Kokoro no Sonata
Capítulo 7: En busca de un amor perdido
Ya habían pasado más de dos meses después de la desaparición de Naruto y con él, la presencia del temido Kyuubi. Todo el mundo estaba consternado, algunos agradecían que el joven aspirante a ser Hokage de la región haya desaparecido, ya que, para ellos, Naruto era el mismo malvado Kyuubi que quería asesinarlos.
- Hinata, hija, ¿qué haces aquí? –le pregunta preocupado su padre.
- Estoy esperando a Naruto…
- Él no volverá, tienes que resignarte. Sí, eso debes hacer.
- ¡Jamás! ¿Me has oído, padre? Yo siempre lo esperaré, no importa cuanto tarde.
- Recuerda que eres la heredera del clan Hyuuga, no puedes hacer lo que te plazca y lo sabes.
- Lo único que te interesa de mí es eso, ¿verdad? Para ti yo solo soy la heredera de tu familia y nada más. ¿Alguna vez has pensado en mis sentimientos?
- No hace falta.
- Para ti no hace falta, pero a mí si. Te lo repetiré por última vez, padre, no pienso convertirme en Hokage, no importa que me obligues, no seré Hokage.
- ¿Qué has dicho?
- Creo que he sido bastante clara. No quiero ser la líder de esta aldea, solo quiero ser una buena ninja, nada más.
- Ya lo sabía yo, ese maldito mocoso del Kyuubi te ha metido ideas estúpidas en la cabeza ¿verdad?
- ¡No hables así de Naruto! ¡No tienes el derecho!
- ¿Sabes que? Estoy feliz de que ya no esté más, así pensarás mejor lo que es correcto para ti. No voy a permitir que te desvíes de las metas que he propuesto para ti.
- Antes de seguir tus órdenes, prefiero quitarme la vida, padre. Ya te dejé bien en claro que de ahora en adelante seguiré con lo que yo desee en mi vida, no voy a permitir que controles mi vida. –diciendo esto, Hinata se aleja de su padre.
- ¡Espera ahí, Hinata! ¿Acaso no me has oído?
"Si nadie piensa en ir a buscarlo, yo lo haré. No me importa cuanto tiempo me tome."
- ¿Qué te vas? Me estás bromeando, ¿verdad, Hinata-sama?
- No es ninguna broma, pienso ir en busca de Naruto y no regresaré hasta encontrarlo.
- Entiéndalo, por favor. Uzumaki Naruto está muerto, no podemos negar la realidad que se nos presenta. Es triste, pero debemos aceptarla, más usted que nadie, señorita.
- Pues dudo mucho que él esté muerto, así que quiero ir a buscarlo, comprobar por mí misma si en realidad él está muerto.
"No pienso darle explicaciones a nadie más. Lo amo, lo necesito, lo quiero a mi lado."
- Hinata-sama, ¿qué está haciendo usted? –le pregunta una de las empleadas a la princesa de los Hyuuga, viendo atentamente como esta última alistaba su equipaje.
- Me voy, nana. Solo llevo algunas cosas antes de irme.
- Pero… ¿adónde va usted sola?
- A buscar a mi amor perdido. No voy a dejar que olviden a Naruto así sin más, yo se que él está vivo, lo siento aquí dentro –dice colocando su mano en el corazón.- Mi corazón dice que Naruto está vivo y que me necesita.
- Pero, Hinata-sama…
- Lo siento, me tengo que ir. Debo salir rápidamente si es que quiero que mi padre no me vea escapar.
- Hinata-sama, lo lamento mucho, pero no puedo dejarla salir hacia su destino.
- Pero… ¿qué estás diciendo, nana?
- Antes de que usted llegara, su señor padre mi pidió que no la dejara salir cuando usted regresara a la casa.
- Nana, no puedes hacerme esto.
- Lo siento mucho, son órdenes estrictas de su padre. No puedo desobedecer, aunque quisiera.
- Nana, tú…tú no entiendes. Naruto me está esperando ¿no entiendes eso? Ambos nos necesitamos, por favor, déjame salir.
- No sabe cuanto lo siento, Hinata-sama…-diciendo esto, la empleada cerró la puerta de Hinata con picaporte, imposibilitándole la tarea de escapar.
