Antes de cualquier aclaración pido perdón a todas aquellas personas a las que he hecho esperar. El vocabulario de nuestros protagonistas va a cambiar ligeramente, es un fic M, es decir, malas palabras y lemon. Sensibles absténganse.
Todo cobraba sentido y se clarificaba en mi mente. Era una traición sin precedentes, otra más que añadir a mi lista. Necesitaba desesperadamente desaparecer de ese lugar, tenía que llorar, era algo inevitable. Ya había quedado claro que mi lamentable estado no las alteraba en absoluto, era un hazmerreir. Estaba tan turbada que hasta el estricto autocontrol que me infligía para no mostrar el más mínimo atisbo de ira se estaba desvaneciendo. Mientras que mi mirada seguía fija en la pequeña mano de mi mejor amiga acariciando el brazo del que había considerado hasta ahora mi único amor. El lacerante dolor era tan insoportable que mis pies me transportaron fuera de aquella escena casi ni tan si quiera al haberlo pensado. ¿Por qué había todo cambiado tanto?, ¿Dónde había quedado todo lo maravilloso de nuestra amistad?, para mí, ellas eran mi familia, o eso era lo que creía… Pero sobretodo con Mina, habíamos tenido una conexión especial desde que éramos pequeñas, la gente aseguraba que éramos familia debido a nuestro similar aspecto físico, y no lo negábamos. Nos teníamos la una a la otra, y eso era lo que nos importaba…
Me sentía totalmente patética sentada en aquel banco de piedra. Con el rostro escondido entre mis manos mientras sollozaba. Casi nunca lloraba, en contadas ocasiones lo hacía. La última vez que llore fue hace mucho tiempo, en el funeral de la madre de Mina. Llore amargamente su pérdida con mi mejor amiga en mis brazos. Ni los insultos de un hermano drogadicto, ni la indiferencia de unos padres que poco tenían de lo que su propio nombre indicaba, tan solo el calificativo, habían logrado que llorase. Pero Mina había acabado con la racha, ella lo había conseguido y por partida doble.
¿En qué momento llegaron a odiarme todas y cada una de ellas?, sinceramente, no lo sé. Vivo mintiéndome constantemente. Una sucia mentira era lo que me quedaba de mi vida.
Andaba deambulando por el jardín trasero del edificio de la preparatoria oliendo la humedad y la carga que tenía el ambiente cuando un rayo cruzo el cielo completamente encapotado y pequeñas gotas comenzaron a caer mezclándose con mis lágrimas.
Cuando estaba triste Lita me hacía un pastel, y normalmente también me preparaba la comida, ella amaba cocinar, y le encantaba que le recordase lo bien que lo hacía. Yo no era la mejor estudiante del mundo (tampoco le ponía mucho empeño), pero Amy, la única con paciencia suficiente como para hacerle ver al resto del mundo que gracias a su ayuda y esmero yo también podía sacar las mejores notas. Mina era la luz de mis días, con su radiante sonrisa a pesar de su tristeza, contagiaba toda su vitalidad a mi insulsa existencia. Todo eso había cambiado por completo de una manera u otra, ni el trato, ni la amistad, ni nada de lo que pudiésemos haber compartido antes de alguna manera existía ya. Y yo estaba tan ciega, porque, digámoslo de esta manera, apenas me queda nada por lo que luchar, nadie se preocupa por mí.
Cada vez llovía más, pero yo no podía regresar, y siendo sincera me daba igual mojarme, coger una pulmonía y morirme de una maldita vez. Sin querer llegue hasta un sauce donde había una pequeña inscripción.
-"M y S Amigas x Siempre"- Pronuncie con voz pastosa e irreconocible.
Una furia inaudita anegaba mis sentidos mientras mantenía mis puños cerrados y clavándome las uñas en las palmas de las manos. Comencé a pegarle a esa misma inscripción con mis nudillos una y otra vez, pero aquella corteza rugosa no se desprendía de esa falsedad escrita en su tronco. Sabía que mis manos estaban destrozadas, me palpitaban y escocían como un infierno, pero no quería parar.
Y me mantuve en ese estado no se durante cuánto tiempo. Dándole una paliza a un árbol mientras llovía… cuando por fin me canse apoye mi cara sobre la inscripción que a pesar de la golpiza seguía intacta y deje tranquilas mis destrozadas extremidades, colgado como dos trozos de carne chorreando sangre que limpiaba la lluvia que no cesaba. Apoye mi rostro contra el tronco de nuevo y empecé, de manera inconsciente a refregar mi cara contra el, solo me di cuenta cuando note también dolor en este debido a las raspaduras.
