Este es un pequeño extra, un derivado de las aventuras de Matthew.
Y ahora sí podemos decir adiós a Australia.
Mientras, en Bélgica, en un departamento, una muchacha rubia que está revisando tareas en su computador portátil, se da cuenta que se agregan a su carpeta Dropbox unos archivos. No los ha subido ella, así que imagina que serán las fotos que su amigo Matthew le había prometido.
—Anri —llama sin gritar, sólo alzando la voz lo suficiente—. Me llegaron las fotos, ¿quieres verlas conmigo?
Anri, que ha empezado un nuevo libro de thriller-psicológico y terror de unos autores estadounidenses, la mira desde la cama, tomando chocolate caliente de a sorbitos.
—Oui, ¿quieres traer la laptop y las miramos acá? —pregunta sin levantar la vista. Laisa desconecta el cargador y lleva el computador hasta la cama, en donde se sienta. Quizá puedan notar que está un centímetro más alta. Ha pasado un año desde que sale con Anri.
La belga cierra el libro cuando siente el colchón hundirse con el peso y la mira.
—¿Son las de tu amigo?
—Sí, Matthew —se arregla el cabello para que no le moleste y se acomoda contra ella. Le da click a la primera imagen. El archivo se abre, y es de las calles, desde un vehículo en movimiento... Una foto normal, se entiende. Anri se estira a la mesita de noche para dejar el libro y vuelve para acomodarse con Laisa, para abrazarse y hacerse ovillito.
—¿A dónde me habías dicho que se fue? —mira la pantalla.
—Australia —pasa las fotos, más fotografías a las calles, edificios... Y luego de la entrada a uno en específico, y al mismo por dentro—. Me envió más ayer.
—Oh... Ya veo —recorre con la mirada todo, encantada—. Mira qué vista panorámica más preciosa —le señala sin llegar a tocar la pantalla, una donde se ve hasta el mar con mucho sol y la clásica casa de ópera
—Típico de él —se ríe Laisa. Pasan a las siguientes, tan tranquilas las dos..., hasta que hay una tirada a hipster de los de Instagram en que se ve un trago... De señorita.
—Uuuy, míralo, se ha ido de fiesta —suelta Anri como una tía que encuentra fotos de su sobrino de bebé teniendo sus primeros acercamientos con una chica, le da un beso a Laisa en la muñeca, más como una caricia tenue con los labios.
—Al fin —responde Laisa con sinceridad, y pasa a la siguiente fotografía, en que hay gente bailando, pero nada demasiado alocado todavía.
—¿Al fin va a una fiesta?
—Sehhh —las siguientes son más extrañas... Laisa parpadea—. ¿Ésa es una tarántula?
Selfie: Australian style.
—Ayyyyy, mon Dieu! —Anri, más espantada, abre los ojos asustada creyendo que se va a salir el animal de la pantalla y se le pone la carne de gallina. Laisa cambia de foto con un chillido ante la confirmación. La siguiente es borrosa, se distingue a un chico de cabello castaño corriendo, eso sí, se ve de espaldas.
—No conozco a ese muchacho, ay, ay, su —Laisa mueve las manos emocionada—, ¿no será? —la mira emocionada.
—Quién sabe, puede ser... A ver, sigue pasándolas —le abraza fuerte.
—Ojalaaa —Laisa se muerde el labio, imaginando cooooosaaaaas. Pasa a la siguiente imagen, que es una de Matthew al ruso gigante y el italiano, mirando ferozmente a un rubio drogado, pero la fotografía es media difusa, se ven muchas luces, y si se ven ellos es porque se tomó con flash. Anri alza una ceja.
—Miraaa, oh Dios, ¿pero a qué fiestas van, niños? —mamá osa.
—¿A qué están jugando? —Laisa cambia la imagen... Y cambia la siguiente de inmediato en cuanto se da cuenta que es medio porno, si me entienden.
