Disclaimer: Los personajes y lugares mencionados son propiedad de FOX y RIB. Solo se usan en esta historia como un medio recreativo y sin ánimos lucrativos.

Advertencias: Abuso infantil, menciones de violencias, uso de lenguaje médico, ataques de pánico y bullying.


IV

Es un sábado soleado y pacífico en Lima, Ohio. En la casa de la familia Hummel-Hudson solo se encuentran despiertos Carole y Burt, tomando desayuno en el comedor e intercambiando miradas amorosas, que si sus hijos estuvieron allí con ellos lo más seguro es que se quejarían de la escena. Hablando de sus hijos, ambos están más dormidos que la mismísima muerte, se lo achacan al viaje pero ambos padres saben que es más por haber perdido la competencia, razón por la cual aun no le han dicho que para el miércoles llegará un nuevo integrante a la familia.

A pesar de lo que Burt pudo haber pensado acerca de la situación, una tarde con el joven Flanagan y todas sus dudas se disiparon:

Es el silencio más incómodo que Burt Hummel ha experimentado en toda su vida. Está allí, solo en la habitación con un Rory Flanagan casi escondido entre las sábanas. Ha sido idea de Carole, según ella es bueno que se conozcan un poco más y que así el joven se acostumbre a tenerlo cerca. Él sabe que no ha de ser nada fácil para Rory dejar que las personas se acerquen a él, después de haber leído su registro y ver que no es el primer hogar en el que el chico termina siendo abusado, entiende que prefiera estar lejos de cualquiera que le pueda hace daño; sin duda es algo que le entristece y refuerza su pensamiento acerca de lo difícil que podría llegar a ser el tiempo que viva con ellos.

-Entonces… ¿te gusta la música?-inició con la primera cosa que le vino en mente.

Rory le mira con esos enormes ojos azules y se hunde un poco más en la cama, Burt puede ver el miedo en ellos.

-Mira, sé por lo que has tenido que pasar, Carole me contó todo y leí tu expediente. Sé que es difícil para ti volver a confiar en los demás pero te aseguro que ni Carole ni yo vamos a formar parte de esa lista, queremos ayudarte.

El joven le siguió mirando pero al miedo se le sumo tristeza, mucha más de la que ya se nota en ellos y habló con una voz que roza el susurro y a la que Burt tuvo que concentrarse para extraer la sentencia:

-Sí me gusta la música.

A partir de allí, la conversación se hizo fluida, bueno todo lo fluida que puede ser una donde al receptor se le deben sacar las respuestas con cucharita.

Burt sonríe ante el recuerdo y se consigue a si mismo deseando que el miércoles llegue pronto y puedan ir a buscar a Rory y traerlo a casa. Ha estado tan emocionado que ha arreglado uno de los cuartos que quedan libres en la casa, pintándolo de un azul claro, instalando nuevos muebles y tallando un "R" en madera para colgarla en la puerta, puede que Kurt y Finn clamen estar "muy grandes" para ellas pero tiene la impresión de que a Rory le agradará. Carole y él han hecho malabares para mantener todo a espaldas de sus hijos, cosa difícil cuando fueron atrapados mientras bajaban bolsas con ropa y cosas que Rory pueda necesitar. La verdad es que una de las cosas que mantienen nervioso a Burt es decirles a los chicos sobre Rory, no tiene ni idea de cómo puedan reaccionar, así que no le queda de otra que esperar que reaccionen bien.

No es, sino en la tarde, que ambos encuentran la oportunidad de hablar con los chicos. Sigilosos se acercan hasta la sala, donde ambos están viendo caricaturas, el triste humor casi se puede sentir en el aire. Saben que perder las nacionales ha sido duro para ellos, es por eso que han esperado hasta ese día, obviando muchas de las preguntas que Finn le hizo con respecto al cuarto de huéspedes a Burt y la preguntas sobre las bolsas de ropa que Kurt le hizo a Carole.

Los padres, compartiendo una última mirada, se dispusieron a sentarse enfrente de sus hijos, atrayendo inmediatamente la mirada hacia ellos.

-Bueno, no hay manera de decirles esto así que se lo diremos de una vez…-Burt se quedó en silencio, observando la intriga y sorpresa de ambos chicos, hasta ahora se da cuenta de que ni siquiera dijo "hola"-bueno, ustedes tal vez no lo saben pero uno de los sueños que Carole y yo tenemos en común es el de tener una enorme familia…

-¡¿Estás embarazada?!-preguntó Finn alarmado mientras Kurt solo pasa su mirada de él a su padre.

