Hola a todos espero que estén muy bien. Disfruten de un nuevo cap :D
Los personajes y todo lo relacionado con Los Juegos del Hambre pertenecen a Suzanne Collins
Capítulo 41: "La Prostituta"
- ¡Katniss! – escucho a lo lejos los gritos de Peeta mientras alguien me zarandea y me acaricia el rostro, sus manos son muy cálidas - ¡Katniss despierta!
- Deberíamos llamar a un doctor ¡debe estar herida! – ahora escucho a Delly, su voz tiembla de nervios - ¡ha sangrado mucho!
- La muchacha tiene razón Peeta – dice Haymitch – puedo buscar a alguien de confianza.
- ¡Oh Katniss despierta! – ahora escucho la voz de Peeta justo a mi lado, me obligo a despertar, debí haberme desmayado.
- No es mi sangre – la voz me sale baja y pastosa, tengo la garganta seca. Al abrir los ojos veo a los tres rodeándome muy preocupados – no es mi sangre – vuelvo a decir con la voz más clara.
- ¡Gracias a Dios mi amor! – Peeta me abraza con fuerza sin importarle ensuciarse con sangre.
- ¡NO ES MI SANGRE! – de golpe los recuerdos de lo que acaba de pasar me inundan. Mate a un hombre, un hombre que me amaba. Lo mate - ¡LO MATE! ¡LO MATE! ¡ES SU SANGRE!
Grito y me retuerzo, lo único que quiero es salir corriendo ¿A dónde? A cualquier lado, pero Peeta me toma con fuerza inmovilizándome, pasa sus brazos por mis piernas y mi espalda para tomarme en brazos. Por un momento solo se escuchan mis gritos. Todos los demás se alejan mientras Peeta me lleva a nuestra habitación, impotente ante todo, término llorando en su hombro.
Cuando alzo la vista veo que estamos en el baño, mi amor me deja sentada en el suelo mientras abre la llave para llenar la bañera, poco a poco somos rodeados por el vapor y el calor. Peeta se arrodilla frente a mí y empieza por quitarme los zapatos, luego me ayuda a pararme para quitarme el abrigo, suspira frustrado cuando ve que bajo él estoy solo en ropa interior. Me abraza para poder desabrochar mi sostén, su cálida mano acaricia mi espina dorsal. Por ultimo arrastra mis bragas hasta los pies, incluso me da golpecitos en el tobillo para levantar el pie y poder sacarlas. Me guía de la mano hasta la bañera, cierra la llave y con su mano prueba la temperatura. Vuelve a tomarme la mano y me ayuda a entrar en el agua, está muy caliente, pero me gusta, como si el ardor limpiara mi alma como si fuera una penitencia.
Peeta toma un frasco con aceite y lo vierte en el agua, toda la habitación se llena del delicioso olor de la vainilla, incluso parece que pudiera saborearla. Luego toma un jabón y lo vierte en una esponja, también le pone al agua formando mucha espuma. Empieza por mi brazo hasta llegar a mis hombros, cubre cada centímetro de mi espalda, la acaricia, su tacto es suave gracias a la espuma. De golpe me sumerjo al agua para mojar mi cabello, cuando emerjo veo como la bañera se ha puesto roja por la sangre lavada. Vuelvo a desesperarme.
- Tranquila Katniss – Peeta toma mi rostro entre sus manos para que lo mire fijamente, sus pulgares acarician mi rostro – voy a cambiar el agua, tranquila.
Veo como el líquido rojizo se va por la alcantarilla, siento frio al exponerme al aire, Peeta vuelve a abrir la llave y el chorro de agua hirviendo choca contra mi espalda. Ahí nos quedamos en silencio, estoy demasiado triste, demasiado desconcertada. Me cuesta creer que alguien ha dejado de existir y yo fui la culpable. Quiero que entiendas Katniss que la sangre de quienes te apoyan esta en tus manos.
- Katniss ¿Qué paso? – pregunta Peeta con cautela.
- Lo mate – no puedo dejar de sollozar.
