Disclaimer: Glee y todos sus personajes son propiedad de FOX, y RIB. Solo se usan en ésta historia como un medio recreativo y no lucrativo.

Advertencias: Abuso infantil, ataques de pánico (en los próximos capítulos), bullying, lenguaje médico y menciones de violencia.


II

Rory de a poco siente como su conciencia vuelve, el eco de unos pequeño soniditos se hacen cada vez más nítidos y empieza a sentir pequeños espasmo en su mano derecha, se siente pesado y de la nada un agudo dolor se apodera de su cuerpo, no hay solo lugar que no le empiece a doler. Un gruñido sale de su garganta y se obliga a abrir los ojos, asustado empieza a removerse en la cama y brinca cuando dos manos entran en su campo de visión haciendo que salte hacia atrás, con fuerza arrancándose la vía intravenosa que hasta hace unos momentos estaba en su antebrazo izquierdo, se le hace difícil respirar y su mirada se empieza a nublar.

-Tranquilo cariño, no te voy a hacer daño-le habla con dulzura y no sabe por qué pero su tono le calma-, así es, está bien, estás bien ahora respira conmigo Rory, tienes que respirar ¿okey?

Rory le hace caso, pestañeando para alejar las lágrimas, es solo cuestión de tiempo para que su respiración vuelva a la normalidad, la mujer se le fue acercando con una sonrisa y puso su mano en su frente.

-Aun tienes un poco de fiebre pero vas a mejorar, ahora ¿me dejarías volver a ponerte la vía intravenosa?

Él cerró los ojos mientras asiente y estira el brazo, la mujer vuelve a colocar la vía con presteza y le sonríe una vez más.

-¿Cómo te sientes?

-Todo duele-su voz vino sumamente suave y su acento es más notorio, la mujer le acerca un vaso de agua con pitillo, es en ese momento cuando se da cuenta lo seca que tiene su garganta.

-Lo sé cariño, has pasado por mucho-le volvió a acariciar la cabeza antes de proseguir-. Estás en el hospital de Lima, llegaste anoche y estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para que te sientas mejor. Ahora, iré a buscar a tu médico ¿okey? No tardaré.

La ve salir y siente sus ojos humedecerse una vez más, mira al techo fijamente intentando recordar qué pasó para que llegara allí, lo último que recuerda es haber llegado de la escuela, nada más y siendo sinceros no está en las mejores condiciones para ponerse a pensar más allá.

La mujer volvió con un hombre rubio, alto y de cara cuadrada quien le sonríe pero él solo permanece callado, asintiendo de vez en cuando y permaneciendo lo más quieto posible. En su mente se activaron varias alertas cuando el doctor mencionó las fallas del corazón y las fallas respiratorias pero una parte de él no le importa lo que él dice. Es como si estuviera en una especie de limbo, su mente no puede ubicarse para tomar en cuenta todas las palabras.

-Te seguiremos de cerca, tu recuperación será larga pero haremos lo posible para que mejores en un cien por ciento y ya sabes, si necesitas algo no dudes en llamar a alguna enfermera o hablar directamente con Carole.

La mujer, Carole, le regaló otra radiante sonrisa mas el no pudo si quiera hacer el intento de devolvérsela.

El doctor salió del cuarto prometiéndole que volvería pronto para un chequeo completo de todas sus heridas e indicándole a la enfermera, Carole, que le suministrara unos calmantes.

-Esto te hará sentir mejor cariño-el solo asintió-, afuera está la señora Lilhian Cooper, tu trabajadora social ¿quieres hablar con ella?

Algo se activo dentro de Rory, una voz rasposa salida de la nada retumbó en su cabeza: "Más vale que no digas nada a esa Lilhian porque si lo haces no vivirás para decir nada más". El sonido del golpe acompaño las palabras e hizo que los monitores empezarán a sonar con más fuerza.

-Rory, Rory tranquilo, respira, respira.

Carole se puso en alerta mientras el chico empezó a sufrir de un ataque de pánico, el segundo en solo los diez minutos que lleva despierto pero sus palabras no parecen hacer efecto y a riesgo de ser poco profesional y de asustar aun más al joven llevó sus brazos alrededor de él poniéndole en un fuerte abrazo, rezando porque funcione. Sabe por experiencia y por teoría que esa acción solo le funciona a unos cuantos.

Rory saltó ante el súbito contacto mas no percibió amenaza alguna en el, al contrario le ayudó a calmarse un poco, lo suficiente para hacerle caso y empezar a respirar con ella.

