Capítulo 6: Solo Como Amigos.

Cuando se levantó a las cuatro de la mañana por tercera vez en la noche, se resignó y se levantó para ir hacia la cocina a beber un vaso de leche. En su camino le dirigió una tímida mirada a la puerta principal del apartamento, y la apartó pensando que en esa mañana ni se le pasaba por la cabeza ir al Nature High Park. Y aunque sabía que finalmente iba a acabar viéndole en el trabajo, aún no sabía cómo iba a reaccionar. Abrió la nevera y sacó un cartón de leche que dejó encima de la mesa de la cocina y volvió a mirar la puerta. Pensó en la tarde anterior y no podía evitar sentir como si le hubiese puesto los cuernos a su pareja. "No", se dijo. "Tú no has hecho nada malo. Ha sido él el que se ha lanzado". Pero podría haber evitado el beso, le podría haber pegado una ostia justo en el momento que sentía los labios de Zac Watling sobre los suyos, pero por alguna extraña razón no lo hizo. Se sentó en la silla más cercana y recostó su cabeza sobre la mesa. ¿Cómo se atrevería a mirar a House a la cara después de aquello? ¿Cómo iba a afrontar el día a día en el trabajo? Cameron solo deseó no ver a Watling durante todo el día, y mientras recordaba ese momento, que deseaba que no hubiese pasado nunca, se fue quedando poco a poco dormida.

Abrió un ojo muy despacio y miró a su derecha. ¿Dónde estaba Cameron? Se levantó de la cama, cogió su bote de analgésicos y se tomó una vicodina antes de ir hacia el salón. No había ni rastro de ella. Sobre una de las mesillas cerca del sofá se pudo fijar en la hora: las diez y cuarto de la mañana; se suponía que tenía que haber llegado al hospital a las nueve menos cinco. Ignoró por completo su último pensamiento y se dirigió a la cocina, pero allí tampoco estaba su novia.

House: ¡Alison!

No obtuvo respuesta.

House: ¿Dónde se habrá metido?

Aunque acababa de llegar el otoño, Cameron pudo sentir la brisa de una de las típicas mañanas invernales al salir a la calle. Y a pesar de que llevaba una chaqueta bastante abrigada y se acababa de poner una bufanda, tuvo que buscar sus guantes y ponérselos para comenzar a sentir algo de calor. Miró hacia los lados, como siempre solía hacer al salir de su casa, y se dirigió hacia el Nature High Park.

Después de haberse pasado media hora buscando una camisa, House se fue a desayunar. Se preparó un rápido café, que se bebió mientras tostaba la rodaja de pan que se iba a comer, y después de acabar su desayuno volvió al salón para coger su reloj de muñeca y mirar la hora. Ya eran casi las once y no podía dejar de pensar en lo que le había pasado a Cameron. ¿Por qué se había ido sin él? Prefería no llenarse la cabeza de pájaros, sobre todo porque consideraba que ya tenía bastantes problemas en la mente. Por ejemplo, el beso que le había dado Cuddy, y sobre todo lo que ella le había dicho después. ¿Por qué le tenía que pasar todo a él? No le solían afectar mucho las cosas, pero últimamente su vida privada se había convertido en poco menos que un culebrón al estilo de "Pasión de Gavilanes", y eso sí que le daba que pensar. Cogió su chaqueta y salió del apartamento.

Cuando llegó al parque sintió la extraña sensación de que esa mañana había muchos menos corredores que todos los días. Se acercó a un banco que había por allí cerca y se sentó a esperar. Quizás él no apareciese por ahí, al fin y al cabo, ella no tenía pensado ir tampoco, pero mantuvo la fe en que Watling hubiese pensado lo mismo que ella. House, Watling. Watling, House. ¡House! ¿Cómo podía siquiera dudar de una cosa tan obvia? ¡House era el único hombre de su vida! Y ningún chaval por el hecho de ser joven, inteligente y guapo iba a cambiar eso. Lo sentía mucho por Zac, pero era la verdad.

No tuvo que esperar mucho hasta que finalmente apareció corriendo, como todas las mañanas, con sus pantalones cortos y su camiseta de Niké. Cameron se levantó para saludarle, y él redujo la velocidad hasta pararse a su lado.

Cameron: Hola.

Zac: Hola.

Cameron: ¿No tienes frío?

El abogado negó con la cabeza.

Cameron: ¿Nos sentamos?

Zac se sentó en el banco poco antes que la inmunóloga.

Cameron: Creo que tenemos que hablar.

Zac: No hay nada de qué hablar. Yo te quiero, tú no. Ya está. Creo que lo has dejado bastante claro.

Alison iba a hablar, pero Watling la cortó.

Zac: Y no estoy enfadado, para nada. Lo que me tiene algo confuso es el hecho de que tu me correspondieses al beso de ayer.

Cameron tuvo que pensar su respuesta antes de hablar.

Cameron: No… no sé lo que me pasó.

