05 Promesas

15 minutos había estado sin él. 15 minutos eran los que lo había extrañado. ¿quién diría que dejar hablar a sus sentimientos le haría extrañarlo tanto? No se había separado de él más de 15 minutos y, si no fuera por su orgullo e inseguridad, estaría buscándolo en la segunda planta solo para decirle que lo extrañaba.

Había puesto dos platos en la pequeña mesa, tazones de arroz, palillos y unas tablas con comidas frías. El arroz esperaba humeando en la cocina, junto con el resto de la comida. Había intentado terminar (y salvar) parte de lo cocinado por el vampiro, no para hacerlo feliz, ni para que se sintiera mejor. Solo quería que él disfrutará de su comida como ella la de él, aunque definitivamente tendría que pedirle que mejorará en sus técnicas de presentación.

Sentada junto a la mesa lista esperaba resoplando sobre mechones de su cabello. Se sentía sola, ¿por que se demoraba tanto en bajar? Es seguro que si el vampiro manejara un móvil ella ya lo habría ido a controlar. Pero estaban los dos solos en una colina nevada, en una casita de madera, como recién casados.

"Recién casados" se destacó en su mente y antes de criticarse el pensamiento su cara se había puesto de color rojo. Se avergonzó un poco de esos pensamientos, pero era cierto, estaban actuando como unos. ¿qué eran ahora? Las cosas ya no podían seguir como antes. Pensar en como serían las cosas cuando volvieran a la academia era menos importante que plantearse como preguntárselo al vampiro.

Resoplo de nuevo por sentirse complicada, pensar en formalidades era normal, pero como hacer que Kaname se lo pidiera. Que difícil situación, aunque con el sonido de unos pasos se borraron sus temores.

Ahí estaba él, había vuelto. Tenía unos pantalones más sueltos y viejos que los anteriores y nuevamente el pecho descubierto. No era la única que quería ser observada, él sentía lo mismo, pero lo demostraba menos.

Una pequeña toalla descansaba en una de sus manos aún cerca del cabeza. Se notaba que secaba su cabello con ella en vez de usar un secador. Estaba bien para ella, lo deseaba más al verlo así: medio mojado, sin camisa, despeinado y tranquilo. Era difícil ver al vampiro tranquilo, en especial dentro de la academia, siempre estaba a la defensiva de los demás, siempre manteniendo la distancia con el resto. Pero ahí era diferente: solo estaban los dos y no permitiría que él se alejará de nuevo.

Decidida a que no dudaría más y tampoco lo dejaría. Le sonrió más feliz que antes y se levanto para correr a sus brazos. Él la recibió sin sorprenderse demasiado, pero demostrando felicidad. La tomo de la cintura y con algo de fuerza la levantó hasta más arriba de su cabeza, ella solo mantuvo los brazos en sus hombros y con una ligera sonrisa de parte de ambos, juntaron lentamente sus labios.

- Te demoraste mucho. Me aburría – reclamo la chica en cuanto pudo hablar.

- Lo siento, quería que me extrañaras – contesto el pura sangre con una sonrisa burlona y confiada. No había razones para dudar si ella estaba ahí, en esa casa tan importante para él.

- Te preparé la comida ¿no quieres cenar? – pregunto segura que el chico debía tener hambre. Después de todo, no había comido antes de pasarla a buscar, o eso supuso ella ya que se había atrasado por otros asuntos y dudosamente incluían el comer.

- No podría negarme a una cena preparada por ti. – contesto finalmente el vampiro para depositar el último beso en sus labios antes de guiarla hasta la mesa.

Ella sirvió la comida que estaba esperando caliente en la cocina y se sentó junto a su pareja con una sonrisa. Él solo miro la comida sorprendido. Estaba acostumbrado a tener comidas ostentosas, pero la que tenía al frente podía clasificarse como una comida humilde, pero muy cuidadosamente preparada. EN el fondo le gustaba más que las que comía normalmente.

