Previously, on "Lucy in the sky with diamonds".
—¿Me pasas el humo?
Matthew se sonroja, sabiendo lo que eso implica, abre los ojos más. Chris se queda expectante igual y da un paso más, para arrinconarle contra el lavamanos.
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—¿Quieres fumar antes de saltar? —levanta una ceja, invitándole.
—No —responde Arthur de malas, sin mirarle y aún con el ceño fruncido
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—Voy a matar a esa tarántula —le advierte Arthur mirando hacia arriba.
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—¿Roto? ¿Qué está roto?
—¡Tú! —y Matthew se ríe más.
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—Tengo ganas de tener sexo —suelta de la nada Chris, la droga, chicos... —. Sería wonderful probarlo contigo, ¿no te dan ganas?
—¡¿Conmigo?!
Matthew se muerde el labio, sin presentarlos porque no le han dado el permiso (no explícitamente).
—Bueno... Eh... Hola, Laisa, soy yo, Matthew, reportándome desde Sidney... En una fiesta, como querías... Y me hice a estos amigos —narra mientras Arthur hace ruidos inidentificables, de sorpresa, y sube las manos al cabello de Chris, se le notan las venas de las manos. El grupito latinoamericano les hacen barra, pero seguro no les entienden lo que dicen.
Es que lo van a hacer perderse más al pobrecito, a Chris, lo está disfrutando el triple que lo haría una persona en sus capacidades ordinarias, ¿saben? Le choca más la... La entrepierna, que sepa que la está despertando y tener público lo hace más picante. Le acaricia el estómago a Arthur, y se separa de sus labios para besarle más abajo.
—¡Comételo, hermano! —les grita uno que está con los ojos rooooojooooos. Léase, Sebastián. De hecho nadie creería que los está viendo de lo achinados que tiene los ojos pero allí, lo que se ve, está rooojooo.
Arthur le siente la entrepierna a Chris y se ríe entre dientes, le mira con esa cara maligna de cuando SABEN que van a hacer algo ilegal o peligroso.
—Ndeee, Baaaaastiiiii, me dejás sin un beso a mííííí —reclama Daniel, que lo está abrazando, drogado igualmente. Apoyando la barbilla en su hombro mientras observa el espectáculo.
—No, no, no, es que te tengo así bien guardados un montóóóóón de besos a vo' —apoya su cabeza en la de Daniel, un poco echándola hacia atrás.
Chris le sostiene la mirada a su amigo, y este muchacho siempre le sigue la locura a Arthur. No importa la que sea y, ésta, de todas maneras. Le besa el cuello, y sus manos dentro de la camiseta de Arthur lo acercan más a sí.
—Mirá como se deja... La rubia debe ser una culisuelta.
—¡Qué culisuelta ni nada, no sea usted gonorrea! —le reclama Paloma y se le repega, le abraza del cuello—. ¿No podemos las mujeres pasarla bien? —le mira con sus pestaaaaañaaaaas con rímel de este que las espesa, y el delineador negro y ¿se pintó un lunar sexy junto a la boca?
—My God... —Matthew traga saliva porque puede ver más detalles que nadie estando en su posición... Y lo que ve es a Arthur lamiéndole el cuello a Chris y dándole MORDIDAS. De pronto, a Chris le viene una ola de calor al cuerpo... Peor que todas las demás de la masa y Australia.
—Es diferente, ¿sabés? Con la mujeres a lo que vas es a meterla, pero con dos hombres tenés el beneficio de doble porción de diversión —dice Martín para la colombiana, sin dejar de mirarles. Piensa si hay posibilidad de meterse en ese lío de cuerpos…
—¿Usted cree que es sólo meterla? —Paloma le besa la mejilla—. Con lo lindo que es hacerse miiiiimooooos —le da otro.
Chris se deja porque Arthur toma el mando de los besos y está en el momento de dejarse llevar, suelta unos gemidillos cuando le chupa. Matthew, que se está cansando de esa posición de grabar y sostener a la tarántula al mismo tiempo, deja a ésta sobre la espalda de Arthur y se arrodilla, apoyando también los codos, en el suelo.
