4.- Lo que no sabías.
¿Yo estaba muerta? ¿Eso era lo que había escuchado? Me paralicé y pensé en todos. En Harry, en Ginny…En los Weasly… En Ron…En mi Ron, que debía estar desesperado, buscándome. En cómo reaccionó cuando supo de mi supuesta muerte. En todo lo que había pasado junto a él. Habían pasado semanas y él debía de estar llorando mi muerte.
Cuando pasaron unas horas, yo seguía pensando en como escapar. No había tomado mi varita, pero era cosa de ir a tomarla. Ya no le creía nada a Malfoy, y si había tenido algún sentimiento, se estaba acabando rápidamente.
¿Me quería mantener a salvo? Pues yo prefería morirme antes de perder a todos mis amigos. Él me había encerrado y me había hecho perder la confianza en todo. Pensé que no había forma de escapar, si estábamos protegidos por un hechizo así. Pero sabía que había una chimenea en el comedor, solo tenía que conseguir un poco de polvos Flu y listo.
Decidida a que Malfoy me tenía que dejar salir, me levante hacia su habitación y golpee su puerta. No me abrió y volví a golpear. Nada. Así que entré.
La habitación estaba sola y la ducha sonaba. Estaba ahí dentro, así que rápidamente saqué mi varita del velador y me senté a esperar. No me di cuenta de que Malfoy tenía un gran espejo frente a la cama. Al cabo de unos segundos vi mi reflejo.
Si bien Malfoy tenía ropa limpia para ponerme, mi rostro estaba horrible. Tenía los ojos hinchados y estaba más flaca. Aunque intentaba mantenerme sana, no siempre funcionaba. A veces apenas podía comer, ya no tenía autoestima, (no es que tuviera mucho antes, pero bueno). Vestirme era una mecánica, ducharme y peinarme también. Pero estaba decidida a que todo eso iba a cambiar. Iba a lograr que me sacara de aquí.
La ducha cesó y en unos segundos se abrió la puerta. Malfoy había salido con una bata de baño gris. Me miró sorprendido. Desde el incidente de la tarde no le había hablado, ni siquiera había puesto un pie fuera de mi habitación para comer.
- Me hiciste perder la confianza… En todo.- le dije con voz baja.
- Veo que sacaste tu varita – me dijo sorprendido.
- Gracias a ti, ahora no tengo amigos, no tengo nada. Tengo miedo y ansiedad. Gracias a ti, se supone que estoy muerta.- Levanté mi vista y lo miré a los ojos.
- Déjame explicarme.
- No…Me desilusionaste. Llevo dos años pensando en ti todos los días. En lo que te habrían hecho. Hace dos años que no te veía, no tienes idea de como fue verte y saber que estabas vivo. Había aprendido a vivir con la angustia…
- Hermio…
- No…Fue fuerte volver a verte, porque no tienes idea de cuanto recé por ti. De cuanto tiempo pasé buscándote, escribiéndote. Y tu me encerraste y me diste por muerta.- sus ojos se calaron en los míos y yo me levanté para mirarlo.
- Te iban a matar igual. No…No quería perderte. No estuve jugando mientras estuve afuera. Yo tampoco podía vivir bien. Ellos estaban detrás de ti, y a penas supe del plan quise participar, para…salvarte.
- O sea que mantuviste contacto con ellos todo este tiempo. Eres un cerdo.- Me levanté y caminé hacia él – me prometiste que nunca más…
- ¡No! No he participado. Estuve dos años afuera de este mundo. Encerrado. Pero me llegaban noticias. Les dije que había estado… De baja por todo lo que me pasó, pero que estaba dispuesto a matarte…- la frase sonó terrible, tragó saliva y me miró – me alejé porque podía ponerte en peligro y no quería. Si nos vamos a sincerar, entonces tienes que saber por qué estamos acá.
- No te voy a creer ni una palabra más.
- Yo también te quiero Hermione. Yo también me enamoré de ti, no fue ninguna misión – me dijo mirándome. Se notaba que le dolía porque tensaba toda su cara mientras me lo decía. Pero yo no le creí. Y no había manera de creerle– siempre supe como estabas. Supe de tu noviazgo con el zanahorio…
- Con Ron – dije corrigiéndolo.
- Bueno, con él.
- ¿Y por qué me golpeaste?- Y bueno. Aunque estaba decidida a odiarlo, ver esos ojos suplicantes me mataban. Pero algo de dignidad tenía, así que mantuve mi postura firme, por lo menos por un momento más.
