Capítulo 4: Entre Amigos No Existen Los Secretos.

Su móvil sonó por tercera vez en la tarde. Miró la pantalla para ver quién llamaba, aunque estaba bastante claro de quién quería hablar con él. El nombre de "Cuddy" apareció en la pantalla, acompañado por la melodía "Everybody dance now", de Bob Sinclair. Cortó la llamada para ver si la directora del hospital se enteraba de una vez de que no quería hablar con ella, justo antes de que la puerta de su despacho se abriese de un golpe.

House: ¡Willy! ¿Qué tal?

Wilson: Jodido.

House cerró la puerta y se sentó en el escritorio de Wilson y analizó unos segundos su comportamiento.

House: ¿Me vas a contar al final qué pasó?

Wilson suspiró.

House: Venga, yo siempre te cuento las cosas.

Wilson: Nos hemos separado, ¿vale?

House: Ya. Pero ¿por qué? Quiero decir… Un día le propusiste matrimonio y al siguiente ya ni os hablabais.

Wilson: Ese es un asunto entre Cuddy y yo.

House: Yo pensé que éramos amigos, Jimmy.

Lo cierto era que cuando House se proponía a dar pena, daba mucha pena. Se disponía a salir del despacho cuando Wilson se decidió a responder a su pregunta.

Wilson: Espera. … Yo… Aquel miércoles… Aquel miércoles le pedí a Cuddy que se casara conmigo. Me dijo que no, que no estaba preparada, pero no me enfadé mucho. A las tres horas o así me dijo que me invitaba a cenar en su casa. Y justo antes del postre me dijo que no quería que le hiciese daño, que estaba segura de que yo tenía una especie de problema con el matrimonio o no sé que ostias y que cuando me casase la iba a dejar de todas formas.

House: O sea que te dejó.

Wilson: Sí… Y yo la mandé a la mierda.

House: Bien hecho.

El oncólogo bajó la cabeza, algo nostálgico.

Wilson: La echo mucho de menos.

Un pie delante del otro, un pie delante del otro, primero la derecha y luego la izquierda… "Sí, claro, es muy fácil decirlo pero cuando llevas ya nueve minutos corriendo la frasecita comienza a joder un poquito", se dijo el abogado mientras daba otra vuelta al trote por el Jersey Nature High Park. La gente que paseaba por allí a menudo se daba la vuelta de repente para mirarle. Watling tardó bastante en averiguar por qué, y llegó a la conclusión de que sus jadeos eran demasiado sonoros. Aminoró la velocidad y se bebió un trago de agua, de la que buena parte cayó al suelo, mojándole todo el pecho. "Mierda". Se paró e hizo todo lo que estaba en su mano para secarse un poco, pero desistió al pensar que en un par de minutos estaría empapado de sudor y retomó su carrera.

La música despertó a Gregory House de su sueño, pero no le importó demasiado. Se sentó en el bordillo de la cama y se tomó una vicodina.

Cameron: Hey… So you wanna play… ¡¡You see my game's on fire!! But we don't play the same game…

House entró a la cocina cojeando, sin su bastón. Se restregó los ojos con el dedo índice y se quedó mirando a su novia apoyado en el marco de la puerta.

Cameron: You see I'm ready for speeeeeeed, and neutral means nothing to me…

El nefrólogo observaba a Alison sonriendo, mientras ella cantaba y preparaba unos huevos fritos para desayunar. Le encantaba esa imagen.

Cameron: So if that's your desire, we'll get along famously… ¡But one thing, I'd like to lead!

Ahora ella estaba demasiado ocupada preparando un vaso de leche fría para ella, pero se detuvo un minuto para empezar a dar saltos al ritmo de la música.

Cameron: I light 'em up before the motor starts… I go so fast that I could never stooooop. Look out on the hood but you don't know what I got; I'm a moving violation, baby, Hot. Hot. ¡Hot! ¡¡Hot!!

House se acercó a ella lentamente, y Cameron pegó un pequeño grito al sentir las manos de su pareja en su cintura.

Cameron: ¡Madre, Greg! Me has asustado…

House: Me encanta cómo cantas.

Él le dio un pequeño beso en el cuello y estrechó sus brazos para acercar la espalda de Cameron a su pecho.

House: Hoy no te has ido a correr.

Cameron: Iba a salir ahora, pero como me quedé dormida e iba a tardar más tiempo en llegar quería dejarte hecho el desayuno. Siento haberte despertado.

House: No pasa nada… pero sabes que a mí este tipo de desayunos no me van.

Cameron: Por favor, pero si tú serías capaz de desayunar un hamburguesa con patatas si te dejase.

House la soltó y se puso frente a ella, sonriendo.

