06 Regreso
Una noche perfecta, una noche en la que dos personas esperaban que el sol muriera y la luna reinará en el cielo para siempre. Pero la luna no brilla si el sol no existe, así fue como el rey del cielo no tardó en salir por las montañas lejanas, iluminando lentamente la habitación donde descansaban los dos enamorados, quienes seguían en la misma posición en la que se habían quedado dormidos la noche anterior. No se habían soltado en toda la noche y no era por que sus cuerpos cansados no hubieran podido moverse, sino porque inconcientemente existía el miedo de separarse y eso podría significar perderse para siempre. Querían estar juntos desde ese momento en adelante, pero sabían que cada minuto que pasaba se acercaban más a la hora de partir a la academia, se acercaba la hora de separarse, de no dormir más así, de no poder velar el sueño del otro como aquella noche, no poder conversar ni intimidar como lo habían hecho en ese viaje. Tal vez no sería para siempre, pero ¿cuándo volverían a poder dormir así nuevamente?
La chica abrió lentamente los ojos al sentir como un ligero rayo de sol iluminaba su cara. Los recuerdos del día anterior fueron apareciendo lentamente en su mente, sintió la respiración de hombre de sus sueños en su cabello. Volvió a cerrar los ojos para guardar el sentimiento. ¿Como hacer que ese momento fuera interminable? ¿Qué hacer para que el regreso no llegará jamás? Rogó al cielo que al abrir nuevamente los ojos fuera aún de noche, pero no todos los deseos se hacen realidad y al volver a mirar, una vez más, percibió la luz que emanaba el gran astro de la mañana.
Se resigno a que ya casi era la hora de volver a casa y seguir con su vida normal.
¿Qué pasaría desde ahora? ¿Cómo reaccionarían todas las chicas fanáticas de Kaname ante la noticia? Podía imaginarse a todas esas chicas con cara de enojadas mirándola y hablando en susurro cuando ella pasaba, pero también se las imaginaba envidiándola en todo momento porque solo ella podría abrazar al vampiro. En su mente se vio mirando de reojo a las chicas de instituto mientras abrazaba a su amado. Se preguntó si él le diría a toda la escuela que eran novios o esperaría que ella lo dijese. Tal vez ninguno tuviera que usar la voz para contar algo así, quedaría claro cuando se encontrarán en el cambio de turno, o en algún receso entre clases. Le gustaba la idea de que Kaname la fuese a buscar para pasar el descanso juntos bajo la sombra de un árbol, pero enseguida recordó que al vampiro no debe gustarle la luz, así que concluyo que sus reuniones serían principalmente de noche. Mientras ella hacía la guardia nocturna, así que no tendría mucho tiempo para estar con él. Un leve sentimiento de tristeza y resignación apareció en su corazón, le estaba extrañando antes de separarse.
Se abrazó un poco más a él, quería seguir sintiéndolo cerca de su cuerpo, pero se estaba cansando de esperar a que despertará y las preguntas de como serian las cosas desde ese momento en adelante no ayudaban a apaciguar su ansias. Cada vez llegaba a la conclusión de que no habría tiempo para estar juntos, para disfrutar la compañía del otro, sería casi imposible estar cerca de su cuerpo nuevamente o al menos así sería hasta el siguiente día de descanso. Los esperaría más emocionada que antes.
Levanto ligeramente la cabeza y deposito un beso sobre los labios del vampiro, en el fondo esperaba que él despertará con ese gesto, mas cuando se separo, vio que él seguía durmiendo placidamente con una pequeña sonrisa que adornaba su rostro. Decidió levantarse con cuidado para no despertarlo, tal vez debería esperar su despertar con el desayuno preparado, como cualquier mujer espera a su marido por las mañanas. Se dio cuenta, por el calor en su cara, que su mente era un enemigo en este momento de su vida.
