¡Hey! lamento mucho la tardanza de varios meses *llora* Es solo que exámenes,otros fics,algunos problemillas,universidad,etc...Me dejaban sin jugo (?) Y no podía escribir a gusto pero ya se pudo.

Cadiie Mustang: Según yo,el bulímico porque comen y luego vomitan pero en este caso,Kise no come y eso es lo que hace un anoréxico,cada que se ve frente al espejo a pesar de no haber comido se ven de lo peor y vomitan aunque no tengan nada en el estómago (O eso me dijo Wikipedia (?)) Y aww shim,todos amamos a Daiki *corazoncito* es que tenía ganas de poner esa ley porque me agrada mucho y pues...En este capi verás que sucede con Kise y presenta algunos síntomas de anorexia.

Ahora si,lamentando nuevamente mi atraso y afirmando que trataré de que no pase más de un mes entre actualización y actualización,se los dejo ¡Gracias por leer!


Aomine se quedó dudoso en el baño, golpeando con fuerza el lavabo por la impotencia de ver así al rubio, sin poder hacer realmente nada más que golpear el lavabo hasta que sus manos se quedaran rojas por no saber qué hacer ante tales ojos café que emanaban tristeza y desesperación, pidiendo un grito de implícito de auxilio.

Kise corrió hasta que sus piernas pedían que no diera otro paso más. No sabía desde hace cuanto corría o hacia donde pero milagrosamente lo poco que aún tenía de cordura y cerebro lo guiaron a su casa, ahora estaba en su habitación en penumbra, sollozando y jadeando por tanto esfuerzo realizado.

Se tiró a la cama con pesadez, sentía que su cuerpo era una dura piedra que pesaba demasiado, le dolía demasiado la cabeza y el pecho mientras que su garganta se ponía de acuerdo con ellos para quemarle desde el esófago. Kise ya no quería mover ni un cabello, cerró los ojos suavemente tratando de escapar a los sueños, aquel lugar donde podía esconderse de la realidad al menos unas horas aunque por lástima, la poca calma que logró recuperar no le duró de mucho.

— ¡Ryouta! Carajo, te estuve llamando al celular de emergencia y el niño no contesta. Alístate, tienes que modelar una nueva línea de ropa y les harán una entrevista a ti y a Kisumi de su noviazgo. Le seguirás la corriente ¿Entendido? —La rubia cerró de un portazo nuevamente la puerta que había abierto brevemente para avisarle al chico que tenía una sesión.

El rubio se talló los ojos y fingió una sonrisa como siempre, levantándose para entrar al auto con su hermana que seguía hablando por el manos libres bastante molesta; al parecer les habían citado pero como Kise había dejado su celular en su mochila, no traía nada.

—Maldición Ryouta, a ver qué hora maduras. Ya vas a pasar a preparatoria y sigues siendo el mismo mocoso despreocupado. Recuerda que trabajas, juegas basketball y eres estudiante, debes de rendir en todo—El de ojos café miró de soslayo a su hermano antes de volver a ver el paisaje japonés que se pintaba frente a él, la gran urbe con nubes grisáceas sobre de ellos—Ryouta ¿Me oyes? ¿Qué te pasa? Desde que entré a decirte lo de la sesión estás muy raro—El jugador tapó sus ojos con su cabello y sonrió.

—Para nada, está todo bien…Solo pensaba en algo de biología que nos enseñaron hoy.

Con esa excusa y bajo la mirada no muy convencida de su hermano pudo escaparse por el momento de una reprimenda o una charla de modales y sentimientos donde él siempre salía mal parado.

Bajaron del vehículo al llegar a la agencia. Ryouta estuvo cambiado en cuestión de minutos pero el maquillaje demoró por las ojeras y la palidez que debían tapar artificialmente las maquilladoras para la sesión.

—Ahora estamos con la modelo y idol Kisumi junto a su novio, el modelo Kise Ryouta—Todos en el estudio aplaudieron al oír al presentador presentar a ambos jóvenes que reían pero minutos antes estaban discutiendo.

—Muchas gracias por invitarnos, Hayato-san. Es un honor para Ryou-chan y para mí.

