VII

Disclaimer: Los personajes y lugares mencionados son propiedad de FOX y RIB. Solo se usan en esta historia como un medio recreativo y sin ánimos lucrativos.

Advertencias: Abuso infantil, menciones de violencias, uso de lenguaje médico, ataques de pánico y bullying.


Kurt llega de un sábado lleno de pizza, películas y chismes en la casa de Mercedes para encontrarse con la particular vista de Finn y Rory con los ojos pegados a la pantalla, totalmente ajenos al mundo que les rodea. No está de más decir que la escena le extraño a Kurt pero también causo en él una pequeña emoción, similar a la que experimentó casi dos años atrás cuando su padre empezó a salir con Carole y pasar cada vez más tiempo con Finn. Claro que eso es algo que Kurt no está dispuesto a admitir.

No es poco tiempo el que Kurt ha dedicado a pensar en esta situación ¿es acaso él una mala persona por sentirse así? ¿Por desear que sus padres no hubieran traído al nuevo chicos con ellos? No es que Rory le moleste y a decir verdad siente bastante pena por él, pero eso no quiere decir que esté dispuesto a aceptar a otra persona en su más que nueva dinámica familiar.

A él nunca se le han dado bien lo cambios y nunca se le ha dado bien que se le hagan a un lado, siempre ha sido así con él: en Glee club le dan los solos a Rachel o a Finn, siempre pasándolo a él por alto, siempre dejándolo de lado desde primaria. Y en sí, eso fue lo que paso con Finn.

Su padre siempre ha estado con él, desde que su madre murió su padre se convirtió en su mundo y a pesar de las diferencias su padre ha sido el único (en su cabeza) que ha intentado entenderlo y quererle por cómo es, lo que lleva a que se le haga difícil eso de compartirlo.

Kurt dirige una última mirada a tan peculiar escena antes de dirigirse a la cocina donde se encuentra con su padre, este rebuscando quién sabe qué en lo más profundo de la nevera.

-Hola papá.

Ante la inesperada voz, Burt no pudo evitar dar un pequeño saltito, lo que trajo como consecuencia que se pegará en la coronilla haciendo Kurt tuviera que suprimir una risa, aunque pensándolo bien, eso le pasa a su padre con querer romper su dieta.

-¡Kurt! ¡Hey! ¿Qué tal la pijamada?

Es claro que su padre no pregunta por preguntar, solo intenta desviar la atención de su hijo del enorme emparedado con mayonesa (tanta que ha de ser difícil saborear cualquier otro ingrediente) que reside en el mesón. Kurt, siendo el buen hijo que es, decide dejar pasar el evento, por ahora.

-Bien, hicimos un maratón con Titanic, El Diario de Noah y Cómo Harry conoció a Sally.

-Bien, bien, me alegro ¿qué tal Mercedes?

-Bien, un poco molesta porque su hermano no viene de visita todavía.

-A Marcus le debe ir bien n la universidad.

-Sí.

El pequeño intercambio fue un poco incómodo y rápido, últimamente con Kurt muchas situaciones se volvían incómodas; Burt tiene la sospecha de que se debe a Rory.

Su padre empieza a comer el sándwich y Kurt lucha por no regañarle muy ocupado peleando con las palabras, temiendo no decirlo bien o herir sentimientos en el proceso. Después de unos minutos de duda decide hablar.

-Veo que Rory y Finn se llevan bien ¿no?

Y allí está, la brillante oportunidad (a los ojos de Burt) de al fin hablar con Kurt.

-Sí, se está llevando bastante bien.

-Mmm.

El sonido y la mirada un poco agria de Kurt lo dice todo, Burt decide continuar y ver hasta dónde llega.

-Me alegra que Finn esté jugando con él, según su trabajadora social no tiene amigos y según lo que Finn le dijo a Carole en su vida había jugado videojuegos.

-Oh.

Fue lo único que dijo, tal vez si Burt presiona un poco más.

-Deberías ir a jugar con ellos.

-No me gustan los videojuegos-dijo en un tono más bien desdeñoso.

-Okey, Kurt ¿quieres sentarte por favor?

Y allí viene, Kurt volteó los ojos pero se sentó, preparándose para un sermón.