- ¡Nana, abre! ¡Te lo ruego, no hagas esto! ¡Abre la puerta!
Rogó una y otra vez, incansablemente entre lágrimas la joven albina. Lloró y lloró hasta que las lágrimas ya no salían más. Se puso de pie, firmemente, secando el resto de las gotas saladas manchando su rostro. Cerró los ojos lentamente.
"Siempre he creído que eres una chica con un gran talento…"
- Tengo que hacerlo…Naruto está esperándome…-la chica abrió los ojos de golpe, usando su byakugan para algo nunca antes visto. Con una sola frívola mirada de su técnica, logró derrumbar la ventana protegida con zanjas de metal.
Con la mucha valentía que le quedaba, la chica de ojos perlados saltó desde el tercer piso de su casa desde la ventana, cayendo correctamente de pie, aunque con uno que otro dolorcillo en el empeine.
Sin tiempo que perder, salió huyendo finalmente de su hogar, sin mirar atrás.
Dos largos días pasaron después de la exitosa huída de Hinata del pueblo de Konoha. No faltaba decir que su padre estaba bastante consternado por tal atrevimiento de hija de desafiarle. Sasuke intentaba controlar a Sakura, quien ya de plano quería seguir a Hinata.
Gracias a la intervención de Tsunade, el Hokage, un grupo especializado de personas se dirigieron a buscar a la joven Hyuuga. Dentro de ese grupo se encontraban Lee, Neji y Sasuke.
Por otro lado, en un bosque sombrío y lleno de pequeñas trampas para cualquier desconocido o extranjero caminante se hallaba un joven de alta estatura, durmiendo plácidamente al lado de una diminuta fogata recién apagada. El sonido alarmante de un grito le despertó rápidamente, poniéndolo en estado de alerta.
- Oigo un grito… ¿Quién podrá ser a horas como esta?
- ¡Ahhhh! ¡Ayúdenme, por favor!
El misterioso personaje masculino cogió algunas de sus armas y se dirigió hacia la dama que estaba expuesta hacia el peligro. Mientras corría se preguntaba la razón por la cual una mujer viajaría a horas tan elevadas de la noche pasando por un bosque tan inseguro como ese.
- ¡Déjame en paz! ¡Tengo que llegar hacia Naruto!
- ¡Oye tú, ya basta! –Grita el joven a todo pulmón, pero el jabalí enorme se mantuvo en posición.- ¡Te dije que ya basta! ¿Acaso quieres acabar en un plato de comida?
Ante este último aviso, el porcino se puso casi pálido, como entendiendo a lo que el chico misterioso se refería. A paso lento fue retrocediendo y, ágilmente, salió huyendo de ahí.
Cuando la muchacha quiso agradecer a su salvador, lo miró atentamente sin poder reconocerlo. Su rostro estaba cubierto por una máscara que no permitía dejar ver su cara. Sin embargo, parecía que el joven salvador de la chica la conocía bastante bien, ya que sus ojos azules se encontraban mirándola sin descanso.
- Le…le agradezco mucho por la ayuda.
- N-No hay problema, será mejor que usted regrese a su casa, señorita.
- No puedo regresar hasta cumplir con mi objetivo.
- Sea cual sea su motivo, no debería estar buscando algo a estas horas de la noche. Por estas tierras hay infinidad de monstruos y animales peligrosos que podrían hacerle daño.
- ¡No me subestime usted! No soy ninguna niña inocente que necesita ser protegida.
- ¿Ah no? Yo creo que esa herida que tiene usted en la rodilla habla por si sola.
- Que extraño, no sentí el dolor de esta herida.
- Hágame caso, mejor regrese a su casa tranquila y desista de su objetivo. No siempre estarán personas a su alrededor que puedan protegerla. Venga conmigo, le curaré esa herida.
El joven misterioso llevó a la joven Hyuuga hacia su pequeño refugio, preparó una medicina especial y se la untó a Hinata, quien chilló un poco por el incesante dolor.
- Lo siento ¿fui brusco?
- No, es solo que arde un poco.
- Este ungüento siempre arde un poco, pero se pasa rápido, no se preocupe. No me explico como una princesa como usted viaja sola a estas horas. ¿Qué razón tiene para arriesgar así su vida?
