Disclaimer: Ni Narnia, ni ninguno de sus personajes me pertenecen, todos son propiedad de C.S Lewis.
.Tal vez.
Drabble diez: Vampire.
Peter le miró con los ojos inyectados en sangre. Edmund tembló.
-Peter…- Susurró en voz baja, alzando las manos para tranquilizarlo. Vio como su alrededor los cadáveres y el olor a putrefacción atraían a las moscas y cualquier insecto con hambre.
Oh, mierda. No estaba bien.
-Peter…- Volvió a decir, esta vez alzando la voz. Quizás un poco autoridad lo haría recapacitar-¿Qué vamos a hacer con los cuerpos?-
Peter ladeo su rostro confundido, y luego sonrío enseñando los colmillos aun con rastros de sangre.
-¿Qué te hace pensar en que "vamos"? Para mi no eres mas que una bolsa de sangre andante… Hermano-
La mirada de Edmund se endureció, sus manos temblaron y lo miro con los ojos entrecerrados- Soy mas que eso, Peter. Soy tu hermano. Y te amo-
Aquello lo hizo reaccionar, sacudió su cabeza varias veces hasta que de sus ojos desapareció el color rojo. Y solo quedo la mirada de un niño asustado que observaba los cadáveres a su alrededor. Edmund se maldijo por haber tenido miedo de alguien que tenia una mirada tan limpia.
-¿Qué… que paso Edmund?- Preguntó, con la voz baja.
-Me prometiste que no atacarías a nadie, a si que solté las cadenas. Pero escapaste, te metiste a esta cantina, y….- apunto con las manos a los cuerpos sin ninguna gota de sangre que los rodeaba.
-Edmund, nunca debes confiar en un vampiro-
-Pero tú no eres un vampiro. Eres mi Peter- su voz tembló.
Las lágrimas se apañaron en sus ojos. Rayos, no podía llorar ahora. Tenía que ayudar a Peter a irse luego antes de que los policías llegaran, ya habría tiempo para dejarse caer nuevamente. Nunca debió de haberlo dejado salir, sabia que no podía confiar en Peter de noche, pero, ¿Cómo negarle algo a la persona que amas?-
-Edmund- Lo llamó.
Edmund levanto la vista y vio a Peter acercándose.
-Prometo que nunca te haré daño- Susurró, mientras se inclinaba para besarlo y sus manos ensangrentadas se aferraban al borde de su rostro.
Las sirenas se escucharon a lo lejos.
Peter no se movió.
-¿Qué mier….?- Y entonces, Edmund entendió lo que Peter pretendía hacer- No, ni si quiera lo pienses-
-Vete, no quiero que estés aquí para ver como me arrestan-
-¡No te voy a dejar!-
-¡Largo!... Y no mires hacía atrás-
Peter lo tomo por la solapa de la chaqueta y lo empujo a la calle bruscamente.
-Peter… No… No soy bueno sin ti-
-Lo siento, Edmund-
-No… Peter… ¡Fue mi culpa! ¡Nunca te debí haberte dejado salir! Lo siento tanto… Pero aún podemos escapar…-
-No te fue tu culpa, Ed. Algunas personas solo están rotas… ¡No mires atrás!-
Y Edmund hecho a correr. No miro hacía atrás, ni si quiera cuando escucho el grito de agonía que lanzaba Peter al aplicarle electricidad.
Aquella noche lloró, pero por primera vez, Peter no estaba allí para consolarlo.
Nota:
No preguntéis… Simplemente, ha salido. No se, no me ha quedado (para variar) como yo quería. Como sea, cuidaos.
Maribelle.
