No sabía si actualizar hoy o dejar que pasaran un par de días más, pero creo que puede ser una buena forma de distracción mientras las cosas se van tranquilizando y asimilando, mientras tanto no queda otra que seguir adelante y mantener el recuerdo.

Un beso y fuerza a todos.


CAPÍTULO 2

Confiar

Habían pasado tres días desde el encuentro de las chicas. Tres días en los que cuando se veían, seguía pareciéndoles una situación extraña. Extraña porque llevaban demasiado tiempo sin verse, sin hablar, sin saber la una de la otra, lo que hacía lógico que se sintieran dos completas desconocidas, pero al mismo tiempo, el sentimiento de cercanía, esa sensación de seguir entendiéndose, de amistad, seguía en ellas.

Llevaban tres días de lecturas de guión, de ensayos y de pruebas. En ese corto periodo de tiempo, Rachel y Quinn habían intercambiado sensaciones, participado en conversaciones con demás compañeros, pero no habían vuelto a hablar de sus vidas o de algo que las relacionara como el primer día y se sorprendieron al ver que a pesar de eso, desde un principio sus interacciones, las palabras que intercambiaban, salían de forma totalmente natural, pudiendo descubrir pequeños matices que habían cambiado en ellas con el tiempo.

No era difícil su relación, no había tensiones y algo que chocó bastante a Rachel era que existía cierta confianza de Quinn hacia ella, cosa que pocas veces logró en el instituto, quizás solo en la última época. No sabía porque, pero le gustaba. Le gustaba ver que Quinn no se mostraba fría o distante ni la trataba con superioridad como lo hizo en el instituto o como llegó a pensar que lo haría cuando supo que trabajarían juntas. Quinn se había convertido en una estrella mundial y Rachel había dado por hecho que su carácter cerrado y distante se habría multiplicado, pero había sido todo lo contrario y la trataba como a una amiga.

Eso era lo que le gustaba, ver que la amistad que un día perdieron podía recuperarse, que seguía ahí en las dos. Rachel no dejó nunca de considerarla su amiga, de pensar que le podría haber pasado a la rubia para desaparecer de aquella manera, de excusarla delante de los demás o enfadarse en algunos momentos por no recibir nada de ella, ni un simple email para que le contara como le iba en su nueva vida. Ahora que lo había descubierto esperaba poder seguir así con ella, de mantener la amistad durante el rodaje y porque no, una vez que terminara, volver a incluir a Quinn en su vida.

Ese día debía estar en los estudios a las diez de la mañana, así que a las nueve, después de haber hecho su rutina de ejercicios, ducharse y desayunar, llamó a alguien para hablar.

-¿Quién? – contestó una adormilada voz al otro lado del teléfono.

-Soy yo, Santana. ¿Todavía estás durmiendo?

-Sí, Berry, hemos llegado hace dos horas de viaje y estaba durmiendo muy feliz hasta que me has despertado. Si no estuvieras siempre tan ocupada con el trabajo podrías viajar y descubrir que existe el cambio horario y el Jet lag, que es lo que estoy sufriendo yo ahora mismo. Así que cuando me despierte a las tres de la tarde y sea persona me vuelves a llamar.

-Espera, espera. – la frenó antes de que colgara. - ¿Qué tal el viaje? ¿Os ha gustado Marruecos?

-Sí, sobre todo a Britt, tendrías que haberle visto la cara cuando nos subimos a un camello. – dijo la latina con una sonrisa que fue fácil de interpretar para Rachel detrás del teléfono, era la misma que ponía siempre que hablaba de la rubia. – Ya te lo contará ella cuando te llame.

-Genial, quiero que me enseñéis todas las fotos, aunque sea, me las mandáis por email.

-Vale, ahora déjame dormir.

-No, espera, San. – volvió a interrumpir ante el inminente cuelgue de Santana.

-¿Qué te pasa, Rachel? Dímelo ya y no des más vueltas. – dijo sacando toda la paciencia que tenía.

-Vale. – dijo rindiéndose, Santana la conocía, se había convertido en su mejor amiga junto con Kurt desde su convivencia en Nueva York y sabía que quería decirle algo. – Es sobre la película.