-Eso es, inhala por la nariz y exhala por la boca, inhala y exhala.

Las palabras continuaron repitiéndose hasta que Rory pudo respirar con normalidad pero no rompió el abrazo y cuando Carole intento apartarse cuatro palabras salieron de su boca.

-No me dejes por favor.

Carole siente como su corazón se rompe en mil pedazos ante la desesperada plegaria del joven y se promete a sí misma que mientras esté en sus manos no lo dejará solo.

-No lo haré cariño, ahora descansa.

Rory cayó en un sueño apacible, hacía tanto que sus sueños están plagados de pesadillas (viejas y nuevas) que no recuerda cuando fue la última vez que durmió sin ningún tipo de sueño.


Cuando Carole notó que Rory está profundamente dormido con cuidado se bajó de la cama y le cubrió con la cobija, se quedó allí, contemplándolo largamente intentando no romper a llorar, suavemente depositó un beso en su frente y con cuidado salió de la habitación. Necesita un momento para aclarar su mente.

Media hora después (y después de revisar que Rory siguiera dormido) Carole camina hacia la sala de espera donde Lilhian Cooper se encuentra con su cabeza entre las manos mientras uno de los policías habla con ella. Al verla llegar se calló inmediatamente y se salió de la sala dejando a ambas mujeres solas.

-Ro…el joven Flanagan despertó- anunció retomando su papel profesional.

-¿Lo hizo? ¿Cómo está? ¿Preguntó por mí?

-Está bien, dentro de lo que cabe, al menos ya no está en peligro de muerte-sus ojos se oscurecieron y tuvo que recordarse que no es el momento para empezar a gritarle por el mediocre trabajo que ha venido haciendo-. No preguntó por usted y cuando mencione su nombre le produjo tal ansiedad que terminó teniendo un ataque de pánico, el segundo que tiene en solo diez minutos ¿tiene idea a lo que se deba eso?

La mujer le miro largamente, con sus ojos llenos de culpa y suavemente respondió:

-Los tiene desde lo cinco años, creemos que se debe a que estaba en el carro cuando sus padres tuvieron el accidente pero no sabemos si empezaron a esa edad o si ya había pasado antes, pensé que había dejado de tenerlos.

Bueno, se nota que no sabes muchas cosas del chico pensó, reprimiendo las ganas de decir esas palabras en voz alta, sin embargo se obliga a mantener la compostura recordándose que es una enfermera nada más, no la madre del chico.

-Bueno, creo que será mejor esperar a que esté más calmado para que pueda hablar con él-ocupo sus manos en la historia del chico, ya que están puede empezar a llenar los campos en el recién abierto historial del deje de notar su acento ¿es extranjero?

-Sí, sus padres y él son irlandeses, al parecer llegaron aquí cuando él tenía cuatro años y se nacionalizaron. La psicóloga del orfanato dice que es una manera de aferrarse a ellos, por eso su acento no ha cambiado nada de cuando era niño.

-¿Y no tenía más familia? De vuelta en Irlanda.

-Sí, ambos abuelos están con vida así como tíos paternos y maternos pero ninguno quiso hacerse cargo, y como ya tenía su nacionalidad estadounidense el sistema se hizo cargo de él.

Las mujeres permanecieron en silencio, Lilhian siendo consumida por la culpa y Carole que no puede dejar de pensar en el joven por un momento.

-¿Qué pasará con él cuando el hospital le dé de alta?

Lilhian saltó en el asiento, al juzgar por la reacción la mujer olvidó que se encontraba allí, mordió su labio inferior antes de responder:

-Volverá al orfanato y será puesto en alguna otra casa de acogida después que esté completamente recuperado-su voz suena lejana, repitiendo las palabras que sus jefes le dijeron a ella el primer día que entró a trabajar, claro que ella nunca pensó que las necesitaría.

Carole respiro hondo y se excuso para volver a la habitación del joven, necesita pensar bien algo que le está dando vueltas en la cabeza y sabe que es precipitado e incluso riesgoso pero no puede hacer nada para alejarlo. Sin embargo, tampoco tuvo mucho tiempo de pensar porque cinco minutos después Rory volvió a despertar, esta vez un poco más tranquilo y viéndola fijamente, ella le dio una sonrisa mientras se acerca a él y le vuelve a acariciar el cabello, justo como hacía (y aun hace) cuando Finn caía enfermo.