—Awww, Kisumi-chan, eres tan tierna cuando dices "Ryou-chan" Se nota que se quieren mucho—La pelirroja rió y se recargó levemente en el pecho del rubio que quería que la entrevista acabara pronto para modelar unas poses y luego irse a dormir.

—Sí, mi Ryou-chan es tan lindo ¿Cómo no voy a quererlo? —Kise rió dulcemente aunque por dentro estaba con el hígado volteado por tener que abrazar a la modelo que no le simpatizaba ni lo más mínimo.

—Al contrario, Kisucchi. El que debería decir eso soy yo—Todo el público dijo "Awww", asqueando más al rubio por tener que fingir todo eso cuando podría estar dormido, pensando en cómo bajar aún más de peso o modelando.

—Bueno paren, enamorados o dentro de poco todo el estudio producirá miel—Kise suspiró por lo bajo al oír la broma tan sosa del presentador—Mejor díganos ¿Cómo empezó esto? Según escuché, fue por una sesión ¿No?

—En efecto Hayato-san. Ryou-chan y yo nos vimos en una sesión que tuvimos ambos en la agencia, nos simpatizamos al instante y al otro ya estábamos en un restaurante cenando—Todos rieron ante la declaración de la chica que sonreía y miraba a Kise como si en realidad lo quisiera; al rubio no le quedó de otra más que besarle la mejilla ya que esa era la señal para hacerlo.

—Fue amor a primera vista entonces… ¿Tu qué piensas Ryouta-kun?

—Sí, a primera vista…Aunque me hubiera gustado más que un balón me golpeara la nuca, de ese modo seguro atraerían mi atención.

—Vaya, que malo eres conmigo cariño—La pelirroja hizo un puchero y le dio un leve golpe en las costillas al rubio, haciéndolo suspirar antes de apegarla más hacia él, tratando de llenar su mente con buenos recuerdos ya que el olor del perfume de Kisumi le revolvía el estómago.

—Ahora creo que si yo fuera el fotógrafo ese… ¡Mizuki! Me retractaría de las falsedades que dijo—El rubio se tensó por un momento al escuchar ese maldito nombre.

Eres tan lindo, Ryou-chanEl castaño se puso sobre el rubio mientras le besaba el cuello y le despojaba del pantalón con cierto desespero, tocándole suavemente el torso con su mano libre.

M-Mizukicchi…Susurró el rubio sonrojado, apretando más el agarre que tenía con la espalda del mayorTe amoEl castaño besó la boca del menor dulcemente y al separarse tomó otra foto de aquella pose tan embriagadora que le regalaba el sonrojado e inexperto rubio.

— ¡Ryou-chan! —Gritó la modelo al ver que Kise se había quedado estático.

— ¿Eh? No me digas así por favor—Respondió el rubio tragándose el nudo en la garganta que tenía en la garganta.

—Pero así te digo—Ryouta iba a contestar hasta que sintió varias miradas observándole inquisitivamente, esperando algún error para comerlo vivo.

—Pero yo quiero que me digas "Amor"…Linda—En la audiencia se escucharon algunos gritillos al escuchar la declaración del novio perfecto, muriendo al ver como la sonrojada modelo besaba al rubio en los labios. Kise al instante se sorprendió, trató de apartarla pero las malditas cámaras estaban ahí así que debía corresponder ese maldito contacto al menos unos segundos más.

—Con que…Estaba así por su novia…—Kuroko miró con cierta angustia al moreno que estaba frente al televisor mirando aquella escena con un rostro calmado, señal mala viniendo de él.

— ¿Estás bien, Aomine-kun? —El peliceleste sabía que Aomine tenía alguna clase de conexión especial con el rubio, lo sentía y todos en el club lo notaban hasta Momoi y las managers ya emparejaban al rubio con el moreno.

—Claro que si, Tetsu—El mayor desvió la mirada como cuando mentía y apagó el televisor—Mejor vamos a tu habitación a dormir, estoy muy cansado y ya no tengo ganas de ver la televisión—Aomine se paró del sofá y fue a la habitación de Kuroko que conocía tan bien por casi vivir allí ya que generalmente después de comer unas hamburguesas iban a casa de la sombra para jugar o que Aomine copiara la tarea.