—Y bueno... Depende con quién sea, con vos sí es bárbaro —Martín se deja dar besos mientras toma de su cerveza. En la música se escucha un fondo que, podría jurar, sigue el ritmo de una canción de rock noruega.
—Ah, no, ya dijo que no le gusta —Paloma le da un último beso y mira hacia los chicos—. ¡Oigan! —y sigue en un inglés con acento—. ¿Quieren más gente?
Rock mix con full house o esos nombres raros derivados de la electrónica. Chris no oye más que los latidos de su corazón y la saliva de Arthur. Martín sonríe ancho y con todos los dientes, mira a Sebas con cara de «mirá a tu papá» y termina su vaso de cerveza, la cual será desechada al piso.
—Oigan, ustedes dos —le sigue a Paloma.
Sea dicho que quien le dio la cerveza es un alemán albino que está a dos metros con un BARRIL sobre una mesa, prácticamente dando de beber con mangueras, y su ayudante es un peruanito travestido, con esos trajecitos clásicos tipo holandesas del Oktoberfest. Un peruanito con buen culo, sea dicho, al alemán se le van los ojos entre las tetas de las mujeres que pasan y el culo del peruano. Es comestible. Todo lo que se tiene que hacer en Europa para ganar alguito más de plata...
—Mmm —gruñe Arthur.
—Ésa es la tarántula que llevaba Chris... Digo... Eh... Acabo de inventarme el nombre, no se llama Chris, jeje, bueno, es la tarántula del chico castaño —relata Matt para la grabación.
Chris, sin romper el beso, va levantándose para tumbar a Arthur y echársele encima, así que Argentina, deja de estar pidiendo tantas cédulas para tu jugada y da un ataque frontal a esas colonias inglesas que se contornean debajo a ti. Paloma se pone junto a ellos y llama a Daniel y a Sebastián a unírsele, poniéndose bonita para que Martín le tome una foto posando con el parcito.
—¿Que hacés?
—¡Foto! —sonríe y se inclina, sosteniéndose de sus rodillas, se le ve el escote. Daniel le regala besitos en la nuca a Sebastián, retándole a ver si puede dejarle ahora.
—¿Nosotros...? Ay, Dani, que me das cosquillas —se ríe—. ¿Nosotros también?
El argentino levanta una ceja y el paisaje es tentador, como no se va a negar a esa bub... pasto, lleno de colillas de cigarro de tabaco y otros objetos inidentificables. Saca su IPhone y pone la cámara.
—Decí «pija».
—Pijaaaaa —se ríe. Preciosa para la foto y así saldrá: Lindísima.
—Nooooo... dejalos a ellos, yo no quiero compartirte a vos —le responde Daniel a Sebastián y le abraza más fuerte la cintura.
¡Click! Foto lista, Martín el jeropa se arrodilla a besar fogósamente a Paloma cuando la foto ya está guardada, porque esa sonrisa le gusta mucho.
—Ah, bueno, la vida es una y el tiempo corto —asiente Sebastián para Daniel y le abraza de la cintura—. Dejemos a esos hacer sus locura y nosotros hagamos las nuestras, che —le besa la nariz, casi desgarbadamente.
Paloma se ríe y besa a Martín de vuelta, tropieza un poco y cae sentada junto a Chris y Arthur, es más, su espalda se apoya en ellos, y su cabello le cae por ésta.
Arthur le murmura a Chris algo contra los labios sobre que su madre no tiene idea de lo mala influencia que es y que se va a tatuar su nombre. El de Chris, se entiende. Mr. Woshboody, la tarántula estrella de esta noche, camina sensualmente, como si sus patitas siguieran alguna tonada de jazz de Armstrong. Después salta, desde el hombro de Arthur, y va por el cuello de Paloma. Y luego baja, por sus graaaaandes pechos.
—Martín, deje de tocarme así tan suavecito que me dan nervios —pide Paloma, y le da unamordida sexysenxual suave en la boca al argentino.
Y el australiano gime y trata de quitarle polo al inglés.
—Arthur... Arthur I'm so hot, please... —suplica con el torso todo expuesto y sudoroso.