-Es verdad, tenías que conocer a tus compañeros… ¿Qué pasa que uno de ellos es Brad Pitt? – dijo de forma burlona, pero en seguida volvió a ponerse seria. – Oh, Dios, ¿es eso? ¿Estás rodando con Brad Pitt, o mejor, con su mujer? ¿Estás rodando con Angelina Jolie, Rachel? Mañana mismo cojo un vuelo a Los Angeles, vete haciéndome un hueco en tu casa y en el rodaje de la película.

-Santana, ¿te puedes callar un segundo y dejar de decir tonterías? No estoy rodando con ninguno de los dos. – dijo poniendo los ojos en blanco tras el sonido de desilusión que escuchó al otro lado del teléfono. – Se trata de Quinn. – dijo finalmente, llegando a la cuestión principal por la que había hecho esa llamada.

-Perdón, creo que no te he oído bien, esto se entrecorta, ¿Qué has dicho? – dijo la latina tras unos segundos de silencio.

-Me has escuchado perfectamente, mi compañera de reparto es Quinn Fabray, voy a rodar con ella, de hecho ya estamos con los ensayos. – informó a su amiga que parecía haberse quedado muda tras la noticia. - ¿Santana?

-¿Cómo está? – preguntó de la nada con la voz algo más baja a causa del impacto que le había causado la información.

-Bien. Está mucho más guapa que cuando la vimos la última vez o de cómo sale en las revistas… Y parece que ha cambiado bastante…

-Era de esperar, siempre ha sido una egocéntrica y ahora con la fama más todavía. – dijo de forma despectiva.

-No, no, San, no me refiero a eso. Ha cambiado, pero creo que está muy lejos de ser la Quinn del instituto. Conmigo está siendo amable y conciliadora y la verdad es que se está abriendo a mi más de lo que esperaba… No hemos hablado mucho de nuestra vida, la verdad, pero sí que me ha dicho lo que pasó entre vosotras… - dijo sorprendiendo totalmente a la latina.

-Pues entonces, ya sabes lo que pasó, ya no me darás más el coñazo preguntándomelo a mí. Ya sabes que se fue por una tontería.

-A lo mejor para ti si fue una tontería, pero para ella no… Me dijo que le gustan las chicas, que lo sabía desde hacía tiempo, pero esa noche ya no lo pudo negar más. He estado pensando estos días y… no sé, San… Quizás a ella le afectó porque estaba enamorada de ti. – dejó caer su teoría, esperando la reacción de la latina, que no tardó en llegar.

-Vale, hasta aquí llega esta conversación, no voy a escuchar tonterías a esta hora. Quinn no estaba enamorada de mí, te lo aseguro, fue sexo. Desapareció porque le dio la gana y sin dar explicaciones, si ahora le va todo genial a la estrella y casualmente os toca trabajar juntas perfecto, pero yo no quiero saber nada de ella. Me importa una mierda la vida de Quinn Fabray. ¿Te ha quedado claro? – dijo ofuscada, molesta por volver a saber de la que había sido su mejor amiga por años y con la que parecía que la morena estaba dispuesta a dar una oportunidad en su antigua amistad. - Y tú deberías hacer lo mismo, tiendes a confiar demasiado en la gente y Fabray nunca ha sido de confianza, en cuanto acabe el rodaje te dará la patada.

-No seas así, Santana… - dijo intentando hacerla razonar.

-Estoy cansada, Rachel, necesito dormir. Luego te llamará Britt para contarte cómo ha ido el viaje.

-Vale… - dijo dándose por vencida, sabiendo que la latina no daría su brazo a torcer en el tema. Santana siempre se había mostrado muy enfadada y aunque no lo reconociera dolida con aquella repentina huida de sus vidas por parte de Quinn. – Ya hablamos, un beso.

No pudo evitar negar con la cabeza mientras sonreía cuando todo lo que recibió fue el pitido del móvil indicando el final de la llamada. Pocas eran las veces que la latina se despedía de ella de forma cariñosa y ese día no era una excepción.

Rachel se dirigía al set después de su conversación con Santana, pensando en la advertencia de no confiar en la rubia. Ella quería confiar en Quinn, no veía ningún motivo por el que no tuviera que hacerlo. Quería saber más cosas de lo que había sido la vida de la rubia en ese tiempo, quería tener la confianza que había empezado a ganar con Quinn hacia siete años y recibir algunas explicaciones más concretas del porque se fue sin decir nada.