Se dispusieron a comer, las palabras no sobraron en la mesa, ya que ninguno se atrevía a hablar demasiado. Conversaban eligiendo sus palabras con cuidado, hasta el punto de sentirse tontos de tanto pensar algo que antes simplemente diría.

Algo había cambiado aunque no quisieran y se notaba, pero el tiempo no retrocede y hay que inventar un futuro mejor.

Terminados de comer, Yuuki levanto las cosas de la mesa y se dispuso a lavar los platos, pero la mano de un chico agarrando fuertemente la suya la detuvo.

- ¿puedes dejar eso para después? Tengo algo que mostrarte – le dijo tirándola de la mano que tenía sujeta antes de recibir una respuesta.

- ¿Para donde vamos? – pregunto la chica siguiendo con dificultad los pasos del vampiro. Aún no conocía bien el terreno donde se movía y temía chocar con algún mueble que no hubiese sido visto antes. Subieron las escaleras a la habitación por la que había pasado para ir al baño. Pero desviándose de su anterior camino, doblo en dirección a una ventana que se encontraba al frente de la cama. Más cerca se percato que era un ventanal, uno muy grande escondido con suaves cortinas.

Cuando Kaname corrió los pedazos de tela que le impedían ver se dio cuenta de que el ventanal daba al balcón que había visto al entrar. Miro a su acompañante confundida ¿qué había en un balcón que fuera tan importante?

Miro nuevamente a través del vidrio que era corrido por su acompañante. Tenía algo en su mano en ese momento, una frazada tal ves. ¡Claro! Hacía frío y seguro quería abrigarla. Que detallado era siempre el vampiro, siempre preocupado de ella aunque a veces era ignorado el gesto.

El chico tomo nuevamente su mano y la ánimo a salir hacia el frío del exterior. Miro sorprendida la belleza del paisaje, hasta que la cubierta del vampiro para mantenerla abrigada era posada suavemente sobre sus hombros. Lo miró incrédula, él aún no se ponía una camisa y que fuera un vampiro no lo haría más resistente al frío.

Levanto un extremo del chal que la cubría al mismo tiempo que se acercaba a él para que ambos quedarán dentro de la tela, más cerca el uno del otro.

- Por allá está mi sorpresa Yuuki. – dijo el vampiro después de tener la espalda de la guardiana apoyada sobre su pecho y sus manos agarrando su estómago bajo. Haciéndola mirar al mismo lado que él decidiera.

Ahí estaba la sorpresa de Kaname, pero por más que miraba en esa dirección no encontraba nada especial. No quería matar las ilusiones del vampiro y no encontraba palabras para preguntarle que era la sorpresa. No tuvo que encontrarlas porque las manos del chico la hicieron sentarse en el piso junto a él, entre sus piernas y aún sus manos se entrelazaban a la altura de su estomago. Sintió como él la abrazaba con más fuerza para atraerla hacía él, y sintió ganas de besarlo por eso, pero al ver hacía donde se dirigía su mirada se dio cuenta de la sorpresa.

Una enredadera de hojas verde oscuras se había mantenido a pesar del invierno. Era una planta muy tupida y cubría perfectamente el lado derecho de la baranda del balcón. Se quedo mirándola al mismo tiempo que descansaba su cabeza en el cuello del chico, con una ligera sonrisa. Había algo en esa planta que le causaba paz, que la hacía no dejar de mirarla, pero mientras más la miraba más quería ser lo único en el pensamiento de Kaname.

Cerro los ojos con una sonrisa en el rostro, una tranquilidad infinita la invadía en ese momento. Apoyo sus manos sobre las de él entrelazando algunos de sus dedos. Quería quedarse ahí por la eternidad. La vida seria perfecta si le dieran cinco minutos así, con él, todos los días de aquí en adelante.

- Pon atención no querrás perdértelo – dijo el vampiro cerca del oído de la chica.

