Previously, on "Lucy in the sky with diamonds".

—A mí deme la mezcla más tóxica que pueda crear. Entonces en la acera de en frente, no te vayas sin mí, eh.

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—Lucy también tendría tetas y sería de este sabor. La lamerías entera y no te molestaría que dijera tetas porque estarías tan drogado que me asustarías

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—Sí… hablo contigo. ¿Es la primera vez que vienes?

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—Me han recomendado no darle esa clase de datos a extraños. Lo siento. ¡Ah, pero sí puedo decirte esto! Porque ya sabes que soy un turista. Bueno, llegué hace... dos días. Y me quedaré dos semanas.


¿Alguien más ve en ese «me han recomendado...» una clara declaración de «he venido sólo, y no conozco a nadie aquí»?

Arthur, al notar el cambio de vasos, cambia en un movimiento fluido y silencioso su vaso con el de Chris, porque al suyo le queda mucho menos alcohol que al de su amigo.

—Ah... Mira, podré robarte los órganos con suma tranquilidad mientras visto con tu ropa a mi koala —Chris se ríe y le golpea el pecho a Arthur—. ¿No sería cool?

—Jajaja, Chris, EL podría vender TUS órganos y de paso los de tu koala —Arthur sigue riéndose mientras bebe. Matthew les mira dejando de sonreír.

—Mis disculpas, pero no me parece un chiste muy gracioso —les mira algo indignado—, sé que es una broma, pero no me parece las cir... —se da cuenta que ha alzado la voz y empieza a bajarla al tono de una persona normal—, las circunstancias.

—Sorry, sorry, Matt —Chris sí se ríe—. Creo esto es lo que llaman «british humor», you know? —lo mira como si fuera el protagonista de The Mentalist, como si fuera la fuente de la sabiduría. Arthur se endereza y se voltea a mirarlo girando hasta la silla.

—¿Perdón? El único que tiene esa excusa aquí soy yo, búscate otra. Y quítate ese ridículo zumbido que llevas en el cuerpo, me tiene loco.

Matthew no tiene idea de qué puto zumbido habla, no le siente ninguno a Chris. «Dios, están muy ebrios» sonríe un poquitito sin poder evitarlo, «pero son ebrios chistosos».

—¿Quitarme el... ? —Chris voltea a ver a Arthur ahora, porque la palmada en el pecho se la dio mirando a Matthew. Abre los ojos GIGANTE—. Oh... Oh... What the...? ¿En qué momento te pusiste sin avisarme una máscara de cocodrilo? Seven Hells, Arthur —le da la espalda a Matthew, le toca la cara al inglés—, ...Hell

—¿Qué? —Arthur se toca su cara por encima de las manos de Chris—. Dear, creo que me rompiste algo con ese golpe en el pecho porque siento como líquido caliente dentro del cuerpo.

—¿Seguros que están bien? —Matthew se inclina más hacia ellos, para poder mirar bien a Arthur—. Quizá deban dejar de beber...

What a wonderful trip! —susurra Chris—. ¿Qué golpe? Desde el año pasado que no peleamos...

—¡Ese que me diste recién! Se me está derramando algo por dentro.

—¿Recién...? —frunce el ceño, que mejor no lo hagan pensar en retroceso que esto se va a tornar en un quilombo... Baja sus manos por el cuello, como si fuera la primera vez que lo toca—. Oh... ¿por aquí? Se siente caliente.

—Shit... —Arthur le mira como si le hubiesen dado una mala noticia... Pero no del tipo «te estás muriendo» sino «se me perdieron las entradas». Matthew toma los dos vasos de ellos y los pone más hacia el barman, pidiéndole que se los lleve.

What? —cuestiona Chris dándole masajes a su cuello, porque sienten en profundidades diferentes y Chris está en el medio. Cosas de Lucy.

—Pareciera que se hubiesen echado algo al cuerpo —les dice Matthew como en broma, y se ríe—, como drogas, o algo así.

Chris voltea a ver a Matthew, oye una voz, y gracias a Dios la recuerda como del canadiense y no se pierde demasiado. Sigue con los dedos en el cuello de Arthur, baja...

—¿Qué le podemos a hacer? Arthur is so hot —contesta como si fuera la respuesta a todos los problemas—. ¿Se nos nota drogado crees? Jescucristo, quién plantó ese hongo gigantesco atrás de la gente, ¿botará espuma? ¿O saldrán luces?

