una segunda piel. Ahora entiendo mi maquillaje, ya que también llevo retazos de dorado en mis ojos y labios para combinar con el traje. Unos zapatos con un taco de diez centímetros completan mi atuendo. Cinna me posiciona frente a un espejo.
- ¿Lista para ver la magia?
- Si
Cinna presiona un pequeño control y mi traje cobra vida. Llamas furiosas envuelven todo mi cuerpo, me giro para ver que el mismo efecto se produce alrededor de todo mi cuerpo, dando la impresión que estoy desnuda, solo cubierta por las llamas. Es sensual, intimidador y original. Cinna se llevara los laureles esta noche.
- ¡es increíble!
- Lo sé – noto que sus mejillas se sonrojan – Portia y yo hemos estado viendo muchos fuegos últimamente.
- Se han superado ¡Parece magia! – mi estilista vuelve a presionar el control y las llamas desaparecen, me coloca una capa negra sobre los hombros y se queda mirando un momento su creación.
- Serás la más bella de esta noche. Recuerda sonreír, saludar y encantar a todo el público.
- Gracias Cinna. El traje me ayudara muchísimo.
Al terminar Cinna me envía directamente al subterráneo del Centro de Renovación de donde partirán los carruajes al desfile, me aclara que Peeta ya está ahí así que sin más demora me dirijo al ascensor. Solo baja un piso y vuelve a detenerse para tomar más pasajeros. Mi corazón da un vuelco al ver a Seneca Crane entrando al ascensor.
- ¡Katniss! – su cuerpo tenso demuestra la discusión interna que tiene en este momento, al final extiende su mano y me acaricia dulcemente mi mejilla.
- Te vi en la televisión – sus ojos brillan de emoción.
- Katniss si tú me lo pides yo podría sacarte de aquí. Ahora que los juegos recién están empezado ¡Por favor pídeme que te saque de aquí!
- ¡No puedo! – corro mi rostro, su mano queda acariciando el aire.
- ¡no quiero verte morir!
- ¡y yo no quiero dejar solo a mi esposo! – me acerco a él quedando cara a cara – solo saldré de los juegos con Peeta a mi lado.
- ¡La única forma para que pase eso es dentro de un cajón! – me estremezco ante la visión, pero sé que puedo llevar a cabo el plan, eso me da esperanzas.
- ¡Pues que así sea!
Las puertas del ascensor se abren, Seneca sale casi corriendo sin decir adiós, yo me apoyo contra el vidrio helado, tratando de controlar mi respiración, él fue bueno conmigo. No merece tanta frialdad de mi parte. Si permitiera que me ayudara solo lo estaría condenando a muerte. No puedo ser tan egoísta, cuando él fue tan generoso. Las puertas del ascensor cerrándose me sacan de mis pensamientos, salto contra el panel de control para volver a abrir las puertas, salgo corriendo del ascensor con el corazón hecho un puño.
El nivel inferior del Centro de Renovación es básicamente, un establo gigantesco. La ceremonia inaugural va a empezar y están subiendo a las parejas de tributos en unos carros tirados por grupos de cuatro caballos. Los nuestros son negro carbón, unos animales tan bien entrenados que ni siquiera necesitan un jinete que los guíe. Cinna me conduce a nuestro carro, junto a él nos encontramos con Portia y Peeta. Nos arreglan con cuidado la postura del cuerpo y nos quitan las capas antes de apartarse para comentar algo entre ellos. Peeta lleva unas calzas del mismo material de mi traje, nada más. Se ve muy sexy y me permito divagar en nuestros encuentros más íntimos por un momento.
- Pensé que te pondrían algo parecido a mí – me comenta Peeta con una mueca – al menos tu traje te cubre por completo. Aunque realza cada una de tus curvas.
- ¿eso es un piropo o una queja?
- Un poco de ambos – Nuestras manos y labios se unen. Un beso lento, lleno de ternura y tranquilidad. Sobre todo lleno de amor, nuestro amor que será mi ancla entre toda esta tormenta que nos azotara con toda su fuerza y crueldad.
- Los Juegos nos pueden costar la vida Peeta. Pero nunca mataran nuestro amor.
Empieza la música de apertura. No cuesta oírla, la ponen a todo volumen por las avenidas del Capitolio. Unas puertas correderas enormes se abren a las calles llenas de gente. Veo a Peeta y sus ojos azules llenos de lágrimas, volvemos a mirar al frente cabeza alta, a enfrentarnos a todo, juntos. El desfile dura unos veinte minutos y termina en el Círculo de la Ciudad, donde nos recibirán, tocarán el himno y nos escoltarán hasta el Centro de Entrenamiento, que será nuestro hogar/prisión hasta que empiecen los juegos. Los tributos del Distrito 11 acaban de salir cuando Cinna aparece con el mismo control y prende nuestros trajes.
