Previously, on "Lucy in the sky with diamonds".
—Bueno... Eh... Hola, Laisa, soy yo, Matthew, reportándome desde Sidney... En una fiesta, como querías... Y me hice a estos amigos
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—Pedazos de mierda putrefacta, ¿quien CAZZO me ha lanzado esto?
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—Arthur... Arthur i'm so hot, please...
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—Coño, tío, la que has liado.
Iván parece un tanque, apenas se mueve, no reacciona a los golpes, y cada treinta segundos da un puñetazo que debe pesar de por sí treinta quilos. Miguel sigue al alemán, le encanta meterse en peleas y defender honores: Por parte del español, claro está. Antonio hace lo que puede con el italiano que es un hueso duro de roer, HASTA LE MUERDE, gritos, gemidos y gruñidos
—Se van a matar... Pero yo no quiero ver, ¿tú sí, Basti? —Daniel abraza a Paloma por la cintura, mirando al uruguayo.
—No —le besa en los labios y le abraza por la cintura, Paloma desde atrás se ríe bajito—. Pelear por tonterías nos llevará a la extinción, viste —le besa más.
Chris se va a desabrochar el pantalón él y se va a frotar con Arthur, pero A FROTAR y ahí sí que Martín le roba un beso al australiano entre jadeo y jadeo.
—Mmm... ¿qué querés vos? ¿A mí? —pregunta, devolviéndole los besos y tomándole de la mandíbula suavemente. Arthur sólo tiene los ojos, entrecerrados eso sí, para Chris, y jadea. Y Chris no deja de darle atención a Arthur, deja los labios del argentino y vuelve los del inglés, sintiendo todo en un 600% más y Martín toca a Arthur entre los calzoncillos.
—Ah... —genial, piensa/sueña/fantasea que es Chris, Matthew se muerde el labio, con las orejas rojas, grabando la pelea, luego pasando a esos tres que están ajenos al mundo, luego a la pelea... Ayayay, alguien logró empujar a Iván y al parecer le botaron el trago a otro alguien (sobre otro otro alguien), porque se ha metido un hombre con expresión neutra-aterradora, de lentes, y otro hombre más bajo, de gorro y al que sigue una perra que es la delicia de todas las mujeres que estaban allí acariciándola, le dice que no pasa nada, que se calme... Y es que Berwald no va a pelear, va a detener la pelea porque molestan... Yo creo que le va a llegar un combo.
Martín hasta se la va a... A... A meter a la boca y Chris lo va a mirar con una sonrisa, tocándose y besando a Arthur después, se les va el cerebro.
Miguel escribe, borracho, a Manuel, su novio, para contarle y se toma una foto "ponre de ti ctmmmm que se lo mandes a alguien masz". Manuel SE ESCANDALIZA y le llama. Da igual el cobro a larga distancia. Se iba POR TRABAJO, sí, trabajo en una fiesta, P-P-PERO. Pues hablan y Miguel está demasiado borracho, con todo lo que eso conlleva: "Mi amooorrr, vente, te pago el pasaje hay una pelea bravazaaaaaa acá", con la lengua pegadiza. Seguro le responde con chillidos de que se ALEJE de la pelea, que pueden matarlo porque esas fiestas son salvajes.
De hecho creo que ya murió alguien adentro. De deshidratación.
Matthew graba hasta que se le acaba la batería. O eso cree. Quizá se le acabó la memoria del celular. O él se quedó dormido primero porque, anda a saber cómo, voló un trozo de tabla de una mesa y le dio en el cráneo, pero sin matar a Mr. Woshboody, porque fueron sus patitas caminando por su cara lo que le despertó. Serían las cinco de la mañana ya, todavía había gente bailando, sorteando a los cuerpos tirados de los vencidos en combate. Más allá ve a Arthur, Chris y otro chico, con las ropas mal puestas, siente la lengua pastosa. Se levanta y camina hacia los chicos, unas muchachas más allá se están tirando agua en las camisetas, sin sostenes, las mira sólo de reojo. Tiene un hambre que le agujerea el estómago. En el suelo ve algo blanco, se agacha a recogerlo y ve que es un diente (de Antonio, si alguien se pregunta). Se lo guarda en el bolsillo. Se detiene junto a su nuevo clan y le da cachetaditas a Chris.
