Hola a todos! Después de unas semanas estoy de vuelta con nueva historia, esperando que os guste al menos tanto como la otra, haré todo lo posible porque así sea. Si estos primeros capítulos no son muy aceptables es que después de un tiempo sin escribir, estoy un poquito oxidada con la escritura, pero espero que os vaya gustando.

Os recuerdo que si queréis decir cualquier cosa o preguntar, también lo podéis hacer en twitter además de por aquí, es carlota22901

Miles de gracias por las reviews que ya habéis dejado con el prólogo y todos los follows. Se agradece y anima mucho la buena acogida.

Dejamos Achele y nos metemos en Faberry. Empieza una nueva aventura.


CAPÍTULO 1

Sorpresa

No acababan de encajar aquella sorpresa. Se observaron durante milésimas de segundo con el ceño ligeramente fruncido, intentando asimilar que era verdad y no una alucinación.

Rachel fue la primera en reaccionar, clavando una sonrisa llena de alegría en su cara, ilusionada de ver a la que fue su amiga allí y con la clara posibilidad de trabajar junto a ella. No lo dudó mucho, de forma espontánea, justo como siempre había actuado con ella, se acercó a Quinn hasta poder abrazarla a pesar del tiempo que llevaban sin verse.

-Dios, Quinn, cuanto tiempo… - dijo al sentir como después de un instante de duda, la rubia correspondía al abrazo de la misma forma que ella, viendo media sonrisa en la cara de Quinn al separarse.

-Mucho… - confirmó mientras dejaba una suave caricia en los brazos de Rachel antes de romper el contacto por completo. - ¿Cómo estás?

-Bien, genial. ¿Y tú?

-Muy bien, también. – dijo antes de ser interrumpida por el director.

-¿Os conocéis? – preguntó Luke al ver la interacción entre ellas, haciendo que las chicas fueran conscientes de que varios compañeros estaban observándolas.

-Eh…Si… Fuimos al mismo instituto. – le explicó Quinn a su jefe mientras miraba a la morena de reojo.

-Vaya… ¡Qué casualidad! – dijo algo sorprendido y mostrándoles una sonrisa divertida. – Entonces el rodaje será mucho más fácil si mis dos protagonistas ya se conocen. – dijo guiñándoles un ojo antes de seguir saludando a los demás, confirmándoles a las chicas que efectivamente estaban ahí para trabajar mano a mano y para desconcierto de ambas, como protagonistas.

-Ey, Quinn, cuanto tiempo, tenía ganas de volver a trabajar contigo. – dijo una chica acercándose por la espalda de la rubia, que antes de eso había visto como Rachel abría la boca con la intención de seguir hablando, cerrándola al instante al ver a la otra chica.

Quinn sonrió a la chica, dándole un pequeño abrazo y comenzando una conversación con ella de forma amable. Sabía que la morena tenía la intención de continuar su reencuentro, pero no quiso ser cortante con Vicky, una actriz que había sido secundaria en algunas de las películas que había protagonizado.

Así que cuando se quiso dar cuenta, Rachel se había alejado de ella y hablaba con el resto del reparto, conociendo e interesándose por todos. Ella optó por hacer lo mismo, pero observando a la morena disimuladamente, descubriendo en más de una ocasión que ella hacía lo mismo, observarla, analizar sus movimientos, descubrir cuanto y como habían cambiado en esos siete años de no saber nada la una de la otra, al menos algo que no fuera publicado por la prensa.

Siete años dan para mucho, Quinn lo sabía muy bien, por eso era consciente de que a pesar de que aquella chica era la misma Rachel Berry a la que le hizo la vida imposible durante la mitad de su estancia en el instituto y su amiga en el tramo final, las experiencias y el paso del tiempo la habrían cambiado. Por un instante deseó que no lo suficiente para cambiar su esencia.