—¡Hormigas! ¡No es un hongo, git, es un nido de hormigas! —Arthur se deja, sin notar todavía la mano, pero sonríe con el «hot».

—No es mi intención insultarlos —aclara Matthew—, pero lo parecen un poco —y traga saliva con el «hot», cualquier plan de coquetería se le va al tacho—. Perdonen... ¿Son pareja? —para no meter más la pata.

—¡Pero que tiene la cabeza de un hongo! Pero si lo miras desde otra perspectiva hasta puede ser una vaca, eh —reflexiona Chris... Y baja los dedos sin notarlo ni el mismo, chispazos de luces. Oye lo último que dice Matthew—. ¿Pareja? Boyfriends, do ya think? Arthur? Well... I don't know, vamos algo complicados ¿sabes? —se excusa con el canadiense, sonrojadito y mintiendo a la vez.

—¿Qué pregunta? —le inquiere Arthur, que se había quedado mirando el hongo por si salían hormigas.

If we are boyfriends... —contesta Christian tranquilo.

—¡Oh! Oh... —Arthur mira a Matthew sin saber qué responderle—. Well... Boyfriends como tal... —Matthew inclina la cabeza—. ¿Qué le respondiste? —mira a Chris como a punto de regañarlo. Sea dicho que a Chris le habla RAPIDÍSIMO.

—¡Que claro que no! —afirma y mira a Matthew—. Arthur es más mi hermano —asegura, siguiendo con las caricias en la nuca del inglés. Matthew les mira sin creerles, levanta una ceja.

—No voy a... —suspira—, no los voy a juzgar.

Chris le sonríe más a Matthew y le pide que se acerque, con un dedo, haciéndose el sensuaaaaaaaaaal. El canadiense se acerca, pensando que le va a contar un secreto. Arthur gira la cabeza para que allí donde Chris le acaricia, se le destense.

—More. Acércate más, please —pide Christian. Matthew le mira un momento, pero le obedece, se acerca más, quedando al borde de la silla, Chris acerca sus labios a su oído, relamiéndose los labios—: ¿Puedes ordenar de vuelta los tragos que le devolviste al barman? —susurra, soltando a Arthur lentamente.

Matthew se sonroja de muerte.

—¿Lo notaste? —le pregunta con voz de «no te enooooojeeeees». Arthur abre los ojos cuando Chris le suelta.

—Yes —le queda respirando ahí, cerca al oído—. ¿Puedes hacerlo? Mientras sigo distrayendo a Arthur un ratito, porque no se ha dado cuenta y es mejor evitarlo, ya sabes, le tiene un cariño especial a ese licor en específico —miente con eso último, ni saben cómo se llama.

El canadiense traga saliva y asiente, avergonzado. Se separa de Chris y se inclina sobre la barra a hablar con el barman. Se siente tan avergonzado, que les pide el mismo trago, pero nuevo, a cuenta suya.

Chris, más contento con eso, sonríe y vuelve con... Lo que parece Arthur, es que se ha deformado ante sus ojos por la bendita droga, menea con la cabeza para quitarse esa visión y cierra los ojos. Ahora lo vislumbra azul.

—Aaaaarthur, vamos a bailar ¿ya?—ofrece, tratando de quitarse esa visión, pero no lo logra, así que sobrevive con ello.

—¿Y la rubia? —GRITA Arthur, porque oye la música como al doble del volumen al que está... o sino, es muy probable que tenga comienzos de sinestesia.

—Nos va a traer los tragos, mira que nos hemos ganado —contesta en voz alta igual, siguiéndole sin motivo, saca un cigarrillo y lo prende—. Siento que esa pista de baile es un agujero negro...

—Quizás dos fueron mucho —de todos modos, Arthur se levanta, y se quita la chaqueta por el calor. Se le amarra a la cintura.

Caminan hacia el océano de gente que salta, se droga con cantidades innumerables de drogas, desde marihuana hasta pastillas de diversos colores y formas, baila y grita. Matthew recibe los vasos de manos del barman y cuando les busca, los ve caminando hacia la gente. No sabe si seguirlos o quedarse los tragos y buscar otra entretención... Se tarda un minuto en decidirse a seguirlos, haciendo equilibrio con los vasos para que no boten líquido cuando la gente le empuja. Chris lo notará, espero, cuando se topen. Lo hacen de frente y le va a caer un tercio de trago sobre la ropa, pero Chris no le tomará importancia.