- ¿a quién?
- A Seneca Crane – escucho como toma aire como conteniendo las emociones a punto de explotar.
- ¿te quería obligar…? – deja la pregunta colgando encima de los dos.
- No. Estaba el presidente Snow – Peeta deja de acariciarme para verme directo a los ojos. Miedo, frio y visceral, eso fue lo que vi en sus ojos azules – unos tipos me sujetaron y me obligaron a matarlo – rompí a llorar de nuevo, siento que toda esta situación me supera. Quizás Snow tenía razón y debí quedarme en La Agencia, a oscuras.
- ¡Oh Katniss! – suspiro Peeta con pesar.
- ¡Lo mate! – empecé a sollozar nuevamente, pero esta vez Peeta no hizo nada para consolarme. Me termino de lavar hasta la última gota de sangre, me seco el cabello y me cubrió con una bata de algodón peludita y reconfortante, luego se acostó a mi lado y me acuno en sus brazos hasta que agotada de llorar me quede dormida.
Despierto al dejar de sentir la presión de los brazos de Peeta a mí alrededor, abro los ojos para ver cómo se levanta y se dirige al baño. De seguro quiere que yo descanse más, me acurruco entre las mantas y bostezo, aún tengo mucho sueño. Me giro hacia el lado de Peeta y aspiro su rico olor a canela que ya casi no se nota por todas las cosas que le pone su equipo de preparación, tomo la almohada y la abrazo, tratando de igualar la comodidad de dormir en el pecho de Peeta. Entonces algo llama mi atención, bajo la almohada hay un papel, doblado en cuatro y con el nombre de Peeta anotado en manuscrita. La puerta del baño se abre y sale mi esposo cubierto por una toalla.
- Peeta ¿Qué es esto? – le pregunto mostrándole el papelito.
- Buenos días mi amor – me da un dulce besito – no lo sé ¿Dónde lo encontraste?
- Bajo tu almohada – Peeta me mira con genuina curiosidad, toma el papelito lo desdobla y lo lee para los dos.
Peeta:
Después puedes venir a mi pieza si lo deseas.
Delly
- Y después dice que la puta soy yo – reclamo enojada, como puede ser tan…
- ¡Katniss! – me reprende Peeta – no digas eso.
Me vuelvo a recostar agotada, me acurruco de lado entre las mantas mientras veo como Peeta me da la espalda y empieza a secarse, su piel blanca como la harina, veo su prieto trasero cuando se saca la toalla. Hace mucho que no disfruto de él y el de mí. Cambio la dirección de mis pensamientos, inevitablemente Seneca vuelve a mi memoria. Peeta termina de vestirse y se sienta en el borde de la cama, toma mi mano entre las suyas y las frota porque las tengo frías.
- ¿Desconfías de mí? – me pregunta Peeta. Lo pienso un momento.
- No.
- No vi esto Katniss – levanta la carta, luego se la guarda en el bolsillo de su pantalón- después de que te sacaran los Agentes de la Paz, me quede en el salón con Haymitch – me besa con intensidad, logro acariciar su lengua un momento – duerme un rato mas ¿lo harías por mí?
- Okey – le sonrió para que pueda estar más tranquilo – Peeta. Te amo mucho. Lo sabes – el solo sonríe, aunque es una sonrisa triste, luego toma su chaqueta y se va. No me cuesta mucho rato volver a quedarme dormida.
Cuando vuelvo a despertar ya debe de ser la hora de almorzar, me baño con el agua hirviendo, como si el dolor me purificara, el calor esterilizara mi cuerpo de lo que hice. Me pongo el buzo de entrenamiento y me miro al espejo tratando de ver si he cambiado de ayer a hoy, si mi rostro demuestra que ahora soy una asesina. Me sigo viendo igual. Golpean la puerta y veo entrar a Peeta y a Cinna.
- Katniss – Peeta parece pensar las palabras que me va a decir – hay algo que debes ver.