Zac: Claro… Mira, Alison, no tienes por qué disculparte. Te conozco desde hace tan solo unos días y estoy completamente enamorado de ti y te lo tenía que decir. Tú no compartes ese sentimiento pero sin embargo me seguiste el juego. Estoy seguro de que no quieres hacer daño a nadie, así que yo creo que lo mejor es dejar las cosas como estaban.

Cameron: ¿Y hacer como si nada hubiera pasado?

Zac negó con la cabeza otra vez.

Zac: No me has entendido. Una cosa es dejar las cosas como estaban y otra es hacer como si nada hubiese ocurrido.

Cameron: Creo que ya lo voy pillando. Así que… ¿Amigos, no?

Zac sonrió.

Zac: Claro.

Cuddy: ¿Y Cameron?

House: ¿Hay alguna posibilidad de que entre un día al vestíbulo y no me encuentre contigo acosándome?

Cuddy: Llegas tarde, pero como eso ya es algo normal, lo que más me extraña es que vengas sin Cameron.

House: Tranquila, no nos hemos peleado y seguimos juntos y felices. Lo siento por ti pero sigo con el cartel de "ocupado".

Lisa pareció haberse ofendido un poco con el comentario.

Cuddy: Y yo me alegro por ti. ¿Dónde está?

House: Y yo qué sé. No soy su padre.

El nefrólogo entró en uno de los ascensores y lo cerró antes de que su jefa pudiese decir una palabra más. Cuando llegó a la primera planta se dirigió directamente al despacho de su amigo.

Wilson: Has batido tu récord. Es la primera vez que llegas tan tarde.

House entró al despacho y cerró la puerta tras él.

House: ¿Me vas a dar una medalla o algo así?

Wilson: Acabo de encargar un diploma.

House: Qué amable. ¿A qué no sabes lo que hizo Cuddy ayer?

El oncólogo levantó la vista de los papeles para mirar a House, muy interesado.

House: Fui a quejarme a su despacho y en lugar de decirme nada se acercó a mí y me besó.

Wilson no hizo más que reírse.

House: ¿Qué? ¡Es verdad!

Wilson volvió a su expresión seria.

Wilson: ¿En serio esperas que te crea? De todas formas, si fuese así, ¿para qué me lo cuentas? ¿Quieres que me derrumbe y llore? ¿Cuál es tu intención?

House: Mi intención es contarte sus razones por las que hizo eso.

Wilson volvió a poner atención en su amigo.

House: Me dijo que me quería.

Wilson: Bien por ti.

House: Y yo le dije que no era verdad.

James arqueó las cejas.

House: Y finalmente me confesó que estaba hecha un lío y que necesitaba hablar contigo pero no le cogías el teléfono.

Wilson: Me manda ella a la mierda y yo soy el malo de la película… Curioso…

House: Me dijo que te quería, pero tenía mucho miedo a que la dejases con el corazón roto.

Wilson: Muy lógico.

House: Mira, a mi me resbala tu felicidad o la de ella, pero no me gusta que mi jefa me acose ni que mi único amigo se sienta tan desgraciado que no me escuche cuando le cuento mis problemas. Así que habla con ella.

Y como siempre, House abandonó la sala diciendo la última palabra, y dejando a Wilson pensativo.

Foreman: House… ¡House!

El nefrólogo hizo como si no hubiese oído nada y se dirigió hacia el ascensor, pero Foreman fue más rápido que él y le alcanzó justo antes de que se cerrasen las puertas.

House: ¿Qué quieres?

Foreman: Te estaba llamando. ¿No me habías oído?

House: No. ¿Qué quieres?

Foreman: El escáner ha dado negativo.

House: Eso ya lo sabía, ¿la resonancia?

Foreman: Negativa.

House: ¿Y para qué me vienes a decir eso?

Foreman: Porque el paciente ha dado positivo para intoxicación por plomo.

House: Bien por ti.

Foreman: Y hierro.

House: ¿Cómo?

Foreman abrió el historial del paciente y lo leyó.

Foreman: …y cobre y oro.

House: ¿Perdón?

El neurólogo cerró el historial de golpe a la vez que ambos salían del ascensor.

Foreman: Que el paciente dio positivo en intoxicación por hierro, plomo, cobre y oro. … ¿Adónde vamos?

House: O sea que alguien le ha estado suministrando un cóctel de la muerte. Eliminadle las sustancias del cuerpo y a casita.

Foreman: ¿Cómo sabemos quién se lo está suministrando?

House: Eso es trabajo de la poli, a nosotros no nos concierne.

Foreman: ¿Dónde vamos?

House: Tú a hablar con el paciente, yo a hablar con Cuddy.

Foreman se dio media vuelta y volvió al ascensor. Pero House no se movió del sitio, no podía creer lo que estaba viendo. ¿Se estaba volviendo loco o acababa de ver a Cameron y Watling entrando en el vestíbulo riéndose?

Capítulo 7: Hermanos de Sangre.

Se acercó hacia la puerta dando zancadas y a pocos metros del abogado tiró el bastón, se abalanzó sobre él, y le pegó un puñetazo.