—Eeeeehhhhh... —no se enfada, pero se sorprende, por Dios, ni sé yo misma lo que piensa, está tan drogado, cada minuto le sube más los efectos y se computa estar en el espacio sideral. Agarra el vaso—. Gracias —luego, con la otra mano, coge el otro vaso y se repega al canadiense. Matthew se mira la ropa, pero es lo de menos, total, ya está sudado.

—Lo siento... ¿Dónde está Artie? —que es el nombre con el que recuerda que ha llamado al amigo. Está bailando como a dos pasos perdido por culpa de las luces.

—Ah... No sé, tomemos —Chris le ofrece el vaso del Arthur, la mezcla del diablo—. Te va a gustar mucho.

—No estoy seguro...

—Vamos, dale un sorbo —le da uno sorbo él mismo, para que Matthew entre en confianza, pasando un brazo por sus hombros. Matthew piensa que él mismo ha visto cómo lo preparaban y que no le han puesto nada raro... Así que bebe y lo encuentra FUERTE, pero traga. Chris sonríe y le susurra en el oído—. ¿Te gustó? —pregunta y le CHUPA el lóbulo porque está adormecido y uno de los efectos del LSD es que no pidan demasiada coherencia porque, de momento, no la hay, prácticamente desde que llegaron.

—Es un poco ¡fuerteeehhh! —a Matt le toma por sorpresa el chupetón. Le mira rooooojooooo y pensando que... Éste es el momento de vivir la locura antes de que empiece el resto de su vida como adulto.

—Te sonrojaste —les comunico que han encontrado a un chico con mejor mirada que un halcón. Por ahora. Le da un beso en el pómulo y sonríe—. ¿Te gusta ahora? ¿Te parece fuerte?

—Me acostumbraré —Matt le mira y sonríe como le dice su angelito de la guarda que haga. Se lleva una mano al beso en el pómulo y le guiña un ojo... Para luego cerrar ambos por su osadía. Chris bebe más del vaso hasta la mitad, porque tiene algo de sed ahora que ha probado la bebida.

—Aún no hemos hecho nada, angelito —vuelve a susurrar y mira a los marcianos, digo, a la gente.

—A la b-b-bebida... —que se acostumbrará a la bebida, Chris, no a ti pe. Da otro sorbo, más largo, sólo para ocultarse.

—¿Quieres bailar? —por Dios, que suena «Aguja»con mezclas de otros sonidos y aaaaahhhhh, Chris se desconcentra y camina hacia Arthur—. Hey! —jalando, seguramente, en el proceso a Matt, que le sigue, trago en mano, y a medida que más sorbos le da, más fácil se le hace seguir bebiendo. Arthur al escucharle se da la vuelta y levanta una mano para saludarle.

—Bro!

—La traje —refiriéndose aún a la chica, ya se ha olvidado que no era chica, quizás ahora cuando la vuelva a ver piense que es la esposa de Shrek y muy normal con el mundo, agarra de la cintura a Matt para empujarlo en el centro de ellos, delante suyo y con sus manos en los hombros de Matthew. Observando fijamente a Arthur con ESA mirada, ESA de «¿le drogamos? jijijiji».

Arthur levanta una ceja y sonríe de medio lado... A éste le hará falta alguien que lo reforme, un francés que luego le llore cada vez que acabe medio muerto en una cuneta. Le pregunta con los labios si tiene con qué, empezando a buscar en los bolsillos de su pantalón. Matthew no nota en principio que Arthur está allí, porque sigue pendiente de Chris y de no botar bebida entre la gente que CADA VEZ es más... Y se escucha un alto en la música, las luces de colores convergen en un punto, y la multitud grita. Chris vocaliza un «yeah» y saca del bolsillo de su camisa otro canuto de marihuana con cocaína. Levanta los labios y le habla a Matt encima de la piel de la nuca.

—¿Quieres algo más fuerte? —mirando a Arthur que seguro ni le oye, ve carruseles de luces alrededor que se enrollan. Arthur está mirando hacia adelante, atento.

—¿Más? —con tono de ¿eso es posible?

—¡Chris! Fuck, Christian! It's the bloody Norwegian! Your bloody, beloved DJ!