Mi esposo enciende la televisión, Caesar Flickerman da la triste noticia de que esta mañana han encontrado el cuerpo sin vida de Seneca Crane. Las piernas me tiemblan, me siento en el borde de la cama temiendo caer en cualquier momento. Presentan la tragedia como un suicidio, porque claro Snow no puede mostrar la mano aquí.
- Es suficiente Peeta.
- Hay más – y por su expresión sé que no me va a gustar.
Luego de la larga cobertura a la tragedia que según Caesar "enluta a todo el mundo de Los Juegos de Hambre" dan el anuncio de que Plutarch Heavensbee será el nuevo Vigilante en Jefe. Una sensación de esperanza me llena, si él está en un puesto tan alto, me es más fácil creer que nos podrán sacar de los Juegos. Por primera vez en días me permito respirar tranquila.
- En otras noticias relacionadas con nuestro queridos tributos – Caesar se ve emocionado por contar el nuevo escándalo – una fuente muy cercana al equipo del Distrito 12, nos revelo que Katniss Everdeen, La Chica en Llamas, de verdad es muy candente – Caesar y Claudius comparten una sonrisa tan malévola, que me dio un escalofrío – Ella trabajaba en el prostíbulo del Distrito.
- ¿es una prostituta? – pregunta Claudius con una voz chillona, escandalizado.
- Así es televidentes Katniss Everdeen es una prostituta – sonríe travieso a la cámara – no puedo creer Peeta que te dejaras atar por una mujer así.
- Fue Delly – confirmo, los dos asienten con la cabeza.
- Solo queda enfrentar la tormenta Katniss – me dice Cinna.
- ¿Cómo?
- Primero iras a las pruebas individuales y patearas el trasero de todos con el arco – rio, ya que Cinna por lo general es calmado, ahora se ve rojo de indignación. El nota que lo estoy mirando así que se pone a trenzarme el cabello. Peeta mira al suelo, no dice nada.
Poco antes de las pruebas individuales Johanna entro al gimnasio, hace poco habíamos terminado de almorzar, durante un rato Finnick y Mags nos enseñaron a Peeta y a mí a hacer algunos nudos, ellos conversaron amenamente de muchas cosas, pero nadie comenta lo que se sabe de mí. Mientras caminábamos a una sala anexa para empezar las pruebas individuales, Johanna se ganó a mi lado, su rostro se veía pulido y claro como la piel de un bebe. Nadie podría imaginar lo lastimado que estaba.
- Mi equipo de preparación estuvo toda la mañana haciendo desaparecer el moretón, pero aún me duele – me dijo a modo de explicación, yo no dije nada - quieren que me vea decente para la entrevista esta noche.
Y como vio que nuevamente no iba a contestar se fue a sentar junto a su compañero tributo más adelante, Peeta se sentó junto a mí mientras que conversaba con Finnick.
El último día de entrenamiento termina en las sesiones privadas. Cada uno tenemos quince minutos delante de los Vigilantes de los Juegos para asombrarlos con nuestras habilidades, aunque no sé qué podríamos enseñarles. Se bromea mucho sobre el tema durante la comida, sobre que podíamos hacer, cantar, bailar, desnudarnos, contar chistes. Mags, a la que ahora entiendo mejor, decide que se va a echar una siesta. No sé qué hacer, supongo que disparar flechas. He reservado mi habilidad como sugirió Haymitch. Como la chica del Distrito 12 soy la última. El comedor se va quedando en silencio conforme los tributos entran a actuar. Llaman a Peeta, así que quedo sola.
Unos veinte minutos después me llaman a mí, cuando entro veo, por primera vez en el día a los vigilantes, visten trajes de luto y su ánimo es sombrío, muy distinto a los días anteriores donde brindaban y comían junto a Seneca. Aparto mis pensamientos de él porque siento como me arden los ojos por la tristeza. Ahora en el puesto de Vigilante Jefe esta Plutarch Heavensbee.