Rachel Berry era especial en el instituto, si conservaba una mínima parte de aquella época, aquel toque especial que la diferenciaba del resto seguiría con ella. Durante unos segundos se quedó clavada en sus recuerdos, en aquellos años que hasta ese momento parecían tan lejanos y que de repente, en ese instante, descubrió que no lo eran tanto, que seguían en ella, frescos y muy presentes.

Estaba a punto de acercarse a la morena, de retomar la conversación, de interesarse por ella, pero justo cuando lo iba a hacer les informaron de que debían acudir a otra sala para comenzar la rueda de prensa el director y los tres protagonistas, es decir, Rachel, Henry y ella misma.

No era muy común convocar a los medios antes de comenzar el rodaje, pero este director tenía su propio estilo y pedía a la productora informar a la prensa de lo que sería la película junto a los protagonistas no solo en la fecha del estreno, si no también justo cuando todo se ponía a funcionar.

Entraron a la sala saludando a los periodistas y fotógrafos allí congregados, posando para ellos antes de dar comienzo a las preguntas. Rachel no podía evitar sonreír al ver la soltura con la que Quinn se movía en ese medio. Siempre había levantado pasiones y más de uno y una se giraba a su paso, no era difícil suponer que aquello le había servido años después para lograr estar allí de pie delante de tanta gente desconocida con total naturalidad.

Se sentaron en un improvisado escenario con algunas mesas con micrófonos y agua, quedando por encima de los periodistas, que escuchaban atentos al director hacer un breve resumen de lo que trataría la nueva película. Basada en el best-seller del último año, la historia giraba en torno a un triángulo amoroso entre dos amigas y el novio de una de ellas. Un drama romántico del cual Quinn, no tenía ninguna duda que triunfaría en pantalla. Lo sabía, tenía un sexto sentido para elegir proyectos de éxito y ese sin duda, con Rachel al lado, sería uno de los más importantes.

-¿Por qué se han decantado por estos actores? – preguntaron después de unos minutos de preguntas y respuestas.

-Bueno, todos hicieron su casting y dieron totalmente el perfil que buscamos para crear a los personajes. Quinn y Henry son más que conocidos y sabemos de su magnífico trabajo. – contestó Luke con toda la sala pendiente de él. – Y Rachel… es una apuesta personal. – dijo mirándola y sonriéndole, gesto que devolvió la morena y que fue imitado por Quinn. – Solo ha hecho una película, pero es impresionante todo el potencial que tiene. Su casting fue perfecto y su trayectoria en Broadway es impecable, la conoce todo el mundo, es una estrella allí y estoy seguro que en poco tiempo lo será aquí. Los protagonistas son los mejores y harán un trabajo magnifico, estoy seguro, y más después de descubrir que Quinn y Rachel ya se conocían… - dijo mirándolas, haciéndolas reír por su levantamiento de cejas que causó la intriga de los periodistas.

-¿De qué se conocían?

-Fuimos juntas al instituto. – explicó Rachel de forma breve.

-¿Eran amigas? – preguntaron, haciendo que las chicas se miraran unos segundos, pensando la respuesta y riendo suavemente.

-Digamos que al final logramos entendernos y ser amigas… - dijo la rubia divertida.

-En el instituto había escalas sociales… Quinn estaba en los más alto y yo en lo más bajo… Animadora y perdedora, ya sabéis… - dijo sonriendo. – Y por un tiempo, yo era su blanco perfecto… - dijo riendo abiertamente, contagiando a Quinn.

- Eso era porque siempre lograba quitarme a los novios. No sé cómo lo hacía, pero siempre conseguía quedarse con ellos. Yo solo me defendía… - dijo inocentemente, haciendo reír a los presentes. – Al final la perdedora se queda con el quarterback y la animadora acaba rindiéndose y aceptando la amistad…

-Creo que el Glee Club ayudó bastante en eso… - dijo sin dejar de sonreír, viendo como Quinn a pesar de los años, recordaba todo y lejos de mostrarse fría o distante como había creído en un primer momento, estaba bastante cercana y cómplice con ella. Al menos por ahora.

