Kokoro no Sonata

Capítulo 8: El peso de la traición

Se quedó dormida con aquellos incesantes pensamientos que la atormentaban constantemente. Chosu hacía que se sintiera segura, protegida al igual como se sentía ella estando con Naruto. Cuando pensaba en este último, el corazón le dolía, porque sentía que estaba pecando por empezar a sentir tales confusos sentimientos por su recién amigo Chosu.

- ¿Qué puedo hacer? No debería dejar que ella se quede aquí conmigo, podría correr peligro.

Veía su rostro angelical en completa paz al dormir. Le daba pena pensar en que debía alejarse de ella, quería revelarle su verdadera identidad y permanecer con ella hasta el fin de los tiempos, pero sabía que su estilo de vida se lo impediría, así que debía pensar en algo para regresarla a casa sin que ella se diera cuenta.

Al día siguiente, Hinata se levantó medio adormilada con un enorme dolor en la espalda. Buscó la silueta de Chosu con la mirada pero no lo encontró. Le invadió el pánico de repente, pero se calmó un poco al ver al enmascarado venir hacia ella.

- Buenas tardes, Hinata-sama. Al parecer no ha dormido bien.

- Lo lamento, me quedé profundamente dormida. Debí haberte incomodado.

- Para nada, no se preocupe por mí, todo está bien.

- ¿Qué piensas hacer hoy?

- Pues, a decir verdad estaba pensando en salir de aquí y dirigirme a un pueblo cercano para trabajar.

- ¿Usted trabaja?

- Pues sí, si no ¿cómo cree usted que me alimento diariamente?

- Oh si, tiene razón, lo lamento mucho.

- ¿Gusta usted acompañarme a mi viaje?

- De acuerdo. Aunque…me siento un poco avergonzada al permitirle a usted que me ayude con al búsqueda de Naruto.

- No es molestia para mí, no tiene que preocuparse por eso.

- Bueno, entonces vamos.

- De acuerdo.

Desde ese día, ambos formaron un gran dúo. La inteligencia de Hinata y el poder de Chosu, los convertían en una pareja de batalla totalmente invencible.

Han pasado ya tres semanas, ambos siguen juntos caminando de aldea en aldea. Para Hinata resultaba algo cansado estar viajando siempre a pie, pero no podía quejarse ya que haría incomodar a Chosu.

La pareja caminó largos kilómetros hacia la aldea que quedaba más cerca del bosque. Hinata comenzó a cansarse, sin embargo Chosu no paró en lo absoluto, quería lograr que Hinata desistiera de su misión a como diera lugar.

- ¿Se siente usted cansada? Me sorprende que no se haya acostumbrado a caminar largas distancias, deberá hacerlo si aún desea encontrar a la persona que ama.

- La verdad es que no estoy segura de si quiero seguirle buscando. Pero, no estoy cansada, sigamos caminando.

Chosu no podía dejar de admirar la gran fortaleza y voluntad de la princesa Hyuuga. Ella realmente quería parecer resistente y seria, sin importar los riesgos que tuviese que pasar. Le entristecía un poco que estuviese perdiendo las esperanzas de cumplir con su búsqueda.

- Hemos llegado, Hinata-sama…

- Vaya, que grandioso pueblo. Es incluso más tranquilo y grande comparado con Konoha.

- Bueno, este pueblo no parece estar en problemas, es un desperdicio haber venido para mí.

- Me pregunto si en este lugar podría encontrar a Naruto…

- ¿Le parece si pasamos la noche aquí? Ya es muy tarde y tampoco hemos comido.

- Tienes razón, Chosu. Entonces quedémonos aquí.

Caminaron un rato buscando alguna posada que los acogiera esa noche, pero no tenían mucha suerte que digamos. Hinata ya estaba cansada y eso le dificultaba más las cosas al joven enmascarado, quien también necesitaba un buen descanso.

- ¡Pero si es usted, señor exterminador! ¡Que alegría me da verlo otra vez!

- Disculpe, ¿lo conozco?

- Alguna vez le vi en Konoha, me dijeron que usted era un buen exterminador. ¿Ya se ha convertido en Hokage?

- ¿Hokage? ¿De qué está hablando este hombre, Chosu?

- ¿Chosu? ¿Así se llama usted? Pensé que era Naruto-sama

- Creo que me está confundiendo, aldeano.

- ¿En serio usted lo cree? Perdón, entonces, me pareció. Creo que le debo una disculpa, es que se parece tanto…

- Dígame ¿tiene algún problema?

- ¡Ah, si! Venía pidiendo ayuda pero nadie me hace caso. Un espíritu se ha apoderado de la imagen del buda que tengo en mi casa. ¿Usted puede exterminarlo?

- Lléveme hacia él, intentaré hacerlo.

Hinata le siguió más no replicó en lo absoluto. Cuando escuchó el nombre de Naruto volviendo a ser pronunciado, el corazón de la princesa dio un inesperado vuelco de alegría. Miró a Chosu, quien parecía calmado. ¿Acaso había una posibilidad de que Chosu y Naruto fueran la misma persona? Lo pensó unos momentos… ¡era imposible!