- Mmm… - abrió los ojos sin contestar ni una palabra, en ese momento, con esa paz, no era capaz de mover ni un músculo. Miro la planta nuevamente y le vio un brillo más especial que la vez anterior, entonces se fijo que en medio del tupido cuadro que formaban las hojas había un pequeño botón de flor, aun verde pero que hace segundo no estaba.

Se percato que la luna era la única iluminación del lugar, y vio como el botón se convertía en una bella rosa al recibir los rayos de luna. Una bella flor que maravillaba a cualquiera que la viera, su color rojo sangre, su brillo, sus petalos, le erán conocidos, en alguna parte ella la había visto antes.

- Es una rosa que florece una ves al año. – dijo Kaname trayéndola nuevamente a la realidad. – Es muy especial porque solo florece ante los ojos de una persona enamorada y si pasa un año sin florecer muere. Es por eso que resiste el frío y el calor mejor que otras plantas.

- ¿Vienes a verla florecer cada año? – pregunto la chica sin el valor de mirarlo después de esas palabras, no sabía que existía una planta así en algún lugar del planeta, ni mucho menos que tenía un significado tan lindo.

- Vengo todos los años a verla florecer, igual como lo hacían mis padres. – la abrazó más fuerte no por el sentimiento de recordar a sus padres sino por que su infancia traía otros recuerdos que no pudo evitar decir – siempre pensando en mi querida Yuuki, ya que yo nací para estar con ella, igual que ella para estar conmigo. – esas últimas palabras habían sorprendido a la joven, no recordaba su pasado, pero con esas afirmaciones le quedaba claro que Kaname sabia de ella más de lo que alguna vez le dijo.

Se sentía bien saber que ella era la única en su pensamiento, saber que no existía otra en todo el mundo, ni en ningún momento de su vida. Tal ves ya no importaba su pasado si estaba con él para siempre desde ahora, pero ¿por qué le dolía pensar que él sabía su pasado y no se lo había contado?

Sintió como los labios de él buscaban los suyos, pero no fue capaz de moverse para darles alcance.

- ¿Sabes algo de mi pasado que no me has contado Kaname-senpai? – dijo al chica rompiendo de golpe los cariños del vampiro.

- No me trates con formalidades ahora Yuuki. – contesto evitando la pregunta con una sonrisa tranquila y mirándola a los ojos sin soltar su cuerpo.

- No me has contestado. No me mientas. – volvió a forzar el tema la chica, con mucha decisión en su mirada y en todo su cuerpo. Siempre había querido saber de su pasado, ¿como podía ser que Kaname no le contara algo así?

- Sé algunas cosas, pero creo que no son muy importantes ahora. – dijo el chico abrazándola. – No importa el pasado si eres mi amada desde ahora.

- Siempre quise saber sobre mi pasado. – dijo la chica algo dolida por el descubrimiento, no podía perdonarle que no le hubiese dicho, pero al mismo tiempo quería saber más. – Dime lo que sabes. Por favor.

- Primero respóndeme algo. – dijo el chico viendo fijamente los ojos que le miraban. Ella estaba ahí, tan linda, su belleza se remarcaba cuando se enojaba ligeramente. - ¿por qué crees que te invite aquí? - la pregunta tomo por sorpresa a la chica. Nunca se había preguntado el porque de la invitación, solo había soñado con que fuera para decirle que la amaba, pero nunca se lo pregunto de verdad.

- No lo sé. – contesto sincera la joven. Se sentía un poco avergonzada de no haberselo preguntado antes. ¿qué clase de novia podía ser si no se preguntaba el porque del comportamiento del vampiro?

- Te invite para hacerte una pregunta Yuuki. – El vampiro lo dijo convencido y seguro. Ahora la chica estaba media girada hacía él para mirarlo. Y él solo busco las manos de la guardiana para entrelazarla con las suyas. – Yuuki ¿quieres ser mi persona más amada? – Ante tal pregunta la chica solo respondió con mucha sorpresa en el rostro y en los ojos. Era como si se lo preguntará con el mismo temor que hace una hora le había preguntado si estaba segura.