Luego hay otra foto en la que alguien les moja la cara de espuma a Chris y Arthur... Anri levanta las cejas y se sonroja.
—Matthew se lo ha pasado bomba
—Sí... Parece que el siguiente es un video... —Laisa la mira, teniendo un presentimiento que no sabe interpretar.
—Espera... —se sienta mejor y le rodea con sus piernas, desde atrás, y Anri sigue siendo más alta así que apoya la barbilla en la cabeza de Laisa, para poder taparle los ojos si es que ve algo muy subido de tono o sabe-Dios-qué—. Ya, ahora sí, puedes reproducirlo.
Y Laisa, obediente, le da a reproducir...
El video en principio es algo caótico, muchas luces de colores, y gente haciendo sombra.
—¿Están pasándola bien? Díganle sus nombres a la cámara —Laisa reconoce la voz de Matthew y se lleva una mano a la boca porque hay dos chicos tirados en el pasto besándose, pero su movimiento queda a medio camino porque uno le mete la lengua al otro y se ve, con saliva y todo, y sonidos. Suelta un chillido.
A Anri, que está sonrojada, le baja un hilito se sangre de la nariz, sin poder dejar de mirar.
—Esto es fabuloso... —comenta LA ADULTA RESPONSABLE Y QUE SABE MANEJAR SUS EMOCIONES.
Laisa se muerde el labio.
—Oh... Bueno. No quieren presentarse —se escucha en el video.
—¡Está ebrio! —Laisa no se lo puede creer, y siguen los besos, ella se sonroja, se remueve incómoda contra Anri, como buscando contención ante tanta saliva. Ella le abraza más fuerte con las piernas y le acaricia lentamente el cabello por la oreja, acunándola.
—¿Puedo presentarlos yo, verdad? —secunda el audio del video. Anri esta HIPNOTIZADA les digo desde ya, con un sonrojo
—Y esos chiquillos también... Quizá hasta más —mira el gesto que hizo Chris cuando Matthew se puso insistente con su autorización. Laisa se tira hacia Anri, para ocultar el rostro... Pero mira de reojo, igual, entre los dedos que le tapan la cara rooojaaa.
—Bueno... Eh... Hola, Laisa —«kyaaaaa, ¡dijo mi nombreeeee, se acordó de mííííí»—, soy yo, Matthew, reportándome desde Sidney... —tiembla porque esto ENCIMA está siendo grabado para ella. Anri le oculta el rostro bajo su cuello y con un brazo le abraza.
—Me voy a morir... Aisa, tu amigo...
Encima que en el video Arthur y Chris se están tocando ya la piel, se nota que hay un deseo allí. Los dos se desean y se percibe sin uno estar presente ahí, en la escena del crimen. Y eso está ocasionando que Anri, bueno... Ella no es de metal.
—Aisa —susurra Anri—. Un video triple X me calienta menos que esto —comenta.
—En una fiesta, como querías... —el video enfoca a un rubio y a un castaño desde el nivel del suelo—. Y me hice a estos amigos —si alguien conoce bien a Matthew puede notar un tonito leeeeeveeeee de excitación en la voz.
—¡Van a hacerlo! —exclama Laisa contra el cuello de Anri—. Te lo apuesto. ¿Seguimos viendo? ¿O lo paramos? —en el video, el rubio emite ruiditos que a Laisa le mooojaaaaan.
—Sigamos viendo —deben de chorrear unas cuantas gotitas de sangre al panel del teclado—. Pero me voy a poner al... —ve como Chris le frota su...Ejem, a Arthur, al rubio y contrae el estómago—, tope y la perjudicada vas a ser tú, mon amour —termina con una sonrisa.
Laisa la mira con las mejillas sonrojadas, en el video se oyen más voces, pero no les hace caso porque están en un idioma que desconoce, entreabre los labios, sorprendida, y casi expectante a que ocurra lo que Anri le ha advertido.