- Allá vamos. Funciona - Después me levanta la barbilla con cariño- Recuerda, la cabeza alta. Sonríe. ¡Te van a adorar! – Peeta y yo nos tomamos de las manos y el ruido del público nos envuelve y ensordece.
La alarma inicial de la muchedumbre al vernos aparecer se transforma rápidamente en vítores y gritos de ¡Distrito 12! Todos se vuelven para mirarnos, apartando su atención de los otros tres carros que tenemos delante. Al principio me quedo helada, pero después nos veo en una enorme pantalla de televisión y nuestro aspecto me deja sin aliento. Peligrosos y hermosos, asesinos sin piedad, somos la promesa viviente del gran espectáculo montado del Capitolio.
Recuerda, la cabeza alta. Sonríe. ¡Te van a adorar!
Oigo las palabras del estilista en mi cabeza, así que levanto más la barbilla, esbozo mi mejor sonrisa y saludo con la mano que tengo libre. Me alegra estar agarrada a Peeta para guardar el equilibrio, porque él es fuerte, sólido como una roca. Conforme gano confianza, llego a lanzar algún que otro beso a los espectadores; la gente del Capitolio se ha vuelto loca, nos baña en flores, grita nuestros nombres, nuestros nombres propios.
La música alta, los vítores y la admiración me corren por las venas, y no puedo evitar emocionarme. Cinna me ha dado una gran ventaja, nadie me olvidará. Ni mi aspecto, ni mi nombre: Katniss, la Chica en Llamas.
Bueno gente que les pareció? Comenzará la etapa de entrenamientos antes del Quarter Quell y les prometo que la arena será completamente diferente a lo que hemos visto en los libros. Ahora un pequeño regalo.
Adelanto Capitulo 40: "La verdadera Arena"
Prim camina de mi mano por las calles embarradas del Distrito 12, ella lleva su canasta llena de quesos para negociar con los comerciantes. Es una pálida mañana de primavera. Una sirena irrumpe la cotidianidad de las calles, pareciera que todo el Distrito se hubiera congelado en el tiempo y lo único con vida fuera el siniestro ruido que indica que ha ocurrido un accidente en la mina. Sin pensar en nada corro desbocada hacia la mina, el aire helado me irrita la garganta y jadeo en cada inspiración. Me siento pesada y torpe.
Al llegar a la entrada de los trabajadores, ya está lleno de mujeres y niños, buscando a sus seres queridos, una gran nube de polvo negro nos envuelve, haciéndose difícil respirar y ver. A los lejos veo que alguien corre hacia mí con los brazos extendidos, avanzo un par de metros hasta darme cuenta que es Gale. Corro a sus brazos.
- ¡oh Dios mío! ¿estás bien? – tomo su rostro entre mis manos, tratando de buscar algún golpe o herida, pero nada.
- Estoy bien Katniss de verdad – me abraza fuerte, siento su olor mesclado con sudor y carbón en llamas.
- Katniss ahí algo que debo decirte – veo su rostro lleno de terror y tristeza – Katniss la cuadrilla de Peeta… lo siento tanto Katniss.
- ¡¿Qué!? – Poco a poco me voy deslizando hasta quedar de rodillas en el suelo.
- Peeta estaba en lo más profundo de la mina cuando exploto – Gale rompe a llorar amargamente.
Un grito que surge de lo más profundo de mi pecho emerge por mi garganta hasta salir, el grito desgarra el aire, mi garganta y mi corazón. Cada vez me voy haciendo más pequeña en el suelo, hasta que noto que no puedo encorvar más mi espalda, ya que mi enorme y redondo vientre, que demuestra mi avanzado estado de embarazo limita mi encogimiento. Un nuevo grito de terror emerge de mí, haciendo temblar a todo el Distrito 12, haciendo pedazos mi vida.
Antes de despedirme quisiera recomendarle una de mis últimas lecturas, un libro que me marco para siempre y les digo que deben leerlo si o si! El Jinete de Bronce de Paullina Simons. Una historia de amor legendario, ambientada en la URSS para la segunda Guerra mundial ES QUE ESTE LIBRO LO TIENE TODO! Para todas quienes le gustan leer. 100% recomendado.
Me encantaría saber sus comentarios y criticas ¡ya saben! Un reviews que tanto me gustan.
Nos leemos pronto
Arroz
Iris