-¿Tienes hambre? ¿Te gustaría comer algo?

Rory solo asiente y ella solo sonríe.

-Iré a buscarte algo de sopa, vuelvo pronto.

En el camino para conseguir la comida Carole se encontró con el Dr. Jensen quien le dijo que fuera a casa que pondrá a otro a cargo y ella podrá volver en la mañana fresca. Carole no pudo replicar así que en seguida llamó a Ivan, el enfermero que la reemplazaría y le hizo prometer que la llamará sin importar nada.

De vuelta con Rory ella le observa comer, de a poco y muy pequeños sorbos pero al menos es algo caliente en su estómago, a la quinta cucharada empujó el plato, clara señal de no querer más.

-Tienes que comer un poco más Rory-algo hizo "clic" en Carole cuando dejó salir el nombre del chico-¡Que modales los nuestros! ¡Ni siquiera nos hemos presentado! Soy Carole por cierto.

-Yo soy Rory-respondió con una voz muy pequeña, no es necesario, ella ya lo sabe pero de igual manera lo dice.

-Encantada Rory, ahora toma unas cuatro cucharadas más por favor-el joven hizo un puchero mientras su mirada iba desde la sopa hasta ella-, por mí.

Sonrió satisfecha cuando le vio levantar de nuevo la cuchara y llevarla hasta su boca, espero hasta que terminara de comer para volver a hablar.

-Tengo que ir a casa-ante estas palabras el chico la vio con los ojos abiertos-, mi jefe me lo ha pedido porque se supone que hoy es mi día libre y no debería estar aquí pero te prometo que Iván cuidará bien de ti y mañana a primera hora estaré aquí ¿okey?

El solo asintió pero sus ojos se ven triste, aun más desde que despertó, con una sonrisa se inclinó sobre él para depositar otro beso en su frente y con una última caricia se levantó de la cama.

-No temas pedirle a Iván que me llame si necesitas algo, él ya tiene instrucciones sobre eso.

Rory la observa irse e inmediatamente se recuesta contra las almohadas, es la primera vez que deja que otra persona le toca, Dios, es la primera vez que él deja que otra persona le toque, después de todo lo que ha pasado le es difícil confiar en la gente pero con esa mujer es tan fácil; francamente no recuerda la última vez que alguien le habló con tanto cariño en años, no desde que dejó el orfanato para entrar en el sistema y aun así, debido a la cantidad de niños y al hecho de que no hablaba con nadie a excepción de Rose. La anciana gustaba de ayudar en la cocina desde que enviudó pero ella murió también un año antes que empezará a ir de casa de acogida a casa de acogida. La verdad es que extraña eso y una parte de él se alegra haber terminado en el hospital.


Carole llegó a casa cerca del mediodía, el delicioso olor a lasaña le indica que Kurt está en la cocina y que de algún modo Burt o Finn (o ambos, conociéndolos) le convencieron para cocinar algo que no es tan saludable. Se paro en la entrada a la cocina y observa como Kurt da vueltas alrededor de la cocina, poniendo todo junto mientras que Finn esta lavando todo lo que ha ensuciado (a lo mejor el pago por la lasaña) y Burt leyendo el periódico, a esta instancia el único que se da cuenta de su presencia allí es su hijastro.

-¡Carole!

Y ese fue el detonante: se dirigió directo a Kurt y a Finn, tomándolos a ambos (como puede) en un fuerte abrazo, aspirando su esencia para después poner una mano en cada mejilla. Los chicos le ven un poco consternados, compartiendo una mirada preocupada con su esposo.

-¿Estás bien mamá?

-Sí cariño, solo una noche difícil-le sonrió-, iré a dormir un poco.

Beso a ambos chicos en la mejilla y a su esposo un suave toque en los labios. Fue directo a la cama, sus sueños plagados de ojos azules llenos de terror.


Mientras tanto Rory Flanagan despierta agitado, no sabe que le despertó pero sus ojos están completamente abiertos. Por un momento no sabe dónde se encuentra, le toma unos cuantos segundos poder esclarecer un poco su mente y cayó hacia atrás cerrando sus ojos con fuerza para evitar que las lágrimas salieran de ellos: ya sabe porque terminó allí. No es bonito, para nada, y es algo que desea que jamás hubiera recordado: el miedo y el dolor de esa noche vuelven a él, golpeándolo tan fuerte como el puño cerrado de el señor Young y sus palabras repitiéndose una y otra vez "¡acabaré contigo, desearás no haber nacido cuando termine contigo!" mientras la señora Young solo le ve, riéndose y alentando a su marido.