Después de aquel beso la entrevista finalizó y Kise se levantó rápidamente del sillón para ir rumbo al estudio en el último piso donde le tomarían las fotos, quería finalizar rápidamente para poder ir a casa pero justo antes de salir del estudio, sintió una mano jalarle; el rubio volteó para toparse con la pelirroja jalarle de la manga.

—Ryou-chan…D-Digo, amor—Ryouta jaló su brazo bruscamente al escuchar el "Ryou-chan" de los rojos labios de la modelo.

—No vuelvas a decirme así ¿Entendido? Y deja de fingir, tu no me gustas y yo no te agrado así que déjame—El rubio siguió su camino con molestia y lágrimas en los ojos al recordar nítidamente los toques, las palabras hasta el aroma, todo de aquel hombre que le quitó más allá de su inocencia.

La sesión pasó en un abrir y cerrar de ojos al igual que el tiempo ya que había amanecido en el estudio a la hora en que Kise terminaba de modelar. Su hermana le llevó el uniforme correspondiente mientras él se duchaba en el estudio para después llevarlo a la escuela.

—Buenos días Kise-kun—Kise apenas si notó a su amigo que se sentaba en su pupitre, examinando de pies a cabeza al mayor.

—Ah, buenos días Kurokocchi ¿Cómo estás? —El rubio sonrió cansadamente y se sentó en su pupitre, su cuerpo le pesaba demasiado por el trabajo que no lo dejó dormir más que una mísera hora en el auto de camino a la escuela.

—Bien ¿Y tú? Te ves muy pálido, con ojeras y algo triste ¿Peleaste con tu novia, Kise-kun? —Justo en ese instante Aomine ocupaba su lugar frente al peliceleste y junto a Kise, con una expresión de incomodidad.

—No es mi novia Kurokocchi, solo fingimos por lo del fotógrafo ¿Te acuerdas? Jamás andaría con alguien como ella—Aomine miró de soslayo al rubio, recuperando al instante su jovialidad que Kuroko veía perdida desde la noche anterior.

— ¿Ya desayunaste, Kise? —El mencionado negó ante las palabras del moreno—Me alegra porque hoy Tetsu y yo hicimos el desayuno y nos quedó muy bueno, tan bueno que te guardamos—Kuroko asintió ante las palabras del peliazul que le tendía su bento al rubio—Come que también te trajimos bento para el descanso—El rubio sonrió y agarró la caja temblando un poco, dejando ver a sus compañeros que su piel lucía más pálida y sus huesos se marcaban más además de unas llagas en sus dedos.

—Kise-kun, tus dedos…—El rubio los miró y rápidamente los escondió con las mangas de su suéter.

—A-Ahh, n-no es nada Kurokocchi—El modelo rió nerviosamente y sacó de su mochila un espejo—Moo ¿Me veré bien?...Ayer la maquillista dijo que mi piel estaba seca y que me salieron unos granos pequeños—Aomine rió y le quitó el espejo a su compañero, empujándolo suavemente cuando trató de quitárselo pero rápidamente prestó atención al rubio que gemía de dolor en el piso porque hasta allá fue a parar por el empujón del rubio.

— ¡Kise! ¿Estás bien? —Gritó el moreno al ver a Kise en el piso, ayudándolo a pararse, jalándolo de la muñeca para que se levantara, provocándole un gemido de dolor.

—Eres un idiota, Aomine-kun—Sentenció Kuroko con preocupación al ver al rubio en ese estado— ¿Te duele algo? ¿Golpeo a Aomine-kun para ti? —Kise se mordió el labio negando y trató de zafarse del agarre de Aomine inútilmente—Aomine-kun, suéltalo—El de cabello azul fuerte soltó al rubio y dejó que éste se viera las manos.

—Maldición, se me rompió otra uña…Aominecchi no me empujes tan fuerte, si me dolió—Kise agarró su espejo y fue al baño sin dejar de sobarse su muñeca, no recordaba que fuera tan débil pero el estar ya varios días sin comer y sin dormir comenzaba a reflejarse en su cuerpo. Al entrar al baño pudo ver que si se entallaba la playera del uniforme se le notaba una figura esbeltísima, cosa que lo alegró hasta que vio el hematoma que se formaba en su muñeca por el agarre de Aomine.