-¿Qué es el Glee Club? – preguntaron los periodistas, interesados en esa amistad.

-El coro del instituto. – informó la morena.

-¿Quinn canta?

-Oh, no, para nada. – dijo con una mueca de terror en el rostro, haciendo reír a la morena.

-Claro que lo hace y muy bien además.

-Hace bastante que no canto, solo me metí ahí para luchar por el chico y al final descubrí que pertenecía a un grupo realmente especial. En realidad, se podría hacer una película o una serie con nuestra vida en el instituto… - reflexionó haciendo reír a todos en la sala.

-Seguro que si… Había de todo. Pero insisto, Quinn cantaba de maravilla. Puede que se metiera para conseguir al chico, pero a los dos segundos estaba tan involucrada en el club como yo. Podría haber sido la voz principal si no hubiera estado yo…

-Que humilde… - dijo la rubia riéndose al igual que el resto del comentario de la morena, que como siempre, se mostraba segura de su voz y su talento en los escenarios.

-Y acabado el instituto, ¿seguisteis siendo amigas?

-Eh…no. – dijo Quinn cambiando un poco el gesto, consciente de que aquello de no conservar la amistad solo había sido cosa de ella.

-¿Y eso?

-Supongo que cada uno toma distintos caminos… - dijo encogiéndose de hombros, notando cierta tensión en el ambiente e intentando poner una gran sonrisa para disimular esa sensación de repentina inquietud.

Después de aquello, las preguntas sobre la película siguieron casi durante una hora, dando respuesta a todas ellas tanto las chicas como Henry, con el cual, Rachel salía de los estudios al dar por finalizada la rueda de prensa. Al ver que Quinn iba unos metros más adelantados que ellos, Rachel decidió despedirse del chico y ver si podía tener unos minutos a solas con la rubia.

-¡Quinn! – dijo alzando la voz para ser escuchada mientras se acercaba a ella, viendo como la rubia se giraba de inmediato.

-Hey, Rachel. – dijo sonriendo cuando llegó a su altura.

-Hola.

-Hola… - contestó Quinn intentando no reírse de la situación. Acababan de estar juntas y la morena volvía a saludarla.

-Esto… - dijo haciendo un gesto con su mano. –, lo de hoy, volver a encontrarnos y trabajar juntas ha sido un poco… raro. – dijo entrecerrando los ojos mientras encontraba la palabra adecuada. - ¿No crees?

-Si… - asintió de acuerdo. – Creo que la palabra es esa, raro. Todavía no me creo mucho que vayamos a trabajar juntas…

-¿Te molesta? – preguntó con cautela.

-No, para nada. – negó tajantemente mientras fruncía el ceño. – ¿Por qué tendría que molestarme?

-No sé, porque… Da igual, déjalo, solo era una pregunta tonta. – dijo apartando la mirada y desviándola al suelo. – Oye, ¿te apetece tomar un café? – preguntó tras unos segundos de silencio.

-Oh… - fue lo único que dijo la rubia un poco sorprendida, mirando su reloj un instante. – Eh…

-No importa, no pasa nada. – dijo al ver la indecisión de su antigua amiga.

-No, vamos a tomar ese café. Es solo que dentro de unas horas tengo algo, pero me da tiempo a un café. – dijo sonriendo de forma amable, tratando de que Rachel no se sintiera incomoda a su lado, intimidada como parecía que se estaba sintiendo.

-Vale. – dijo volviendo a sonreír. - ¿Eliges tú el sitio? Llevo ya unos meses aquí, pero no conozco mucho Los Angeles.

-Claro, como quieras. Aquí cerca hay un sitio en el que hacen los mejores cafés de la zona, ya verás. Además, así no hace falta que cojamos los coches. – dijo empezando a caminar con la morena al lado.

Lo que tardaron en llegar a la cafetería lo emplearon para hablar sobre la película, lo que les había parecido sus compañeros y la expectación que parecía haber en la rueda de prensa por la misma.