Una vez fuera del abrazo del vampiro, respiro profundo para tranquilizar sus dudas. Tomo su bata que yacía en el piso y un ligero rubor se poso en sus mejillas al evocar la noche anterior, se pregunto si habría sido muy descarada al actuar así con el hombre que le había salvado la vida de pequeña, pero frente a que ya eran novios y como él se comportaba con ella, no le había visto el mal en su comportamiento. Dejo de pensar en esas cosas y se termino de vestir para ir a la cocina.
Miro por última vez al vampiro, admirando su tranquilo rostro, su respiración era calmada y sus cabellos cubrían ligeramente uno de sus ojos. Suspiro al reprimir el deseo de besarlo hasta que despertará. Pensó en que sería mejor dejar de mirarlo si quería alcanzar a preparar el desayuno antes de que su novio despertará. Guió su mirada hacia la ventana por donde entraba la luz del sol y recordó como la noche anterior, por esa misma ventana, había entrado la luz de la luna para iluminar su actuar. Se dirigió a la ventana para salir al balcón. Una vez allí se agacho para ver la sorpresa que había cuidado tantos años Kaname. Es que esa mañana la rosa estaba más linda que nunca, su color rojo era intenso y el rocío de la mañana había dejado un perfecto brillo en ella. Se fijo de que las hojas de la planta ya no llegaban solo al lado derecho del balcón, sino que habían avanzado hasta la parte frontal de la posadera. Tomo una nota mental de preguntar si ese crecimiento era normal en aquella planta. Y luego de que un ligero, pero fuerte viento frío calara su cuerpo, decidió que era hora de entrar.
Vio que el cuerpo de su amado seguía descansando sobre la cama. Lo miro con más detenimiento y sintió como si el vampiro estaba percatándose de su ausencia, sonrió con la idea, era lindo pensar que hasta en sus sueños solo existía ella. Se acerco a él y besó su mejilla, vio como las facciones del vampiro se tranquilizaban. Busco su mano y luego de entrelazarla cuidadosamente con la suya, deposito un beso en ella también. Pensó que aun tenía ganas de besar todo su cuerpo. Hizo su segunda nota mental en esa mañana: que si se presentaba otra noche dedicada para ambos no perdería la oportunidad de hacerlo, lo besaría de pies a cabeza. Pero sería en ese momento porque ahora tenía que completar su regalo matutino.
Se separo de su amado y se dirigió con cuidado hasta la puerta de la habitación. La abrió sin hacer un solo ruido y después hizo lo mismo al cerrarla. Una vez fuera sintió libre en movimiento. Bajo las escaleras rápidamente y animada para preparar el desayuno del vampiro. Llego a la cocina, saco los utensilios que necesitaría para hacer un desayuno digno del líder de dormitorio. No sabía que cocinar. Abrió la despensa, ojala encontrará algo que supiera cocinar, que equivocación había sido el no preocuparse de llevar algo para comer. Miro en la alacena y encontró una caja de flan, recordó que cuando pequeños el vampiro había comido eso en su casa y parece que le gustaba, pero no sabía prepararlo. Miro alrededor que más podía preparar y vio pescado y algo de arroz, sería un desayuno muy normal si le preparaba algo así con algunas raíces.
Saco todas las cosas que necesitaría para un desayuno normal. Miro el flan y después de dudarlo un momento lo saco también, leería como se preparaba a ver si podría hacerlo. Puso el pescado en el sartén, el arroz en la cosedera, corto las raíces y las preparo, las dejo a un lado y mientras esperaba que las cosas terminarán de cocinarse. Leyó las instrucciones que salían al reverso del envase del pequeño flan y le pareció que no podía ser tan difícil de preparar. Decidió que sería un lindo detalle, si le quedaba mal preparado pues simplemente lo botaría. Se levanto de la silla y se puso a seguir las instrucciones mientras seguía cuidando el resto de la comida.
30 minutos después tenía preparada una bandeja con todo lo que había cocinado, especial para el vampiro. El flan no había quedado completamente como lo había recordado, pero se las había arreglado para hacerle una especie de corazón con caramelo que lo hacía ver más adorable. Levanto la bandeja y se dispuso a subir la escalera para despertar a Kaname. Planeo abrir la puerta y subir la escalera, pero oyó un ligero golpe que la sorprendió.