- ¡No era mi intención! ¡Tú te me tiraste como una yegua loca encima a matar! Además… era mejor que creyeras que estábamos en bandos contrarios… Te conozco Hermione, sabía que te ibas a enojar si sabías la verdad….- "Te conozco", la maldita frase sonó tan familiar que hasta sonreí. Claro que me iba a enojar. Tendría que haber sido una imbécil para no enojarme.
- Necesito salir de aquí, Malfoy.- le dije bajando la mirada – Necesito verlos, necesito saber que están bien….
- Están bien, los veo todos los días…- Sus ojos buscaron los míos, pero no. Yo sabía que si lo miraba iba a caer de nuevo, así que enderecé mi cabeza con los ojos cerrados.
- Quiero verlos por mi cuenta. No te creo ni dos cosas de lo que dices.- Dije abriendo los ojos.
Fueron dos segundos, quizás tres los que nos mantuvimos mirándonos después de esa frase. Sus ojos se calaron en los míos y sentí su calidez. Estaba decidida a no caer de nuevo, a no darle un poco de mí. Puso su mano en mi mejilla. Estaba fría. Como él. Estuve a punto de llorar, sin embargo me contuve. Se pulgar acarició mi mejilla, lenta y suavemente, como si cada segundo que se tomara fuera absolutamente necesario. Cada segundo que pasaba mi cuerpo lo atesoraba como si fuera el último, y mi mente trataba de sacarme de ahí. Pero no me podía mover.
Sus ojos grises recorrieron mi cara. Su mano dejó de tomar mi mejilla y siguió uno de mis rizos. Lentamente, hasta el hombro. Se detuvo ahí. Volví a cerrar los ojos porque a esas alturas, me dolía todo. Había esperado años para poder sentir lo que estaba sintiendo en ese momento. Pero ahora, ahora era algo que no quería sentir.
Rechazarlos significaba perderlo. Y por si fuera poco, perderlo de nuevo, porque ya había pasado. Y me había dolido tanto que no estaba segura de poder soportarlo. Pero todos mis sentidos se agudizaron.
Nunca me había dedicado a sentir su olor. Era, para mi sorpresa, algo dulce. Exquisito.
Su mano pasó de mi hombro, a mi espalda, y luego, sin darme cuenta, ejerció presión para que me acercara a él. Me tropecé un poco y caí en su pecho. Y me embriagué de él. No quería subir la cabeza. Si lo hacía, estaba perdida.
Sentí como él bajo su cabeza y la puso en mi cuello. Levanté la mía para protestar pero no pude.
- Cada día, era un calvario Hermione. Cada día significaba no verte, no tener mi seguro para poder mantenerme cuerdo.- Su voz sonaba más ronca de lo normal…Mientras aspiraba mi aroma, y podía sentir, que se lo guardaba para siempre.
- Podrías haberte…
- ¡No, por la mierda! ¡No podía! – me apretó más fuerte – Sabía que estabas segura, con Ron y con Potter. Por eso cuando supe que iba a matarte – me abrazó con fuerza, ya no era un abrazo suave, era con ambos brazos mientras se apoyaba en mi hombro - No podía dejarlo pasar. Tenía que rescatarte.
- Pero me alejaste de todos…- yo ya sollozaba. Y pensaba en Ron, que debía estar muerto de pena…
- Hermione, no te podía dejar ir. No podía no saber cómo hueles, qué te gusta, cómo sonríes…
- Ya sabías todas esas cosas…- Se separó de mí y me miró a los ojos. Y esta vez no pude huir.
- No podía dejar que te mataran, y no saber a qué sabes.- La voz se puso más ronca. Y yo no soy estúpida, puedo reconocer cuándo y porqué las voces de los hombres se ponen más rocas de lo normal. Sentí un escalofrío en mi columna, mientras me miraba – No podía no saber, qué pasa si te muerdo el cuello, si te tiro un poco el cabello…Por la mierda Hermione, no podía dejar que te mataran si me enamoré de ti – Fue un segundo, en el cual lo vi venir. Sus labios sobre los míos. Su lengua tratando de dar alcance a la mía. Su aliento, caliente. Y yo, como imbécil parada frente a él, sin poder mover ni siquiera un poco mi boca.
Hola! No sé muy bien como ocupar esta cosa, pero al parecer hay más gente que lee :) Me pone súper contenta porque quiero seguir escribiendo y todo. Así que por favor dejen reviews para ver si les gusta como escribo y todo eso :) Muchos besos a las que leen y subiré lo antes posible :)
