Disclaimer: Ni Narnia, ni ninguno de sus personajes me pertenecen, todos son propiedad de C.S Lewis.
Tal vez.
Drabble cinco: Mentira.
La adrenalina recorre tus venas rápidamente y sientes como la sangre escurre desde tus labios, apretados en un mohín de dolor hasta tu mentón dejando tras de si una línea roja. Con impotencia, y casi con lastima, revives lo que sorprendido acabas de ver; Edmund cayendo sobre la hierva tan ligero como una pluma, con los parpados cerrados y su rostro acompasado en perfecta armonía. En su mano derecha yace empuñada la espada que tu mismo le enseñaste a usar – es su manera de sentirte cerca. La sangre aflora de su pecho incesantemente, dejando tras su paso los vestigios de su vida regados entre sus flácidos dedos.
Sabes que su vida esta entre tus manos aferradas a su pecho. Que no le queda más vida para ti ni mas despertares a tu lado; Y te apresuras. Pides perdón por todas las maldades que le hacías cuando eran niños, y por todas las cosas que nunca llegarían a hacer. Te lamentas en voz alta, sin importarte que todo el ejercito este tras suyo, por amarlo tan vehemente, sin vergüenza ni inhibiciones.
Tu alma se encoje al pensar que no serán dos hijos de Adán, si no uno-aunque siempre sentirás a Edmund tras de ti, ayudándote. Y si aquello no pasara, si dejaras de sentir a causa del sufrimiento silencioso, solamente quedarían las dos hijas de Eva, por que sabes perfectamente que no puedes vivir sin sentir, de una manera u otra, a Edmund dentro de ti.
Estrechas su cuerpo mas aún escondiendo tu rostro en su hombro, y solo entonces te permites lloras-te quiebras. Un rey llorando, "Que patético" pero no te importa, por que sabes que prefieres tener la sal pegada a tus mejillas y saber que te expresaste, a tener que saborear la represión de tu alma marchita durante toda tu vida.
Lucy y Susan se unen a tu llanto-aunque su llanto es mas fuerte, el tuyo es mas lastimero. La cara pálida de Edmund queda recostada en tu hombro cuando de pones de pie, con su cuerpo inmóvil entre sus brazos, y avanzas entre la multitud que se encuentra silenciosa con las cabezas gachas.
De pronto, un alarido rompe el silencio. Volteas a ver a Lucy, que apunta a Edmund con los ojos desmesurados.
Cuando giras el rostro de Edmund, vez impresionado como comienza a abrir sus orbes lentamente, inyectadas en sangre. "Un milagro", grita Susan y la multitud enardece.
Mientras corres a la tienda de campaña para que curen sus heridas, logran entender lo que ha pasado: Edmund ha vuelto a mentirles otra vez-la sonrisa en sus labios lo delata.
Notas:
No termina de convencerme. No eh podido pasárselo a mi beta, asi que la ortografía es pésima. Perdonen la demora, estoy apurada en un ciber da mala muerte xD.
Gracias a la Fran, por su ayuda, luego ya y publicas tu xD.
Saludos;
Marry's