En la habitación de la segunda planta, se veía el cuerpo de un chico bien formado descansando bajo una suave sabana. Su cara era tranquila y su respiración completamente calmada. Estaba durmiendo y no se había dado cuenta cuando su compañera lo había dejado solo en la cama. Se movió ligeramente para comprobar que su cuerpo aún respondía a sus impulsos. Busco con los brazos el cuerpo que lo había acompañado toda la noche, pero después de unos segundos de búsqueda se dio cuenta de que ya no lo acompañaba nadie, abrió los ojos asustado. No se había dado cuenta de cuando la chica se había levantado. Si no hubiera estado despertando recién no se hubiera asustado, simplemente habría sabido que la chica no podía salir de la colina ni irse muy lejos sin él. Pero sus sentidos aún no reaccionaban completamente, y sus pensamientos no eran del todo coherentes a esa hora. Se levanto asustado de haberla perdido, tal ves todas las cosas del día anterior había logrado asustarla. Tal vez se arrepentía de todo y había decidido dejarlo ahí. Tenía que buscarla.
Se levanto de la cama y se puso su ropa interior con rapidez. No podía perder tiempo, tenía que encontrarla porque no resistiría perderla. Salio de la habitación rápidamente y bajo las escaleras. Sus sentidos ya habían despertado del aturdimiento de la mañana y seguramente fue por eso que sintió que había un rico olor que venía de la cocina. Una ráfaga de calma paso por su corazón seguro que ella estaba ahí. Abrió la puerta sin cuidado y la encontró al frente de pie con una bandeja en las manos. La miro a los ojos y la vio vestida con la misma bata de la noche anterior, sintió ganas de abrazarla nuevamente, pero cuando escuchó sus "buenos días" se dio cuenta de la situación, se había asustado por nada, ella había estado ahí preparándole el desayuno a él y por eso es que había desaparecido de su lado. Sonrió en señal de respuesta y aguanto su ganas de abrazarla ya que significaría destruir su esfuerzo matutino.
Yuuki se movió hacía adelante con la bandeja en las manos en señal de que iba a pasar y él le dejo el espacio suficiente para que pasará y se dispuso a seguirla para donde ella fuera. Tomaron camino hacía arriba, llegaron a la habitación. Kaname se sentó en la cama como se lo había indicado su compañera con una mirada y luego de pasarle la bandeja de comida, ella se sentó junto a él, con cuidado.
- Me asuste cuando no te vi - dijo el chico acercándose al cuello de la chica.
- Me cansé de esperar a que despertarás y pensé que prepararte el desayuno sería buena forma de matar el tiempo - dijo abrazándose a su brazo desnudo, mientras bajaba la cabeza en señal de que no era momento de besarse y recorrerse enteros. El chico entendió el comportamiento de la chica, se alejo de su cuello y fijo su mirada en su desayuno.
- Que rico, ¿me premiaras todas las mañanas con algo así, querida Yuuki? - contesto con una sonrisa burlona en su cara.
- Solo si te gusta la idea. - le contesto la chica con la misma sonrisa que los convertía en algo parecido a cómplices en un secreto que era solo de los dos.
- Me encanta la idea - dijo cuando ya estaba comiendo algunos bocados de su pescado y su arroz - solo hay un detalle, es mucho para una persona.
- Es que hoy lo hice para compartir - contesto la chica con una sonrisa seductora antes de besarlo suavemente en los labios. El beso solo provoco que el vampiro quisiera más y casi desbordan sus deseos de abrazarla. Pero termino por contenerse, al ver que ella estaba casi jugando con él. Cuando ya se habían separado, la miro a los ojos, esos ojos tiernos y que siempre lo miraban con amor. Tomo con los palillos un poco de pescado y se lo acerco a la boca.
- Di ah - dijo el chico sonriendo burlonamente. La chica obedeció y tomo el bocado que le daban.
