Holaaa! Tengo un nuevo capítulo y ojalá lo disfruten. Quería hacer una mención a Miri que deja reviews en cada capítulo ! Y sí, están en una montaña rusa todo el rato xD Por favor dejen comentarios para ver cómo va la historia y si es que les gusta :) Muchos besos!

6.- Un, dos, tres

Y aunque yo esperaba que fuera una noche de intenso sexo y sudor, no. Malfoy me alimentó, me metió en su cama, se metió al lado mío, se dio la media vuelta y se durmió. Mi boca se quemaba, y pensé seriamente en abalanzarme sobre él y comérmelo vivo; pero cuando menos lo pensaba, la culpa llegó a mí.

Yo, Hermione Granger, estaba siendo infiel. Me quería comer, devorar y todo lo demás, a una persona que no era mi novio. Y que por lo demás había esparcido el rumor de que yo estaba muerta.

Por lo menos, había conseguido que me sacara de la casa, y que me dejara ver a mis amigos. Es decir a mi amigo y mi novio. Lo que nos devuelve al tema de mi incipiente infidelidad. Era ridículo, porque claro, era algo que yo quería y que, aunque hubiera intentado evitarlo, estaba condenada a que sucediera. No hay que ser estúpido para saberlo. Él, yo, una casa, solos. Piezas por todos lados, o sillones, o mesones, o lo que fuera para que lo montara de cualquier forma imaginable o viceversa. Era cosa de esperar. Así que técnicamente era culpa de él. Sí, me dije convencida, es culpa de él por traerme a esta casa y reprimirme. Seamos sinceros, soy humana, lo que significa que soy animal, que tengo instintos sexuales, y…

"Qué mala excusa", me dije volteándome en la cama. Compartir la cama con mi amigo no es tan terrible. Lo había hecho con Harry, así que no debía darme nada. Así que por ese lado estábamos bien. Pero, haber besado al amigo antes de a acostarse en la cama con él, eso no estaba bien. Y si mi cabeza aún funcionaba, estaba segura de que yo le había dado el beso.

Volví a voltearme, y miré su espalda. Una espalda perfecta. Aunque claro, las espaldas no pueden ser de muchas formar, pero para mí, en ese momento, era perfecta. Con timidez, levanté mi mano y la toqué. Morí, envuelta en llamas. Era dura, muy dura. Me imaginé que más de él podría ser duro…

"No Hermione". La comida que me había dado debía de tener algún tipo de afrodisiaco, porque con Ron jamás había estado tan descontrolada.

Decidí que era mejor levantarme. Me senté y lo miré. O tenía una capacidad maravillosa para hacerse el imbécil, o simplemente tenía el sueño profundo. Aún estaba con mi ropa de pijama que estaba un poco sucia con polvo. Miré la cajonera de Malfoy y me acerqué lentamente. No estaba nada mal sacar una polera de él para dormir, era lo más normal del mundo. Yo tenía la ropa sucia y no podía entrar en mi habitación porque estaba un poco destruida. Así que abrí el primer cajón como si nada, saqué la primera polera que pillé y la tomé. Con cuidado la volví a dejar, me saqué el pantalón, la parte de arriba del pijama, y me puse la prenda de Draco. El olor me invadió de inmediato. Quedé solo en mi ropa interior baja y su polera.

Lo miré mientras dormía. El velo de la cortina dejaba entrar la luz de afuera. Se veía tan tranquilo durmiendo. ¿Por qué me había dejado sola tanto tiempo? Si me amaba, y yo lo amaba, qué más necesitaba. Me preguntaba cómo era que alguien se había podido llevar tanto de mí en tan poco tiempo. Con Harry y Ron había compartido años, pero el año que pasé en el colegio junto a Malfoy me había robado el corazón, el alma, y me había dejado el fantasma de su ausencia. Sí, por más cursi que suene. Horrible, pero era así. Lo sentía, lo soñaba… Y ahí estaba de nuevo, junto a él. Y esas semanas, habían sido perfectas. De nuevo me estaba robando todo lo que tenía.

Habían tantas, pero tantas razones para saber que esto estaba mal. Pero sentir su aroma en mi cuerpo, me hizo saber que no importaba, que yo quería estar con él y ya. Que si esta imagen, que estaba viviendo en ese momento, de verlo dormido en la noche, fuera nuestro día a día habitual, y no estar escondidos, sería perfecto. Que sí había rechazado la propuesta de matrimonio de Ron, era porque sabía que este momento iba a llegar…Pero me sentí la peor persona de la vida.

Volví a acostarme, ahora con su ropa. Mi instinto ninfómano se había calmado. Mientras me acosté, le di la espalda, porque si bien estaba más tranquila, no confiaba en que mirándolo podría contenerme. Sin embargo, sentí su mano que aprisionaba mi cintura y que sus piernas entrelazaban las mías. Su cara se hundió en mi cuello y yo me acomodé.