-¿Serena?...¿Eres tú?-
Una voz que me resultaba familiar resonó entre los estruendos de los rayos que caían y el sonido de la fuerte lluvia. Una preocupada mirada amatista se poso en mí y pude reconocer entonces las hermosas facciones y el brillante cabello negro que le caía hasta la espalda. Era Rei, mi compañera de arte, una delicada muchacha que vivía al margen de todos y que dibujaba como una verdadera artista.
-¿Te encuentras bien?, ¿Alguien te ha hecho algo?-
Note como me cubría con el paraguas mientras sus manos exploraban mi rostro ensangrentado y luego inspeccionaba mis manos. Soltó un pequeño gemido de angustia cuando contemplaba con horror mis nudillos.
-Vámonos de aquí, hay que curarte esas heridas.-
Me tomo delicadamente de uno de mis brazos y tiro de mi pero yo me quede estática en el sitio.
-No voy a entrar en ese lugar de nuevo.-
Rei se quedo unos segundos observándome y asintió con la cabeza como si comprendiera algo.
-Iremos a mi casa. No te preocupes, no está muy lejos de aquí.
Esta vez cuando volvió a tirar de mi como si fuera una niña que no puede cruzar sola la calle no opuse ningún tipo de resistencia. Me condujo por el sendero de enredaderas que escondían la puerta que daba a la salida y nos encaminamos fuera de la institución donde estudiábamos.
Mientras caminábamos en mi mente yo tenía la pregunta, en realidad muchas, pero siempre la misma a su vez.
"¿Por qué motivo me despreciaban todos los seres que yo amaba?, ¿Y por qué precisamente aquella muchacha que apenas compartía conmigo unos pequeños ratos dos veces en semana me trataba con esa dulzura?"
Los interrogantes seguían apareciendo en mi cabeza, pero ya estaba demasiado cansada, dolorida y shockeada como para seguir. Una vez que subimos una empinada y larga escalera y traspasamos el umbral de una tradicional casita de la que Rei mi informo que era su hogar, mi vista se empezó a nublar y ya no pude unir un pensamiento con otro.
-¡Serena!-
Escuche el alarido de la pobre Rei pronunciando mi nombre, pero a partir de ay, no recuerdo nada más.
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La cabeza de chorlito no había aparecido por las clases que quedaban, pero lo extraño, es que había dejado su maleta y pertenencias en el aula. Cada día que pasaba era más tonta. Seguro que alguna de sus estúpidas "amigas", o el perro faldero de mi hermano conseguía llevársela cuando terminaran las clases si no aparecía. Lo que restaba de mañana se me hizo realmente tedioso, Mina con sus miradas lascivas para variar e intentando apoderarse de la mesa de la conejo cabeza hueca, supongo que para intentar la nueva táctica se seducción (por supuesto infructuosa), y poco más que sucedió fueron lo por decirlo de alguna manera lo único que aconteció aparte de las lecciones.
Cuando llego a mis oídos el dulce sonido que anunciaba el fin de aquel fastidioso día no podía creérmelo. Tenía ganas de llegar a casa, encerrarme en el estudio insonorizado y tocar mi guitarra durante lo que me quedaba de vida. Pero por desgracia nada puede ser como uno desea, y ahí estaba Aino, para recordármelo. Yo pensé que estaba ahí para llevarse la maleta de Serena, pero al parecer también quería seguir intentando lo imposible, que le prestara la más mínima atención.
-¡Yatencito! ¿Quieres que esta tarde demos una vuelta?, me he comprado un vestido nuevo y seguro que te encanta, es verde, tu color favorito.-
¿Esa mujer como sabía que el verde era mi color favorito?, seguía hablando y hablando. Hablaba del helado que nos íbamos a comer, de lo romántico que sería cuando la besase si la llevara al parque de atracciones y la montara en la noria… y más cosas demasiado explicitas que prefiero borrar de mi memoria. Al final tome mi mochila y me dispuse a marcharme dejándola de nuevo hablando con la silla cuando un comentario suyo hizo que me frenara en seco.
-Hoy tu amorcito parece que por fin se cansó de hacer la payasa y decidió irse… mira, ni se llevo su mochila.-
Me di la vuelta justo para ver cómo le pegaba una pequeña patada a la maleta bajo el pupitre de la rubia.
-Mina… mira, no sé qué clase de estrategia es la que estás utilizando ahora, pero no insinúes ninguna idiotez como esa, mi hermano está obsesionado con esa mujer, y no quiero entrar en este ridículo juego tuyo. Yo no estoy interesado en nadie.-
La rubia se agacho y dejo más que sus piernas a la vista de manera intencionada tomando entre sus manos el objeto el cual era antes el blanco de sus patadas.