- Me tratas como una niña pequeña siempre - dijo la chica sin saber si el comentario era para reprocharlo o para molestarlo. - Ya no importa, solo dame más de eso. - dijo burlándose y conteniendo una risa juguetona. El chico hizo caso y le dio más. Siguieron comiendo hasta casi terminar con el desayuno, entre risa y abrazos. El tiempo pasaba rápido cuando estaban juntos, pero para ellos eran momentos eternos que deseaban guardar para siempre en el pensamiento tal ves, quizás en el corazón, donde quiero que hayan quedado guardados, ambos querían tenerlos ahí para rellenar de alguna manera la ausencia del otro que podrían sufrir más adelante. De todas formas, lo más importante era: cada momento era perfecto si estaban juntos.
- Me preparaste un flan, hace años que no comía uno casero. El director siempre los compraba preparados. - contándole una de las tantas anécdotas que habían compartido esa mañana.
- Es la primera vez que hago uno, así que no es seguro que tenga buen sabor. - comento la chica desviando la mirada un poco avergonzada de que no le fuera a gustar.
- Para ser el primero que haces te quedo muy bueno - contesto el chico con la cuchara aun posando en su boca, lo que le impedía modular completamente bien. Yuuki lo miro y vio en él, por primera vez, una mirada de niño pequeño, es como si comer el flan le hubiese recordado cuando eran pequeños. Su mirada inocente la cautivo desde lo más profundo y quiso besarlo. Se dio cuenta de que él ya se había terminado el desayuno completo, así que no había nada que se opusiera en estar con él ahora. Se le acerco y lo beso con cariño.
- Te amo Kaname - le dijo la chica juntando su boca al oído del vampiro.
- Yo a ti, Yuuki - contesto el vampiro con una sonrisa, mientras movía hacía un lado la bandeja y con la otra mano abrazaba la cintura de la chica. - Aun es temprano para volver, o ¿tienes algo que hacer?
- No nada, me gustaría quedarme contigo para toda la vida. - contesto abrazándose a él más fuerte, como si no quisiera separarse más de él.
- También me gustaría. - dijo en el oído de la chica, pasando un colmillo suavemente por donde había posado su voz antes. La chica respondió besando suavemente su hombro. Mientras el chico bajaba sus besos por el cuello de la chica, paso la lengua por donde había besado a su amada y sintió una gran presión por morderla. Yuuki esperaba el momento con ansias, quería que él la mordiera y la convirtiera en vampiro si eso significaba quedarse con él para siempre. Estiro su cuello dándole más libertad a que se cumpliera el momento. Él siguió jugando con su lengua sobre el cuello de la chica. A veces depositaba un beso sobre su cuello y habían otras en que los besos bajaban hasta los hombros de la chica. Pero el momento estaba ahí, ella esperaba que él la hiciese parte de su vida completamente. Ya le había entregado su corazón, su cuerpo y ¿porqué ahora le negaría su sangre?
Sintió una pequeña presión en el cuello, provocada por los labios de Kaname que besaba cada vez más fuerte su piel. Sabía que si había un momento para detenerlo era este, después sería demasiado tarde, pero no quería hacerlo, no quería detener al vampiro, incluso pedía que lo hiciera de una vez, su corazón deseaba ser de él.
El calor que sentía en su cuello desapareció y fue cuando entendió que el vampiro no había hecho su deseo realidad, no la había mordido, a pesar de que sintiese ganas de hacerlo, aunque estaba segura de que sufría por la sed que le provocaba tenerla tan cerca. No lo había hecho. Posaba su cabeza tranquilamente sobre el pecho de la joven que se hallaba ligeramente tendida sobre muchas almohadas que la hacían verse casi sentada.
- Puedes hacerlo si quieres Kaname – se atrevió a decir la prefecta posando una de sus manos sobre el pelo de su amado.