- Muchas gracias, Chosu-san. Les ofrezco mi casa para que pasen la noche.

- Muchas gracias, señor. Que bien ¿verdad, Hinata-sama?

- ¿Eh? Si, claro.

- En seguida les traeré algo de comer. Con permiso.

- ¿Así vives tú? ¿Yendo de aldea en aldea a buscarte la comida diaria?

- Siempre he sido así. No tuve la fortuna de contar con muchas personas que me apoyasen en la vida. Por fortuna, la he encontrado a usted, Hinata-sama.

- Vamos, ya te dije que dejes de llamarme con el apelativo "-sama". Se oye muy formal y ya llevamos algo de tiempo conociéndonos ¿no?

- No podría, siempre debo respetar a las señoritas como usted, sería una descortesía llamarla solo Hinata.

Naruto…perdóname, creo que he empezado a enamorarme de Chosu… ¿Acaso este será el fin de nuestro amor?

- ¿Hinata-sama?

- ¿Eh? ¿Pasa algo, Chosu?

- La noto muy distraída. ¿Acaso no gusta de la comida?

- La comida está deliciosa, no te preocupes. Solo pensaba…en lo que debería hacer ahora que estoy perdiendo las esperanzas de encontrar a Naruto…

- ¿Quiere decir que ya no le importa Naruto-san?

- Si te soy franca, ya no lo sé…Siento que estoy dejando de pensar en él y eso me aterra, no quiero dejar de amarlo…pero mi corazón me dice que me estoy enamorando de alguien más.

- ¿Enamorándose de alguien más? No comprendo.

- Eres tú, Chosu. Has comenzado a despertar amor en mi corazón nuevamente.

- ¿Yo? Pero…

- ¿Acaso no sientes tú ni una pizca de amor por mí?

- Yo…no. –Dice tajantemente.- Lo siento mucho…

- ¡Chosu-san! ¡Chosu-san! ¡Hinata-sama!

- ¿Qué pasa? ¿Por qué tanto escándalo, señor?

- Otro espíritu ha aparecido, señor. Uno muy grande y peligroso.

- Cálmese, iremos enseguida. ¡Hinata-sama!

Hinata se encontraba con la cabeza gacha, derramando algunas lágrimas de dolor por la rápida decepción y rechazo.

- Señor, vámonos. Hinata-sama, no salga usted de aquí. –Chosu cerró la puerta de la habitación, dejando sola a la Hyuuga.

Ella ni se movió, le dolía el corazón. Pensó que el de ojos azules había llegado a sentir aunque sea un poco de amor por ella. Se había enamorado de alguien que poseía el mismo calor que Naruto, pero al que no conocía verdaderamente. Naruto posiblemente estaría muerto y él, Chosu, no sentía nada de amor por ella, eso si era triste.

- ¡Hinata-sama, abra la puerta!

La chica reaccionó y abrió la puerta. El dueño de la casa venía ayudando a Chosu a caminar ya que tenía una profunda herida en la pierna producto de un veneno letal. Sudaba constantemente y el dolor era insoportable para él, Hinata no podía quedarse de brazos cruzados. Intentó quitarle la mascarilla que cubría parte del rostro y lo único que llegó a ver la chica de cabellos azules fue una mediana cicatriz que Chosu tenía atravesada en el ojo izquierdo, el cual estaba sano. El chico la detuvo, impidiéndole ver más de la cuenta.

- Estoy bien así, no se preocupe, Hinata-sama.

- Pero estás sudando, te hará mal quedarte así.

- Pásame aquel recipiente de ungüento, rápido.

- Si, de acuerdo.

Ella obedeció y le pasó la medicina a Chosu. Él no le permitió tocarlo, le pidió al señor que le ayudara a untar el ungüento en su pierna herida. Hinata se sintió mal al verse rechazada nuevamente por él.

Chosu durmió un día entero a causa de la herida. No permitió por nada que Hinata durmiera cerca de él, se lo pidió encarecidamente al dueño de la casa en la aldea. La joven Hyuuga no podía sentirse más desdichada.

Se quedó dormida en la otra habitación que se le fue asignada después de que Chosu se lo pidiera al dueño de la casa. Se levantó de madrugada buscando sigilosamente a su compañero, pero no lo encontró en su habitación. Salió de la casa, ansiosa de verlo, hasta que lo encontró cerca de un lago, viendo lo bella que se encontraba la luna esa noche.

- Chosu ¿ya te sientes bien?

- ¿Qué haces despierta a estas horas? Deberías estar durmiendo.

- No tenía mucho sueño.

- Ya entiendo. Estaba pensando que…sería mejor separarnos antes de que esto se vuelva más complicado.

- Pero… ¿de qué hablas?