-No cariño-respondió Carole con una sonrisita en el rostro: eso es tan típico de Finn-, yo ya no puedo quedar embarazada.

-Oh…

-Pero lo que les dice Burt es cierto: queremos una familia numerosa, el hecho de que ya cada uno tuviera un hijo por su cuenta hizo sencillo satisfacer ese sueño un poco…

Se quedaron en silencio un momento, ninguno de los dos sabe cómo abordar el tema y antes de que pudieran llegar a una resolución Kurt habla:

-El punto es…

-¿Recuerdan el caso por el que Carole se tuvo que quedar en el hospital más tarde hace dos semanas?

Es Burt el que habla, dando una pequeña antesala al tema, Finn y Kurt se ven más confundido que nunca, casi puede leer el pensamiento de ambos, un leve asentimiento les hace entender que lo recuerdan.

-Bueno, mi caso especial es un chico, él es huérfano e ingresó al hospital muy mal herido-se estremece un poco ante el recuerdo de la mallugada apariencia del joven-. Cuando salió de quirófano pude hablar con su trabajadora social quien me informó que fueron sus guardianes quienes le hirieron, después se supo que habían estado golpeándolo desde que se mudó con ellos y lo mantenían callado bajo amenazas.

La primera vez que lo vi sentí una conexión que sé es difícil para ustedes entenderla: sentí que me necesitaba, sentí que yo podía ayudarlo, así que me dedique a cuidarlo en el hospital. A la única que le hablaba era a mí, por suerte con un poco de terapia y bajo bastante presión se logró que hablara con su trabajadora social para declarar en contra de sus guardianes, pero después de allí siguió solo comunicándose conmigo…hasta que le presente a su padre.

-¿Por qué?-otra vez es Finn el que habla.

-Porque, después de hablarlo, ambos llegamos al acuerdo de hacernos cargos del chico-los chicos se vieron sorprendidos y alarmados-¡temporalmente!-se apresuró a aclarar, refrenándose de añadir "por ahora" a la sentencia.

-¿Perdón?- la cara de su hijo Kurt es todo un poema.

-Que desde el miércoles, Rory Flanagan formará parte de nuestra familia.

-¿Y por qué no nos dijeron nada?

-Porque no estaban aquí y a Rory le dan alta el miércoles-contesto Carole, dividiendo su mirada entre Kurt y Finn, a la final se dirigió más hacia el último-. Este chico necesita ayuda, nos necesita y esperamos que lo reciban bien.

Solo un asentimiento recibieron en respuesta y con un pequeño "¿me puedo retirar?" ambos se dirigieron escaleras arriba.

-Bueno, al menos no hicieron una escena.

Ante el comentario de Burt, Carole solo le miró, sabe que en eso tiene razón.


Rory está nervioso, a decir lo menos, se remueve constantemente en la cama de hospital y observa atentamente los surcos de sus yesos. Una enfermera ya ha venido varias veces a chequearlo y asegurándose que su temperatura siga estable, la señora Cooper está tan emocionada que poco le falta para ponerse a saltar delante de él, bueno, el también lo estaría si acabara de librarse de cárcel segura por mala práctica en su trabajo, pero sabe que también es porque ha conseguido una familia para él sin siquiera hacer el mínimo esfuerzo. Y llegamos al punto de su nerviosismo: la nueva familia, la número diez para ser exactos.

Los doctores le tienen listo, unos chequeos aquí y otros allá; ya está vestido y sus pertenencias con él, la señora Cooper fue por ellas el día anterior. Todos allí se ven felices al saber que se irá con la señora Carole, todos menos él.

Rory ha pasado por mucho durante sus seis años en el sistema, no recuerda ni un solo hogar que le hayan tratado como una persona y no como una plantita que el vecino les paga por cuidar. Han sido seis años en los que no se pudo adaptar a las escuelas a las que ha asistido, de buscar escondites para así evitar a sus compañeros, de sentarse en el último puesto de la fila para evitar a los profesores quienes conociendo su situación se le acercan en un primer momento pero después, cuando los demás estudiantes se enteran y empiezan a molestar por ello, los mismo profesores voltean su cabeza y se hacen los ciegos; pero el tiempo que pasaba en el orfanato mientras lo volvían a ubicar era peor: los chicos de su edad le molestaban por su acento, muchos de los chicos mayores se le hacía divertido esconderle las pocas pertenencias que tiene consigo y los adultos tienen más niños de los que ocuparse para darse cuenta de ello. A eso sumándole la costumbre que tiene por esconderse en los árboles o en el ático a leer y a soñar con una vida mejor, aislándose de todo; Rory ha aprendido a entretenerse así y ese es su estilo de vida: esconderse y soñar. Lo único bueno de eso es que le ha dado unos excelentes resultados escolares.

