04 Sentimientos

Una lejana colina, ellos dos solos en una vieja casa. Abrazados en un sofá sin nada de ropa que los separara.

- Te amo Yuuki – dijo el vampiro antes posar un ligero beso en el pecho de la chica.

- Yo a ti Kaname – contesto la chica mientras que con una mano hacía que el vampiro levantará su cabeza para mirarla y ella bajara un poco hasta su altura para besar suavemente sus labios.

Esas habían sido las últimas palabras cruzadas entre ambos, seguían ahí abrazándose y pidiendo al cielo que ese momento no terminará jamás. Pero ni siquiera el amor puede detener el tiempo y fue así como de a poco el calor corporal de ambos se fue difuminando en el aire, enfriando sus cuerpos.

- Es hora de que vayas a bañarte Yuuki, te enfermarás ahí. – comento desilusionado el vampiro al percibir el frío que debía apoderarse del cuerpo de la chica.

- Está bien… - se limitó a responder ella. No podía llevar la contra del vampiro, bien sabía que una vez más, él tenía razón: era hora de un baño que la ayudará a pensar. Sintió como el cuerpo de su amante se levantaba lentamente y la despojaba de ese calor que tanto le gustaba, abrió sus ojos y lo buscó. Ahí estaba, de pie mirándola, mirando su completa desnudez. Le dio vergüenza, pero la mirada con que la veía la tranquilizaba, la hacía sentirse deseada por él. Su él la miraba así: no se arrepentía de nada.

Se levanto del sofá, haciendo reaccionar al chico que la miraba embobado. Mientras se sentaba con algo de pesar y pudor, él la cobijaba una vez más con la única chaqueta de la que se había preocupado de bajar, pues la llevaba en la mano cuando subieron al auto en la mañana.

Sintiéndose un poco más segura con ese pequeño gesto se levantó completamente y se dispuso a subir las escaleras en dirección al baño que la esperaba tibio. Sintió un pequeño alivio al pensar en lo cómodo que era tomar un baño caliente en ese momento, en el que, el cuerpo le dolía, estaba cansada, tenía frío y un sentimiento que aún no se atrevía a nombrar le dejaba un pesar en su cabeza.

Miró al chico que había amado minutos antes, estaba sentado en el lugar que ella había dejado y miraba un punto fijo. No pudo leer ninguna expresión en él hasta que sus miradas se cruzaron. Una vez más los ojos de él le decían "te necesito", pero ella no sabía distinguir si eran palabras creadas por su loco deseo de tenerlo cerca o era realmente que él expresaba eso en su mirada. Con una sonrisa siguió su camino a la segunda planta.

¿Como expresarle en ese momento lo que sentía en ese momento? Primero tenía que saber que era lo que exactamente estaba sintiendo en ese momento, nunca había tenido tantos sentimientos mezclados en uno solo, buscando cada uno salir a flote. Daba un paso por la escalera: sentía ganas de gritarle que lo amaba. Daba otro paso en la escalera: quería correr a sus brazos y no separarse más. Otro paso en la escalera: quería escuchar de sus labios un "te amo". Otro paso en la escalera: deseaba gritarle que lo odiaba por demorarse tanto. Los sentimientos iban y venían, haciendo que su caminar no tuviera ritmo definido.

Llego al final de la escalera. Aunque mirara hacia atrás no lo vería a él. Que tonto era el ser orgullosa: era la única razón por la que no le dijo que lo amaba cuando iba subiendo. Sentía miedo, ahora que había pasado: ¿qué será desde ahora? No habían cruzado palabras, él no había dicho nada. ¿cómo se supone que ella sepa que debe hacer ahora?

Entró en el baño. No aseguro la puerta, no había caso alguno de hacerlo y en el fondo alguna pequeña esperanza rogaba porque él abriera esa puerta y aclarara todas sus dudas. Se acerco a la tina de baño, sus pesares se alejaban con solo acercarse al agua: dejaría de sentir frió y su cuerpo tan pesado. Toco el agua con una de sus manos y se pregunto como saldría de esa tina sin ropa, miro hacía la puerta y ahí estaba una bata colgada. Parecía de hombre por el tamaño, pero no le importó. Seguro era de Kaname y no habría problema en usarla.

Se despojo de su único abrigo y se introdujo al agua caliente, con un suspiro sus pesares desaparecieron. Aunque cuando trago aire nuevamente, ellos volvieron. Abrigada hasta el cuello con el agua, abrazó ligeramente sus piernas dobladas: ¿qué era lo que tanto la atormentaba ahora? Esa era la pregunta a la que quería encontrarle respuesta en ese momento. Aunque su mente estaba en blanco y no le daba respuesta alguna.

La puerta se abrió despacio y apareció él. Vestía su pantalón algo mojado aún y sin abrochar correctamente. Venía con un par de toallas en la mano y sus facciones igual que siempre. Parecía que solo ella estaba sufriendo incertidumbre en ese momento y ese pensamiento la hizo sentirse mucho peor, en un segundo sus ojos se llenaron de lágrimas que pedían a gritos libertad y que no pasaron desapercibidas por el joven vampiro que dejaba las toallas al alcance de la chica.

- No tienes que ponerte así porque entre mientras te duchabas – dijo el vampiro en un pequeño tono burlón, pensando que ese era el problema, pero al no recibir una reacción por parte de la chica se acercó a ella y se arrodillo para quedar a la altura de su cara. - ¿qué pasa Yuuki?