- No es justo para mí ni para ti, Hinata. Desiste de lo que viniste a hacer y regresa a casa tranquila.

- Pero no puedo hacerlo ahora… ¡yo quiero estar contigo!

- No…tú quieres estar con Naruto, no con Chosu. Te gusto porque sientes que soy igual a Naruto. ¡Naruto está muerto, nunca volverá! ¡Ya no tienes nada que hacer aquí!

- ¿Por qué eres tan cruel, Chosu? ¿Te complace tanto romperme así el corazón?

- Vuelve con tu familia, supérate a ti misma y enamórate de alguien que sea de tu misma clase.

- Pero…

- Este joven tiene razón, Hinata. Tú perteneces al clan Hyuuga y como tal persona debes actuar. Ahora, ven con nosotros.

- ¿Padre? ¿Qué es todo esto, Chosu?

- Yo guié a tu padre hasta aquí, Hinata. Me sentiré más aliviado si te vas en compañía de él.

- Me has traicionado, ¿cómo pudiste? ¿Acaso no significo nada para ti?

- No. No significas nada para mí…ni tampoco para Uzumaki Naruto.

- ¡Tú no sabes nada de Naruto! ¡No hables por él!

- Claro que lo se, porque...-lentamente, Chosu se quita la mascada, dejando ver claramente sus ojos azules, su blanco rostro y sus cabellos rubios. Su ojo izquierdo, completamente sano, tenía una cicatriz mediana en forma de un pequeño zorro.- Yo soy Naruto, Hinata…

- N-Naruto… ¿por qué? –dice la joven heredera, llorando desconsoladamente.

- Señor Hyuuga, ¿podría dejarnos solos unos instantes?, me gustaría hablar con ella a solas.

- Tienes dos minutos, no más –se aleja el padre de Hinata.

- Tu rostro… ¿estás bien? ¿No te duele nada?

- Han pasado dos meses, Hinata. Ya estoy bien.

- Pero…esa marca…

- Es el último recuerdo del Kyuubi. Al fin y al cabo, siempre estará presente en mi rostro…

- ¿Por qué optaste por engañarme? ¿Por qué me hiciste eso, Naruto?

- No te mereces a alguien como yo, que vive de esta manera, Hinata. Preferí que me supieras muerto, pero se complicaron las cosas cuando te enamoraste de mí con la identidad de Chosu.

- Ahora estoy más segura que nunca, yo te amo, Naruto. Me he enamorado de ti dos veces…eso no puede ser casualidad.

- Ve y vive, Hinata. Olvídate de mí y haz tu vida lejos, por favor.

- Naruto, no me digas eso…yo te amo.

- Pero yo ya no. –Dice secamente.- Yo ya no, Hinata. Entiéndelo. Tampoco te quiero cerca de mí, eres una molestia.

Molestia. Molestia. Molestia…

Esa cruda palabra retumbó en los oídos de la Hyuuga, esa palabra tan seca y horrible de los propios labios de su Naruto. Lo vio nuevamente, él la miraba serio, tajante, sin deseos de disculparse.

- ¿Acaso piensas que te será fácil deshacerte de mí?

- Señor…ya es hora.

- Tienes razón. Hinata, es hora de irnos.

- No me toques, padre. ¡No me iré de aquí! Voy a encontrarte donde sea…cuando sea. Nunca me creeré tus palabras, tú me amas…

- No lo intentes, porque no lo vas a lograr, mejor sigue tu camino sin mí, serás más feliz sin un tipo que prácticamente no tiene futuro más que vagar solo y sin un lugar fijo.

- A mí no me importaría vivir asi, siempre y cuando sea contigo.

- Lo siento, no puedo llevarte conmigo. Tienes que irte.

- ¿Acaso pretendes que te odie?

- Prefiero saber que me odias, que me desprecias. Es mejor saber que eres feliz sin mí, viva. Adiós, Hinata –Naruto se da la vuelta, dejando todo atrás.

- ¡Naruto, Naruto! ¡No te vayas!

Pero Naruto siguió su camino, ignorando las súplicas del amor tan valioso que dejaba atrás. Hinata le vio marchar, su dolor fue tan grande que su cuerpo no dio para más, obligándola a desmayarse.

¡Continuará!

Minna-san, ya solo faltan dos episodios para el fin de esta historia, espero que estén al tanto ya que se pondrá muy emocionante (aunque este capítulo sea bastante triste). Well, reviews, amenazas de muerte –guillotina, a quemarropa, lo que sea- Las estaré esperando!

Matta ne!

Avances del capítulo 9: Hinata se niega a hablar, a comer y a obedecer, solo quiere tener a Naruto a su lado. Uzumaki es obligado por los habitantes a regresar. Todos le culpan porque Hinata está enferma y prefiere morir. El corazón del joven se endurece al revivir el pasado. ¿Será esta una oportunidad para Sakura? ¿O Naruto decidirá que hacer con su vida? Una proposición de Tsunade-sama cambiará las cosas. ¡No se lo pierdan!