Aquí con el segundo capítulo de 3, apróximadamente. Espero que les guste, sé que en el anterior capítulo dije cosas muy malas de mi propio país, pero como mencioné: la verdad no peca, pero incomoda. Ustedes sólo disfruten la historia.

Y cualquier review es bienvenido, excepto alguna amenaza de muerte o algo así.


Español castellano, de España y Latinoamericano, ¿Cuál habláis?

—"Es la primera vez que me voy a dormir con Tsukune, ¡Estoy tan nerviosa! Quiero abrazarlo y ya no soltarlo jamás".

Tranquila Omote, no debes de precipitarte

—"lo sé, pero tú, ¿De qué hablas? ¡Te he visto besar a Tsukune durante 10 minutos!"—. Ura-Moka se sonrojo y se quedó callada.

—Moka-san, ¿Ya estás lista?

—Sí—. Moka abrazó a Tsukune y le dio un beso en la boca, pero Kokoa lo alejó bruscamente de él. —Kokoa, ¿Qué es lo que…?

—Para ya, ¡No te dejaré estar con mi hermana!

—Ah… Kokoa, yo quiero estar con Tsukune—. Ella se liberó de su agarre y se juntó con el castaño, quién por ningún motivo la soltaría.

—Pero… ¡Aun así no los dejaré dormir juntos, ni se la crean!

Kurumu quedó viendo a la pareja, se sentía celosa de Moka, ella le había ganado y ahora estaba con su destinado, que no era en realidad su "destinado". ¿Cuándo el destino le había hablado? Gin se daba cuenta y esas eran las razones por las que se ponía triste. Mizore miró la mirada de Gin y le dio lástima, así que se juntó con él y le susurro: "esta me la debes".

—Bueno, Kurumu. Ya es hora de dormir y como tengo frío…—. Mizore no había terminado la frase cuando Kurumu ya había quitado a Gin de sus manos.

— ¡Aléjate de él, acosadora! Además, ¡Eres una mujer de nieve, tú no tienes frío!

—Sí, cierto. Gracias por recordármelo.

—Eh…

Kurumu se quedó con las palabras en la boca, habían veces en las que no sabía porque Mizore actuaba como actuaba, pero bueno. Todos se durmieron, el jet incluso tenía unas sábanas, con clima y durmiendo con una persona a lado, ¡Qué bueno es dormir así! Para no despertarse. Se quedaron dormidos, aparentemente, pues aun no tenían sueño. Ya saben, dormir en el avión o en este caso, el jet, es complicado.

— ¿De verdad es tan grande la capital de ese país?—. Preguntó al aire, Ruby.

—Debe de serlo, aunque sinceramente no lo sé—. Le respondió Gin.

—Sí, pero ya lo veremos cuando lleguemos…

—Oye… ahora que lo pienso—. Dijo Kokoa de repente. — ¿Qué idioma hablan allá?

—Pues… ¡Ehhh!—. Tsukune fue el primero en levantarse e ir a ver al piloto, Ren. —"¡Maldiciones, no sé qué idioma hablan allá! Y nosotros hablamos japonés"—. Tsukune vio que el piloto estaba dormido y el jet estaba en piloto automático, el castaño lo movió un poco y este se levantó todo desorientado.

¡Mierda! ¡Wey, no me despiertes así!—. Respondió el piloto, en Español. Tsukune no le entendió a nada. —perdón chico, no debí de haberte dicho wey.

— ¿Por qué me llamaría buey?—. Dijo, totalmente confundido.

—Olvídalo, error de idioma.

—Ah sí, por eso vine. ¿¡Qué idioma hablan en México?!

—Ay dios, demasiados. Español castellano, de España, de Argentina, Colombiano, Latinoamericano y hay más pero no recuerdo.

—… ¡Pero nosotros no hablamos Español! ¡Sólo hablamos japonés y un poco de inglés! ¿Qué vamos a hacer?

—No os preocupéis, amigo. Aquí me dieron una poción mágica para ustedes, se la beben y todo lo que lean o escuchen se traducirá al español, además de que podrán hablarlo en cuanto se la tomen, dura una semana, según me dijeron.