No, Rory no está listo para una nueva familia, no importa lo perfectos que se ven, no importa las expectativas que la señorita Cooper tenga y él no está dispuesto a una desilusión más.

-Rory, ¡Rory!- la voz de Lilhian le sacó de su trance- Los señores Hummel-Hudson ya llegaron, están hablando con tus doctores y esperan afuera.

La sonrisa no le cabe en el rostro a la mujer y trata de arreglarle un poco más, ajustando el cuello de su camisa y verificando que todo esté en orden. Dos enfermeros entraron a la habitación con una silla de ruedas. Aun no puede hacer muchos esfuerzos, todavía le cuesta mantenerse despierto por más de dos horas lo que limita sus movimientos.

Con cada empujón a la silla de ruedas, la velocidad de su corazón aumenta, casi en sincronía. No siente como si fuera a los brazos de una amorosa familia, más bien es como si lo estuvieran llevando a su ejecución. En sus adentros, en un rincón que prefiere ignorar, una pequeña esperanza brilla, diciéndole despacito que pronto todo va a mejorar.

Sin aviso y con un nudo en la garganta que no puede deshacer, el enfermero le posa frente a los señores Hummel-Hudson, ambos viéndoles con tremendas sonrisas en sus rostros, la señora Carole se inclina sobre él para darle un beso en lo alto de su cabeza con una calidez y amor que vagamente recuerda. El señor Hummel, Burt como él insiste que le llame, solo posa una mano en sus hombros, viéndole con una mirada profusa y sincera:

-¿Listo para ir a casa chico?

Él solo asintió ¿qué decir cuando todo te parece tan irreal?

El señor Burt le subió en la camioneta y la señora Carole con cuidado le aseguro, chequeando su brazo estuvieran en una posición cómoda y que no les fuera a causar tanto daño. El viaje pasa con uno pregunta aquí y una pregunta allá, con canciones de Mellecamp de fondo y comentarios acerca de los hijos de la pareja. A Rory le parece que son perfectos y cuando la camioneta estacionó en la entrada de una de las casas más perfecto le pareció todo.

La casa es enorme a sus ojos, pintada de un blanco puro, con una cerca blanca de madera y un hermoso jardín, tan parecida y a la vez tan diferente de las demás casas del vecindario; trato de pasar el nudo en su garganta que por alguna parte del camino se había disipado, había, porque ahora está más fuerte que nunca.

Los señores Hummel-Hudson bajaron, el señor Burt fue a bajar su silla de ruedas mientras la señora Carole toma su mochila y un pequeño bolso de viaje que ha visto mejore tiempos. Con cuidado le desabrochó el cinturón de seguridad y para la pena de Rory, el señor Burt le tomó en brazos para posarlo en la silla de ruedas y rodarlo hasta la entrada:

-Finn y Kurt ya deben estar en casa-comenzó el señor Burt-, lo mejor es que primero te presentemos a ellos y charlamos un rato antes de llevarte a conocer tu nuevo cuarto y el resto de la casa, ¿te parece bien?

-Sí, señor.

-No hace falta que me llames señor, Burt está bien.

Rory asiente pero sabe bien que primero se congelará el infierno antes de llame a algún adulo por su nombre de pila, lo considera irrespetuoso.

Si el exterior de la casa le sorprendió no sabe qué decir del recibidor, no tanto por cómo está decorado, Rory no sabe nada de eso sino porque con solo abrir la puerta la calidez del hogar le hace sentir una sensación que en su vida había sentido, le toma un momento para poder componerse.

-Iré por los chicos.


Ambos hermanos están en la cocina, esperando. Kurt va y viene preparando la cena, ese tarea normalmente se la dividen entre Carole y Kurt, pero ese día es miércoles, lo que significa que ambos padres han ido a buscar al chico que irá a vivir con ellos y le han pedido a Kurt hacer su famosa sopa de espárragos con ensalada y un pastel vegano, al parecer el chico está delicado y no puede comer nada que sea muy pesado.

Mucho han discutido el asunto y muchas veces se han sentido avergonzados de su egoísmo pero es que de verdad no quieren a otro miembro en la familia, a duras penas se han podida acostumbrar a esta nueva familia y sí, han hecho avances pero eso no significa que estén preparados para otra persona. Y bueno, Finn y Kurt pueden pasar como que han sido hermanos toda la vida, sobre todo cuando son los encargados de hacer compras y la mitad de los compradores se enteran por qué en su lista no figuran comidas con altos contenidos grasos. El asunto es incorporar una nueva pieza a ese ajedrez.

