Los personajes no me pertenecen.
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Cómo No Sobrellevar Un Embarazo
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Proyección*
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Había llegado el otoño a Konoha, el frío ya se sentía a pesar de que el sol aún brillaba en el oscuro cielo; las hojas caían de los árboles adaptándose a la época y los campos se preparaban para el invierno que llegaría pronto.
Esa era una de las épocas del año más hermosas en la aldea, ya que se podía aprovechar para estar acurrucados o para arroparse junto a la familia.
-Tengo mucho calor-se abanicaba un hombre algo regordete.
Bueno, quizás no para todos.
-Karui, ¿podrías traerme algo frío para beber?-rogaba el hombre a su esposa.
-Querido-Una mujer pelirroja con la piel oscura llegaba con una bandeja de limonada. Mientras le servía tenía una vena saltando de la irritación.
-No crees que aquí yo debería ser la atendida-decía mientras se señalaba la gran barriga que cargaba.
-Lo siento mucho, pero es que últimamente me siento raro y estos bochornos no me ayudan nada-decía el hombre mientras tomaba del refresco-Creo que ando algo hormonal-
La mujer se irritó aún más por las palabras de su esposo. ¡Pero a este que le pasaba! Había estado así desde que se despertó esa mañana; tan sólo se quejaba del calor y de la hinchazón de sus pies.
¡Era desesperante! ¿Dónde había quedado la amabilidad y galantería que tuvo cuando salían?
Seguramente debajo de todo ese calor y esa retención de líquidos.
Pero no todo era malo; al principio del embarazo, Chouji acostumbraba a consentirla en todo lo que podía: Antojos, medicinas, descanso, masajes y otras cosas. Cosas razonables. Tampoco era como esas mujeres que solo exigían y exigían, no, ella era independiente y hacía sus cosas, por lo cual ellos se llevaban de las maravillas (en lo que cabía en su carácter) pero hace algunas semanas, su marido había empezado a tener síntomas muy extraños.
Casi parecían los de que ella sufrió en los primeros meses de gestación.
Raro, pero algo tierno si lo veías de buen modo.
-¡Karui, me puedes dar un masaje en los pies!-pero más que nada molestó. Gracias a Kami que ella lo amaba porque si no ya lo habría mandado a volar hace mucho. En serio.
-¡Karui-chan! ¡No me dejes solo! ¡Estoy sensible!-
-Y se supone que la embarazada soy yo-susurraba irritada.
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La pelirroja se encontraba recorriendo el mercado de la aldea con una gran vena en la frente. Se preguntarán: ¿qué hacía ella allí en ese estado?
Bueno era simple.
Su esposo se había antojado de Ramen de Puerco y, cómo no había nadie más en la casa, ella había tenido que salir casi obligada a conseguir la mentada sopa.
Lamentablemente no contaba con que el Jinchuriiki de Kyubi había llegado antes que ella y se había acabado todo el maldito Ramen; ahora tenía que buscar ingredientes de quién sabe dónde en ese mercaducho.
Ya después se encargaría del idiota rubio ese. Después de todo, ella ya le había dado una paliza un día.
-Son 250 ryu-la voz de la encargada alejó cualquier pensamiento homicida de su cabeza.
-¿Ah?-agitó su cabeza-Claro, en seguida-empezó a rebuscar en su cartera pero lo único que encontró fue un pequeño trozo de papel.
Karui-chan, tomé tu dinero prestado.
Me antojé helados y no tenía dinero.
Espero no te molestes.
Chouji ;)
Vio la nota y empezó a reírse como desquiciada asustando a la señora del puesto y algunas personas que pasaban por ahí.
¿Ella molesta por algo cómo eso? ¿En serio la conocía tan poco? ¡Hasta Omoi hubiera sabido su reacción después de todo ese tiempo!
Jamás. Ella no estaría molesta.
Estaría furiosa.
-¡Akimichi Chouji!-gritó con todas su fuerzas. Iba a matarlo pero primero tenía que desahogarse con algo.
Después de eso, algunos comerciantes tuvieron que cerrar por tiempo indefinido, algunos dicen que hubo algunos disturbios por parte de una pelirroja desconocida.
O0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0O
Llegó a su casa dando grandes pasos, estaban tan enojada que ni siquiera dio importancia a las punzadas que le ocasionaba el bebé que llevaba.
-Muy bien Chou-chan, vamos a patear el trasero de papá-otra patada fue la "respuesta de la bebé"-Esa es la actitud-
Cuando llegó a la entrada de su hogar, pateó la puerta con toda su fuerza hasta romperla-¡Chouji!-gritó tratando de buscarlo. Tomó un trozo de madera de lo que alguna vez fue una puerta y corrió en la búsqueda de su marido.