- Sé que no me lo prohibirás Yuuki. – Le contestó sin levantar la cabeza ni abrir los ojos. Era duro para él tener a alguien cerca cuando se levantaba con esa sed. Era de mañana y aunque era poca la luz que pasaba por las cortinas, estar despierto a esa hora le daba sed de sangre y esta aumentaba cuando la tenía cerca de ella: la única mujer a la que había soñado con devorar, solo porque su instinto de monstruo le exigía hacer eso con su amada. Era la lucha que debían llevar todos vampiros: su parte humana decía cuidarla, su parte vampiro decía tomar su sangre hasta acabar con su vida, era su forma de transformarse en uno solo, un individuo creado por la fuerza de los dos.
- ¿porqué no me conviertes en vampiro? – pregunto la humana sin notar que más que una pregunta, había sonado como una petición.
- … - El vampiro se mantuvo en silencio un momento, levanto la cabeza y la miro a los ojos: sintió como ella le rogaba que la hiciera parte de su vida, que la convirtiera en alguien más digno de su amor. No contuvo mirarla con algo de tristeza en los ojos, él quería hacerla suya, pero algo se lo impedía, era muy pronto para eso, no estaba en sus planes que Yuuki se transformará en vampiro tan pronto y de hacerlo no se lograría nada bueno. Levanto una de sus manos hasta tocar la cabeza de la joven para acariciarla con ternura como siempre lo hacía en la academia y mientras se levantaba de la cama dijo sin mentirle – es muy pronto para eso.
La chica quedó sorprendida por la reacción del vampiro. ¿Muy pronto? Pero si habían pasado toda la noche juntos, le había entregado su cuerpo, le había dicho que lo amaba, que quería tenerlo cerca por siempre. Se hicieron una promesa, se habían hecho cómplices en esa noche, se habían contado sus mayores secretos.
Vio como Kaname salía de la habitación y entraba al baño, seguramente se iba a levantar para irse a casa. Pero no era capaz de pensar en eso, no podía entender el comportamiento del vampiro al no querer tomar su sangre. Y sin poder evitarlo lágrimas salieron de sus ojos.
El vampiro se encontraba bajo el agua tibia de la regadera, apoyado ligeramente en la pared del baño mientras cerraba los ojos tratando de tranquilizarse y ordenar sus ideas. Tener a Yuuki tan cerca le hacía sentir querer devorarla, pero no podía, no quería que Yuuki sufriera así, sus recuerdos eran terribles y mientras no haya destruido la amenaza que la aguarda, mientras no este segura por completo, no debe convertirse en vampiro. No mientras se pueda evitar. Corto el fluir del agua y salió de la ducha al mismo tiempo que tomaba una toalla con la cual secarse. Tenía muchas ganas de mover sus piezas rápido y acabar con todos los que podían dañar a su amada. Pero para eso debían volver. Era hora de volver.
Salio decidido del baño, una decisión que no solo afirmaba que no transformaría a Yuuki en vampiro ese día, sino, también que volverían pronto a la academia, decidido a acabar de una vez por todas con todo lo que pusiera en peligro a Yuuki.
Volvió en sí, para mirar lo que estaba haciendo y encontró a su amada en la misma posición que la había dejado con los ojos empañados en lágrimas. Su corazón se rompió. No soportaba verla así. Se acercó a ella y la amarro en un abrazo tal ves buscando consolarla, tal ves buscando no perderla nunca. Dejó pasar unos segundos, no porque no supiera que decir, sino, porque tenía tanto que decir que estaba buscando la forma de simplificarlo y para no demorarse toda la vida. – Te amo Yuuki, y no porque seas vampiro te amaré más. Te amo como a nadie, me es imposible pensar que podría amarte más de lo que te amo ahora – esa era la verdad, esas eran las palabras más simples que había encontrado para hacer sentir mejor a la humana. Se separo un poco de ella, lo suficiente como para verla y poder tomar sus labios entre los de él.
Se quedaron así disfrutando del beso que compartían ahora. Las palabras del vampiro había calmado algo a la chica, pero fue el último gesto el que más la había relajado. No era ella el problema simplemente, no era el momento. Y no era porque ella hubiese hecho algo mal o se esperará algo de ella más adelante, simplemente, no había razón alguna para el vampiro. Sonrió con algo de dificultad y apretó sus dedos contra la espalda de él cuando se separaban para tomar aire.