-Sé que no te causa gracia que hayamos traído a Rory, sé todos los problemas que tuviste para aceptar la relación entre Finn y sé que no te gusta mucho la relación entre Rory y yo pero esto no se trata sobre si te gusta o no, se trata de darle a ese niño algo que no tiene: una familia.

El tono de Burt es determinante y a la vez suave, un poco duro para un observador que no tenga contacto con la familia pero Burt conoce a su hijo y sabe que, con todo el buen corazón que su hijo tiene, es necesario, a veces, hablarle para darse cuenta de las cosas, sobre todo cuando esas cosas pueden que le estén haciendo daño a alguien (en este caso a Rory, en ocasiones pasadas a Finn y su mismo padre). Burt sabe que Kurt solo necesita que alguien ponga un poco de perspectiva cuando él no puede hacerlo por sí mismo.

-Rory ha vivido una vida bastante difícil Kurt, sus padres murieron cuando tenía cuatro años y ha estado yendo de una casa de acogida a otro, sin mucha suerte en ninguna de ellas. Ha enfrentado abusos tanto en esas casas como en las escuelas a las que ha asistido. No ha tenido estabilidad en su vida y Carole y yo queremos darle una mejor vida.

-¿Por qué?

La pregunta le descolocó un poco y es allí cuando se dio cuenta, que si bien Carole y le explicaron el porqué tácito de la situación nunca les explicaron el porqué más importante; a Burt le dan ganas golpearse en la frente ¿cómo pudieron olvidar algo tan clave como eso?

-Cuando te conviertes en padre Kurt es algo que te cambia la vida, no importa de quién seas padre o como te hayas convertido en uno pero de repente la vida te cambia. Cuándo tú naciste fue como si el mundo se hubiera apagado y de repente lo más importante era tú.

Tu madre y yo planeamos en tener más hijos, ambos decidimos hacer de nuestra misión en la vida ser padres, eso es lo que queríamos después de tenerte a ti. Después tu madre se enfermo y lo más importante pasó a ser que ella mejorará.

Cuando conocí a Finn pensé que tendría otra oportunidad para tener más hijos. Te amo Kurt, eres lo más preciado que tengo pero aquí estoy intentando hacer uno de mis sueños realidad y eso incluye Finn…y a Rory.

Burt toma una pausa, no sabe bien si lo que está diciendo tendrá sentido alguno y una parte de él aún se siente un poco incomodo con tanta charla, nunca ha tenido muy buena manera con las palabras, pero necesita hacer entender a Kurt el por qué Rory está sentado en la sala jugando videojuegos y porqué el simple pensamiento le hace feliz.

-La conexión que uno tiene con un hijo no es fácil de explicar y tal vez si se pueda explicar pero yo no soy precisamente Shakespeare. Que ame a Finn y a Rory no quiere decir que te ame menos.

-¿Cómo sabes que le amas?-pregunta-Hace solo dos meses que lo conoces papá.

-No es fácil de explicar pero cuando hablé con él por primera vez en la clínica (si a eso se puede llamar hablar por supuesto) sentí lo mismo que sentí cuando supe que tu mamá estaba embarazada, y es lo mismo que sentí la noche que vi el juego de baloncesto con Finn por primera vez. Es inexplicable hijo pero cuando tengas los tuyos sabrás de lo que hablo.

Cayeron en otro silencio, no incómodo, sino con un aire apacible. Burt se siente bien al haber dicho todo lo que ha dicho "he mejorado" piensa para sí mismo.

En la mente de Kurt hay mil pensamientos a la vez, no importa que sea improbable pero así se siente. Intenta darle sentido al discurso de su padre, intentando simpatizar con él. ¿Tal vez ha sido él egoísta al tratar de ignorar a Rory con la esperanza de que su estadía sea solo temporal? ¿Es infantil sentir celos de Rory y Finn? En ese momento no hay respuesta correcta, en ese momento todo es un huracán de pensamientos y emociones.

-Iré a dormir papá ¿okey?...y pensaré lo que me has dicho.

-Gracias Kurt, te quiero ¿okey?

-Yo también te quiero.