- Estás helada – me dijo mientras se acomodaba.

- Me cambié de ropa… Estaba sucia la otra…- Claramente no le iba a decir "me puse tu ropa, porque como no podía abalanzarme sobre ti, quería tu olor".

- Cuando quieras, prefiero que duermas así.

- Esto es perfecto – dije sonriendo. Era la imagen más perfecta de todas.

- Hasta mañana…Hasta que veas a Weasly y se te olvide que existo.

Después de su frase para el bronce, se durmió. Y yo, aunque quedé enojada, logré conciliar sueño. Y aunque tuve la esperanza de que se me quitara a penas despertara, era casi imposible. Abrí los ojos, y él ya no estaba en la cama. Sentí la ducha y me quedé ahí. Si no hubiese estado enojada, habría entrado y lo habría…atacado. Pero no. Si él pensaba que a penas viera a Ron iba a olvidarme de todo, estaba muy equivocado. Era muy simple tirar la piedra y esconder la mano. Sin embargo la ausencia de su cuerpo en la cama dejaba un vacío enorme.

Era tanto por lo que había luchado. Por la libertad, de tantos, por vengar la muerte, de tantos. Y por él. Por poder ser libre junto con él. Y claro, en el transcurso del tiempo, y de asumir que estaba más muerto que una piedra, había acabado con Ron. Y no podía mentirme, sentía cosas por él. Ron era una estabilidad, era una seguridad, estaba bien… Y tenía ganas de verlo.

Era cierto que lo que tenía (si es que tenía algo), con Draco, era nuevo, emocionante. Pero lo que había con Ron era profundo. Era estable. Un poco monótono quizás, pero a veces es buena la rutina.

Pero no iba a sacar nada quedándome en la cama lamentándome. Me levante y me dirigí al baño, donde aún sonaba la ducha. Abrí la puerta, y no podía ver nada, el vapor me nublaba la vista y sonreí. El instinto ninfómano había vuelto, y después de analizar que probablemente esta era la última vez que iba a tener para tomarlo como yo quisiera, era el momento perfecto.

- ¿Qué haces aquí? – La voz vino desde detrás de mí, mientras sentí como su brazo pasaba por delante de mi cintura. Su aliento se mezcló con mi cuello y el vapor de la ducha intensificó su aroma que ahora nadaba por toda la habitación. Lentamente me giró y miró a los ojos. De nuevo. No hay manera de que yo hubiese podido escapar a esa mirada gris. Una, porque lo deseaba, y otra, porque el aire estaba viciado. Entre su aroma, el vapor y el calor, no existe persona que hubiera podido escapar a lo que estaba pasando. Aparte el hombre tenía solo una toalla colgando peligrosamente en su cintura. La posibilidad de que se le cayera "por accidente", era muy alta.

- No te sentí en la cama... Y me asusté... - dije con voz queda.

- Te asustaste... - una de sus manos se posó en mi cintura y me miró - ¿Pensaste que me había ido a ver a tu novio sin ti? - debo confesar que esas palabras, dichas en tono burlón, me hubieran ofendido al máximo en cualquier otra circunstancia, pero en esos momentos me tentó a seguir a más, como si fuera un desafío.

- Pensaba que te habías ido, sí... Pero sentí la ducha y pensé que era mejor venir a preguntarte. - intenté mantener la calma. Respirar de manera normal, inhalando y exhalando. Su cabeza bajó hasta mi cuello, donde tomó mi aroma.

- Estoy tratando de mantenerme alejado de ti, de no hacer de esta casa un motel, pero tú no me ayudas. Siempre estás donde no tienes que estar, y en los momentos en los que estoy más vulnerable.- No sé como mis oídos eran capaces de percibir semejante sonido, cuando en realidad, su voz era tan baja que podía sentir solo el aire que expulsaba con su boca y rebotaba en mi cuello. Cada fibra de mi se puso alerta y mi espalda se tensó.

- No es que quiera... Es que no sé... Dejémonos de cosas Malfoy, acabemos con lo que empezamos hace algunos años.

Si alguien me hubiese dicho que con esas palabras se liberaba a la bestia, mi vida habría sido mucho más fácil años antes. Dicho eso, se agachó, tomo mis piernas y las puso alrededor de su cintura para luego apoyarme contra la pared. Todo mi cuerpo sintió un remezón al momento de sentir la cerámica en mi espalda. Cerré los ojos mientras Draco mordía mi cuello y comenzaba a jadear. Lo rodee instintivamente con mis piernas y lo abracé para morderle un hombro. Lanzó su cabeza hacia atrás y gimió. Sus ojos se posaron luego en los míos, y su mirada no era como ninguna que hubiese visto antes.

Así como estaba, apoyada en la pared, metió sus manos por debajo de mi polera y comenzó a tocar todo lo que tenía a su alcance hasta sacármela. De manera automática cubrí mis pechos con mis brazos y miré hacia un lado.