- Tenemos que volver Yuuki – Fue lo último que escucho antes de sentir que el príncipe de sus sueños se alejaba con cuidado de su cuerpo. No quiso detenerlo, así que se soltó de su espalda y esperó que él se separara lo suficiente como para levantarse sin problemas.
- Me iré duchar entonces – Contesto la chica mientras entraba en el cuarto de baño con una ligera sonrisa. Se sentía mejor es cierto, pero la sombra del momento en que él se negó aún descansaba sobre sus hombros.
Después de una hora estaban los dos listos y con todo preparado para ir de vuelta a la academia. Regresaban con un lindo recuerdo y un gran amor que empezaba a compartirse, no se sentía recuperada de su tristeza de hace un momento, pero se sentía más tranquila. El tiempo la calmaría completamente, ahora era el instante de disfrutar la compañía del vampiro una vez más, pero sus miedo volvieron a flor de piel, como sería todo de ahora en adelante en la academia? Tal ves ahora sería más difícil ser guardiana y que diria Zero de todo esto? Solo empezar a imaginar la cara de enfado que podría su casi hermano le hizo sentir un escalofrío en su espalda, sería un momento algo complicado de seguro.
En eso estaba cuando Kaname apareció con una pequeña carga en las manos mientras se acercaba a ella que ya se encontraba al lado del auto, lista para regresar.
- Esta es la rosa de este año, quiero que la lleves porque cerca de ti es donde más lucirá su magia. – diciendo eso tomo la flor y la coloco en el cabello de la chica, sobre su oreja en forma de broche y para terminar deposito un beso suave beso en las pétalos de la flor para luego depositar un igual de suave en los labios de la joven. – Vamos a casa. – Dijo para hacer que subiera al automóvil en el que se irían.
Fueron dos horas de viaje, al igual que cuando llegaron, no tuvieron problemas en el viaje y se rieron de todo al pasar. Esta vez hablaron algo menos, es que ya no eran necesarias las palabras y caricias para sentirse queridos por el otro, para darse cuenta que estar juntos era lo mejor que podía pasarle a ambos.
Un leve sentimiento de tristeza invadió a los dos cuando vieron la academia en el horizonte. Una tristeza que se batallaba con la felicidad de volver a su vida normal, con sus amigos, con lo que para Yuuki había sido un padre y un hermano. Pronto se fueron apagando las palabras por el pésame de esa batalla de sentimiento, para pronto dejar paso a las dudas.
- ¿Porqué siempre hay algo que me escondes Kaname? – se atrevió a preguntar al final la chica.
- Algunas cosas son mejor no saberlas hasta el momento preciso, Yuuki. – contesto simplemente el vampiro.
- Entonces sí sabes algo de mi pasado que no quieres decirme ¿no?
- Hay algo que te mostraré cuando sea el momento. – dijo cortante el vampiro demostrando que la conversación había acabado, y que no había más vueltas que darle, la respuesta no iba a cambiar por el momento. – Ya hemos llegado – Terminó antes de que la humana encontrará las palabras para replicarle y es que era verdad que el tiempo que se había tomado en comenzar la conversación había sido excesivo, pues no alcanzó a decirle nada más cuando él ya estaba estacionando el auto en la entrada de la academia donde lo salía a saludar el Director del recinto.
- Hola padre – saludo la chica al bajarse corriendo del auto y abrazando al director, no acostumbraba a ser muy cariñosa con él, pero estar enfrentada a tantos sentimientos la había hecho extrañarlo mucho. Así que no escondió su felicidad de volver a verlo.
- Yuuki-chan! Te extrañe! – contestó el padre a la felicidad de la pequeña. – Zero! Ven a saludar a Yuuki no te quedes ahí parado. – grito hacía el lado opuesto de la entrada, donde se encontraba un joven apoyado en uno de los tantos árboles que habían con los brazos cruzados en su pecho.