En el centro se encuentra una cama y una estación de trabaja como las que están en "La Arena", de inmediato presiento que la prueba tendremos que realizarla de modo virtual. Frente a los Vigilantes se encuentras pantallas que de seguro mostraran todo lo que pase en mi cabeza. Me recuesto en la cama y una enfermera empieza a preparar todo el equipo, me inyecta una vía y coloca cables en mi frente y mi pecho, rápidamente la maquina empieza a pitar al ritmo de mi corazón.
- ¿En qué escenario quieres realizar la prueba Katniss? – me pregunta la chica.
- En el bosque – ella asiente con la cabeza, presiona un par de botones y el suero ámbar se desliza hacia mi interior, mis ojos pesan hasta que se cierran por completo.
Cuando vuelvo a abrir los ojos estoy en el bosque del Distrito 12, tengo un arco en mis manos y el carcaj en mis hombros, corro lo más rápido posible a la roca que sirve de punto de encuentro con Gale, pero cuando llego no veo a nadie. De golpe me llegan todos los recuerdos, estoy en la prueba y tengo quince minutos para demostrar algo. Corro internándome al bosque buscando alguna presa, camino durante algunos minutos pero sin encontrar nada. Las copas de los arboles silban por el viento, veo como las hojas bailan por la brisa y como una ofrenda un pajarito vuela sobre mí, tomo una flecha y un segundo después el animal cae al suelo.
- ¡Katniss! – me giro para ver a Seneca ahí, parado a dos metros de mí, corro hacia él.
Mis ojos se abren de golpe y sobre mí solo veo el techo, me entran unas horribles ganas de llorar, el bosque era un escenario tan normal, tan mío y ahora me siento ajena en mi propio presente y Seneca estaba ahí, se veía tan real. A lo lejos escucho.
- Pensé que pediría algún voluntario para acostarse con el – todos estallan en risas.
- Es bueno que sepa manejar un arma –comento Plutarch – eso le da un plus a los Juegos.
Cuando vuelvo al piso 12 mi equipo de preparación me estaba esperando, me llevaron directo a la ducha y empezaron el proceso de sacar la versión mejorada de Katniss, comentaban los productos o las grandes ideas que tenían para que hoy me viera ¡INCREIBLE! Como gritaban a cada rato. Me pusieron un vestido blanco de un solo hombro, la tela era suave y vaporosa. Mi cabello caía en ondas por mis hombros, un estilo natural y fresco. Pero mi desgana es tal que de seguro estropeo toda mi imagen.
- Cuando Caesar te dé la oportunidad tu darás unos giros – me explica Cinna – el vestido tiene una sorpresa.
- Gracias Cinna – que sería de mí sin su talento – quizás el vestido sea lo único bueno de hoy.
- Hay muchas cosas buenas en ti Katniss. Pero ellos no son dignos de preciarlo.
Effie llega a buscarme, nos juntamos con todos los demás en el salón para dirigirnos al gran teatro, desde el ascensor puedo escuchar los gritos y la música, desde la ventana miles de colores llenan el gran hall del Centro de Entrenamiento.
- Katniss – suspira Peeta, noto que está molesto – no te vayas a donde yo no puedo llegar – Tiene razón, si no confió en el ¿entonces en quién? Tomo su mano entre las mías y beso el dorso de su mano blanca y calurosa. Veo sus lindos ojos azules que me sonríen con ternura y sé que ya no esta tan enojado.
- Okey – le respondo.
Ya llegando a tras bambalinas nos ordenan en cómo vamos a aparecer en pantalla. Veo de reojo en el escenario 24 sillones ordenados en U detrás de los dos sillones color rojo donde se llevara a cabo la entrevista. Peeta se va a conversar con Haymitch, veo a lo lejos que intenta quitarle un vaso de la mano.
- ¿Cómo estas Katniss? – no note como Finnick se puso a mi lado, ve a cualquier lado, como si estuviera comentándome los vestidos de los demás y no haciéndome una pregunta tan personal.
- Aquí – me encojo de hombros para quitarle importancia, no quiero decirle que estoy mal, porque no quiero que me pregunte el porqué. Pero tampoco le quiero decir bien ya que sería una mentira.