Por un instante consideraron decirles a sus padres que no estaban cómodos con la idea y que preferían mil veces que Sue Silvester dirigiera el Glee Club antes de que este chico llegara a casa, pero al bajar sus padres empezaron a contarle la historia del chico y ambos se veían notablemente emocionados por traerlo a casa, ninguno de los dos tuvo corazón para rebatirlo por lo que allí están, esperando pacientemente el arribo de sus padres.

Después de lo que parecen siglos, escuchan la puerta de calle abrirse, los dos solo se observan por largo tiempo hasta que Burt entra en la cocina con una sonrisa que habla por sí sola.

-Muy bien chicos, antes de que conozcan a Rory tengo que decirle que no está precisamente en sus mejores condiciones:

¿Recuerdan que su madre les dijo el por qué ingreso al hospital?-un asentimiento le da luz verde para continuar-, bueno, aunque está mucho mejor aun tiene algunos moretones en la cara y está en sillas porque aun está muy débil como para moverse por sí solo, así que cuando lo vean no se alarmen.

Los dos hermanos se observaron por un largo momento, saben que esto será difícil pero es algo que hace felices a sus padres, además que después de escuchar la historia del chico de verdad sienten un poco de lástima por él. Sin embargo nada les preparo para lo que vieron:

El chico está en sillas de ruedas, tal y cómo Burt les aviso, pero él nunca les dijo lo pequeño y delgado que es, o el enorme surco que tiene en su ojo derecho o la grotesca herida de su labio inferior, pero lo peor de todo era la mirada de terror que les dio, por alguna razón sus ojos se abrieron y parecía que tenía ganas de salir huyendo de allí; a la final, ambos chicos intercambiaron una mirada: tal vez pueden lograr que esto funcione.


-Iré por los chicos.

Esas cuatros palabras hicieron que Rory se tensará, al parece la señora Carole no lo pasó desapercibido porque se inclinó gentilmente delante de él y con una voz llena de consuelo dijo las palabras que Rorty anhela escuchar:

-Sé que estás nervioso y no tienes nada de qué preocuparte.

-¿Y si no les agrado?

Rory sabe que su voz es pequeña y llena de miedo pero también sabe que puede confiar en la señora Carole, además hay algo en ella que le impide voltear la cara y volver a su aislado mundo. Ella solo le sonríe ante la pregunta:

-Finn y Kurt son magníficos chicos y sé que encajarás perfectamente con ellos.

O eso espera.

Rory no puede hacer más sino creerle; la sorprende la facilidad que tiene la mujer para levantarle el ánimo y hacerle sentir seguro. Ruidos de pasos le hacen salir de sus pensamientos y el señor Burt, seguido por dos adolescentes, entra de nuevo en la sala. Sí Rory no estuviera confinado a una silla de ruedas lo más seguro es que hubiera volado para ocultarse detrás de la señora Carole, porque, para ser sinceros, ambos chicos le intimidan: uno es increíblemente alto (él apenas ha alcanzado el metro sesenta) y tiene un enorme parecido a uno de sus primeros guardianes, donde las cosas no fueron del todo bien; el otro chico tiene un rostro singular y realmente delicado, su ropa es bastante más llamativa y linda que el primero, y por un instante siente pena de su muy usadas bermudas, polo y converse .

-Chicos, él es Rory- introduce el señor Burt y ambo se aproximan a él.

-Yo soy Finn, un gusto en conocerte.

Hubo un pequeño silencio incomodo al momento de que Finn extendió su mano derecha y Rory dudó en tomarla, pero con un poquito de temblor en su propia mano pudo aceptar el gesto.

-Y yo soy Kurt, un placer.

-Rory.

Ambos chicos le quedaron mirando, es obvio que ya saben su nombre pero él no sabe como proseguir, por suerte el señor Burt interviene.

-Bueno, creo que es mejor que vayamos a la mesa, ya es hora de cenar y no sé ustedes chicos pero yo estoy hambriento.


Hola chicos, aquí está el cuarto capitulo y disculpen la tardanza. Gracias a los que han leído, etiquetado esta historia como favorito, los que la siguen, los que me siguen a mí y los que dejan reviews, no saben cuanto lo aprecio. Espero que la historia sea de su agrado.

Espero traer el quinto capitulo pronto, me está generando unos pequeñitos problemas pero al menos esta avanzado.

¡Gracias por leer!