Los personajes no me pertenecen.

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Este capítulo está dedicado para Suigin Walker

¡Espero que te guste!

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Cómo No Sobrellevar Un Embarazo

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Sobreprotección

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En la Aldea de Konoha, y quizás en todas las naciones, había quedado en claro que su héroe; el gran Uzumaki Naruto era el ser viviente más exagerado que había en el Mundo Ninja.

Tan sólo recordar cómo se había puesto durante el embarazo de su primer hijo servía para comprobar este hecho. Era casi increíble ver cómo llenaba de cuidados a su tan amable y comprensiva esposa.

Por eso, cuando se enteraron que después de 3 años la familia Uzumaki tendría un segundo bebé (gracias a los gritos histéricos del hombre rubio), la gente que habitaba la aldea tembló del miedo.

Después de todo, los destrozos, tanto materiales como mentales, que había ocasionado en sus intensivas misiones pro-bienestar del bebé no eran baratas ni saludables.

Todo el mundo empezó a buscar modos de evitar estar al medio de los arranques del Uzumaki. Habían planeado desde excusas hasta planes de lo más elaborados.

Todo en son de protección.

Pero después de pasados algunos meses, se sorprendieron gratamente de no sentir ni ver ningún arranque del Uzumaki.

Tan sólo era los típicos chillidos o gritos que daba junto a su pequeño hijo Bolt, nada fuera de lo común.

Es más todo estaba tranquilo últimamente. Demasiado.

Sólo esperaban que fuera algo bueno y no algo que presagiara algo peor que la exageración.

-¡Tendré una niña´ttebayo! ¡Una hermosa niña!-gritaba un rubio mientras corría por toda la aldea. Se le notaba tan feliz que hasta daba saltitos de alegría.

Todos los habitantes sintieron un escalofrío al mismo tiempo.

Una niña.

Para cualquiera sería una noticia maravillosa, pero dado los antecedentes del Uzumaki tan sólo podían tener preocupación.

Porque de lo que todos estaban seguros era que si la pequeña era como su madre, todos los niños y jóvenes deberían empezar a temblar.

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-¡Qué no´ttebayo! ¡Nunca jamás de los jamases!-

-Cálmate, Naruto. Sólo era una pequeña petición, además es sólo un niño-le gritaba Ino quien traía un pequeño niño rubio en brazos.

-¡Me da igual´ttebayo! ¡Todos son iguales!-

-Naruto, querido, Inojin-kun tan sólo quería sentir patear a Himawari-chan-lo regañaba su esposa mientras se acariciaba su abultado vientre.

-¡Ni de broma´ttebayo! ¡Ningún hombre tocará a mi princesa si yo puedo evitarlo! ¿Cierto, Bolt?-le habló a su pequeño hijo. Este tan sólo asintió efusivamente sin entender muy bien todo ese escándalo-¡Ese es mi niño!-

La rubia mayor sólo suspiró mientras negaba con la cabeza-Realmente no entiendo cómo lo aguantas, Hinata. Yo qué llamaría al albino de la luna-le picaba haciendo incomodar un poco a la mujer pelinegra.

-¡Ni hablar! ¡Hinata es mi esposa y se queda conmigo lejos de cualquiera que me la quiera quitar´ttebayo!-tomó de la cintura a su esposa y la jaló hacia sí-¡Y eso va para a mi hija también!-decía mientras veía de mal manera al hijo de Ino.

Porque sí, Uzumaki Naruto, aparte de ser un exagerado completo, podía ser muy sobreprotector y celoso. Llegando casi al extremo de gritarle a un pequeño que nada tenía que ver.

Por lo menos, Inojin tenía un carácter tranquilo.

No cómo su madre.

-¡Ya me hartaste!-y de un certero golpe lo lanzó hacia el cielo-¡Mi hijo sería un buen esposo que te quede claro, ESTÚPIDO!-

Hinata y Bolt veían cómo Naruto volaba por los aires con una gota en la cabeza.

Quién diría que ese era uno de los más fuertes del Mundo Ninja.

…*…..*…

Uzumaki Hinata caminaba tranquilamente por la aldea. Estaba buscando algunos ingredientes para la cena de esa noche. Su invitado llegaría dentro de unas horas y tenía que lucirse.

Después de todo, no siempre se pude tener al Kazekage de huésped.

Lo bueno era que había dejado a Bolt al cuidado de Naruto, así pasarían algo de tiempo de calidad juntos mientras ella comprara sin interrupciones. Más por Naruto que por su pequeño.