- Estaba esperando que la bienvenida fuera un poco menos "emotiva" – dijo el chico mientras caminaba en dirección a la recién llegada- Hola. – dijo simplemente en forma de bienvenida. No necesitaban más para saber que se había extrañado mutuamente, eran como hermanos, estaban acostumbrados a la presencia del otro a todo momento.
- Hola. – contesto la chica con la misma sonrisa que siempre le dedicaba a él. El chico al que había cuidado desde que lo conoció el que se transformo en un hermano para ella desde que no tenía memoria.
- Hola Kiriyuu-kun – saludo el pura sangre mientras caminaba hasta su novia con los ojos fijos en lo que en ese momento era su enemigo.
- Hola – contesto Zero de mala gana sin dejar de mirarlo fijamente con los mismos ojos desafiantes que el apreciaba.
- No te hemos traído ningún recuerdo con Yuuki. Hemos estado algo "ocupados". – le contó con una sonrisa completamente sarcástica en la cara, al mismo tiempo que abrazaba a Yuuki por la espalda y depositaba un beso en su cuello, sin disimular nada de lo que hacía. Haciendo que el chico de cabellos plateados solo mirara con algo de furia a la nueva pareja y después se diera media vuelta para entrar en su casa, aunque no sin antes decir "no importa", para contestarle al vampiro.
El que había sido padre de la chica simplemente se quedo mirándolos algo sorprendido y serio. No podía creer del todo que Kaname y Yuuki decidieran estar juntos y al mismo tiempo no podía evitar que le resultará algo incomoda la idea. Solo dijo felicitaciones a los dos cuando ya se habían aclarado las cosas y el pura sangre los dejo cuando los demás nobles comenzaron a llegar. Aun había algo de sol, aun tenía la posibilidad de descansar algo antes del día siguiente.
Yuuki entro a su casa, no se toco el tema de su salida con Kaname, tampoco del viaje de ambos, sabían de antemano que no obtendrían muchas respuestas de parte de la chica. Así que hablaron de diferentes cosas, tan pronto como terminaron la comida el director fue ha cumplir con sus deberes para con la academia, Yuuki ayudo a limpiar un poco la mesa ya que a Zero le tocaba lavar los platos ese día.
Tan pronto como se pudo ir Yuuki se retiro camino a su habitación y mirando la luna pensó con calma lo ocurrido esa noche junto a Kaname.
- ¿qué haces aquí sola? – pregunto el chico de pelos plateados luego de tocar la puerta y entrar.
- queria pensar un poco en un lugar silencioso.
- ¿hay algo que te molesta? – pregunto el amigo sentándose a su lado.
- No estoy segura… pero… hay algunas cosas que debo aclarar con Kaname-sempai… - contesto la chica mientras abrazaba sus rodillas y escondía entre ellas parte de su cara, aunque se le notaba una mirada baja y desanimada. No dijo más por un largo rato, pero en su mente había algo que se repetía y repetía: no importaba la respuesta que Kaname diera de su pasado, su secreto seguiría siendo de ellos y la promesa no se rompería porque el pasado solo es un ayuda al futuro, pero en el presente su corazón solo pedía estar junto al vampiro que esa noche tomo más que su sangre, tomo su alma.
Esa noche en que solo estuvieron solos los dos. Noche que quedará como un eterno secreto entre los dos.
--- Fin ---
La la la fin… bueno si se que es un fin algo triste y nadie se lo esperaba jajaja pero ya deberían saber en que parte del manga quede cierto? XD bueno es un poco después d que despierta Rido y Yuuki empieza a querer saber su pasado y etc etc no se que tan exacta habré sido con las ultimas líneas porque hace rato ya que leí ese capitulo pero tenia ganas de que la historia terminara ahí. Bueno y este es el fin… mmm da para escribir un prologo tal ves aunque no estoy segura por ahora hasta aquí terminara la historia jajaja ^^ espero que les haya gustado, gracias por leerme y deje reviews si tienen tiempo (acepto que me griten por el final si no les gusto o felicitaciones por la adaptación o lo que quieran comentar)
Bueno me despido, espero que me lean en otro fic que escriba. Bye