Y sin más Kurt sube a su cuarto, intentando no ser notado por Finn o Rory, el primero en sencillo, el chico está tan metido en el mundo de los videojuegos que bien se podría caer la casa y él ni cuenta se daría pero con Rory no tuvo tanta suerte. Ante el sonido el chico dirigió su mirada a él, Kurt le sonríe y la sorpresa en su rostro es casi dolorosa ¿es posible que su indiferencia haya lastimado al chico sin él haberse dado cuenta? La expresión en el rostro de Rory le da una afirmativa y Kurt nunca se ha sentido peor en su vida.

Una vez en su cuarto se sienta en su cama, solo a pensar. Rory ha tenido una vida bastante difícil y no es justo que él se la siga haciendo así simplemente porque no puede llevar su mente a aceptar la idea de tener un nuevo familiar o tal vez solo necesite pensarlo un poco más.


Es entrada la noche en Lima, la casa Hudson-Hummel se encuentra en el apacible silencio típico de las tres de la mañana, ni una mosca se mueve. Kurt está en el punto más agradable del sueño, ese en el que uno no se quiere despertar por nada del mundo y que se expresa con la línea de saliva que se dibuja en la almohada. Kurt está soñando, un montón de escenas al azar, imágenes del día que se mezclan con recuerdos, intentando decir algo sin decir nada.

En una de las escenas del sueño Kurt está tomando té, de una taza tan chiquitita que le hace sentir un gigante, así como la pequeña sillita en la que está sentado. Al frente está sentado muy sonriente un pequeño niño, no ha de tener más de cuatro años de edad, con un mopa de cabello negro y brillantes ojos azules. Ambos juegan y ríen, no hay palabras solo risas. De repente el niño empezó a llorar y Kurt entró en pánico ¿qué pasó? ¿Fue algo que dijo?

El llanto pronto se vio acompañado de gritos que salen de lo más profundo del niño pero algo no está bien, los llantos crecen más potentes a la vez que la figura del niño se desvanece. De pronto ya no tiene la pequeñita taza de té consigo ni está sentado en esa minúscula silla y sus ojos se abren de golpe, enfrentando a la gruesa oscuridad. Aún perturbado por el sueño se pregunta por qué sigue escuchando los gritos y es cuando se da cuenta: los gritos son reales y vienen del cuarto de Rory. Otra vez.

Desde que el joven llego no pasa una noche sin que sus gritos despierten a toda la casa pero por primera vez Kurt decide levantarse e ir allí. Se encuentra con su padre y Carole en el pasillo y con una seña les indica que él se hará cargo, la duda es visible en sus caras pero no dice nada; sin embargo, deciden quedarse en la puerta, por si acaso.

Con todo el coraje que pudo reunir se acerca al bulto frenético que se encuentra en el centro de la cama, por un instante Kurt se pregunta cómo es posible que mueva tanto el brazo que tiene enyesado sin lastimarlo. Gentilmente se acerca a la cama y posa una mano sobre el hombro del joven.

-Shhh Rory, está bien, todo está bien.

Empieza a consolarlo de la misma manera que su padre hace con él, en un momento de genialidad (o torpeza) toma al joven por los hombros y lo atrae hacia él, envolviéndolo en sus brazos con la esperanza de que eso ayude. De a poco Rory se va calmando, su respiración haciéndose menos agitada y más rítmica; cayendo de nuevo en un sueño apacible.

Cuando Kurt siente la respiración profunda del joven se retira un poco para ver si se ha vuelto a dormir y en efecto, lo único que puede delatar que ha tenido una pesadilla son las lágrimas frescas en sus mejillas. Kurt lo vuelve acostar y le abriga, ajuntando las mantas con el objetivo de que no le lastimen el brazo. Al salir les dice a su padre y Carole que todo está bien, Burt abraza a Kurt, sabiendo lo duro que es ver a alguien como Rory en ese estado, Carole solo le da un beso en la mejilla antes de regresar a su cuarto, compartiendo una pequeña sonrisa cómplice.

Kurt se vuelve a quedar dormido después de varios minutos, volviendo a ese estado como si nada. Esta vez, en un evento tan raro que solo Sigmund Freud podría explicar, Kurt volvió al sueño de las tacitas de té.