—Chris... Tengo hambre —le dice, intentando llamar su atención. Arthur suspira, medio sobre el pecho de Chris, medio tirado a su lado.
Chris está muerto, manchado y dormido, se le repega más a Arthur, abrazándole cuando siente las cachetaditas de Matthew. Martín durmiendo como una vaca, de piernas y brazos abiertos, medio con el pantalón abajo. Sin sentir, aún, el duro pasto que se le debe marcar en la piel.
—Mhhhhmmmm...
Y yo les digo que, no sé cómo, tienen monedas y billetes tirados encima. Arthur gruñe y patea al que le esté metiendo mano en sueños.
—Chriiiiiiiis —ruega Matthew.
—¿Quién me llamaaaaa? —termina por preguntar así sea en sueños, con los ojos cerrados.
—Matthew —respuesta un poco rara—. Yo. Tengo hambre —lo zamarrea más.
—¿Aaahhh? ¿Quién es Matthew? —está adormilado aún y le contesta en un murmullo, abrazando mejor a Arthur.
—Matthew Williams, la niña-no-niña de ayer... —rueda los ojos... Y se da cuenta que está sin lentes—. Si no te levantas me quedaré tu tarántula —eso suele funcionar con Alfred.
—Noooooooooo... Miiiii tarááááántulaaaaa, mal extranjerooooo —se da la vuelta y entreabre los ojos, lo mira. Arthur se queja porque la cabeza le ha retumbado contra el suelo, y varias monedas se deslizan desde el torso de Chris hada el suelo.
—Te la devuelvo si me llevas a comer —sonríe, porque ha funcionado.
—A comer... Pero si... —siente las monedas en su torso caer al suelo y traga saliva, se medio levanta y apoya las manos en el suelo—. Oh... Mi cabeza —aprieta los ojos.
Martín siente movimiento y bostezaaaaa. Arthur gruñe laaaaargoooooo, frunciendo el ceño. Traga saliva.
—Los que estén vivos digan yo —pide el inglés, aún con los ojos cerrados.
—Yo, yo estoy vivo aunque no me entendás ni mierda —dice el argentino, enjugándose los ojos.
—Matthew... Me... And you, all the team —Chris le pone una mano a Arthur el hombro, sonriendo.
—¿Tu bloody arácnido? —Arthur pide la lista de caídos y se pasa una mano por los ojos, sonríe, con sonrisa de quién se estiiiiiraaaaa, Matthew hace pilitas con las monedas.
—¿De dónde habrá salido la plata? —inocente que no recuerda a la gente gritando que dale más duro, un poquito más duro, y tirando monedas y billetes.
—No sé... A las personas se le habrá caído —Chris se encoge de hombros.
—Me la tiraban a mí —explica por desgracia, Martín—, cuando se la metía a... Al de blond hair —señala y hace los movimientos justos para que lo entiendan. El australiano abre los ojos como platos al verle los movimientos. Arthur quita la mano de golpe.
—¿En qué momento se nos unió el sudaca? —se sienta, caen más monedas—. Bueno, al menos hay para comer.
—Ehhh... No le digas así, míralo. Se le ve bueno —se ríe Chris y le alborota el cabello a Arthur, y se levanta él y Martín no entiende nada pero se para también. Arthur le mira con los ojos entrecerrados de sueño cuando le despeina, y le extiende la mano para que le ayude a levantarse. Chris le extiende la suya.
—I'm hungrrryyyyyyyyyy.
Martín se limpia los pantalones y los mira, la panza le silba. Arthur toma la mano de Chris y se levanta, de esta forma brusca con la que puedes botar a tu compañero. Matthew se mete las monedas en los bolsillos.