Chris se coloca el cigarrillo en los labios y lo enciende en un segundo, es que es rapidísimo, sin embargo, siente sus extremidades lentííííísimas. Y oye a Arthur tan lejano como cuando uno va a cazar a un venado, dando una calada y cerrando los ojos, gritando cuando el humo lo hace toser.

This... is so good, Matt... Ten, prueba —se lo estira desde atrás.

—Christian, for God's sake! —insiste Arthur mirando hacia la pantalla en que el DJ se está presentando. Están pasando en vivo la señal a todos los televisores del edificio, directo desde las cámaras del cuarto piso que es a cielo abierto, léase, tiene unos parlantes potentes conectados a más parlantes potentes que están a nivel del suelo, afuera del local, donde escuchan los que pagaron entrada, pero no la entrada (cara) BIP para estar en el mismo piso que el DJ—. ¡TENEMOS QUE SALIR AHORA! —les grita a Chris y a Matt, tomando el brazo del primero. Y por salir se refiere al «patio», una explanada cercada (para que no pasen colados) para quienes quieran ver (de lejos, pero ver) al DJ y bailar con más libertad. Chris empieza a contagiarse del furor de la gente porque empiezan a salir, las luces aceleran su ritmo de cambiar de color y Arthur lo mira a punto de la embolia, no quiere que tenga un mal trip por entrar en pánico.

Yeah, yeah... Come on, Matt —jala a éste y empiezan a andar. Matthew le escucha y se deja llevar porque el alcohol de dos/tres tragos dulces (que no los sientes por, justamente, ser dulces) y de la mezcla mortal le están nublando la cabeza.

—¿Bajamos o saltamos por una ventana? —pregunta Arthur con TOTAL seriedad, seguro de poder caer dos pisos sin romperse nada, ya lo ha hecho sólo que no recuerda la razón. Le habrá parecido divertido en el momento, seguro.

—Saltemos por la ventana, nos será más rápido, las escaleras están repletas de gente, nos podríamos romper la crisma si nos tropezamos —reflexiona Christian, serio igual. Y saltando él cree que no, que les van a salir unas alas imaginarias.

—En los baños hay ventanas —aporta Matthew, que se conoce el edificio de memoria con su hora sólo y desamparado allí.

—Pues vamos a los baños —Chris le choca la entrepierna, dura, a Matthew. Por favor, drogas.

Matthew le mira, se lame el labio inferior, y los guía hacia los baños, de vuelta entre la marea de gente... Hacia una puerta que tiene una placa con un canguro con sombrero de copa. Chris le sigue, agarrando a Arthur del brazo y coreando en inglés lo que dice la espesa música. Arthur siente que se sofoca. Matthew pasa... Recibe un codazo que le dejará una marca, y abre la puerta. Arthur, detrás, la sostiene para que los otros dos puedan pasar primero. Chris entra también, con un mareo, esperándoles.

—Artie... I... I need some water.

Le sigue Matthew, y al último, Arthur.

Me too —mira hacia los lavamanos vacíos. Hay unos cuantos hombres... Y cree escuchar a alguien vomitando en un cubículo. Christian se pega a la pared y se abre la camisa, sus sentidos se han atrofiado aún más que hace dos horas, siente un calor inmenso. Susurra la letra de la canción para poder calmarse y jadea.

—Aquí esta fresquito. Matt pásame los vasos.

El canadiense le da un último trago al suyo y se lo extiende.

—No tengo el tuyo —se disculpa, mientras Arthur camina hacia las ventanas y las abre, entra aire fresco e inhaaaaalaaaaa.

—Recuerda que el primero en beber agua pieeeeerdeeeee —sonrisa malignilla.

—Agua, pero no licor —Chris sonríe igual y toma del vaso que le extiende Matt, hasta el final—. Brrrrrrrrrr, ¡que rico! —se agacha a dejar el vaso en el piso y se quita la camiseta, la sostiene en la mano y voltea a ver... Dios, su culo.

—¿Qué dices, dear? —Arthur mira para abajo cerca suyo, en una ventana grande—. ¿Tenemos los cojones?

Chris le agarra la zona de la entrepierna a Arthur para constatar y lo suelta, con una sonrisa, mirando hacia abajo.

—Wooooohooooo, man I'll try...


Que valentía y que coraje tienen cuando están drogados, eh.