-¿Crees que soy idiota?-
No sabía si quería que le contestara, pero estaba claro que yo y medio mundo pensábamos que si. No me dio tiempo, empezó a desvariar sola de nuevo.
-He visto como la miras. No puedes quitar tus ojos de ella. Esta muy feo desear a la misma estúpida que tu hermano. De todas maneras dudo mucho que ninguno de los dos la consigáis, Serena es una mojigata, nunca se dejaría tocar un pelo. Hasta Seiya ha comprendido que debe buscar alivio en otro parte.-
El rostro de Mina había cambiado, su mirada en concreto era lo que más. Sonreía de una manera que daban escalofríos y sus ojos despedían un brillo malicioso que nunca antes le había visto. Cuando empecé a asimilar lo que aquella mujer estaba diciendo me quede estupefacto. ¿Mi hermano se acostaba con ella?, o esta idiota no sabía lo que hacer para llamar mi atención, o mi hermano era un perfecto imbécil que no sabía ni donde tenía la cara.
-Dudo mucho que mi hermano te pusiera un solo dedo encima… y ciertamente tampoco me interesa tu vida sexual.-
No quise ofenderla, solo quería que me dejase tranquilo, pero supongo que mi cara de horror y asco por lo que me estaba imaginando se lo dijeron todo. Ella no era precisamente de mi devoción y el hecho de que se acostara con mi hermano y a la vez se me insinuara tampoco hablaba bien de ella. Si su plan consistía en que me diera aún más repelús lo estaba consiguiendo desde luego.
-Debes saber que has actuado muy mal conmigo. Deberías haberme aceptado desde un principio, hubiésemos formado la pareja perfecta. Pero no, tu seguías mirando a Serena como un depravado, espiándola cuando creías que nadie podía verte. ¿Qué tiene esa maldita estúpida que no tenga yo?... Por tu culpa ella va a sufrir mucho. Te doy la última oportunidad de que rectifiques antes de que le haga algo peor.-
Su discurso de patética villana me tenía tan pendiente de sus palabras que apenas percibí cuando lanzo la maleta de la coneja por la ventana y empezó a reir. Estaba loca… ¿Qué le habría hecho a la pobre Serena?... tenía que encontrarla, esta perturbada me ponía los pelos de punta.
-Mina, lo que le hagas a Serena me da igual, ella es tu amiga, no la mía, además, no saldría contigo ni a la vuelta de la esquina, así el mundo dependiera de ello.-
Cuando estaba a punto de darme la vuelta me tomo del brazo y se abalanzo contra mí histéricamente intentando besarme. Como pude me libere de sus brazos y tome distancia.
-¡Estas loca!. ¡Escúchame bien, pedazo de prostituta, yo no te tocaría nunca, bajo ningún concepto, jamás de los jamases!-
Estaba muy alterado y me arrepentí de haberla insultado, pero me acababa de intentar atacar de forma sexual. Si hubiera sido al revés y hubiese sido yo, sería una agresión en toda regla. Ahora si estaba preocupado realmente por la cabeza de chorlito. Salí a grandes zancadas de allí antes de que se le ocurriera hacerme algo más y escuche como corría para alcanzarme, gracias a Dios se paró en la puerta.
-Vas a ver como tu putita llora lagrimas de sangre Yaten.-
Eso fue la gota que colmo el vaso. Aquella afirmación tan calmada y retorcida que salió de su boca me hizo decir otras palabras de las que me arrepentiría aún más seguro…
-Si le haces algo a Serena te juro que la que va a llorar lagrimas de sangre vas a ser tu, pequeña furcia.-
Y yo lo decía con motivo, sabía cosas de Mina, por azares del destino había presenciado una escena terriblemente asquerosa de ella con otra persona igual o peor que ella. Pero si quería guerra, la iba a tener. Salí de allí y me encamine a buscar la mochila de la coneja lo más rápido que pude. Tenía que encontrarla.
¿Qué os parece?... jajaja, mucho perdón a todos. La cosa se pone interesante ¿Mina es una psicópata?, no es tan mala (digo yo), ya lo veréis.
Gracias a todos por sus reviews, les agradezco la acogida de esta historia, ya estoy trabajando en el siguiente cap. Quiero sus opiniones, aunque me digan que soy una perra jajaja, no en serio, siempre son bienvenidas hasta las críticas.
Se que los fans de M&Y me quiere matar y los S&S también… pero esto era algo diferente (y vaya que lo va a ser).
Besos a todos y Gracias de nuevo.