-Un cappuccino, por favor. – pidió Rachel al camarero de forma amable.

-Para mí un té verde. – dijo mostrando un sonrisa fugaz antes de que el camarero se marchara con el pedido.

-¿Un té? Pensaba que hacían los mejores cafés…

-Y los hacen, pero no suelo tomar café. ¿Qué piensas que te van a envenenar el café o algo? – dijo divertida por la preocupación de la morena.

-Espero que no, la verdad, me gustaría hacer más de una película antes de morir. – dijo siguiendo la broma, provocando una suave carcajada en Quinn.

-Y ganar un Oscar ¿no?

-Exacto. No me pueden envenenar hasta que haya conseguido mi Oscar. – dijo con media sonrisa.

-Lo conseguirás, estoy segura. – dijo dulcemente. – Bueno, cuéntame que ha sido de tu vida. – se interesó por la morena.

-¿Qué quieres saber? No hay mucho que contar…

-Vamos, la vida de Rachel Berry nunca ha sido aburrida. En siete años han debido de pasarte miles de cosas. Además sé que al final has conseguido tu sueño de triunfar en Broadway.

-¿Y cómo sabes eso? – preguntó con el ceño fruncido.

-Bueno, aquí también llegan noticias de la gran manzana y de la estrella del momento allí. ¿Cómo es que has cambiado tu adorado Broadway por el sol de Los Angeles?

-Nuevos retos… - dijo encogiéndose de hombros. – Nueva York se estaba convirtiendo en un sitio demasiado monótono para mí… Ensayos, funciones y más ensayos… No me malinterpretes – dijo al ver la cara de asombro de la rubia. -, sigo muriéndome por subir a un escenario aunque ya haya cumplido mi sueño de actuar allí y haya ganado varios premios, pero necesitaba otra cosa, un respiro. Llevaba muchos años sin parar y llegó a agotarme.

-¿Y qué mejor que Hollywood para desestresarte, no? – dijo de forma irónica, dándole un sorbo al té que ya había dejado el camarero.

-En principio tan solo iba a ser una película, conocer como era esto, pero me enamoré de la ciudad y no te lo voy a negar, actuar delante de las cámaras me vuelve loca. – dijo bebiendo de su café. – Si tengo suerte, espero quedarme mucho tiempo y si no, volveré a mi medio de confianza que es el teatro.

-Vaya, nunca pensé que cambiarías Los Angeles por Nueva York…

-Ya ves, la vida que da muchas vueltas…

-Es verdad… Pero si todas tus actuaciones son tan buenas como la de la película que tengo en mi casa, te quedarás aquí mucho tiempo y acabarás por llevarte tu preciado Oscar y podrás ponerlo junto a los Tonys que ya tienes.

-¿Tienes mi película? – preguntó incrédula.

-Claro que sí. Haces una actuación fantástica. La compré para poder ver las escenas eliminadas en las que salías, me quedé con ganas de más. – dijo seria, viendo como Rachel levantaba una ceja al escucharla. – Vale, a lo mejor no he visto las escenas eliminadas, pero si tengo la película en casa. – dijo riéndose junto a la morena.

-Bueno, cuéntame de ti, estamos hablando demasiado de mí.

-Antes te gustaba hablar de ti y que te alabaran.

-Y me gusta, pero con el tiempo aprendes a interesarte por los demás.

-Eso está bien. – dijo con media sonrisa. – Pues pregunta, ¿Qué quieres saber?

-No sé, la verdad es que he leído mucho de ti en la prensa. – dijo algo avergonzada.

-No te creas todo lo que dicen…

-¿No tengo que creerme que eres el ídolo de medio mundo? Porque llevo un rato sentada aquí contigo y no nos quitan el ojo y antes de entrar te han pedido unas cuantas fotos.