Esta vez el niño es toda sonrisa y carcajadas, con ojos brillantes mirándolo a él con una devoción distintiva de todo hermano pequeño hacia el mayor. En el sueño los sonidos se escuchan como si estuvieran a millas de distancias, no hay palabras que intercambiar, solo risas y té. En algún punto de la extraña secuencia, Finn se unió al dúo, viéndose aun más como el gigante que es, bebiendo té y riendo con ellos.


A la mañana siguiente Kurt se levanta tarde, lo normal para cualquier adolescente en vacaciones y baja a desayunar. En la mesa se encuentra con Rory quien básicamente está devorando los huevos con jamón, le extraña no ver a su padre y a Carole con él allí; tal vez esa sea la manera del universo de indicarle que continúe con lo que empezó ayer, así que toma una gran bocanada de aire y se dirige hacía el mesón a servirse un poco de café y tostar algo de pan.

-Buen día Rory.

Saluda con una enorme sonrisa en el rostro, Rory le ve confundido, no es que el chico frente a él no haya sido amable con él pero más por modales que por otra cosa, esta vez el saludo se ve sincero.

-Hola.

Es la respuesta, simple y en una voz que se escucha temerosa, Kurt no puede evitar sentirse culpable ante ello, tal vez la ausencia de palabra es tan dañina como la palabra en sí.

-¿Quieres tostadas?-le pregunta-Van bien con los huevos y jamón.

Rory se ve a su plato, hace solo unos minutos antes que empezó a comer. La señora Carole le explicó que esta vez no podrían acompañarle a comer, cosa que le entristeció un poco, de verdad que disfruta de la compañía de ambos, aun si no hablan solo el tenerlos allí.

-Sí-responde finalmente.

Kurt pone un plato lleno de tostadas en la mesa junto con un poco de mermelada y mantequilla de maní (¿no eres alérgico al maní verdad?), un viejo gusto de él para acompañar los huevos. Por lo que ha visto en los últimos meses Rory ha ido comiendo más y más, Carole le sirve cuantiosas cantidades y no le culpa: el chico es increíblemente delgado, y no en el buen sentido. Los años de mala nutrición son más que visibles en su pequeña figura y dos meses no han hecho milagro. Ahora que lo detalla, Kurt nota que aunque las heridas en su cara ya no están pero la cicatrices en la ceja derecha y una en el labio son un recordatorio del terrible episodio que se vio obligado vivir, ya no cojea y camina un poco menos tenso pero si una persona se esfuerza y realmente observa puede notar los nervioso movimientos, el incesante tic en su pierna que se mueve a una velocidad impresionante así como el terror en sus ojos cuando alguien hace un movimiento brusco.

-Nunca me he podido resistir a un tostadas con mantequilla de maní y jalea para acompañar los huevos, papá dice que adquirí el gusto de mi tío Andy-comenta de la nada, con la esperanza de hacer conversación.

Rory solo le mira, sus ojos azules lleno de confusión y duda ¿debe responder? O más bien ¿sería correcto responder? También esta la posibilidad de que si no responde eso le pueda traer consecuencias; Rory tiene el vago recuerdo de haber estado en una casa de acogida (junto con otros cinco niños) en la que a los padres siempre se le tenía que responder, sin importar la pregunta o que la respuesta fuera inapropiada, nos responder equivalía a no cena. A la final Rory se decide a asentir.

Kurt sigue intentado que hable, resuelve con ofrecerle un tostada con mantequilla de maní, algo así como una ofrenda de paz.

-Ten, no has vivido hasta que lo pruebes- le dice riéndose de su propio chiste.

Rory lo toma, nada que perder ¿no?, toma un bocado y por todo lo que es sagrado en la Tierra, sí ayer pensó que el pasticho era la mejor comida que había probado esa rebanada de pan es lo mejor en todo el universo.

La sonrisa de Kurt crece al ver la cara de deleite en el joven, al parecer él ya no es el único que disfruta la exquisitez que es una tostada con mantequilla de maníen esa casa.

Ese día Kurt se ha propuesto compensar a Rory por su actitud hacía él desde que llegó. Kurt le empuja un poco más, le hace preguntas, elogia el buen aspecto que tiene y hace comentario de lo largo que tiene el cabello.