—No te toco aún, nena... —susurra el argentino y da otros besos más a la colombiana y Mr. Woshboody sigue su travesía por las dos Cordilleras de Paloma, leeeeento y peludo. Christian cree que está en un bloody motel, ya se olvidó de todo.
Lo peor es que Matthew ha grabado TODO el recorrido de Mr. Woshboody, y se ríe solo pensando en cuando era niño y tenía un hormiguero en su cuarto y con Alfred estudiaban a las hormigas... Hasta qué se da cuenta que es UNA TARÁNTULA.
—Oh, shit —predice lo que pasará en un golpe de iluminación divino, deja de grabar y le da golpes en el hombro a Chris al tiempo que Paloma sigue hablándole con voz suave y coqueta a Martín. Chris está pensando en CÓMO arrancarle la ropa de una vez a Arthur y no oye a Matthew, nada.
—¿Cómo que no? ¿Y qué es lo que siento... Ya sabe donde? No se me haga el tonto.
Sebastián le está preguntando a Daniel al oído si quiere ir allá a donde se ve que están jugando con una manguera y un plástico extendido en el suelo para usar de tobogán. Martín se ríe y piensa que Paloma más bien quiere que le toque.
—¿Pero que decís? —levanta sus dos manos—. Que no te toco, boluda.
—¿Que no me...? —Paloma le ve las manos en alto, y con susto, se mira el escote Y GRITA. FUERTE. COMO CONDENADA.
—¡Hay que irnos! —Matthew insistiendo, porque se va a armar la pelotera, algunos se dan la vuelta para mirar y Paloma está CHILLANDO como si la estuvieran matando. Sebastián se pone en guardia DE INMEDIATO.
Un danés oye el grito y se ríe para un islandés.
—Te digo yo que éste es un loquero... No debes comprar lo más extraño que te venden.
Paloma toma a la tarántula y la arroja, con fuerza... Y le cae en la cara a un muchacho que estaba tranquilo sin molestar a nadie mientras no le molestaran, de rulo.
—Arthur... —llama Chris cuando empieza a oír alertas en el mundo real.
Martín en SHOOOOOCK, Paloma sigue gritando y le da una cachetada a Martín porque cree que ha sido él. Sebastián corre hacia ella. A Martín se le voltea la cara.
—¡¿Qué mierda fue eso?!
—¡Que la loca de mierda se ha venido con una araña en las tetas! —con el furor del momento. Daniel sigue a Sebastián, claro, preocupadísimo, se acerca a Paloma a preguntarle si está bien, si le mordió o le hizo algo, lo importante es estar con ella en este momento.
—Yo vi que le saltó desde ese tío rubio —se mete un español al que NADIE llamó, pero han sido gritos en su idioma, se siente hermanado con el grupito.
—¡Que no fui yo, la puta que te parió! —grita Martín.
Un italiano gruñon (al que le cayó el culo de Mr. Woshboody a la cara) camina enfurecido al grupito, porque SEGURO han sido ellos.
—Pedazos de mierda putrefacta, ¿quién CAZZO me ha lanzado esto? —pregunta con un segundo a no perder los estribos y muestra la tarántula que agarra de un pata.
MARTÍN CARA DE OMFG. Mr. Woshboody pide auxilio, detrás del italiano viene un guardaespaldas enorme que debe ser puro músculo: Nariz grande, sonrisa infantil, bufanda a pesar del calor.
—¿Quién fue? —pregunta el italiano con marcado acento.
—¡Ha sido él, tío, lo juro, lo vi con mis ojos! —señala el español a Arthur... Que está sintiendo más gritos que antes, y distintos, hay un ambiente que no es de fiesta alrededor. Paloma GRITA con la tarántula... Otra vez.
—Esta loca seguro lo ha traído —ataca Martín.
No sé si a Antonio alguien le haga caso por ser ajeno a todos. El guardaespaldas mira a Paloma. El argentino se escabulle entre habladuría y habladuría hacia Chris y Arthur, sonrojado, ¡es su momento! Daniel se espanta que Martín haya soltado eso y abraza a Paloma.
—Mirá no se mucho acá del tema, pero seguro es la parejita que ha estado haciendo alboroto —interviene el paraguayo.