—No quiero malinterpretar tu silencio... —Anri mueve todo el cabello de Laisa a un lado. Y le da un beso en el hombro, sin dejar de ver el video donde hay más tocamientos y partes que se juntan y muchas luces, mucha música.
—Mmmm... —Laisa cierra los ojos, mueve el hombro de modo que le quede suelta la blusa y ella se la pueda mover—. Ahhhhh... Anri... —pestañea lento y le muestra el cuello, se muerde el labio.
Anri traga saliva y le mira los gestos, le da un beso más largo en el cuello y sus manos empiezan a moverse perezosas bajo el busto de Laisa.
—Matthew me cae bien... —sonríe de lado.
—A-a mí también... —entreabre más los labios—. Mmm... Ah... —en el video se escuchan, a ratos, ruidos de pelea, y a otros, sonidos cada vez más húmedos.
—Mmm... Toda la semana no hemos tenido tiempo... —susurra Anri y le lame atrás de la oreja, suavemente, con los ojos cerrados. Los sonidos mezclados hacen que bueno... EJEM... Se moje.
—¿Y ahora tenemos tiempo? —se estremece.
—Si tú quieres —mueve sus dedos encima de la ropa de Laisa, sólo caricias no sexuales.
—Brrrrr —hace por los escalofríos que le llenan el cuerpo en seguidillas, le busca la mano para acariciarle el dorso, y Anri le prodiga más besos, estirando el cuello para llegar a sus labios.
—Ah... Podríamos... —Laisa se muerde el labio, le busca cerca del tobillo para acariciarle, desde allí por todo el empeine, suavemente, y luego subiendo por la canilla. La belga da unos cuantos besos más con toooda la boca, jadeando con sus caricias, santo Dios, que como Laisa nunca está tan a la expectativa cuando le hace cariñito se le sube la bilirrubina y no sabe cómo decírselo, querida.
Laisa le devuelve los besos, piquitos nada más, esperando a que le dé más, siempre esperando, como si fuera un premio al buen comportamiento, un premio al llegar al siguiente nivel. Le acaricia así como ha aprendido, todavía en la pierna, suaaavemente, apenas rozándola.
—Hay tiempo... —indireeectaaa por parte de Laisa. Anri desenrolla sus piernas y se aleja de ella para poder acomodarse en frente de Laisa, mientras la mira a los ojos.
—No sabes cuanto te quiero —beso.
Hay un GEMIDO largo y tendido... Proveniente del computador. Si alguien mira, vería a Arthur con la ropa corrida.
—Jejeje... —se ríe Laisa bajito, y la abraza.
Y se oyen los sonidos de humedad y choque de pieles, cortesía de Chris.
Anri se sonroja y la tumba a la cama, con delicadeza, escondiéndose en su cuello. Laisa, que no se lo esperaba, se tensa.
—¿Eh... Anri? ¿Pasa algo? No, eh, bueno, no es normal que te escondas tú...
La nombrada se sonríe ahí mismo sin que Laisa la puede ver, obviamente y le un BESOTÓN, que más parece succión. Ahí en el cuello, tranquilamente, esperando la reacción de la otra.
Laisa se ríe, la empuja porque le da cosquillas, reacción instintiva. En el video ya Arthur le ha subido a Chris la camisa hasta el pecho, y se puede ver un tercer integrante, acariciando a Arthur. Anri va besando más abajo en Laisa y se mueve encima de ella, ondulado, sus pechos bajo la ropa contra los de Laisa.
—El sonidooooo —comenta Anri, porque en el vídeo Arthur está gimiendo con las maniobras de otro rubio, un argentino, y Chris se ha agarrado a Matthew de la camiseta para besarlo mientras. Con la suerte, seguro Matthew ni soltó la cámara y se grabó el pasto con sonidos de fondo, luego cosas aleatorias, partes de cuerpos...
Laisa extiende los brazos hacia arriba, invitando a Anri a recorrer el camino sin mayores obstáculos...