House: Cómo me conoces…

Uno, dos, uno, dos, uno, dos... Cada seis pasos miraba a su alrededor para ver si veía a aquella mujer otra vez. Cuando vio a aquella doctora en el hospital, una punzada en el pecho le hizo sentir que ellas dos quizás sean la misma mujer. Esa mañana no había querido llevarse su IPod porque quería estar cien por cien atento para ver si aparecía esa Alison Cameron o quien fuese.

Salió de su portal y miró a los lados. Al final se decidió por irse por el camino más corto, ya que ya había perdido demasiado tiempo. Entró al parque por la salida cuatro y fue hacia el principio de su recorrido. A esa hora de la mañana no había más que corredores, así que eso le permitía correr con bastante libertad sin preocuparse de chocarse con nadie.

A su izquierda no había más que árboles, y a su derecha a la única persona que divisó fue a un corredor que pronto le superaría en velocidad y se iría alejando de él poco a poco. Volvió la vista hacia el otro lado una vez más, para observar que el viento también iba aumentando su velocidad, indicando que se avecinaba una de las primeras lluvias que despedirían el verano. Miró a su derecha otra vez y se paró en seco al notar que el corredor que le había adelantado le había dejado ver al otro lado del parque a la mujer a la que había estado observando toda la mañana anterior. Se dio la vuelta y comenzó a correr al lado contrario para poder alcanzar a la chica por detrás, sin que resultase demasiado cantoso.

"Oh boy you're looking like you like what you see…" Trotaba a un paso bastante lento comparado con cómo le gustaba correr a ella, pero no quería comenzar su carrera cansándose demasiado. Subió un poco el volumen de la música. "…won't you come over and check upon it, watch him while he check upon it…" Miró para los lados y se extrañó al no ver a ningún corredor más. Al frente, sin embargo, podía vislumbrar varias figures siguiendo el mismo ritmo que ella. Instintivamente dirigió la vista hacia atrás y abrió mucho los ojos al ver a un hombre acercándose a ella a una velocidad vertiginosa. "Ese tío sí que tiene práctica", pensó. Pero se acercaba cada vez más rápido, demasiado rápido. Ella también aumentó su velocidad. ¿La estarían persiguiendo?

¿Por qué esa mujer corría cada vez más deprisa? ¡Le había costado mucho alcanzarla como para que se pusiese a jugar a las carreritas! Él la imitó y corrió algo más rápido, pero aunque ya le había vuelto a coger el tranquillo a eso de correr por las mañanas, no estaba ni mucho menos preparado para aguantar mucho tiempo a esa velocidad. De repente pensó: "¿Estará pensando que voy tras ella?

¿Por qué habrá aumentado él también su velocidad? Cada vez estaba más convencida de que ese hombre iba a por ella, así que hizo uso de todas sus fuerzas para ir aún más rápido; y de repente, las figuras diminutas de los corredores que había visto antes en frente suya, ya no le parecían tan pequeñas. Se estaba acercando a ellos bastante rápido y algunos ya se habían girado para mirarla. O mejor dicho, para mirarles a ella y al hombre que tenía detrás.

Zac miró a su alrededor y se fijó en que mucha gente les estaban mirando, seguramente porque pensarían que eso era una especie de persecución. Y de hecho, si ambos no llevasen chándal, algún policía de por ahí se hubiese unido a la carrera pensando que él era un poli que quería coger a una ladrona. Aminoró la velocidad. Ya no podía más.

Zac: ¡¡¡¡Eh, tú!!!!

Cameron se dio vuelta y se asustó, y fue aún más rápido si cabe.

Zac: ¡¡¡Tú!!! ¡Espera! … ¡¡Alison!!

¿Cómo diablos sabía ese tío su nombre? Empezó a pensar que no duraría muchos segundos más a esa velocidad, y la fue reduciendo hasta parar. Después de casi un minuto miró a su perseguidor, y se sorprendió mucho al ver que era aquel abogado del hospital. ¿Cómo se llamaba? ¡Ah si! ¡Zac Watling!

Cameron: ¿Señor Watling?

Zac le tuvo que hablar entre jadeos de cansancio.

Zac: ¿Se acuerda de mí? Es que la vi y… quería saludarla.

Ella le miró con el ceño fruncido, sin saber muy bien qué decir.

Cameron: ¿Quiere que nos sentemos y charlemos?

Watling asintió, demasiado cansado para hablar.

"¡Everybody dance now!

Don't know what's on your mind

Yuh come fi have a good time

Me waan yuh wine your waistline

Me waan yuh shake your behind

I'm in a dancing mood

Gyal and I'm feeling good

This is my favourite tune

Put on your dancing shoes…"

El oncólogo le dio a "rechazar" una vez más, no quería oír sus disculpas. De todas formas, le iba a dar exactamente igual lo que le dijese. Él lo había pensado; durante unos segundos había creído que esa era la mujer de su vida. Pero por cuarta vez parecía que se había equivocado. Sus sentimientos hacia Lisa Cuddy no habían cambiado, pero la actitud hacia ella ya no era la misma. Por supuesto él la deseaba tanto como antes, y por primera vez después de haber sido tantos años la conciencia de House, ahora necesitaba que alguien le aconsejase a él.