House: ¿¡Se puede saber qué has estado haciendo toda la noche con MI novia!?

Cameron: ¡House por Dios!

Watling cayó al suelo con la nariz sangrando.

Zac: ¿Pero qué me estás contando?

House: Ya te enseñaré yo a respetar las cosas de los demás.

House cogió a Zac del cuello de la Camisa para levantarlo del suelo y rematarlo, pero Cameron hizo que lo soltase.

Cameron: ¡¡Greg!! Primero: yo no soy nada tuyo. Y segundo: nosotros no pasamos la noche juntos.

House: ¿Entonces se puede saber por qué cuando me levanto no te veo y luego apareces aquí una hora después riéndote con tu amiguito el picapleitos?

Cuddy: ¿Qué pasa aquí?

Con tanto lío nadie se había percatado de que la directora del hospital se había acercado al tumulto.

Watling: Este loco, que se ha acercado a lo Fernando Alonso y creyó que podía ser divertido darme una ostia.

Cuddy: ¡House! ¿Qué has hecho?

House: ¡Si este desgraciado no se estuviese tirando a mi novia…!

Zac: ¿Pero qué dice, hombre de Dios?

Cuddy soltó un largo suspiro.

Cuddy: Los tres a mi despacho.

Cuddy llevó a Watling y a House hacia su despacho como lo haría un policía con dos criminales. Cuando llegaron, ella se sentó delante de su escritorio dejando a los dos empleados de pie frente a ella.

Cuddy: ¿Qué diablos os pasa a los dos?

House: ¡Pues que aquí mi amigo Shark se dedica a tirarse a las mujeres de los demás!

Zac: ¿Pero qué dices, anormal? ¡Yo no me he tirado a nadie!

Cuddy: Vamos a ver, lo que yo vi fue a House correr hacia ti y pegarte un puñetazo.

House abrió la boca para explicarse, pero su jefa le cortó enseguida.

Cuddy: No me importa por qué, no me importa si Watling se tiró a Cameron, a Foreman, o a toda la plantilla.

Lisa señaló al nefrólogo bruscamente con el dedo índice.

Cuddy: Tú vas a pasarte toda la semana en las consultas y no te voy a dejar salir ni para mear.

La directora miró seriamente al abogado.

Cuddy: Y tú vas a ir a hablar con... Ryan Saddler, paciente del doctor House. House le dio un bastonazo en el estómago así que vas a tener que ir a hablar con el y luego con House para aclarar las cosas. Si puedes evitar que nos demanden mucho mejor.

Cuddy hizo una pausa que los dos aprovecharon para mirarse con reproche y odio.

Cuddy: Ahora os quiero a los dos fuera de mi despacho.

No había pasado ni un minuto entre la salida del médico y el abogado cuando el oncólogo James Wilson entró sigilosamente al despacho de su jefa. Ella tardó varios segundos en percatarse de que él estaba allí, y cuando lo hizo le dio tal susto que casi salta de la silla.

Cuddy: ¡James!

Cuddy se levantó rápidamente y se puso de pie justo en frente del oncólogo.

Wilson: ¿Tienes algo que decirme?

Cuddy: Ehh… No.

Wilson: Bien. Yo tampoco.

Cuddy: ¡Espera! Lo siento.

Wilson esperaba algo más.

Cuddy: Fue la tensión del momento.

Wilson: ¡JA! ¿La tensión del momento? ¡Por favor! Sé muy bien lo que quisiste decir y te expresaste perfectamente, lo único que quiero es una disculpa un poquito más elaborada.

Cuddy: Dime, James, ¿para qué has venido?

El oncólogo no respondió.

Cuddy: ¿Para gritarme? ¿Para humillarme? ¿Para echarme en cara algo? Mira, si quieres que hablemos y resolvamos esto como personas adultas por mí perfecto, pero si vas a venir aquí a insultarme y a decir tonterías prefiero que te vayas.

Wilson: ¿Por qué besaste a House?

Cuddy: ¿¡Te lo ha contado!?

Wilson: Es mi amigo.

Cuddy rodó los ojos.

Cuddy: Por supuesto…… Yo… no lo sé. No sé por qué le besé, no sé por qué te dije aquellas cosas ni sé por qué tenemos que estar tan enfadados. Ni siquiera sé por qué sentimos la obligación de evitarnos cada día. Solo sé que te quiero.

Wilson: Yo también. Mucho. ¿Pero cómo puedo saber que tú no confundes tus sentimientos exactamente igual que pasó cuando besaste a House?

Cuddy: Porque a ti te he besado, te he amado, y te he dado cariño durante mucho tiempo. Y porque aunque suene cursi no voy a parar de insistir hasta que me perdones.

Wilson: Te perdono. Y te creo… Y te quiero.

Cuddy: No me importa si volvemos. Lo único que quiero es que nos llevemos bien. Por favor.

James extendió un brazo en señal de querer darle la mano a Lisa, y ella se la estrechó.

Wilson: ¿Amigos?

Cuddy: Amigos.