La desconfianza de Santana podía ser comprensible, pero también debían saber dejar las cosas atrás, seguir adelante y ella estaba dispuesta a brindarle su amistad a Quinn nuevamente, igual que la rubia parecía dispuesta a aprovechar esa oportunidad.

Nada más entrar a los estudios, una sonriente rubia la recibía con un beso en la mejilla, gesto que llevaba repitiéndose desde que empezaron los ensayos.

-Buenos días. – saludó la rubia.

-Buenos días, Quinn. ¿Habéis desayunado? Traigo galletas hechas por mí. – dijo una vez que acabó de entrar en la sala de reuniones donde se encontraba la mayoría del equipo.

Todos agradecieron el gesto lanzándose a por las galletas, pero Quinn la miró por un segundo. Había gestos de Rachel que la descentraban como aquel de llevar galletas. La morena nunca había sido tan esplendida con los compañeros, siempre solía pensar en su propio beneficio primero y luego en los demás, queriendo ser el centro de atención, pero esos días, parecía que a Rachel no le importaba estar en un segundo plano y hacer sentir bien al resto y eso, junto con verla tratando de crear buen ambiente, de hacer grupo y unirlos le era bastante raro, al igual que hiciera ella misma las galletas. Rachel jamás había pisado una cocina… Aun así, se acercó a por su galleta y no dijo nada, tratando de descifrar a la morena que tenía delante de ella, tan igual y tan distinta.

El día fue pasando entre lecturas de guión, ensayos y conversaciones con el director. Al día siguiente darían comienzo las grabaciones y la mayoría de las cosas debían de quedar claras, haciendo de ese día uno bastante pesado y largo. Por eso, cuando entrada la noche, Quinn estaba en su tráiler descansando hasta que la avisaran para el último ensayo junto a Rachel, se molestó un poco al ver que tocaban a su puerta mientras mandaba un email y rompían su tranquilidad. Esa molestia se evaporó en cuanto vio a la morena asomar por la puerta.

-¿Estás ocupada? – preguntó sin acabar de entrar.

-Estaba mandando un email mientras que nos llaman.

-Oh, entonces te dejo. – dijo haciendo el amago de irse.

-Espera Rachel, puedes pasar, acabo esto en un segundo.

-¿Seguro?

-Sí, claro, pasa. – dijo regalándole una sonrisa.

-Es que estaba algo aburrida, hay demasiados ratos muertos y estoy ya desesperada. Mañana me traigo el ordenador, al menos podré ver una película… - dijo sentándose en un sillón, en frente del sofá donde estaba sentada la rubia.

-Yo ya lo tengo aquí, si quieres te lo dejo. – dijo señalando el aparato desde donde estaba mandando el email.

-No, gracias, hoy ya da igual, prefiero hablar contigo.

-Claro. – dijo mientras volvía a centrarse en lo que estaba haciendo, escuchando una vez que lo había terminado como la morena resoplaba.

-¿Cansada? – preguntó mientras cerraba el ordenador y volvía su mirada hacia Rachel.

-Un poco… Anoche me acosté tarde haciendo las galletas y hoy he madrugado.

-Ya… las galletas… - dijo intentando disimular la sonrisa.

-¿Qué les pasa a las galletas, no te han gustado? – preguntó extrañada.

-Sí, sí que me han gustado, estaban riquísimas…

-¿Entonces? – dijo sin comprender.

-Nada, que me parece un poco raro. Tú nunca has cocinado y mucho menos has sido de traer galletas a los compañeros, siempre has sido más…independiente…

-Lo sé, pero en Broadway aprendí que el trabajo en equipo es importante, crear un buen grupo es primordial para que el trabajo de todos sea más sencillo y tengamos éxito y si todos tenemos éxito, yo tengo éxito. No puedo venir en plan diva con tanta estrella alrededor… – dijo con una sonrisa, haciendo reír a Quinn por el último comentario. – Si te fijas es exactamente lo que pasó en el Glee, cuando actuamos como equipo, cuando nos unimos de verdad, fue cuando conseguimos ganar y llegar a lo más alto.

-Tienes razón… - dijo pensando en lo que decía. – Pero de todas formas, no quieras hacerme creer que has hecho tú las galletas. – dijo divertida.