- Cualquier persona enamorada arriesgaría su vida por el ser que ama.
- ¿Por eso vino usted sola aquí?
- Antes había una persona que siempre me daba ánimos, me protegía, la persona que más amaba en el mundo.
- ¿Y usted la está buscando por aquí?
- Lo cierto es que desapareció hace dos meses.
- Entonces, ¿por qué usted se esfuerza en buscar a un hombre que puede estar, seguramente, muerto?
- Se que muchas personas pueden pensar que Naruto está muerto, pero yo se que no es verdad. Desde una parte de mi corazón, siento que él está en algún lugar, vivo, esperándome.
- Realmente usted lo quiere mucho, ¿no es así?
- Mucho, es la única persona a la cual he amado tanto. Él me hizo sentir amada, libre, con ganas de superarme y vivir como una honorable ninja, él es único que puede entenderme y por eso yo no quiero perderlo, de ninguna manera dejaré que eso suceda.
- Ya entiendo.
- Perdón, le podrá parecer estúpido y raro que de repente le cuente de mis cosas, estará aburrido de mi patética historia de amor.
- Para nada creo que es patético, solo puedo pensar que usted es una persona bastante fiel a lo que desea. Eso me agrada, tiene usted una grandiosa personalidad.
- No diga eso, hace que me ruborice.
- Si desea, puede quedarse conmigo hasta que cumpla con su misión, yo puedo ayudarla.
- ¡No! ¿Cómo cree? Lo último que querría es darle problemas a una persona que yo no conozco.
La risa ronca del muchacho no se hizo esperar, consternando demasiado a la joven Hyuuga. Los ojos azules del hombre la miraron fijamente, como si quisieran decirle algo, pero al final se decidieron por no decir nada, el chico solo desvió su mirada.
- ¿Pasa algo? –Le pregunta Hinata.-
- Lo siento, disculpe mi atrevimiento. ¿Se ha decidido ya?
- Pero, seguramente usted tiene otras cosas más importantes que hacer con su vida y yo vengo de repente a molestarlo. No lo creo correcto.
- No se preocupe, es más, hacía mucho tiempo que no tenía algo tan interesante que hacer. Por favor, siéntase libre de contar conmigo.
- Muchas gracias, señor…
- Etto…me llaman Chosu, sí, ese es mi nombre.
- Mucho gusto, Chosu, me llamo Hinata…Hyuuga.
- Me da la impresión de que su apellido no le hace mucha gracia, Hinata-sama.
- La verdad no, odio ese apellido más que a mi padre.
- ¿Debería preguntar?
- Él quería que fuera Hokage a toda costa, todo porque soy la heredera de su clan, pero…yo no quiero serlo y él no ha sabido entender mis razones.
- Comprendo su punto, creo que es bueno siempre basarse en sus decisiones y no dejar que otras personas decidan en su vida.
- Que agradable, es usted un aliado, cuanto me alegro.
- ¿Y…su novio también estaría de acuerdo?
- Él siempre me apoyó cuando lo supo, siempre me defendió y me amó como nadie más en el mundo. No pienso perderlo solo por lo que la gente diga.
- Deben odiarlo mucho en su aldea, según escucho su historia
- Lo odiaban mucho, pero ahora que ha desaparecido, todos se sienten contentos de que haya regresado la paz a su aldea.
- Quizás, sería mejor que él permaneciera muerto, ¿no lo cree?
- ¡¿Cómo puede decir eso?! ¡Claro que no!
- Lo siento, no quise ser grosero…
- Quiero ver a Naruto…quiero volverlo a ver, quiero estar con él siempre, quiero creer que él está vivo…
- No se preocupe, todo estará bien…-el joven abraza a la Hyuuga, dejándola muy consternada por tal acción. Sin embargo, la calidez del abrazo de Chosu, la tranquilizó un poco, dejándose llevar.
- ¿Qué es esto? Es tan extraño, me siento tan bien a su lado. ¿Estaré pecando, Naruto?
- Hinata, estoy tan feliz de volver a verte. Sin embargo, no puedo decirte que soy yo. De alguna manera, tengo que regresarte a casa…pero por ahora, quiero disfrutar del momento…
Continuará!
Gracias por su grande espera, aquí el capítulo siete de Naruto.
Bye bye!