Tocó su muñeca con cuidado y la revisó, eran efectos de no comer nada y tomar el mínimo necesario de agua para no morir deshidratado pero estaba dispuesto a pagarlos para verse bien nuevamente, para demostrar que a pesar de todo seguía ahí rondando.

Fue al cubículo de siempre y comenzó con su rutina de siempre, hincarse y vomitar hasta que su esófago le quemara, hasta que viera todo lo que no necesitaba en el excusado, hasta ser perfecto.

Las caricias de Mizuki descendieron de su pecho a su entrepierna, deleitando al rubio con los besos en sus pezones que le derretían lentamente, haciéndolo gemir con cada que metía uno de sus dedos en la entrada del rubio.

Nghh…Ryou-chan…Dame otra foto por favor…Una másEl rubio sonrió sonrojado y dejó que el fotógrafo le tomara una foto a su erótico cuerpo que estaba a punto de venirse por el placer que le causaban el trío de dedos que se movían en tijeras dentro de él.

Ahhh, ahh…Mizu-KicchiOtro flash y el rubio se estaba corriendo en su pecho, el hecho de ser fotografiado mientras tenía sexo le prendía en demasía, nunca esperó que su primera vez le gustara tanto.

Ahora vamos a iniciar, Ryou-chan…El castaño separó suavemente las piernas de Kise, besándole el abdomen y metiendo dos de sus dedos en su bocaTe dolerá pero no será muchoKise gimió al sentir como el otro le penetraba por primera vez, su entrada se dilataba poco a poco, abriéndose cada vez más con cada click que escuchaba de la cámara que le fotografiaba hasta el último rincón de su sensible cuerpo.

Después de unas diez fotos el fotógrafo dejó de lado su cámara, subió las piernas del menor a sus hombros y empezó a embestirle, primero con lentitud y sensualidad, acariciando cada parte sensible del rubio, besando los rosados y carnosos labios que ofrecían un dulce sabor al igual que él.

Kise estaba derritiéndose, sentía que era la persona más feliz y plena del mundo hasta que sintió como en una embestida un punto dentro de él le estremecía con fuerza, haciéndolo gritar de placer, dejando atrás la sensación anterior que le llenaba, ahora había escuchado el arpa de varios ángeles.

¡Ah, ahí!Mizuki tomó otra foto y embistió con más fuerza al menor, provocándole un sensual gemido y que se aferrara a la cama con todo lo que tenía, gritando por los movimientos sensuales y duros que el castaño le otorgaba.

El mayor mordió la arracada el menor al momento de aumentar el ritmo de las embestidas nuevamente, provocando que el rubio llorara de placer, pasó sus labios a los del otro, besándolo y mordiéndolo, marcando esos suaves labios por esa noche.

Se escuchó el crujir de la cama con los movimientos de ambos, el momento culminante se acercaba y Ryouta lo sabía, no aguantaría mucho si las embestidas seguían así y si su miembro seguía siendo frotado de aquella experta maneraM-Mizucchi… ¡Me corro!Gritó Kise justo cuando sintió una mordida en su cuello, la embestida en su punto y un frotamiento en su miembro a la vez, Mizuki sacó otra foto y después de dos embestidas se derramó dentro del menor, capturando con su cámara nuevamente ese rostro cansado y apacible que era testigo del placer que su cuerpo experimentaba por primera vez.

—Kise, tu boca apesta nuevamente, huele agrio—El rubio suspiró con la cabeza baja, después de haber vomitado en el baño y llorado por los recuerdos, su amor imposible ahora le decía que apestaba—En fin, come rápido para ir a la práctica—El rubio asintió y agarró el bento sonriendo.

—Oh, espera Aominecchi. Le dije a Midorimacchi que nos veríamos porque me iba a enseñar su lucky ítem, ahora vengo—Kise con la caja de comida en mano salió del panorama del moreno y fue al baño a tirar el sushi antes de que le tentara a comer pero fue algo tarde ya que había sucumbido a probar un grano de arroz; el rubio espantando fue al baño y comenzó a vomitar, esmerándose cada vez más por sacar ese maldito pedazo de arroz que ya le había hecho engordar todos esos kilos que tanto tardó en bajar.