-Eh, ¿Por qué no me crees? Es verdad.

-Pero si no sabías ni encender un horno… - dijo riéndose.

-¿Y qué? – dijo riéndose también. – Tengo veintiséis años, he tenido siete años para aprender. Te aseguro que cuando estaba en Nueva York el primer año viviendo con Kurt y Santana, si quería sobrevivir necesitaba aprender a cocinar. Esos dos me hubieran envenenado… - dijo divertida. – Así que me convertí en una chef estupenda…

-No acabo de creérmelo… - dijo entrecerrando los ojos con una sonrisa.

-Cuando quieras te vienes a casa y te lo demuestro. – dijo sin pensar, sorprendiendo a Quinn que abrió los ojos un poco más de la cuenta, pero que reaccionó rápido.

-Cuando quieras. – dijo con algo de entusiasmo, esperanzada porque Rachel quisiera acercarse a ella tanto como ella quería acercarse a la morena. Ante el silencio repentino que se había creado, la rubia volvió a tomar la palabra después de un leve carraspeo. – Bueno, ¿Qué tal le va en el amor a la rompecorazones del McKinley? ¿Ya has atrapado a algún surfero en Los Angeles o te esperan en Nueva York? – preguntó divertida, interesándose por seguir conociendo más de la vida actual de la morena.

-La rompecorazones eras tú… - dijo riéndose. – Yo ahora estoy soltera, sin nadie en Nueva York ni aquí. Estoy bien así por ahora.

-¿En serio? Es imposible.

-¿Por qué?

-Mírate, Rachel. – dijo señalándola. – Eres guapísima, una mujer con las ideas claras, siempre lo has sido, amable, con carisma, con éxito y divertida, ¿Cómo puede ser que no tengas novio? – preguntó casi indignada.

-Vaya, muchas gracias por subirme la autoestima. – dijo impresionada y algo avergonzada al escuchar lo que veía la rubia en ella. – No sé si soy todo eso que has dicho, pero desde luego no me ha servido para encontrar el amor… Estuve con un chico un año y medio y lo dejamos unos meses antes de que viniera a Los Angeles, él era parte de esa rutina que te dije el otro día y creo que terminamos dejándolo por aburrimiento. – dijo viendo como Quinn asentía, haciéndole saber que se acordaba de lo que le había contado. – Y antes de él tuve otra relación de dos años con un compañero del teatro. La obra con la que empecé, Funny Girl, era la primera para los dos y conectamos enseguida, pero con el tiempo cada vez discutíamos más, supongo que juntar en una relación a un divo y una diva no era lo mejor… - dijo con media sonrisa.

-¿Y ya está? ¿No has estado con nadie más?

-No. Bueno, está Finn que estuvo apareciendo de forma intermitente. Los dos queríamos que la historia del instituto siguiera adelante, que acabara bien, pero ninguno estaba dispuesto a dar más, ni siquiera estábamos enamorados, así que las visitas esporádicas se fueron terminando. – le explicó recordando aquellos años. – Y luego está Brody… ¿Te acuerdas de él? Lo conociste cuando viniste a convencerme de que no me desnudara en una película universitaria. – dijo sonriendo, algo que la rubia no hizo, al contrario, empezó a encontrarla incomoda. - ¿Qué pasa, no te acuerdas de él?

-No, no es eso… Es solo que… - no sabía muy bien cómo explicarse por temor a que la morena se molestara. – Brody es mi amigo, de hecho es mi mejor amigo…

-¿Qué? – dijo atónita, con los ojos abiertos como platos.

-Cuando llegué aquí, encontré trabajo en una cafetería y al mes de estar trabajando allí, llegó él. No hablamos mucho. Bueno en realidad él sí habló, fui yo la que se mostró cortante, no quería saber nada de él. Quería dejar atrás mi vida y Brody pertenecía a ella aunque fuera mínimamente. – le explicó a Rachel, que escuchaba la historia atenta, dejando que Quinn se explicara antes de opinar, algo que la rubia agradeció. – Pero Brody siguió viniendo, insistiendo en quedar y al final terminé accediendo. No conocía a nadie en la ciudad y por mucho que me costara admitirlo, la compañía que me hacía cuando venía la agradecía enormemente.

-¿Os liasteis? – preguntó tranquila, solo por conocer más sobre la historia.