- Kaname… - solo dijo la chica, no sabía como responderle, en el fondo aún quería saber sobre su pasado y al mismo tiempo querer a Kaname. ¿Cómo podían existir dos sentimientos contrarios por una sola persona?

- ¿quieres se mi novia Yuuki? – Era como un cuento de hadas, ellos dos solos en una casa abandonada a su suerte en una lejana colina. No importaba lo que hicieran, nadie sabría si ellos no lo decían. Eran las palabras que había soñado escuchar de la boca del chico. Finalmente el corazón gano sobre su deseo de saber el pasado de su infancia.

- Me encantaría, Kaname. – contesto segura para luego besar la sonrisa del joven. Él solo la abrazó más fuerte por la cintura y sintió como ese abrazó abrigaba más que cualquier manta que pudieran usar.

- Te amo Yuuki. – susurro el vampiro en el oído de la humana, mientras con sus manos recorría su espalda. Maldita bata que le impedía el completo contacto. Bajo uno de sus brazos hasta las piernas de la chica y la tomo como una princesa. Ella agarro su cuello para sentirse más protegida de no caerse, una reacción inconciente ya que no creía que él la fuera a soltar alguna vez.

- Yo a ti, mi vampiro. – sintio como la frazada que los cubría quedaba en el piso, pero no importaba, estaba cerca de él y ese era suficiente abrigo. Apoyo su cabeza en el hombro de su salvador, sintió el olor de su cuerpo, era un olor que la embriagaba, sintió ganas de morder su cuello.

El dejó el cuerpo de la chica sobre la cama y se dispuso a mirarla. Su bata se había abierto ligeramente y dejaba ver desde el inicio de las piernas, la cuerda que la sostenía en su lugar marcaba la cintura de la chica y su pelo descansaba despeinado en la almohada rodeando su cara de sorprendida y enamorada. No podía resistir tanta tentación. Se acercó más a ella, apoyo una de sus rodillas sobre la cama, entre las piernas de la chica. Y puso cada uno de sus brazos a un lado de la chica. Sentía como si la tuviera atrapada, completamente prisionera de él, eso lo hacía quererla más cerca.

Ella solo abrazó su cuello haciendo que el comenzará a besar sus labios y su cuello. Pronto el líder del dormitorio nocturno tenia sus manos sobre el cuerpo de la chica, al tiempo que mantenía el equilibrio solamente con sus piernas. Empezó a jugar en sus caderas, hasta jugar con los dobleces que se hacían al inicio de sus piernas, dándoles de vez en cuando una caricia con la que la guardiana soltaba un leve suspiro de excitación.

Las buscadoras manos del vampiro fueron desatando el nudo de la bata mientras sus besos bajaban al pecho de la chica. – sino… me detienes… ahora… juro que no parare. – dijo entre besos el chico, con el fin de obtener la aprobación de su amada.

- Entonces, no te detengas más – contesto ella una vez pudo mirarlo a los ojos. Quería tanto como él que el momento anterior se repitiera. Era un poco apresurado que fuera la misma noche, pero que noche sería mejor que aquella? En la academia no podrían estar juntos mucho tiempo y mañana se acaba su viaje.

El chico solo sonrió ante tal propuesta y la besó en los labios, un beso apasionado que pedía no acabar nunca. Mientras sus labios y lenguas seguían unidos sus manos se movían instintivamente. Las de él habían desanudado la bata de la chica y ahora trataban de levantarla ligeramente para correr las sabanas bajo su cuerpo. Las de ella recorrían el pelo, cuello y abdomen del vampiro. Sentían como su cuerpo era perfecto y mientras más bajaba sus manos temía llegar al termino de esa perfección. El pantalón del chico le impedía seguir recorriendo su cuerpo, así que recordando que él no se detendría desabrocho la prenda y bajo su cremallera para comenzar a tratar de deshacerse lentamente de él.