-Hinata, buenas tardes-buscó con la mirada a quién la llamaba y se encontró con dos muchachos.

-Kiba-kun, Shino-kun. Buenas tardes-saludó sonriente. Hace un tiempo que no veía a sus amigos-¿Cómo han estado?-

-Misiones/Academia-respondieron al unísono.

Kiba empezó a sobar su nuca-Hemos estado muy ocupados últimamente. No tengo ni tiempo para salir con alguien-barrió con la vista a su amiga y sonrió feliz-¡Pero mira nada más! ¡Qué grande estás, Hinata!-se acercó a su amiga y le hizo una caricia-¡Tú y el idiota de Naruto no pierden el tiempo!-

El comentario la hizo sonrojar-Sí, ya falta poco para que nazca-acarició su panza.

-¿Se llamará Himawari?-la chica asintió.

El hombre se agachó lo más que pudo y empezó a hablar-¡Hola pequeña! Soy tu tío Kiba, el próximo Hokage ya que tu padre le robo el puesto. Así que cuando crezcas tenemos que molestarlo mucho ¿ok?-En ese instante Hinata sintió una pequeña patada.

-Me ha pateado-sonrió.

-¡En serio! ¿Puedo sentirlo?-

Antes de responder, la mujer revisó por todas partes para comprobar que su esposo no estuviera cerca-Claro, Kiba-kun-aceptó.

El Inuzuka sonrió feliz, así que alzó su mano para tocar el gran vientre de su amiga.

Lástima que un rayo anaranjado intercepto el contacto con un puñetazo.

Naruto había llegado bajó la atónita mirada de su esposa para detenerlos-¡Qué crees que haces, pulgoso!-tomó de las solapas al aturdido Inuzuka-¡Cuántas veces tengo que decirte que te alejes de mi bebé´ttebayo!-fue allí donde el peli-marrón reaccionó.

-¡No me jodas Naruto! ¡Sólo estábamos hablando, enfermo de pacotilla!-le insultaba cabreado.

-¡No te creo! ¡No permitiré que nadie se me quite a mi pequeña!-

-¡Hubiera preferido que Hinata se casará con el tipo de la luna! ¡Sería menos celoso que tú, Naruto-Baka!-Uy golpe bajo. Recordarle toda la situación con Toneri había sido excesivo.

-¡Esta me la pagas´ttebayo!-empezó a repartir golpes.

La pelinegra trató de separarlos pero una mano la detuvo-Será mejor que nos alejemos. En tu estado no harás mucho, Hinata-le avisó Shino.

Ella asintió rogando que algo los detuviera.

Gracias a Kami que Sakura pasaba por ahí junto con Sasuke y Sarada.

-¡Naruto! ¡Kiba! ¡Dejen de molestar!-con una patada los mandó a volar a ambos hombres. Mientras tanto su esposo e hija miraban todo con una media sonrisa mientras que los demás presentes veían lo acontecido con una gota en la cabeza.

…*…..*…

Unas horas más tarde, y algunas visitas al hospital, la familia Uzumaki se encontraba en casa terminando de preparar la cena para su invitado.

-Naruto, querido-lo llamó desde la cocina su esposa.

-¿Sí, Hinata?-

-¿Crees qué Gaara-sama acepte?-le preguntó tímida.

-¡Pues claro que sí´ttebayo! ¡Te aseguro que estará encantado!-

-Eso espero-

Después de terminar de arreglar la mesa y ordenar un poco la sala-comedor, Naruto salió en busca de su amigo.

Al rato, por el portón de la casa, entraron dos hombres. Uno rubio y otro pelirrojo-¡Ya estoy en casa! ¡Y con invitado ´ttebayo!-con rapidez, el resto de miembros de la familia fueron a recibir a los recién llegados; Gaara saludo cordialmente a la dueña de casa y le hizo una caricia en la cabeza al más pequeño.

-Perdone las molestias, Hinata-san-

-No se preocupe, Gaara-sama-le sonrió.

-Bueno, basta de saludos. ¡A comer´ttebayo!-tomó la mano de su esposa y la jaló hacia el comedor mientras el invitado los seguía.

La cena transcurrió entre risas y conversaciones triviales; además una que otra riña entre padre e hijo.