-¡Chouji! ¡Sal cobarde!-gritaba como posesa. Todo el estrés acumulado durante esas semanas había explotado de una manera muy brutal.
Lamentablemente no lo encontró por ninguna parte.
-¿Cariño?-preguntó pero nadie respondió.
Empezó a buscar por toda la planta baja; desde a cocina hasta la sala de estar y el jardín. Nada.
-Qué extraño, usualmente estaría escarbando en la alacena buscando patatas-reflexionó.
Puso sus manos en la cadera. Realmente era muy extraño.
De repente, escuchó algunos ruidos en la planta alta. Se extrañó mucho, ya que habían cerrado esa zona por las remodelaciones que hacían para la bebé. Ni ella ni su esposo había ido allí desde que comenzaron a trabajar allí. Uno para no estorbar y la otra porque le parecía una completa molestia.
Debía ser otra persona.
Subió con cautela, sosteniendo con mayor firmeza el trozo de madera. Lamentaba al pobre diablo que haya entrado a su casa sin permiso.
Cuando estuvo arriba, trató de detectar de dónde venían los ruidos. El cuarto de su hija. Perfecto. Menos espacio para escapar.
Tomó un extremo de la puerta y la deslizó con fuerza-¡Ya verás imbécil! ¡Nadie se mete en mi ca…-cuando estaba a punto de golpear al sujeto. Este volteó y pudo ver a su esposo bañado en lágrimas-Cariño, ¿estás bien?-soltó su arma improvisada y se acercó al Akimichi.
El hombre sorbió la nariz y limpió sus lágrimas-Sí, estoy bien-tomó las manos de su esposa entre las suyas-Tan sólo me puse algo sensible-acostó su cabeza en el vientre de su esposa-Pensaba en que pronto seremos padres. Tendremos una hermosa pequeña muy pronto-
El corazón de la pelirroja se estrujó de ternura al oír las palabras de su marido. Todo rastro de enojo con él desapareció en ese momento. Ese amor incondicional con los que quería le recordó el por qué se había casado con él.
-Sí, una niña tan hermosa como su madre-lo mimaba. Se veía tan adorable que decidió que lo quería en esa posición un rato más.
No se separaron hasta que el sonido de sus estómagos los devolvió a la realidad.
Se sonrieron entre sí-Sabes, tengo ganas de comer barbacoa-
De repente se le hizo agua la boca-Sí, también tu hija. Pero tú invitas-
-¡Claro! Déjame arreglarme y salimos-le dio un casto beso y salió de la habitación dejándola sola.
Amaba a ese hombre, a pesar de que era tan molesto como una mujer hormonal a veces.
Pero no lo cambiaría por nada.
-¡Karui! Tengo naúseas-
La mujer suspiró.
Bueno, quizás si cambiaría algunas cosas.
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Al día siguiente, en una de las fronteras de la aldea, se encontró a Uzumaki Naruto completamente golpeado y amoreteado*.
Las fuentes dicen que se vio a una morena con un largo cabello rojo usándolo de saco de boxeo en medio de la calle.
-Esto me trae recuerdos ¿No crees Sai?-decía una pelirrosa mientras veía esa peculiar escena.
-Concuerdo contigo-asentía un chico pálido y pelinegro.
Algunas cosas nunca cambiaban.
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Aclaraciones:
*Proyección: Es un término psicológico, se refiere a que una persona puede transmitir sus sentimientos y/o actitudes hacia otra persona (cercana o de confianza) permitiendo que ellas experimenten dichas cosas. En un embarazo, tienden experimentar los síntomas de este.
*Recuerdan cuando Omoi y Karui llegaron a Konoha para informar sobre la captura de Sasuke. Bueno, en esta parte hice referencia a la parte dónde Karui golpea a Naruto.
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Mis amados lectores ;) Ya acabo el penúltimo capítulo y más temprano que tarde XDDD Qué les pareció? A mí me fascino escribir sobre esta peculiar pareja, casi nadie se acuerda de ella ;(
Bueno cómo es costumbre les diré de quién es está historia: ¡De todos! Mi familia tuvo síntomas muy raros cuando se embarazo mi hermana. Mi madre y yo eramos las de los antojos, mi padre el de la hinchazón y mi hermano con lo de dormirse XDDDDDD
Esta era la última historia sobre mi familia, el siguiente episodio si será inventado en su totalidad pero igual no perderá el toque que estos capítulos tuvieron. Espero que me lean ;)
¡Nos leemos otro día!