—Puedes comer con nosotros —le dice a Martín, en inglés, y Martín traga saliva, esa frase no se la enseñaron en Open English...
—Yeah, yeah... —asiente y los mira con una sonrisa.
—Well... Conozco un sitio de comida árabe, me ha provocado comer kebab a montones —sugiere Chris y se le hace agua la boca
—¿Traes dinero? —Arthur hace equilibrio, sin soltarle ni pararse del todo, como queriendo ver si le puede sostener. Matthew le sonríe dulcemente al argentino, acabando de recoger las monedas en su camiseta, usándola como bolsa (sin sacársela). Christian agarra a Arthur brutalmente de la cintura, en un movimiento muy gay.
—Hey. Hey...
Martín va donde hay dulzura, arreglándose la camisa y el pantalón caro (ojos en blanco), y se mete la mano en el pantalón y al calzoncillo, y saca los benditos billetes que le metieron anoche...
—Ahhhh... Me los metió... Hijodeputa —sospecha de Daniel.
—Tienes una mancha morada en el cuello —le informa Arthur a Chris, ya soltándole y arreglándose la chaqueta. Matthew hace el gesto de arreglarse los lentes, olvidando que no los tiene, esperando que den la señal para ir a comer. Intenta encender su celular, pero está sin batería.
—Algo me picó —Chris se arregla el cabello y Martín se acerca a Matthew.
—Gud morning.
—Algo bien grande —responde Arthur, es una mancha enooooormeeeee—. Como si te... Eh... Olvídalo, yes, algo te picó.
—Good morning —Matthew se sonríe por acento de Martín—. ¿No hablas inglés?
—I spik espanich better than inglish —contesta con una sonrisa sexual, why, Martín.
—WHAT? —Chris se lleva los dedos al cuello—. ¡No, dime ahora qué es lo que ves! —quenoseavaricelaquenoseavaricelaquenoseavaricela.
Matthew se ríe por el acento de Martín y se sonroja por haberse reído, se tapa la boca.
—Pardon, sé francés, no castellano —se le acerca.
—Pues... Una mancha... Ya se te irá —calma Arthur a Chris—, es redonda... Pero algo deforme. Creo que te picaron más de una vez.
—Uh lalá, can you speak in french? —Martín se acerca más. Muy interesado porque a todos nos interesa que nos hablen en francés con suma fluidez.
—Oui, Monsieur —le responde Matthew con más confianza a pesar del sonrojo, la tarántula saluda desde su coronilla.
—Mmmm, sonás tan lindo —le piropea Martín, sin ver a la tarántula, sólo sus ojos de Matthew sin gafas. Éste se siente un poco cohibido, y desvía la mirada.
—Bueno —vuelve al inglés—, pero si prefieres en inglés, mejor... ¿Quieres comer con nosotros? Digo, creo que ya te lo pregunté... Perdón por no recordar si respondiste o... —se le escucha muuuuuy bajito.
—Wait, wait... don't speak so fast, please —le pone las dos manos en los hombros, suavemente y sonríe más—. You ar jangry?
—Bloody hell, Arthur! Me estás asustando —se asusta Chris. Arthur le está revisando las picaduras... Dándose cuenta que no hay agujeros de mordida. Sólo venitas rotas y moretones.
—No veo hoyitos... Así que no fue una araña... Ni una abeja.
—¿O es que son chupetones? ¿He follado? Oh my God... —cara de OMG indiscutiblemente.
—¡Claro que no has follado! —Arthur desecha la idea—. Debió picarte algo. Siempre te pican bichos.
—¿Cómo sabes que no he follado? —Chris está confundido—. Seguro te largaste con la primera francesa que encontraste y ni sabes nada. Y yo me conseguí una danesa de curvas ardientes o... ¡hasta una latina! —risas risas.
—Sueña, si hubieras follado con una de ellas no estarías aquí —le limpia la ropa—. Y no me voy con ninguna francesa. Nunca más.