-Eso es por ti… - dijo riendo divertida, quitándole hierro al asunto. – Estoy segura que toda esa gente que me idolatra dejaría de hacerlo si pasaran conmigo media hora.

-Bueno, yo llevo más de media hora contigo y no me pareces para nada insoportable.

-¿Me idolatras, Berry? – preguntó con su característica ceja levantada, sonriendo divertida.

-Sabes que mi único ídolo se llama Barbra Streisand. – dijo sacándole la lengua de forma infantil, algo que hizo reír a la rubia.

-Cómo olvidarlo… - dijo sonriendo de medio lado.

Por unos segundos quedaron en silencio. Rachel quería preguntarle algo a lo que llevaba años queriendo poner respuesta y la única que se la podía dar era la chica que tenía frente a ella. No quería incomodar a Quinn o que se enfadara ahora que tenían que trabajar juntas. Recordaba a una chica distante con algunos momentos de cercanía con ella, pero ahora, tenía ante ella a una rubia amable, cercana y cómplice.

No parecía que llevaran siete años sin verse, la sensación que tenía era la de estar hablando con una amiga de siempre a la que no veía hacía unas semanas. Siempre había creído que Quinn se habría vuelto mucho más hermética de lo que ya era debido a su fama, pero la estaba sorprendiendo y eso fue lo que hizo que se animara a preguntar.

-Quinn…

-Dime. – dijo mirándola, intentando saber que pasaba por la mente de la morena, que de un momento a otro se había puesto algo seria.

-¿Por qué…por qué te fuiste así, sin decir nada a nadie? ¿Qué pasó para que desaparecieras de esa manera? – preguntó mirándola fijamente, interesada en lo que podría responderle y con cautela por su reacción.

-¿No lo sabes? – preguntó después de unos segundos en que desvió su mirada de la de Rachel para luego volver a enfrentarla.

-No, si no, no te preguntaría… - dijo un poco descolocada.

-Pensé que Santana te habría contado algo. – dijo algo sorprendida por la noticia.

-No, nunca dijo que había pasado. Sé que desapareciste con algo relacionado con ella, porque pasasteis la boda del señor Schue juntas y luego nadie supo de ti… Ni emails, ni llamadas, nada… Y cuando al final de curso Santana y yo fuimos a buscarte a Yale preocupadas, no había ni rastro de ti. – le explicaba a la rubia que con cada palabra se quedaba más impactada. - Me imagino que pasó algo con ella porque Santana estuvo enfadada mucho tiempo con el tema, le preguntaba qué había pasado y me decía que eso era algo que no contaría sin tu consentimiento y luego se dedicaba a despotricar contra ti.

-¿Fuisteis a buscarme? – preguntó intentando colocar la información en su cabeza por orden.

-Claro, estábamos preocupadas y Kurt… en realidad todos se preocuparon… De buenas a primeras no sabíamos nada de ti, hasta que Santana le preguntó a tu madre y le dijo que no podía decir dónde estabas, pero que estabas bien… Casi dos años después te vi en una película y desde entonces no has parado de aparecer en el cine, en programas o en revistas…

-Vaya… - dijo algo impresionada, frunciendo el ceño al ser consciente de que todas las veces que pensó y sintió que no se había ido de la mejor manera estaba en lo cierto. Cuando recuperó un poco la compostura con los segundos de silencio que Rachel le estaba regalando volvió a hablar. - ¿Y no te haces una idea por comentarios de Santana de que pasó?

-Eh, bueno, siempre he pensado que tuvisteis una de esas peleas que acababan con algún bofetón. Santana siempre repetía que te había dicho que aquello no tenía importancia, así que asumo que ella no le dio importancia a la pelea y tu debiste enfadarte bastante… - expuso la morena, esperanzada de que Quinn le contara por fin su versión. La había vuelto a encontrar y contra todo pronóstico, parecía dispuesta a hablar con ella.