- Nada… - dijo la chica tratando de girar la cara para no sentirse observada de nuevo, en ese momento los ojos que tanto le gustaban le llanaban de sentimientos contradictorios y sofocantes.

- ¿te arrepientes? – pregunto el chico adivinando lo que el normal de las mujeres pasaba en una situación así. – Creo que no debimos… - continuo diciendo al ver que la chica no respondía - … perdón por no contenerme… - seguía hablando mientras daba vueltas en frases sin peso alguno a ver si ella respondía con algo antes de que se acabara su arsenal de frases y quedará en silencio.

La chica no giraba su cara, mientras sus lágrimas caían de sus ojos, algo quería en ese momento, pero ni ella misma era capaz de decir que era eso que esperaba. Entonces ciertas palabras del vampiro la hicieron reaccionar, solo dos palabras eran las que necesitaba para sentirse más segura.

- Te amo Yuuki – salio de la boca del vampiro que ya no intentaba mirarla, sino que miraba un punto fijo en la muralla, sin alejarse de ella. – lo que te demostré allá no fue mentira. – Su voz retumbaba en los sonidos de la chica, haciendo que ella lo mirara ilusionada, al mismo tiempo que él se dirigía a ella completamente decidido – No quiero que te vuelvas a alejar de mí. Lo que quiero es estar contigo… - eran las palabras que la habían echo sentirse así, quería escuchar algo tan simple como que él no se arrepentía, que él aún la quería después de eso. Que ahí le estaba asegurando que no habría nadie más porque quería estar con ella y solo con ella.

- Yo también Kaname. – sus palabras eran más un susurro, pero él alcanzo a oírlas perfectamente. Se acerco a ella tanto como pudo y la abrazó fuerte. No era como ningún abrazó anterior, no era el abrazó que querían que nunca terminará, sabían que este no iba a terminar jamás aún cuando se alejarán. Esa unión seguiría con ellos. Se separo lo suficiente como para robar sus labios y la besó con ternura. Le hizo una pequeña caricia en la mejilla al separarse y luego de mostrarle un sonrisa se dispuso a salir del baño para dejarla sola.

- Estaré abajo en la cocina. Puedes usar todo lo que hay en la casa. – dijo el chico cuando ya estaba en la puerta a punto de salir.

- Gracias Kaname – contesto Yuuki desde la tina de baño con una sincera sonrisa en los labios, ya no había que temer, él estaba ahí con ella aún cuando ya se había ido. Pero una sensación diferente la invadía ahora, era felicidad. Una felicidad que no podía ocultar, se sentía más feliz que cualquier persona en este mundo. Pero otro sentimiento no la dejaba disfrutar de su felicidad: quería estar con él, abrazarlo y tocarlo, ahora y siempre. No aguanto más salió de la tina decidida. Se secó rápidamente y tomo la bata con la que se cubriría.

Dejó el baño después de cerciorarse que la bata estuviera cerrada de alguna forma atrevida que llamara la mirada del chico. Despeino su cabello con las manos después de cepillarlo y se sintió lista para ir a buscarlo. Bajo las escaleras a un paso apresurado. La casita ya se sentía más abrigada que cuando habían llegado.

Entró a la cocina de golpe y ahí lo encontró entre hoyas y sartenes cocinando algo con mucha dificultad. Sonrió tranquila de verlo y asegurarse de que no se hubiera ido por alguna razón. Se acercó a él por la espalda y lo abrazó por la cintura mientras acercaba su boca al oído del vampiro de la manera más sensual que pudo – Creo que deberías dejarme a mí esas cosas. – le menciono molestando al vampiro por su pésimo trabajo en la cocina.

- Creo que tienes razón, no soy bueno para esto. – se resigno Kaname apagando la cocina y dejando de lados los sartenes y hoyas para abrazar a la recién llegada. – quería darte una sorpresa. – dijo una vez estaba frente a ella – no me funcionó. – dijo finalmente antes de posar un beso en los labios de su amante.

- Yo me encargaré de hacer la cena. – menciono tranquila a penas separaron sus labios – tú debería ir a ducharte ¿no? – dijo preocupada de que él chico no había tomado un baño y podría resfriarse.

- Está bien. Pero prométeme que no te irás.

- No me iré a ningún lado – él lo había dicho, él había mostrado sentir el mismo miedo que ella, pero él había sido capaz de decirlo con ligereza. De pedirle una solución sin más preámbulos, en vez de ser como ella y quedarse callada. Al final, esas palabras solo lo tranquilizaron y la hicieron sentirse mejor.

Vio como él salía de la habitación, la última sonrisa que le dirigió, la intentó guardar como un tesoro en su memoria y se dispuso a terminar la cena antes de los 15 minutos que demoraría en ducharse.

Continuara…

Ya me canse de escribir por hoy xD… Espero que este capitulo haya sido lindo jajaja el próximo viene otro lemmon así que síganme escribiendo T-T Y para las que me escribieron anonimos y no pude responderlos por mensajitos: No se preocupen chicas más depravada será la que los escribe jajaja pero si los hombres pueden estar viendo cosas raras en la tele y piensan en sexo tod el día porque nostras somos depravadas al hacerlo tambien? xDDD no es que sea feminista pero no tiene nada de malo dejar volar la imaginación soñando que puede existir un hombre perfecto no? (P.D: la que lo encuentre y no sea egoísta que de el numero de telefono, que yo aun no encuentro ese eslabón perdido) xDD

Bye bye