-El señor Burt me dijo que cuando me quiten el yeso me llevara a cortarme el pelo.

Su voz sale suave, denotando un tono sumiso (Kurt se pregunta si es más una habilidad de supervivencia o si es más un rasgo de su personalidad) y apenas dirige su mirada a su interlocutor.

-Papá no tiene cabello-comenta con obviedad- y cuando yo tenía diez años decidió que me vería mejor con un corte de hongo.

El disgusto ante tan infame peinado se hace visible en su rostro a lo que Rory deja escapar un sonrisita, la cual Kurt recibe con agrado.

-Cuando el tiempo llegue te llevaré yo mismo a que te corten el cabello, no dejaré que pagues por la falta de estilo de mi papá…o la de Finn.

El desayuno se hizo cada vez más placentero. Entre ambos devoraron el plato de tostadas y Kurt se apresuró a lavar los platos, pensando en qué podrían hacer: si Finn tuvo un día entero con él pues el también quiere uno.


Es la primera vez que Rory ha entrado a otro cuarto que no sea el de él, es más ni siquiera se ha animado a explorar el resto de la casa y allí está, detallando el cuarto de Kurt. Es limpio, ordenado y muy bonito. Kurt le indica que se siente en la cama y empieza a rebuscar en su clóset.

-Mi último estiro me dejó en la necesidad de dejar atrás la ropa que no me sirve, lo que es una lástima porque muchas de ellas son mis prendas favoritas-le dice mientras empieza a sacar prenda tras prenda-. No te voy a mentir, me alegra no ser más un camarón pero este trabajo es un poco aburrido y deprimente.

Rory no tiene ni idea que decir o si debería decir algo en absoluto, así que solo está allí, sentado viendo como Kurt pone un montón de ropa en la cama. Kurt sigue hablando, comentando detalles acerca de la ropa y su calidad que para él parecen un lenguaje extranjero.

-Está chaqueta la use en primer año, cuando empezó el Glee Club-le dijo mientras le mostraba una chaqueta azul con cierres dorados.

La expresión de admiración en la cara de Rory es más que visible, trazando con la mirada cada detalle de la tela (la cual parece suave). A Kurt esta cara no le fue difícil de reconocer: es la misma que él hace cada vez que ve una prenda de ropa nueva; y es ahí cuando se le ocurre la idea más brillante de todas.

-Rory párate por favor-le pide y en vista de la cara que puso su interlocutor se da la tarea de explicar-, quiero ver si te queda.

Rory obedece, no muy seguro hacía dónde va esto. Kurt le mira con ojos críticos, evaluando su figura, su estatura y haciéndose una imagen mental de cómo se vería cuando tenga un peso saludable y unos centímetros de más. Le indica que se de vuelta y un muy confuso Rory obedece, preguntándose internamente hacía dónde irá todo esto.

-A ver, pon tu brazo aquí-le indica mientras le viste con la chaqueta-, okey, ahora déjame ver qué tal se ve.

Tal como Rory pensó la chaqueta es la cosa más suave que se ha puesto encima y es bastante cómoda, le va queda un poco grande pero no es tan notable. Kurt le sonríe en aprobación.

-Se te ve bastante bien Rory, con unos pantalones negro y un polo blanco estarías listo para una tarde en el centro comercial conmigo y Mercedes.

-¿Quién es Mercedes?

-Una amiga, estudia conmigo y también está en el Glee Club, te caería bien-le ajusta un poco la chaqueta mientras responde, intentando no tropezar con el brazo enyesado-¿te gusta?

-Sí-responde en automático.

-Entonces es tuya-le dice con una sonrisa.

Rory le ve como si fuera la primera vez que lo ve ¿será correcto aceptar?

-¿Es caridad?-pregunta, no le gusta la caridad, en el orfanato es más que necesario pero no quiere decir que le guste.

Kurt le ve con ojos llenos de sorpresa, no pensó que el gento se viera como caridad y no sabe en cuáles terrenos está Rory con eso pero por la forma en que preguntó no en unos muy cómodos.

-No es caridad Rory-estudio ante de decir las palabras ¿está listo para decirlas? ¿Será buena idea decirlas?- es más un pase entre hermanos, tienes la misma contextura que yo y no puedo pensar en nadie mejor para usarlas.