—Me abandonó porque ella también andaba drogada —y traga saliva, no vaya ser que... Haya tenido alguna enfermedad nononononono—. ¿Por qué no? Si a ti te encantan.
—¡Porque no! ¡Y punto! —no le gusta la idea de la danesa—. Camina, a comer.
—Espera, espera... —se le acerca al oído—. ¿Cómo es eso que ya no me cuentas por qué? ¿Te he molestado?
—No, Mr... ¡Follo Danesas Con Curvas! —le da la espalda y echa a caminar.
Martín le dice a Matthew si mejor se adelantan porque de veras tiene hambre. Chris estira el brazo para detener a Arthur y le hace gracia que le haya dicho eso.
—¿Estas celoso porque follé con ella? —pregunta a la broma y en parte verdad, quizá Arthur se quedó con las ganas de hacerlo con alguien y él, hijodeputa, no quiso compartir.
—Eh... Quizá deba despedirme —sugiere Matthew, refiriéndose a Chris y Arthur, caminando con él de todos modos.
—¡Nooooo! —Arthur suena como si estuviera muy ofendido y fuese una opción imposible, una locura—. Nooooo. No. No.
—¿Despedirte? ¿Vives cerca a aquí? —pregunta Martín.
—¿Entonces? —insiste Chris sin soltarle el brazo a Arthur, levanta una ceja—. Si te has quedado con las ganas pues... Podemos buscar esta noche a alguien, en una disco... Aunque ahora yo sólo quiero comer.
—No, soy turista. Pero no los conozco realmente, sólo ayer nos encontramos —intenta explicar Matthew.
—From where? Ayam from Argentina.
—Canadá... —le late el corazón leeeeevemente más rápido, no por un flechazo de amor, sino más bien por pánico escénico, le están hablando y preguntando cosas por las que esperan una respuesta, le pone nervioso meter la pata de algún modo—. Buenos Aires fue una opción de viaje, cuando decidí venir a Australia, pero el idioma, ¿sabes? Qué digo, claro que sabes, digo... Al final fue al azar, pero entre las opciones anteriores estuvieron ciudades de Europa principalmente, no es que no sepa que Buenos Aires está en América, digo... —se sonroja, tropieza con un terrón de tierra que levantaron haciendo quién sabe qué quienes—, es una ciudad bonita dicen.
—No quiero a nadie, me duele todo... —Arthur se lleva las manos al lumbago, dándose cuenta que también le duele más abajo—, necesito reponerme antes de esta noche y llevarte a urgencias por esas mordeduras.
—Yes... Es hermosa, las casas, los balcones, la comida, el teatro... —Martín sigue a Matthew con mirada intensa, típico de Martín cuando recuerda su patria, siguiéndole de cerca—. ¿Te gusta cómo hablo? People says all the time that my language is beautiful —esas frases si las lleva perfeccionadas.
—Tú dices que se me va a pasar, se me va a pasar —suspira Chris y se acerca a Arthur, para abrazarle por la espalda y caminar así. Arthur se tarda, sin echarle, pero suspira y levanta un brazo para acariciarle la oreja o el cabello, si alcanza.
—A comer, kangaroo.
Matthew le sigue la conversación a Martín, asintiendo cada cierto rato y tropezando MUCHO con la gente, y los cuerpos tirados, por mirarle (es difícil no mirar a Martín), y la falta de lentes.
—I want a kebab... —camina Chris, aflojando los brazos de Arthur
XxxOxxX
Matthew abre la puerta de su cuarto, y la deja abierta para que entre su invitado. Deben ser cerca de la una de la tarde, recién llegando después de la fiesta de anoche y de pasar a comer algo y pasear. Hace calor afuera, y los pies LE DUELEN, está seguro de haber caminado más que en toda su vida.
—Che... Que cansancio tengo —anuncia Martín caminando con las piernas hechas gelatinas—. Qué calor y yo que pensaba que acá sería más frío —con la cara rooooojaaaaa y el polo mojado.