Teniendo el cuerpo de la chica sobre las sábanas y completamente a su disposición, el vampiro decidió seguir con su labor. Se separo un poco del cuerpo de la joven para acabar con el poco de ropa que llevaba puesta, pero las manos de la chica se lo impidieron. Solo sintió como ella lo besaba al mismo tiempo que lo obligaba a quedar tendido boca arriba sobre la cama.

La vio ahí, sobre él, decidida a entregarse y a poseerlo. Recibió un beso de ella en sus labios y dejo que esos besos bajaran por su cuellos y pecho, al mismo tiempo que las manos de la chica iban bajando lentamente el pantalón de él. Decidida a que no quería esperar más, se levanto sobre sus rodillas dejando que se viera su cuerpo a través de la bata sin amarrar. En esa posición le era más fácil deshacerse de la ropa que le impedía verlo.

Así fue, saco su pantalón rápidamente y después siguió con sus boxer. Una vez más lo veía completo y como nunca antes sentía que lo tenía sometido a su antojo. Vio como él deslizaba sus manos por sus hombros despojándola de la única prenda que ella llevaba, quedando en igual de condiciones.

Se volvió a acercar a él. Dejando que sus cuerpos se tocarán completamente, sintió el miembro de él entre sus piernas, mientras lo besaba, mientras sentía como él la abrazaba con más fuerza y recorría su espalda. Dejo escapar un gemido de placer y lo volvió a besar.

Él empujo su cuerpo para quedar sobre ella nuevamente. Ella simplemente lo dejó. Él comenzó a besarla desde el cuello hasta su estomago, mientras ella aferraba sus manos a la espalda del vampiro dejando pequeñas huellas con las uñas. Él siguió bajando sus besos hasta el monte de Venus de ella, al mismo tiempo que tocaba sus piernas con sus manos. Ella gemia de placer con cada beso y con cada uno esperaba que fueran más los que siguieran. Uso sus manos para doblar las piernas de ella dandose más paso para ver su femineidad, y beso nuevamente sus partes intimas. Las manos de ella ya no alcanzaban a tocar la espalda del vampiro, por lo que había ido a parar a otras partes, pero una la ayudaba a sobreponerse de su perdida de sentidos agarrando fuertemente la almohada en la que apoyaba su cabeza.

Él vampiro introdujo su lengua por el cuerpo de la joven para probar todo de ella. El movimiento de la lengua acompañado con los pequeños roces de sus colmillos llevaban a la chica a gritar sin un ritmo fijo y sin discreción alguna. Ya no le importaba que él supiera que lo deseaba, mejor dicho quería que lo supiera, porque con cada grito sentía como el vampiro se animaba a hacerla sentir mejor.

Kaname saciado un poco de su sed de conocerla, se alejo de ella para introducir sus dedos en donde había estado su lengua. Sintió lo mojada que estaba su compañera, pero le gustaba. Fue subiendo sus besos desde el estomago hasta sus pechos, mientras seguía sintiendo los gemidos que le producía a la humana. Ella nuevamente llevo su mano al cabello del joven para despeinarlo, para impedirle que se detuviera, ya no aguantaba más ese momento, quería que él entrara en su cuerpo, pero al mismo tiempo quería sentir como él vampiro disfrutaba explorándola. El pura sangre uso su mano libre para abrir un poco más las piernas de la chica a lo que ella contesto con un gemido más fuerte, y luego acariciando toda su silueta se deposito en la cintura de la joven mientras besaba los pechos de ella y a veces usaba ligeramente sus colmillos para rozarla o dibujar algún tipo de marca sobre su blanca piel, escuchando cada vez más gritos de su boca que a veces decían su nombre.