Cuando todos terminaron de comer y de que arroparan a Bolt para dormir, Naruto tomó la palabra extrañamente serio-Gaara, hay algo que Hinata y yo hemos discutido-

El hombre se irguió y siguió escuchado atentamente-Tú sabes que eres uno de mis mejores amigos. Hemos pasado muchas cosas, tanto buenas cómo malas-todos esos recuerdos agrios pasaron por la mente de los hombres-Eres muy importante para mí como para mi familia, así que en esto sólo puedo contar contigo-hizo una pausa-Así que dime, Gaara ¿qué dices sobre ser el padrino de Himawari?-

El pelirrojo abrió los ojos cuan grandes eran. Jamás pensó que le harían ese tipo de proposición pero no por eso dejó de sentir algo cálido en su pecho. Les sonrió ligeramente y respondió-Me encantaría-

-¡Yosh! ¡Esto tenemos que celebrarlo´ttebayo! ¡Hinata-chan trae un poco de sake!-gritó emocionado.

La mujer asintió y empezó a buscar la botella para poder servirles la bebida-¡Bueno, brindemos! ¡Salud´ttebayo!-

-Salud-chocaron sus copas.

De repente, Hinata sintió un movimiento en su vientre. Sonrió-Parece que Hima-chan también está muy feliz, no deja de moverse-

-A ver, a ver-su esposo corrió a su lado y coloco una mano en el vientre de su esposa-¡Es cierto! ¡Está muy activa!¡Está feliz de que Gaara sea tu padrino!-

Gaara veía la escena enternecido-¿Quiere sentirla, Gaara-sama?-el hombre se sorprendió por la propuesta.

Mientras Naruto veía a su esposa cómo si tuviera tres cabezas-Hinata…no creo que sea buena idea-su instinto protector se activó al segundo.

-No creo que sea malo, Naruto. Pronto seremos familia. A menos que Gaara-sama se incómode…-

-No para nada. Me encantaría pero no sé si Naruto esté de acuerdo-el pelirrojo ya se encontraba muy incómodo por la mirada de Naruto.

-Pues yo…-

-Querido-su esposa lo vio como regaño.

Suspiró derrotado-Está bien, sólo porque seremos familia-se levantó de dónde estaba e invitó a su amigo para que se acercará. Con una timidez rara en él se acercó y posó su mano en el vientre de la mujer.

Un golpecito, como el aleteo de una mariposa lo recibió.

-Parece que esta alegre. Se está moviendo más que antes-le comentó Hinata a Gaara.

-Sí, parece muy activa-

Los dos siguieron comentado cosas sobre la bebé bajo la atenta mirada del rubio. Por alguna extraña razón, le incomodaba que Gaara estuviera sintiendo a su hija.

No. No era por Hinata. Era por su bebé.

Era la primera vez que alguien fuera de su familia la sentía; además, que por lo que decía su esposa, la bebé estaba más inquieta que de costumbre.

Jamás pensó que el primer hombre que la sintiera fuera Gaara.

Una opresión en su pecho se instaló fuertemente.

Tenía un mal presentimiento de todo eso.

Por alguna extraña razón, se imaginaba a su pequeña caminando de la mano con su amigo.

Agitó la cabeza fuertemente, eso era imposible. Jamás ocurriría.

Tan sólo era la extrema protección con su hija lo que le ocasionaba esos delirios. Sabía que de todos los hombres, en Gaara es quién más podía confiar, quizás algún día el también le espante los pretendientes a su ahijada.

Así que con una renovada sonrisa, se acercó a ellos sonriendo.

Seguro que sólo eran paranoias suyas.

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Años después, el rubio confirmó que Gaara sería tan sobreprotector como él.

Lo supo cuando recordó esa opresión de aquel lejano día cuando su hija les había comentado que tenía una relación con un hombre mayor.

Un hombre pelirrojo con ojos aguamarina.

Un hombre que sería castrado muy pronto.

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¡Terminó mis amigos! Se acabó ;) Terminé otro fic que pensé dejar en el olvido XDDD

Gracias por acompañarme en este muy pequeño, pero querido fic. Espero que les haya gustado este capítulo porque si no Tsuki llora XDDD Naa, sólo dejaré de escribir para siempre hahahahah

Pero ya hablando en serio: ¡Gracias por leer hasta aquí! Esto es una despedida, será hasta la próxima locura que escriba..no sé si NaruHina o de cualquiera de las parejas que nos compartieron sus adversidades sobre el embarazo. Ya me encariñe con estos tontos pero agradables hombres.

¡Gracias a todos de nuevo!

Y por última vez: ¿Me dejan un review en mi fic?