—Descansemos un rato y bajamos a almorzar... Si quieres, digo, eh... —cierra la puerta detrás suyo—, yo invito —sonríe, saca su celular y camina hasta donde tiene su computador enchufado, con sonrisita de felicidaaaaad. Cansancio y felicidaaaaad.
—¿Tú invitas? —sonrisota, hablando el inglés un poco mejor—. Oye... Eh... ¿tienes ducha? ¿Me la podés... you.. can... errr... —haciendo con las manos como que se baña.
—Sure, sure —le hace un gesto para que vaya, se arregla los lentes que no tiene—. Pondré mi celular a cargar, ¿tienes con qué cargar el tuyo? —pregunta conectando su celular al computador, mirándole, con aura que inspira a la confianza.
Martín se le acerca con una sonrisa ladina mientras le habla, hasta que le pregunta por el celular, se palpa los bolsillos.
—You want to follow me at the batrumon? —porque digamos que para ser sensual el inglés le fluye un poco mejor, mirándole atentamente—. Me quiero bañar con vos —no TE PARECE SUFICIENTE.
Matthew le mantiene la mirada, se muerde el labio y luego mira la pantalla, fingiendo que hay algo muy importante allí. Sale un mensaje sobre transportar datos, le da a aceptar sin pensar mucho.
—Si vous voulez... —le contesta en francés, y se sonroja.
—Mmmm... Encima me respondés en francés, sos una delicia, ¿te han contado? —seduce y acerca los dedos a su barbilla y se acerca todo él a Matthew, relamiéndose los labios—. Hottest. In your language, you make me feel hot.
Matthew traga saliva y se relame el labio, dejándole hacer y olvidando el computador.
—Après de vous —le sigue la conversación en francés Y ALERTA DE COQUETEO. Oh, y la barrita de archivos transferidos al Dropbox en la pantalla se llena, y sí, es ese dropbox que se hizo con Laisa, ese para el que crearon una cuenta exclusiva en gmail.
Martín le acerca el rostro, mirándole los labios. Y bueno, le da un beso con premura, que Matthew le devuelve más lento, abrazándose a su cuello, y se van a abrir paso hacia el baño, ambos están hechos un relativo asco, después de todo. Se abren paso hacie el baño entre besos, Martín se ajusta al ritmo de Matthew y trata de arrinconarlo a la pared para quitarle la remera.
Matthew le mira, entreabriendo los ojos, y NO levanta los brazos. Detiene un segundo el beso, pero sin dejar de tener todo bien puesto para seguir, es más bien una duda, una pregunta silenciosa. Y Martín lo siente, sin que le digan sabe cuando las personas están inseguras o incómodas, le da unos cuantos besos breves y se aleja.
—You... —dice pero lo mira con tantas otras palabras más que prefiere que Matthew se lo aclare.
—No vayas a pensar que soy un suelto o algo —le advierte en voz muuuuuuuuuuy baja, creo que no se ha oído ni él.
—What? —acerca el oído, porque encima lo ha dicho en francés… oyó más un ronquito.
—Noooo, ya lo dije —le reclama más fuertecito. Martín cierra los ojos y le da un abrazo, por la cintura.
—Que me habrás querido decir, pibe —susurra. Matthew le abraza y le da un beso duuuuulce en la mejilla.
—Vamos —dice Matthew, arrepentido y prefiriendo que quede así, que no sepa lo que le dijo. En todo caso, piensa, Martín no estaría en posición de decirle eso, eh. El argentino le da un beso en la frente y se separa, sonríe.
—Let's go —y seguro mientras le echa shampoo en el cabello le va a contar toda la travesía que fue venir hasta Australia, y Matthew le va a escuchar, avergonzadito, pero se le va a ir pasando de a poco el pudor.
Y aquí acaba esta historia dedicada al crack y a un todos con todos.
Nos divertimos mucho escribiéndola y esperamos que hayan disfrutado leyéndola.
¡Viva el MartínxMatthew!