-No fue una pelea, lo que pasó no fue nada violento, más bien, todo lo contrario… Fue algo…más romántico. - dijo divertida después de recomponerse y volviendo a ser la Quinn cercana y alegre que llevaba siendo ese día.

-¿Cómo? – preguntó desubicada, frunciendo el ceño ante la revelación. - ¿Os besasteis? – pregunto totalmente incrédula.

-No. – negó con una sonrisa. – Bueno si, pero esos besos acabaron llevándonos a la cama en el hotel. Aquella noche me acosté con Santana… - reveló, expectante por ver la reacción de la morena que en cuanto la escucho, abrió su boca y dejó ver en sus ojos un brillo de confusión.

-No me lo creo… - dijo casi en un susurro. - ¿Te acostaste con Santana? – preguntó en voz baja, mirando alrededor por si alguien las escuchaba, algo que hizo gracia a Quinn, que no podía evitar reír suavemente mientras asentía. - ¿Te gustan las mujeres? ¿La prensa llevaba razón? – preguntaba negando con la cabeza asombrada, recordando artículos donde aparecía Quinn con alguna chica y se insinuaba que era su conquista.

-Sí, no todo lo que se ha publicado es verdad, porque ni he tenido muchas parejas ni tengo tantas amigas con las que pasar un buen rato, pero sí, me gustan las chicas…

-Me estás mintiendo. – dijo segura, no le entraba en la cabeza que a la Quinn que conocía le gustaran las mujeres.

-No, te aseguro que no… Yo…sabía que me atraían las chicas, que me fijaba más en ellas que en los chicos desde hacía tiempo, que tenía sentimientos por alguien, pero me negaba a aceptar esos gustos, los ignoraba, como si no existieran, pero aquella noche con Santana nos emborrachamos y acabó pasando… Cuando volví a la universidad al día siguiente y me di cuenta de lo que había hecho, no pude seguir escondiéndome de mi misma…

-Vaya, no me esperaba esto, Quinn… - dijo la morena, reaccionando a la sinceridad de la rubia a la pregunta que le había hecho. – Me había imaginado cualquier cosa menos esto…

-Sorpresa… - dijo haciendo un gesto divertido con sus manos que hizo reír a Rachel. – Ya sabes algo más de mi… - dijo frunciendo ligeramente el ceño pero sin borrar la sonrisa. – Ahora tengo que irme, Rachel, he quedado y llegaré tarde.

-Oh, claro. – dijo viendo como la rubia se levantaba y pagaba la cuenta, acompañándola a la puerta una vez había pagado. – Debería haber sido yo la que pagara, al fin y al cabo he sido la que te ha quitado tiempo.

-La próxima invitas tú, ahora vamos a pasar tiempo juntas y tendremos tiempo.

-Está bien. Muchas gracias, Quinn.

-No es nada. Bueno, supongo que mañana nos veremos para los primeros ensayos, en tres días ya empezamos a rodar. – dijo sin saber muy bien como despedirse.

-Sí, tengo ganas. – dijo mostrando su total ilusión, algo que hizo sonreír a la rubia.

-Me alegra que vayamos a trabajar juntas… - dijo mostrándose algo tímida, sorprendiendo a la morena por esa nueva faceta.

-Y a mí. Ha sido una sorpresa encontrarme contigo y descubrir algunas cosas, pero ha sido una sorpresa estupenda. – dijo mostrando su mejor sonrisa, contagiando a Quinn. – Tenía ganas de volver a ver a mi amiga… - dijo mirándola por unos segundos a los ojos al notar la intensidad con la que la rubia la miraba. – No te entretengo más, hasta mañana, Fabray. – dijo acercándose y dejando un beso en su mejilla, pillando a Quinn desprevenida, reaccionando cuando Rachel se alejaba de ella en dirección a su coche.

- Hasta mañana, diva… Para mí también ha sido una gran sorpresa encontrarte… - dijo sin que Rachel la escuchara, observando el caminar de la morena que le hizo replantearse más de una cosa cuando compartían sus años en el instituto.