Comprendiendo que alargar el momento sería una peor decisión, saco sus dedos de la entre piernas de la chica y lo replazo por su miembro que estaba listo para el momento.

Ella apretó con más fuerza la mano que sostenía la almohada al sentir como él entraba en su cuerpo causándole un pequeño dolor, para luego soltar de su boca un fuerte gemido que trato de reprimir con los dientes. Yuuki sujeto con más fuerza la espalda de su amado, dándole luz verde a que comenzará con el rito.

El chico se abalanzó sobre el cuerpo de la guardiana a un ritmo rápido y ligeramente fuerte, mientras besaba su cuello y sus labios para ahogar o aumentar sus gritos. Sentía como las uñas de ella se marcaban en su espalda, pero era algo de su naturaleza vampírica que el dolor los hacía sentir más placer. Tal ves era algo relacionado con la obtención de la sangre, o tal vez otra cosa. Pero no importaba en ese momento, sentía que el dolor que le causaba Yuuki era lo mejor que podía pasar y así por primera vez en todo el rito el también soltó un pequeño grito de placer que se acompaño perfectamente con los de Yuuki estaba emitiendo en ese minuto e llegaron a la eyaculación después de eso.

Quedaron nuevamente respirando con dificultad abrazados, esta vez Kaname si tuvo espacio para ponerse al lado de Yuuki y se abrazó a su cintura apoyando su cabeza más abajo que la de ella, casi en el pecho de la joven. Ella se giro ligeramente para quedar mirando al vampiro y rodeo con sus brazos su cabeza y espalda, atrayéndolo ligeramente hacía ella. – Te amo Kaname. – dijo la joven al abrazarlo.

- Yo a ti mi querida Yuuki – contesto el chico abrazándose a la cintura de la chica. – Siempre serás lo más importante para mí. – dijo después de un tiempo, levantando la cabeza para mirarla.

- Y tú para mí – le respondió la chica mirando los ojos de su amado.

- Te traeré cada año que quieras a ver florecer esa rosa. – dijo Kaname apoyando su cabeza en la almohada al lado de Yuuki y librando su pecho para que ella se recostará en él.

- ¿Hasta que nos casemos? - pregunto Yuuki con un pequeño tono burlón en sus palabras.

- Hasta que nos casemos y vivamos en esta casa. – dijo finalmente el pura sangre abrazando a la chica que descansaba en su pecho. – Es una promesa para toda la vida, mi querida Yuuki.

- Es una promesa – repitió la humana cerrando con tranquilidad los ojos dispuesta a dormir. – Te amo Kaname. – dijo finalmente en forma de buenas noches.

- Yo a ti… - contesto el vampiro segundos después sabiendo que la chica yacía dormida. Cerró los ojos y se durmió viendo el resplandor de la luna por la ventana. No podía creer que mañana ya  no iban a estar ahí. Habrían vuelto a la academia para esa hora. Pero tenía la promesa de que cada año podrían ir juntos a ver esa bella flor. Mañana la cortaría para ella, antes de que muriera. No le guardaria otra en resina, pero esta podría vivir un tiempo el los brazos de su querida Yuuki. La miro por última vez, estaba ahí descansando tan tranquila. La abrazó un poco más fuerte, quería aprovechar de tener su cuerpo cerca. Cerro los ojos dispuesto a descansar, aunque eso no significaba borrar la cara de su amada de sus pensamiento. Finalmente cayo dormido abrazándola, hasta que el sol declarará un nuevo día.


Continuara: al fin la actualización!! Aquí esta un capitulo más de la historia que escribi para mi amiga Dark y chibi :D , espero que les haya gustado de nuevo o.o este me costo un poco más jajaja , pero bueno, ya va quedando la nada para terminarlo. Asi que escribanme muchos reviews que los leo todos y respondo la mayoría. Jajaja y para las que no se animen a escribirme no importa, igual se agradece mucho que me lean :D bye ^^