"Un pase entre hermanos" las palabras hicieron eco en la cabeza de Rory, rodando una y otra vez por su mente. "Hermanos" palabra ajena, significa que Kurt, el chico que a duras penas le saludaba hace un día le considera hermano.

Kurt está en un mismo estado que él, tanta resistencia con su presencia y una charla de su papá y listo, problema resuelto. Se ve tan fácil, Kurt sabe que nunca es fácil, aún está construyendo una relación fraternal con Finn y al parecer su mente ya puso en la misma categoría a Rory y a pesar de lo que pudo haber pensado hace un tiempo, cuando Rory llegó allí, nunca se imaginó que terminaría por aceptarle.

Un pesado silencio calló entre ellos, ambos aun sopesando las palabras dichas por el mayor, hasta que este decidió romperlo, ya habrá tiempo para reflexionar acerca del nuevo estado entre ellos.

-Entonces… ¿te gusta?

-…Sí.

Ante la respuesta Kurt dio un pequeño salto.

-Okey, ahora si esa chaqueta te gusto este sweater te va a encantar.

Para las tres de la tarde ya habían sorteado todas las prendas que le quedaron y gustaron a Rory, descubriendo que el chico en realidad tiene un muy buen gusto para las prendas y Kurt básicamente decidió tomarlo debajo de sus alas para introducirlo al maravilloso mundo de la moda masculina, puede que su padre y Finn sean una causa perdida pero Rory aun está a tiempo de ser rescatado de esa desastrosa carretera.

Encantado con el trabajo Kurt decidió hacer sus fantásticas galletas de chocolate y frutos secos, explicando paso a paso la receta a Rory. En ese día Kurt descubrió que el más joven no es la persona más habladora del mundo lo que para él está bien, solo espera que con el tiempo pueda hacer conversación por el mismo.

Mentiría si dijera que no le preocupa esa característica del joven, más que todo porque solo falta un mes para clase y se podría convertir en el nuevo blanco de los matones. Kurt se encontró furioso ante el simple pensamiento de que alguien quisiera hacerle daño a Rory (más de lo que le han hecho) como se lo hicieron a él. Si es necesario hablar con los demás chicos del Glee Club para que le ayuden a mantener un ojo sobre el chico lo hará.

Finn tiene su espalda, él tiene la de Finn y ambos tienen la de Rory. Así son las cosas en la casa Hudson-Hummel, y Rory prácticamente es uno, con acento pero sin duda ya es uno de ellos.

Finn llegó de casa de Mike cerca de las cinco de la tarde, siendo recibido por galletas de chocolates y frutos secos y la imagen de Rory y Kurt hablando (bueno, más bien Kurt hablando y Rory escuchando), sonríe para sí mismo: puede que los cambios sean difícil para ellos dos pero al menos les tomó menos tiempo con Rory que con ellos mismos. Y sin más se sienta con ellos, comiendo galletas mientras escucha a Kurt hablando de moda y observa que Rory le ve con la misma devoción que le ve a él cuando le explica algo sobre los videojuegos.


Esa noche marco él fin de dos meses de escusas: con los tres adolescentes de la casa Hudson-Hummel sentados frente al televisor jugando Mario Kart. Carole y Burt observan llenos de orgullos desde la esquina, donde nadie los notaria allí.

-Papá-al parecer no era un muy buen escondite después de todo-¿Rory puede ir con nosotros al Lime Bean mañana?

Ante la petición tres pares de ojos le observa, dos sabiendo perfectamente lo que hacían y uno mirando como un anhelo digno de un encarcelado. Burt ve a su esposa y esta se encoge de hombros y asiente…será entonces.

-Sí, pero nada de café para Rory ¿okey?

-¡Okey!

Tres enormes sonrisas destacaron el okey pero una destaca, una que al fin se ve completamente sincera, sin rastro de temor en su rostro por primera vez desde que llegó allí.


Hola ¿cómo están? Estamos a un capítulo del fin de la primera parte de este fic (el cual ya está en progreso).

Gracias por leer y por los que añaden esta historia a favoritos. No olviden que los reviewa son para escritores lo que los aplausos son para Rachel Berry ;)