VI
Las semanas pasan y la rutina se ciñe sobre la casa de Hudson-Hummel:
Cada día Rory es despertado por Carole y el desayuno pasa entre conversaciones vagas entre los dos adultos mientras el joven de ojos azules les escucha en silencio, absorbiendo sin querer la información. Pasa el día entre caricaturas y series infantiles, confinado al sofá por orden estricta de Carole, Rory le da las gracias a Dios por los comentarios que hace el señor Burt al respecto ("si fueran los niños más listos ya se habrían dado cuenta que el oficio del ornitorrinco no es solo dormir"). Por su parte, Finn y Kurt (siendo los adolescentes que son) inventan una excusa diferente cada día con tal de no pasar mayor tiempo con Rory.
Si bien esa actitud ha sido razón de desvelo de los señores Hudson-Hummel, no pueden dejar de reírse ante las últimas escusas que han invitado recientemente ("voy a ayudar a Tina con geometría"; "el señor Schue me va ayudar a mejorar mi español"). Han sido incontables las veces que se han encontrado con el dilema de si deben confrontarles y hablar con ellos o si simplemente darles un poco más de espacio.
Mientras tanto Rory intenta adaptarse como puede y no cometer los mismos errores que cometió con sus antiguos guardianes: no habla mucho, siempre dice "señor" y "señora" y hace todo lo que los señores Hudson-Hummel le piden (que en realidad solo es solo es come un poco más). Todo con el objetivo de quedarse el mayor tiempo posible con ellos.
Sin embargo, las pesadillas no le ayudan a cumplir su objetivo.
Noche tras noche, con cada vez más formas, sombras en las esquinas se parecen más a personas y en sus rostro van apareciendo rasgos desfigurados, y aun así Rory les reconoce. Torturándole una vez más.
Rory no solo quieren que se vayan por su bien sino porque no puede controlar los gritos y está convencido que si sigue así le van a devolver pronto al orfanato, y de allí a otra casa de acogida.
Es sábado el día que marca en el calendario un mes de la llegada de Rory, y es también un día inusual y perfecto para un cambio de rutina.
Todo empezó cuando Carole entró temprano en la mañana a guardar la ropa limpia de Rory en el armario y aprovechar para notificarle el más reciente cambio de planes al joven.
-Burt y yo iremos a hacer una cuantas compras-le dice mientras se sienta con él en la cama-, te quedarás con Finn.
Rory le mira, toda su expresión gritando que no le gusta ese plan, y sin duda es así ¿cómo se va a quedar con una persona que es básicamente un extraño para él? Finn lo más que le dice es "hola" y bueno, él tampoco ha hecho el esfuerzo de acercársele.
-¿No puede ir con ustedes?
Carole no sabe si el chico está consciente de la cara que ha puesto con esa pregunta: ojos enormes, un pequeño puchero, increíblemente parecida a la de un cachorro que han regañado con saña; sin duda angustiosa. Suerte que criar a Finn le ha preparado para esta clase de situaciones.
-Lo siento cariño pero me temo que vamos a tardar un poco y tú aun necesitas guardar reposo.
Rory estaba seguro que si sacaba un poco más el labio inferior la iba a convencer pero ¿cuándo le ha funcionado a él eso? Ni una vez desde que dejó el orfanato.
Ante la cara de decepción Carole decide hacer un movimiento que ningún adolescente de 14 años de edad podría rechazar.
-Que te parece si para almuerzo te traigo algo especial ¿te gusta el pasticho?
-Nunca lo he probado.
-Pues te encantará, y traeré pie.
Ante la palabra Pie la cara del joven cambió drásticamente: de extrema tristeza a una de completa alegría.
-Aquí estás a salvo ¿okey?
Es lo último que le dice antes de darle un beso en la frente y decirle adiós. Pasan unos buenos minutos antes de que Rory pueda desviar la mirada de la puerta.
Es cerca de las diez de mañana cuando Finn hace el primer contacto alienígena, se para enfrente del cuarto de Rory (cuya puerta está entreabierta por algún motivo) y da pequeños toques a la puerta, Rory, que está con la mirada perdida en la ventana, se voltea bruscamente, Finn tiene la impresión de que le asusto.
-¡Hey Rory!
-Hey…-responde algo dubitativo.
-Mamá me dijo que ya estabas despierto-le sonríe, Rory no puede dejar de notar lo amigable que se ve-¿quieres…umm…jugar videojuegos?
Rory le observa con la duda grabada en su rostro, tanto así que Finn casi puede leer el proceso que se lleva a cabo en la mente del joven.
¿Será una buena idea? Piensa para sí podría ser una trampa, como aquella vez que Cody y Arnold me convencieron de robar helado. A pesar de su tren de pensamiento Rory decide que allí, con la señora Carole, el señor Burt y suficiente comida, tal vez sea seguro aceptar la invitación.