Wilson oyó unos golpes sobre la puerta de su despacho.

Wilson: Pase.

La puerta se abrió de golpe y una niña de pelo castaño y ojos marrones apareció súbitamente del pasillo.

April: ¡¡Tito James!!

Wilson intentó cambiar de expresión y sonreír. Se levantó y abrazó a su sobrita.

Wilson: ¿Qué tal, A?

April: Muy bien.

Wilson: ¿Has venido con mamá?

Una mujer cerca de la edad de Wilson se asomó al despacho, atrayendo la mirada de Wilson. Sus ojos y pelo marrones, igual que los de la niña, y su cara perfilada no dejaba lugar a la duda de que esa mujer era la hermana pequeña de James Wilson.

Wilson: ¿Qué tal?

El oncólogo se acercó para abrazar a su hermana.

Ada: Bien. ¿Tú qué tal?

Wilson: Tirando.

Ada: ¿Qué tal tu mujer? ¿Cómo se llamaba…?

Wilson: Ni te molestes en acordarte, nos hemos divorciado.

Ada: Ah… Lo siento.

Wilson: No pasa nada.

April: ¿Luego vas a poder llevarme por ahí, James? Es que… Ya sabes que quiero estudiar medicina como tú. Me gustaría dar una vuelta por el hospital.

Wilson rodeó a su sobrita por los hombros.

Wilson: Por supuesto.

Ada: No le enseñes nada demasiado fuerte para su edad, ¿vale, James?

Wilson: No pasa nad…

April: ¡Mamá! ¡No soy una niña, tengo ya quince años!

Ada: ¡Catorce!

April: Por muy pequeña que me hagas tú no te harás más joven.

Wilson se rió disimuladamente y su hermana abandonó la habitación con un suspiro.

Zac: ¿Y desde hace cuánto que trabajas con el doctor House?

Cameron: Casi cinco años.

Zac: No me puedo creer que una persona pueda convivir día a día con ese hombre tanto tiempo.

Cameron: Pues créetelo. Si en el fondo tampoco es tan terrible…

Zac: Pues sigo sin creérmelo. Y no solo lo digo yo: todo el hospital lo dice.

Cameron: Será porque no le conocen bien.

Zac: ¿Tan bien le conoces tú?

Era una pregunta bastante descarada, sí, pero la única que se le ocurrió al abogado. Alison se quedó algo noqueada por lo directo de la pregunta, pero de todas formas respondió.

Cameron: Lo suficiente como para decir que en el fondo es una de las mejores personas que he conocido.

A Watling eso le bastó para saber que ella y su jefe habían compartido en algún momento (o compartían actualmente) una relación algo más íntima que la de jefe-empleada. Por un momento el silencio entre los dos se hizo casi insoportable para ambos.

Cameron: ¿Ya has trabajado con él?

Zac: ¿Con quién? ¿Con House?

La inmunóloga asintió.

Zac: Sí, ayer… La verdad es que nos fue bastante bien, creía que iba a ser peor.

Cameron: Es difícil caerle bien a House.

Zac: No creo que le haya caído muy bien precisamente.

La inmunóloga se rió preguntándose por qué ese hombre se había interesado tanto en ella, y sobre todo por qué se había comportado de forma tan sospechosa durante la "persecución". Pero decidió que eso ya le daba igual, si algo raro pasaba, estaba segura de que ese no era el momento para averiguarlo.

Él, por su parte, se quedaba embobado mirando a aquella mujer, que cada vez le parecía más interesante y atractiva, y cada vez maldecía cada vez más el hecho de que estuviese casado. Le encantaba su sonrisa, sus ojos, su boca, sus gestos… No sabía por qué pero en apenas dos días de vista y cinco minutos de conversación se había enamorado por completo de una mujer que apenas conocía.

El resto del día transcurrió con bastante normalidad. House le hizo unas diez pruebas al paciente antes e darse cuenta de que definitivamente el problema no era neurológico y Cuddy le ponía pegas para todas y cada una de las pruebas. Mientras la directora del hospital intentaba hablar con Wilson a toda costa, él hacía todo lo posible por evitarla; y por suerte funcionó: no la vio en todo el día. Cuando llegó la hora de acabar el turno, Zac no perdió la oportunidad de despedirse de su "enamorada", pero con tanta mala suerte que House pudo presenciar la escena con su particular mirada de recelo. Vio cómo él la sonreía con una expresión demasiado… rara. Cada vez le gustaba menos ese tío. ¿De qué conocía a Cameron? ¿Por qué diablos tenía tanta confianza con ella? Como le volviese a ver acercándose a ella, debería plantearse darle un par de lecciones sobre no tocar a las mujeres de otros.