- Supe que ayer pasaste una noche dura.
- ¿Cómo…?
- Peeta está preocupado – no sé qué responder, solo atino a mover mi cabeza – recuerda que solo debemos sobrevivir tres días y nos sacan.
- ¿Confías en esa gente Finnick? – y lo veo a los ojos intentando juzgar si me miente o no.
- Confió en el odio que le tienen al Capitolio.
Él se aleja sin decir adiós y Peeta vuelve a mi lado sin decir nada tampoco. El himno resuena en el teatro indicando que el Show ya empezó, empiezo a jugar nerviosa con mi trocito de tela naranja en mi muñeca. Peeta apoya su mano en mi espalda para guiarme, todos entramos en fila al escenario y nos sentamos en nuestros respectivos asientos.
Después de la presentación de Ceaser Flickerman donde estrena su pelo, cejas y labios a juego de color verde, rápidamente pasa a las preguntas. Los profesionales en general se muestran felices de volver a ser Tributos, todos se quieren llevar el honor y la gloria a sus respectivos Distritos, prometen peleas y sangre, el púbico aplaude feliz de tener el espectáculo asegurado. Otros como Beetee, Finnick y Johanna expresaron su rechazo a los Juegos de manera muy camuflada, diciendo que ellos tenían una relación tan cercana al público que ahora no podían cortar esa unión, incluso Finnick recita un poema a su verdadero amor el capitolio, los primeros auxilios se volvieron locos atendiendo a las mujeres desmayadas. Cuando llega mi turno todo se da vuelta. Hubiera preferido el silencio en vez de la cantidad de abucheos que incluso no dejaban escuchar a Caesar, llegue al sillón frente a él y me senté sin siquiera levantar la vista del suelo.
- Bueno Katniss. hoy ha salido a la luz algo grave contra ti ¿es verdad? – vi a Finnick que me miro he hizo un leve gesto de apoyo, él es uno de los más grandes mujeriegos en el Capitolio y nadie dice nada. Pero claro él es hombre y yo mujer. Aun así tomo una postura desinteresada.
- ¿y que si es verdad? – Caesar queda colgado un momento y luego me sonríe pícaro. Escucho desde el fondo que alguien me grita zorra.
- Bueno aquí sí que tenemos una mujer de armas tomar – cometa con su gracioso acento del Capitolio – cuéntanos ¿Por qué podrías ganar los Juegos del Hambre?
- No ganare los Juegos – le rebato altanera.
- Co… ¿cómo? Entonces ¿quién? – pregunta Caesar mas confundido que nunca.
- Ganará Peeta, yo estoy aquí para protegerlo a él.
- Incluso sacrificando tu propia vida.
- Estoy dispuesta a todo – mi voz sonó severa y firme, todos en el teatro quedaron mudos.
- ¿y podrás protegerlos?
- Tengo algunos talentos escondidos – rio para quitar hielo al asunto, Caesar me sigue. El público no.
- Bueno Chica en Llamas ¿no tienes algo escondido en tu vestido?
Y sé que es la señal, me paro y camino tres pasos hacia el público, comienzo a girar y la fada cobra vida iluminada por las llamas, la gente aplaude al talentoso Cinna que esta entre el público, cuando termino de girar veo que mi vestido ha dejado de ser blanco, el rojo del fuego ha quedado de manera permanente. El público deja de aplaudir muy pronto.
- Una última pregunta Katniss ¿has estado con muchos hombres? – me pregunta Caesar con malicia, escucho el zumbido que indica que mi tiempo ha terminado, aun así contesto.
- Demasiados – y sin esperar que me despida, doy media vuelta y camino hacia mi puesto.
Cruzo miradas con Peeta, se ve furioso y durante un momento temo que sea contra mí, pero cuando empieza la entrevista me doy cuenta que es contra todos quienes me juzgan.
- Peeta Mellark. Que gusto tenerte aquí – ambos se estrechan la mano – Bueno después de lo que ha dicho tu mujer creo que te arrepientes de dejar a Delly.
