RIAS, eres un loquillo pero bueno, siempre es bueno escuchar a un loquillo. Espero el capi de un poco de risa.


¡Bienvenidos!

Después de un viaje de 3 horas y de esperar una hora para otro viaje y por vida de dios, ¡Al fin llegaron! Ya era tarde y estaban cansados por tanto viajar y mientras iban en el taxi vieron que la ciudad era pequeña. Era bonita, tenía un estilo medio colonial y las calles eran demasiado angostas, también hay muchos callejones por los que podrías perderte, pero realmente ya querían llegar al hotel, pues estaban a punto de caer de sueño. Según esto, hay tres hoteles Abadía.

—Oigan chicos—. Dijo el taxista. —Hay tres hoteles Abadía, ¿Cuál es de ustedes?

—El Abadía plaza

—Ese queda más lejos.

Más lejos significa estar en los límites de la ciudad y muy cerca de la carretera que va otra ciudad. Los chicos tuvieron suerte de estar en ese tipo de lugar, pues no estarían muy lejos de lo que parecía ser una academia Yokai, pues en frente del hotel estaba un castillo bastante tétrico.

—"yo quiero olvidarme de la academia, pero parece que no podré al final de cuentas"—. Pensó preocupado, Tsukune. De seguro que el castillo se veía muy tenebroso en la noche.

—Aquí estamos, chicos. El hotel abadía Plaza, sólo para Yokai—. Les dijo el viejo con una sonrisa. —pasemos, parece que caerán e sueño en cualquier momento.

—No puedo creer que alguien haya comprado un lugar así solo para Yokai—. Comentó Ruby con una sonrisa, estaba contenta de venir. Al llegar a la recepción vieron a un hombre blanco, barbudo y alto. Tenía ojos cafés y un traje negro muy de lujo.

—Tenemos una habitación, academia Yokai

—Déjeme revisar—. El hombre empezó a buscar en una lista y sí, ahí estaba su reservación. —bueno, no tenemos muchas habitaciones grandes como ya se lo había comentado. Así que será de dos en dos, habitaciones con cama matrimonial

—¿¡Cama matrimonial?!—. Dijeron todos los chicos, con mucho asombro.

—"Tsukune y yo…"

—"Moka-san y yo…"—. Tsukune y Moka estaban totalmente rojos de la cara, al igual que Kurumu, Gin estaba con una sonrisa e hizo su movimiento muy rápidamente.

—¡Deme las llaves de una habitación!—. Gin juntó a Kurumu a su lado y de inmediato recibió una cachetada. —¿¡Qué te pasa, Kurumu?!

—tonto, ¡Que no se te suba a la cabeza! Yo no voy a hacerlo

—¡Yo quiero estar con mi Moka-oneesama!

La situación se tornó un pleito entre muchos; Kokoa juntó a Ura-Moka con ella, Tsukune la intentó alejar, Kurumu se estaba zafando de Gin y Ruby trataba de calmarlos pero el aire se tornó muy extraño y alejó a todos hasta el estacionamiento. Mizore era la única tranquila, así que ella no salió volando.

—¿Pero qué está pasando?

—¡Es él!—. Kokoa lo señaló y no sólo eso, se levantó para darle su merecido. El hombre de cabello negro de la recepción se veía un poco disgustado.

—Ustedes, ya no pueden comportarse de esta forma en este lugar. Se comportan como unos niños pero ya están muy grandes para hacer eso. Compórtense, por favor.

—"el Youki de este tipo es muy grande, aunque no me hace sentir miedo pero aun así es enorme"—. Pensó Kurumu mientras se levantaba y agarraba a Kokoa. —perdónela, es una niña tonta, ¡No sabe lo que dice!

—…pero, tú también has hecho alboroto.

—¿Y qué eres tú? ¿No sabes que soy un vampiro de la familia Shuzen?

—¿Shuzen?—. El hombre cerró los ojos al pensar y el cielo, inexplicablemente, empezó a nublarse. —no, nunca he oído hablar de ellos.

—Ja, pues ahora no lo olvidará nunca. No me importa quién sea usted, ¡no dejaré que nadie me diga que hacer!

—Kokoa-chan, ¡No lo hagas!—. Tsukune intentó detenerla en vano, pero un rayo cayó en frente de Kokoa y ella se detuvo. Todos se detuvieron en seco, la ropa del hombre había cambiado totalmente, ahora estaba en taparrabos, con unos brazaletes de oro en las manos y pies y en su cabeza estaba como una serpiente pero con plumas. No hay ningún mexicano que podría decir: "yo no conozco a esa deidad".

—¿Quieres pelear? Adelante, no me gusta hacer esto pero es necesario. Necesitan ser más humildes, jóvenes

—¡Ni que lo necesitara!

—¡Kokoa, estúpida!—. En eso, comenzó a caer una lluvia mortal, todos los vampiros presentes empezaron a gritar de dolor, eso causó que Mizore atacara por la espalda con su hielo pero este se desvió solo.

—¡Por favor, detenga esto! Por favor—. Rogó Tsukune y entonces el hombre alzó las manos al cielo y como si sus manos fueran una ventana, las movió y el cielo se despejó y obvio, la lluvia se detuvo. Incluso había un arcoíris, luego dirigió la mano hacia Moka y Kokoa y una ráfaga de viento las secó completamente. Luego volvió a la normalidad, dejó de tener los poderes de un dios.

—¿Cómo… hizo eso?

—Ustedes de verdad no saben comportarse, así que lo haré todo más fácil para ustedes.

—Está bien, señor—. Asintieron todos.

—la vampira alta y el chico del brazalete, tengan—. Les dio unas llaves y luego le dio una a Gin. —tú y la chica de cabello azul. Y tengo una habitación para 4 personas, será de ustedes tres.

—¿¡Qué?! Yo quiero estar con mi hermana

—Me apena separarte de tu hermana, debes aprender a sobrevivir sin ella y es un castigo por interrumpir la paz

—"¿Acaso este tipo es un filósofo?"

Kokoa tuvo que resignarse y luego Ren, fue a visitar al grupo de tres, puesto que él no se quedaría ahí con ellos. Él no está loco para hacer eso. De ahí les explicó quién era ese Yokai, él no era nadie más y nada menos que Quetzalcóatl, alguien que es…

—¿¡UN DIOS YOKAI?!

—¿Siempre tienes que gritar?—. El viejo quería golpearla pero se aguantó. —por eso el hielo de las Yukki Onna no sirve contra él, puesto que el hielo es en forma de agua y pues él lo puede controlar. Puede hacer que llueva, que caigan rayos, manejar el viento y hacer que los cultivos crezcan. También saber hacer muchas cosas, pero en realidad no es que sea un dios. Así lo tiene catalogado la gente que vive aquí pero su verdadera forma es una serpiente con alas, se podría decir que es igual de poderoso que una deidad Yokai como el Jack Frost o el Kyubi.

—Pero, ¿Por qué no cambia al mundo?

—No puede hacerlo, sería armar una guerra. Cambiar al mundo no es fácil. ´le prefiere la paz aunque no lo haya, además de que él se encarga de tratar a los Yokai que vienen aquí. Realmente no sé mucho y no me importa, pero él se mantiene en el anonimato, observando si su mundo cambiará por sí solo.

—es muy poderoso, aunque no parece tan fuerte pero sin hacer nada pude haber matado a Moka-san y a ti, Kokoa-chan—. Le regañó, Ruby.

Y así es como fueron acomodados en sus cuartos, por un dios.