- ¿Qué pasa?- me dijo jadeando.

- Es que estoy desnuda...- Oh, pero qué respuesta más inteligente la que di. Luego de haber querido comérmelo, estaba preocupada porque esta desnuda.

- No, todavía te queda la ropa interior. Y que yo sepa, no te vi complicada cuando te saqué la ropa.- su mirada extrañada y su comentario, hicieron que me sonrojara más. Lo volví a mirar, y sentí que toda la sangre que estaba en mi cuerpo hervía.

- Es que no estoy segura Draco... Estoy siendo infiel... Y yo nunca lo he sido...Y Ron piensa que estoy muerta, entonces es un poco complejo...

- Hermione, déjate de imbecilidades.

Un, dos, tres. No sé en qué momento, pasé de estar apoyada contra la pared, a estar cayendo en la cama de Malfoy. Su boca ansiosa, me mordía, me comía, bajaba por entre mis pechos, mi estómago, hasta llegar a la única prenda que ya tenía puesta. En ese momento, me importaba un níspero estar desnuda. Sobre mí, me miró, mientras sonreía, y con su boca, mordisqueando esa ínfima prenda, me la sacó. Y cada sensación fue simplemente maravillosa. Me incorporé mirándolo, y saqué la maldita toalla, que en ningún momento, ni con todo el jaleo, se había caído.

Demás está decir que nos besamos hasta el cansancio, que nos tocamos por todos los rincones, y que a cada beso en el cuello, él contestaba con un gemido profundo, casi como un ronroneo. Que lo disfruté en todos sus aspectos, cuando me miraba y cuando no podía sostener los ojos abiertos por más tiempo que dos segundos, producto de lo que yo estaba haciendo.

Sin embargo, llegó el momento. Lentamente me depositó de espaldas en la cama, como si fuera una niña.

- Draco...- dije jadeando - ¿Qué... qué pasa?

- Como qué pasa Hermione - estaba sudando y cansado, y su pelo caía sobre su frente. Sus ojos estaba entrecerrados y miraban todo mi cuerpo - Creo...que este es el paso lógico que hay que dar ahora.

- Ah...eso... - dije mirando hacia un lado. Sonreí y me puse tímida, era un momento especial, un momento que había estado esperando por mucho tiempo.

- No me digas que eres virgen .- al decir eso sus ojos se abrieron, yo me sonrojé y nos quedamos helados. No, no era virgen, eso era obvio, o debía haberlo sido. Porque todo lo que le había hecho, dudo mucho que se lo pudiera haber hecho una virgen. - Porque si eres virgen, es como complicado, o sea, entiendo que quieras hacerlo con tu novio la primera vez...

- No soy virgen...

- Porque claro, no va a haber problema, te voy a entender, porque es muy normal, además no soy bueno con las que son vírgenes, jamás he estado con una, entonces es complejo...

- ¡Draco! - grité para que me mirara y dejara de hablar, me miró preocupado y yo le sonreí - No soy virgen. Y está bien...

- Gracias al cielo.

Y se calmó por dos segundo. Porque en los que vinieron, abrió mis piernas y entró sin siquiera pedir permiso. Yo, que había quedado más que sorprendida por la velocidad y agilidad con la que lo hizo, no alcancé a decir nada, excepto gemir, porque el placer que me dio, fue casi un orgasmo instantáneo.

Y así estuvimos casi toda la mañana. Fueron miles las posiciones, las formas, los ritmos. A cada embestida seguían gemidos de ambos. Estábamos hechos el uno para el otro, porque cada momento era cada vez más perfecto. Sabía exactamente cómo y dónde tocar, o como moverse.

Y a mí me sorprendía que pudiera durar tanto. Su autocontrol me estaba dejando helada, porque sin importar qué le hiciera, no acababa.

- No doy más... - le dije mientras me tenía apoyada en la cama y él detrás de mí. Era cierto, era exquisito, maravilloso, pero yo ya había tenido como seis orgasmos y mi cuerpo me pedía paz, comida y agua. Volví a gemir - Draco, en serio... Oh Dios, en serio...¡Ah! En serio, acaba ya.

- Pero si está entretenido... ¿No te gusta? - Se inclinó hasta mi oído y entro más fuerte haciendo que gimiera más fuerte - yo creo que sí...

- No.. Se trata de eso...En serio...- Mis manos trituraban las sábanas que estaban adelante mío, y en mi cuerpo ya no cabía tanto placer.

- Como quieras .- tomó mis caderas y la velocidad se multiplicó por mil. Creí estar en cielo, caer y volver a subir, para caer de nuevo. Finalmente gritó muy ronco y fuerte, porque no fue un gemido, fue un grito y cayó sobre mi espalda, para luego caer a un lado.

Ya los dos acostados, con sus manos tomó los cabellos que quedaban en mi cara y los corrió.

- -Eres perfecta...Te amo Hermione.