- No para nada – contesta Peeta conteniéndose de no decir nada mas – ella es la mujer de mi vida.
- ¡Pero es una prostituta!
- Yo sé muy bien lo que es – luego se dirige a la cámara y un mal presentimiento me estremece. Lo veo en los ojos decididos de Peeta – Katniss fue sacada de su hogar a la fuerza para traerla aquí a prostituirse. No les hablo a ustedes – Peeta indica al público – ustedes no entendería. Les hablo a la gente de los Distritos. Ustedes saben que sus jóvenes desaparecen de la noche a la mañana y terminan aquí al igual que Katniss…
Peeta no puede seguir hablando ya que el escenario se va a negro y el himno empieza a todo volumen, veo que el vuelve a mi lado y ambos alzamos la cabeza como dicta la costumbre. Estoy muda, impactada, ni siquiera sé si debería enojarme o besarlo. Ha sido un acto enorme de valentía, le ha dado voz a los sin voz, me siento extrañamente desahogada aunque yo no dije las palabras. Peeta no solo hablo por mí, sino también por Lana, Cora Aylen. Le dio voz Jane que ya está muerta. Por otra parte me aterra pensar que Snow ya está planeando la forma más vil de castigarlo. El himno termina, nos bajamos del escenario y dos Agentes de la Paz nos escoltan rápidamente al ascensor.
- Lo siento mi amor – veo que Peeta está muy asustado – tenía que soltarlo. Tenía que hacerlos responsables de lo que te paso.
- Tranquilo Peeta – abro los brazos y él se apoya en mi hombro, lo abrazo fuerte para que siente que siempre estoy a su lado – fuiste muy valiente.
Lo beso, sus labios tiernos y suaves que no había sentido contra los míos de manera tan carnal desde el otro día, rápidamente nuestros labios se acompasan al ritmo de nuestra pasión, Peeta pasa su mano por detrás de mí nuca, apresándome contra su cuerpo. Somos interrumpidos por la puerta del ascensor abriéndose. Dos Agentes nuevamente nos escoltan ahora a la habitación. Pasamos por el salón donde todos nos ven con rostros abatidos. Peeta grita mientras caminamos.
- Delly ¿Por qué hiciste esto? Pensé que éramos amigos ¡compañeros! – Peeta esta rojo de rabia.
- ¿Cómo puedes estar con ella Peeta? – Delly se ve exaltada, quizás con miedo por ver a los Agentes en el piso - ¡yo te amo!
- ¡Con tu egoísmo! Dudo que puedas amar – estamos por desaparecer por el pasillo cuando Peeta vuelve a gritar - ¡Agradece que Katniss ira por ti a los Juegos! ¡eso es amor!
De un empujón nos meten a la habitación y cierran la puerta con llave, Peeta se saca los pantalones y se sienta en la cama para sacarse la prótesis. Lucha contra los broches.
- Déjame. Yo lo hago – me arrodillo frente a él y con cuidado saco la pierna, su muñón esta rojo por el roce con el metal. Acaricio su piel y reparto pequeños besos. Sé que ambos estamos recordando nuestra primera vez.
- Ven Katniss – Peeta me abraza y ambos nos recostamos en la cama, el apaga la lámpara. Mi cabeza reposa en su pecho, puedo escuchar su corazón acelerado – es mejor que descansemos amor mío. Quizás cuanto van a durar los juegos.
- Tres días – me digo – Solo tres días.
¿Qué les pareció? Katniss ha perdido el favor del púbico y Peeta ya muestra su lado rebelde. En el próximo capítulo ya empiezan los juegos ¿afectara lo que paso en La Arena? Pronto se vendrán grandes cosas.
Voy a hacer un Spam, abrí un blog literario se llama "los libros de Iris".para quien le interese, para que se pase por esos rincones y comentamos los libros que nos han gustado y todas esas cosas entretes.
Ya saben si les gusto el cap, dejen un comentario y si no ¡también! y me dicen que estuvo mal o no les gusto… siempre constructivamente.
Nos leemos
Arroz
Iris