—Chriiiiis —apremia Matthew que está viendo que tienen a la tarántula, hay un hombre gigante y que se ve aterrador, y que les señalan. Pero naaaaadaaaaa. Martín llega a ellos y se arrodilla al lado contrario donde está Matthew.
—Eh... Hello? —en inglish rioplatense. Arthur suspira, oyéndole como si le hubiese gritado en el oído y se separa apenas de Chris. Hasta donde llega la calentura.
—What? —le pregunta de mala manera y con mirada de «te mataré si no es importante». Chris entreabre los ojos al sentir que Arthur se separa, y azota su caderas. Apoya su cara en la barbilla del inglés y mira al argentino, sonrojado.
—Me habés... Calentado, can I join at us? —terrible, lo hacés terrible, che.
El australiano lo mira divertido, de color morado. Iván, el guardaespaldas, sugiere matar a la tarántula y olvidar el asunto.
—What? No! —Arthur se endereza y se levanta—. Sólo puede el muchacho con pelo de niña —sale defendiendo a Chris... De algún modo raro. Como diciendo que Chris es suyo y el trío vale con Matt porque así lo dijeron hace como diez horas, perdió la noción del tiempo. Martín sonríe y se ZURRA en su respuesta, va y le chupa la oreja.
—Sos inglesito, eh.. Mmm.
Paloma se está defendiendo a insultos de Lovino.
—Qué nnnn... —Arthur cierra un ojo, le da un estremecimiento. Matthew opina que si Arthur se opone y Chris también, se pone del lado de ellos. Chris no ve por qué oponerse y Martín le susurra cosas pegajosas al oído de Arthur, en su idioma, Las Malvinas por allá con tu bandera y acá te clavo yo la estaca de la Argentina. Le besa el cuello, se le hace adictivo porque ya fumó más de lo necesario. Chris mira por el rabillo del ojo a Matthew.
Lovino insulta a Paloma hasta en latín, sacando hasta sus muertos a caballo en Batalla por la Gran Colombia, eh eh. Arthur le da un señor empujón a Martín, ¿quién se cree que es para meterse en SU momento con Chris? Que se quede mirando no más, eso o que se ponga en cuatro, que él no es la señorita de nadie (bueno... Quizá la de Chris sí). Tira de Chris... No queda claro si agarrándole de la ropa o del mismo pellejo, para dejarlo sentado.
A Matt le cae una lagrimita por la tarántula, es que se emociona fácilmente hoy, siente que el corazón le va a estallar, ¿qué tenía ese porro además de marihuana? Se acerca a tratar de recuperarla dado que los otros dos son imposibles. Paloma grita cosas desde detrás de Daniel, y Sebastián impone su pecho varonil frente al italiano, dejándole a Dani que cuide a Paloma.
—Fue sin querer, viste, por qué no te vas a pasar la fiesta en paz vo'. Te invito a un trago, vamos, para qué pelear —y uuuuuy, está intentando controlar la situación para que no salgan heridos, pero seguro será el primeros en herir a alguien si no les dejan en paz.
—¿Por qué sos tan dificil? Si mirá lo caliente que estás —dice Martín a Arthur. Más que violento, está drogado y por ello, lento, tratándose de un inglés, así que Chris sonríe y se muerde el labio, no le duele que su amigo le agarre tan fuerte, vuelve a besar a Arthur para calmar la situación y que no se diga más
—Estaba tranquilo, mocoso, hasta que esto me saltó en la cara. Tsk —respuesta un poco más sosegada del italiano porque está como muy drogado igual, (culpa de su hermano). Mr. Woshboody ha saltado a LA CARA de Matthew, asustadísimo con la atmósfera como es, claro, está sensible y necesita protección canadiense.
El chiquillo se tambalea unos pasos, bota a alguien, una francesa, logrando que se le suba la tarántula al cabello, siente sus patitas y le dan nervios, pero es parte de la familia el bicho ya. Un joven moreno, de labios gruesos, ayuda a la francesa a levantarse, preguntándole en portugués si está bien, mi amor, ¡quién fue, que tengan cuidado eh! Y todo a gritos porque de pronto la música está AL DOBLE de fuerte tapando cualquier otro sonido (en algún lugar hay unas personas follando, así que lo agradecen).