—Genial, Yukari-chan pensó en todo—. Ya con la pócima fue con sus amigos y todos se la bebieron. Ren también estaba ahí.

Bien, ¿Qué tal? ¿Se siente diferente? Señorita Ruby

La verdad no, ¡Ah!—. Ruby se tapó la boca, sorprendida. Luego el piloto les mostró a las demás chicas un libro.

A ver, ¿Cómo se llama el libro?—. El título estaba escrito en letras que ellas no podían descifrar, pero como si estuviera temblando, las letras se cambiaron al japonés poco a poco.

Se llama… La… Mecanica, digo Mecaníca del… ¿Corazón?

Mecánica, no mecaníca. Pero sí, así se llama, el acento lo lleva en la primera "A". Miren, yo aquí tengo algunos libros, sí leen así en México se burlarán de ustedes, japoneses.

Todas comenzaron a leer libros en español, lo hacían en la mente para no molestar a las demás. El piloto hizo una prueba distinta con los chicos.

Bien, con ustedes haré una prueba más sencilla. Son unos pendejos

¡Oiga!

Sí, ya saben español. Pero tendrán que leer libros como ellas

—"me pregunto, ¿Cuántas groserías existirán en este idioma?"—. Pensó Tsukune.

Si se preguntan cuántas groserías hay en este idioma, ¡Dios, no acabamos hoy! Ja, ja, ja.

Los libros eran entretenidos pero ellos ya tenían sueño, así que se durmieron. En la noche, Moka se escapó de los brazos de Kokoa, quien estaba totalmente dormida y se acurrucó en el pecho de Tsukune, sus mejillas se pusieron rojas y las de Tsukune, inconscientemente, se pusieron igual de rojas que las de ella.

Kurumu se despertó de repente, pero no pudo evitar sonreír al ver a Gin, casi estrujándola como a un peluche.

—"tal vez sean por mis pechos"—. Se limitó a pensar sólo en esa posible razón, conociendo a su sempai por tanto tiempo, era algo obvio. Pero Gin ahora era suyo completamente, pero ella también lo debería de ser. El hombre lobo era un pervertido y toda la cosa, pero era muy celoso, basta ver lo que le hizo a Tsukune cuando descubrió que Moka le daba besos en el cuello. Por eso abrazó a Kurumu de esa manera. Como si fuera de su propiedad. Las 22 horas pasaron más fácilmente mientras dormían, fueron despertados por la voz del piloto en el micrófono.

— ¡Levántense, ya es de día! Su piloto, Ren, les da la más cordial bienvenida a La Ciudad de México, Distrito Federal. Gracias por volar conmigo, espero volver a tenerlos por aquí y que hagan de favor ¡De mirar esta majestuosidad!—. Todos, medio dormidos y con sus pijamas fueron a ver a la ventana, se frotaron los ojos sorprendidos.

— ¡No puede ser!

— ¡Es tan grande!

— ¡Creo que llega hasta donde llega mi vista!

—Yo sigo diciendo que Tokio es más grande, lo dicen los libros—. Dijo Kokoa.

—Yo también lo creo así

— ¿Tú lees, Kurumu?

— ¡Claro que sí! ¿Acaso me estás insinuando algo?

—Error, ¡El D.F es más grande que Tokio!—. Les aseguró el piloto.

—No lo creo, Ren-san. Tokio es más grande—. Respondió Tsukune.

—Sólo en población, de ahí, ¡México es la más grande de todo el mundo!

—Ya admítelo, ¡Tokio es más grande!

—Es México

— ¡Es Tokio y punto!—. Dijeron todos, pero el piloto no se rindió ahí.

— ¡Qué es México!

Los jóvenes y el piloto siguieron discutiendo sobre qué ciudad es la más grande del mundo, aunque todos los mexicanos sabemos que es México, todos los nipones o japoneses saben que es Tokio. Les diré la verdad, Tokio es la más grande por habitantes y por su zona metropolitana, pero México pierde en sus habitantes, si contamos no sólo la zona metropolitana, por mucho, México más grande que Tokio, en toda la regla, así que mejor lo dejemos así: Acordemos desacordar. Y así todos felices.