-Okey.
-¡Cool!
Mientras bajan las escaleras Rory crece cada vez más nervioso y su nerviosismo no tiene nada que ver con la presencia de Finn, de hecho su presencia es casi tranquilizante. No, lo que le pone nerviosos es que nunca, en sus 14 años de vida, ha jugado videojuegos. No es como si abundarán en el orfanato o en las anteriores casas de acogida se le tuviera permitido ¿qué tal si queda como un idiota delante de Finn?
Una vez en la sala, Finn se da a la tarea de conectar su Nintendo al televisor, por un momento se queda pensativo ¿qué juego sería mejor? Tal vez sea mejor si Rory elige.
-Hey Rory ¿cuál quieres jugar?
La cantidad de videojuegos le parece un poco agobiante, hay unos con caratulas realmente feas, otros que se ven muy violentos y unos que parecen increíblemente difíciles, pero hay alguno con vivos colores y graciosos personajes, tal vez esos no sean tan difíciles.
-Este.
Le indica uno que lee "Mario Kart"
-¡Este es genial!
Y con la emoción de un niño de 10 años de edad, Finn le tiende uno de los controles a Rory, y Rory le ve como si fuera una nueva especie. La mirada no pasó desapercibida por Finn.
-¿Sabes jugar?-le pregunta sintiéndose un poco fuera de lugar ¿quién no sabe jugar Nintendo?
-No.
Al parecer él responde para sus adentros, y es cuando le golpea: Rory no sabe jugar videojuegos, Rory no sabe jugar videojuegos, Rory no sabe jugar videojuegos. Y casi con una luz profética los ojos de Finn brillan, es entonces cuando, con una técnica copiada del Sr. Schue, le explica todo lo que se necesita saber acerca de Nintendo y Mario Kart. Rory le escucha con una fascinación típica de los niños pequeños cuando alguien les lee una historia.
-Y ahora la práctica.
Ante tal anuncio ambos chicos se ponen manos a la obra.
A Rory le cuesta un poco al principio (el pobre Toad no deja de estrellarse) y Finn, siendo el buen hermano mayor que siempre ha querido ser, le deja ganar a la cuarta partida (cosa que Rory ignora) y se impresiona al ver la enorme sonrisa que se forma en la cara del joven. Para la sexta vuelta (y primera partida que gana de verdad) Rory actualmente se ríe, Finn esta extasiado ante este hecho haciendo ría con él; es la primera vez que le escucha.
Es en ese momento que Carole y Burt llegan, ambos se paran en seco al escuchar, por primera vez, la risa de Rory; Carole jamás ha estado tan orgullosa de Finn en ese momento.
Es después de cenar cuando Finn y Rory dejan de jugar, su madre insiste en que Rory necesita descansar y solo falta una mirada de Finn hacia él joven para darle la razón a su madre. Finn, en su rol de maestro, se propuso enseñar todo acerca del fantástico mundo de Mario Bros, parando solo para comer e ir al baño. Es entre pausas y mundos que Finn logra hablar y conocer un poco más a Rory, y decide que el chico no está tan mal.
Su tren de pensamientos se ve interrumpido por Don't go breaking my heart (versión Rachel Berry) e inmediatamente sonríe.
-Hola Rachel.
-¿Hiciste lo que te dije?
Directo al punto, por supuesto, cuando Rachel Berry comanda algo quiere saber de inmediato como resultó.
-Sí y fue fantástico.
La idea de jugar con Rory fue de Rachel.
Fue el día anterior cuando Kurt y Blaine se fueron antes de Lima Bean cuando Rachel decidió hablar en serio con Finn.
A decir verdad a Rachel se le hace sencillo imaginar lo que el pobre chico debe sentir allí y sí, muchas veces el egoísmo es la parte primaria de su personalidad pero a veces (y sobre todo desde que está en el club Glee) este se hace a un lado. Con Rory (aunque no lo conozca) siente cierta simpatía, es duro estar solo y ella al menos tiene a sus padres que le apoyan pero Rory no. Burt y Carole son excelentes personas pero estar con otros dos adolescentes que no te dirigen la palabra no debe ser placentero.
-Es tú oportunidad de ser un hermano mayor de verdad.
-Pero tengo a Kurt.
-Solo eres mayor por un mes.
Sonríe ante la memoria de la tarde anterior, su novia es fantástica.
-Fue genial Rachel.
Finn le cuenta todo, desde la ignorancia de Rory ante los videojuegos pasando por lo maravillado que estaba ante el pasticho hasta el puchero que hizo cuando su madre le mandó a dormir.
Finalmente capítulo VI, es corto al igual que el próximo capítulo en el que veremos a Kurt. Aun estoy trabajando en él y en el capitulo VIII, con suerte tendré el VII para dentro de 15 días a más tardar.
Espero que les haya gustado el capítulo.
Besos y gracias por leer.