La francesa «oui, oui, ma chèrie que si me acompañas estaríamos mejor» guiñando un ojo, en shorts y polito de tiras.
—Perfecto, ahora andate vo' —insiste Sebastián con Lovino.
—No, alguien tiene que pagar acá, así se hacen las cosas en mi país —se acerca a Sebastián, intimidante.
Arthur besa a Chris de vuelta y se pierde, siente la lengua de éste como nunca, es como si fuera de por sí suficiente para romper su cuerpo de sensaciones. Martín tiene unas ganas de VIOLARLOS que le brillan en sus ojos verdes.
El guardaespaldas de bufanda sonríe intimidántemente y da dos pasos pesados detrás de Lovino.
—¡Eh, no se peleen! —pide Paloma al ver que Sebastián se quita los lentes y se los extiende a Daniel.
—¡No, Basti! Dejate de hacerte el macho que yo para el hospital no tengo plata —agarra de la muñeca a Sebas. Y lo MIRA de esa forma que tiene tu madre para decirte que no la cagues, con mucha severidad. O es que ha visto Harry Potter y está probando con la imitación de Minerva McGonagall.
—Sosteneme los lentes y dejame que le enseñe modales —le pide suaaaaaveeeee, hasta le mira sonriendo.
—Hágale caso a su chico, Sebastián —Paloma y Daniel brOTP.
Sebastián insiste en que le sostengan los lentes. Sepan que Iván, el guardaespaldas, no se va a preocupar si se los rompe. Chris le quita la camiseta a Arthur y le abre el jean y seguro van a terminar ahí haciéndolo, con Martín que se le cae la baba. El español un poco nervioso porque el fue quien metió leña al fuego y pues... Se interpone entre el italiano y el uruguayo.
—Puedes arreglártela conmigo, eh, que se chaval no pasa de los veinte —no alcanza a terminar de decir «veinte» y le llega un puñetazo duro como roca a la mejilla. Iván sonríe más, aún con la mano empuñada.
El morenito le limpia la ropa a la francesa, aprovechando de meter mano aquí y allá de pasada. Pooobre Antonio, el golpe le hace tambalear. Aprieta la mandíbula, le manda OTRO combo, pero al italiano. El italiano «pero quééé...», caen al suelo con dos o tres puñetes. Y Sebastián les queda mirando, mira a Paloma y Daniel y se encoge de hombros.
—¡EHHHHH, PELEAAAAA! —¿recuerdan al alemán albino de las cervezas? Pues, encaramado al barril y a la mesa, ve la pelea y llama a los interesados—. ¡SE ARMA LA GUERRA, TODOS CONTRA TODOS!
—Ya ves, te dije que lo dejaras —sonríe Daniel para Seba, soltándole la muñeca.
Matthew ha sacado de nuevo su celular y graba, para mostrárselo luego a Laisa, flipando con los colores de las pulseras fosforescentes que llevan todos. Sebastián se acerca más a Daniel porque no se escucha ninguna mierda.
—Que le dejaras... —Daniel le acerca su boca al oídooo.
—DALE AHÍ, FLACO CON TODO, DE ALMA DALE, ARRÉGLALE LA CARA —grita el peruanito travestido, bastante ebrio, ¡que tiene una manguera de cerveza ya les he dicho! No se sabe a quién le grita el peruano. Paloma sigue abrazada al cuello de Dani y se le sube, como al apa, se ríe.
Arthur le muerde el cuello a Chris, ya ido, sólo hay música que siente en las vibraciones del piso, ignora completamente los gritos del gentío.
—¡Se van a matar! —exclama Paloma. Antonio le da golpes al italiano, y éste se los devuelve con el triple de intensidad, sacándose sangre y saliva.
El alemán baja de un salto a ponerse del lado del español, porque dos contra uno es injusto... Y así es como nació una amistad que desembocó en un trío de amigos.
—Coño, tío, la que has liado —suelta Antonio y no se sabe si es para sí mismo o para Lovino.
No... ni piensen dejar pasar el detalle de Miguel travestido, no lo hagan, no se los recomiendo.