-No, cuando decidí salir con él, nos fuimos de fiesta, nuestra primera fiesta en Los Angeles. – dijo sonriendo al recordarla. – Nos divertimos y bebimos hasta que no pudimos más y cuando llegamos a mi apartamento nos besamos, pero ya está. Los dos queríamos olvidar porque estábamos en la ciudad y descubrimos que en la cama no íbamos a solucionarlo, así que cuando nos dimos cuenta que aquel beso no nos gustaba tanto como debería, que no había química, nos pasamos la mitad de la noche llorando por la borrachera y contándonos nuestras penas. Yo le conté toda mi historia y que por fin había aceptado que me gustaban las chicas y él me dijo lo que pasó contigo y a lo que se había dedicado. A partir de ese momento, Brody me apoyó en todo y yo he intentado hacerlo con él. Es mi familia aquí… - dijo dejando asombrada a Rachel por la historia. - ¿Estás enfadada? – preguntó ante el silencio de la morena.

-No… Es solo que me parece increíble… Demasiada casualidad… No había vuelto a saber nada de Brody hasta ahora. ¿Trabaja como actor? – preguntó al ser consciente de que no había oído hablar de él en el medio.

-No. Lo intentó conmigo en unos cuantos castings, pero se rindió. Tenía miedo de que si llegaba a ser alguien saliera a la luz que se acostó con mujeres por dinero, así que ahora está detrás de las cámaras, es realizador en muchas de las series que seguro ves y es feliz haciendo eso, ha descubierto una nueva pasión. – dijo sonriendo. – Además, de vez en cuando participa en obras de teatro para acabar con el gusanillo de interpretar.

-No tenía ni idea… ¿Por qué no me lo has dicho antes?

-Porque no sabía cómo ibas a reaccionar y porque hubiera sido más raro de lo que está siendo ahora… - dijo convenciendo a Rachel.

-¿Él sabe que estoy aquí, que estamos trabajando juntas?

-Sí, se lo dije ayer cuando lo vi, pero de todas formas ya lo sabía, lo había leído en internet…

-¿Se lo ha tomado bien?

-Sí, no estaba muy seguro de decirte que somos amigos, pero es absurdo ocultártelo, me vas a ver con él… Me preguntó por ti y te aseguro que te guarda mucho cariño. Te quiso mucho y le costó olvidarte, pero te entendió. Entendió que decidieras dejarlo y entendió que siguieras enamorada de Finn… - dijo viendo como la morena agachaba la cabeza al saber que el chico lo había pasado mal por ella. – Pero eso pasó hace años y ahora es feliz. Tiene una novia estupenda, son perfectos el uno para el otro.

-Me alegro por él. Era un buen…amigo… - dijo sin saber cómo definir la relación que tuvieron.

-Lo es. – le dio la razón, intentando con una sonrisa que Rachel no se sintiera mal por aquella conversación y al parecer lo consiguió, porque la morena suspiró y volvió a sonreír, sintiéndose calmada por aquella sonrisa tranquilizadora.

-¿Y tú?

-¿Yo que?

-Me has preguntado si tengo novio, pero no me has dicho que hay de ti, ¿alguna chica interesante en tu vida? – preguntó achicando los ojos.

-No, no tengo novia, ni novio, nada, sola.

-Eso sí que me parece increíble.

-He tenido parejas, pero parece que acaban cansándose de mi… - dijo encogiéndose de hombros.

-Pues no lo entiendo…

Quería seguir aquella conversación, pero unos golpes en la puerta la interrumpieron para avisarlas de que debían acudir para el último ensayo.

Camino del set, Quinn no comprendía porque se estaba abriendo tanto a Rachel. No era su estilo, a pesar de haber cambiado y de tomarse la vida de otra manera, la rubia seguía siendo algo desconfiada y hermética cuando se trataba de hablar de ella. En cambio, con la morena las palabras salían solas, sin tener que pensar, era sencillo hablar con Rachel sin sentirse juzgada.

Estaba confiando en ella y no sabía el motivo, lo único que tenía claro era que tenía la sensación de que podía y quería hacerlo. Ambas habían decidido confiar en la otra, confiar en una buena relación, en una amistad y confiar en sus instintos, que les decían que aquello traería una nueva etapa con cosas realmente buenas en sus vidas.