Sin embargo, no puede recordar más que eso, no sabe qué llevo a esa situación (aunque claro, el señor Young no necesitaba de mucho para irse sobre él), solo recuerda esas palabras, que combinan con la amenaza que recibió hace cerca de un año, amenaza que lo detuvo de pedir ayuda. Siente como la ansiedad le toma, las lágrimas bajan sin tregua por su cuello y la dificultad para respirar empieza. La enfermera Carole no está allí para ayudarle y no quiere que nadie más le toque, empieza a recordar los ejercicios que le dio anteriormente y empieza a hacerlos de nuevo: respira, tienes que respirar, sino alguien podría venir; respira. Le lleva varios minutos, tanto que una parte de él piensa que han sido horas; sintiendo el cansancio volvió a acostarse en la cama, durmiéndose enseguida.


Carole no despertó sino hasta después de la cena, baja para comer algo y se encuentra con un tupperware con su nombre en él, sonríe para sí y se lleva su cena hasta el living room donde sabe que encontrará a Burt viendo cualquier partido que den en televisión. Y efectivamente allí está él, con una cerveza en mano.

-Asumo que Kurt no está.

-¿Cuál fue tu pista?-responde siguiendo el juego mientras sostiene en alto la lata-Una de vez en cuando no hace daño.

Se quedan en un confortable silencio por unos diez minutos, Carole no pregunta por Finn, sabe que las prácticas del Glee Club están más fuerte que nunca y no es para menos: es la primera vez que van a las Nacionales. Está tan orgullosa de sus chicos.

Burt la observa y sin más preámbulo decide sacarse la curiosidad que le sacude desde anoche:

-Entonces ¿quieres hablar de este caso especial?

-Oh, Burt, en cuanto te cuente te romperá el corazón como a mí…

Y allí comenzó, contándole desde que llegó hasta que se despidió de él al mediodía, haciendo pausas para tomar un poco de agua, el tupparware quedando vació en el brazo del sofá.

-Y la verdad es que solo he estado con Rory desde anoche pero siento está extraña conexión con él…y él es tan frágil Burt y pequeño… y solo. Tiene familia en Irlanda pero al parecer nadie quiso hacerse cargo de él cuando sus padres murieron, solo tenía cinco años, aparte sufre de estos ataques de pánico que no lo dejan en paz. Y estoy tan molesta con su trabajadora social ¿Cómo puedes dejar a un niño con cualquier pareja que lo solicite?

-No lo sé Carole, hay muchas fallas en el sistema y no creo que es fácil establecer a un chico como él. De verdad siento pena por él.

-Ni me lo digas.

Se quedaron en silencio un momento, Carole intentando formular lo que va a decir y Burt pensando en el chico.

Burt sabe lo duro que fue para Kurt perder a su madre. Su hijo paso de ser esté chico con energía que no se perdía ni una clase de Ballet cuando tenía tres años y que podía cantar todo el día las canciones de Disney a ser callado y reservado, a parecer mayor y a hacerse cargo de él. En esto último Burt no se dio cuenta hasta que Elizabeth cumplió su primer año de fallecida, cuando decidió volver la mirada a atrás y darse cuenta que Kurt le cuidaba más a él que él a su hijo.

Teniendo esto en mente no quiere ni imaginarse lo que debió haber sido para este chico haber perdido a ambos padres, sin tener a quien recurrir. Y aun más después de haber pasado por tanto no solo en los hogares de acogida sino a cada escuela que iba, según Carole, los únicos con los que a durado más de seis meses ha sido con los que casi le quitan su vida. Siente la rabia subir por su garganta y entiende porque su esposa no quiere dejar al chico solo.

-Burt-empezó despacio-…quiero hacerme cargo de él.

Burt le miró, no comprendiendo a lo que se refiere.

-Quiero hacerme cargo de él después de que salga del hospital.

El hombre le mira, no sabiendo bien que decir, no es algo que se toma a la ligera, ni siquiera escoger árbol de navidad fue fácil.

-¿Qué quieres decir?-pregunta casi con miedo.

-Me gustaría adoptarlo.


Y he aquí el segundo capítulo, a todos aquellos que leen gracias y a los que añaden a favorito, siguen la historia y dejan reviews gracias y un abrazo, espero que estén disfrutando la historia.