CAPÍTULO 5
Nueva Oportunidad
Habían pasado dos días desde que Rachel totalmente ofendida discutió con Quinn. Dos días en los que no habían mantenido ningún tipo de contacto ni fuera ni dentro del set. Dentro no habían coincidido, ya que aquellos días no les tocaba rodar ninguna escena juntas, por lo que no tuvieron que verse y fuera porque parecía que ninguna había dado el paso para hablar y solucionar las cosas y lo que más les molestaba a ambas es que parecía que la cosa iba a seguir así.
Rachel llegaba a su casa por la tarde después de un día más de rodaje, sabiendo que al día siguiente vería a la rubia si o si, ya que compartían escena y precisamente una de las más difíciles de la película. No estaba nerviosa por eso, sabía que Quinn era profesional y las cosas saldrían bien durante el rodaje, pero le inquietaba saber cómo sería su trato en el tiempo libre, si con las palabras que le dedicó, saldría aquella reina que fue Quinn en el instituto, pisándola sin escrúpulos.
No se arrepentía de las cosas que le había dicho, no podía hacerlo porque entonces se sentiría culpable por la cara llena de tristeza con la que dejó a la rubia, pero realmente se lo merecía. Quinn había jugado con ella, con su amistad y no estaba dispuesta a eso. Si no quería ser su amiga perfecto, lo superaría, pero que tuviese el valor de decírselo a la cara, no con excusas absurdas y gestos falsos.
El tono de llamada de su móvil la sacó de sus pensamientos, estancados en Quinn como llevaba siendo costumbre hacia un tiempo, viendo que era Kurt el que se acordaba de ella en ese momento.
-Hola Kurt.
-Hola diva. – saludó el chico.
-Rachel. – dijo simplemente otra voz a modo de saludo.
-¿Santana? – preguntó extrañada.
-Si…
-¿Qué hacéis los dos?
-Santana ha venido a comer a mi casa y nos hemos acordado de ti…
-Kurt se ha acordado, yo solo le he seguido la corriente… - dijo para que su armadura de chica dura no quedara expuesta, aun sabiendo que con ellos no hacía falta, que la querían y respetaban tal y como era.
-Gracias Santana, yo también te quiero… - dijo irónicamente.
-Lo sé. – dijo con aires de superioridad que no engañó a nadie, ya que una tierna sonrisa adornaba sus labios.
-Bueno, dejaros de tonterías, ¿Cómo estás Rachel, cómo va la película? – preguntó el chico harto de escuchar a las dos mujeres.
-Bien – dijo sin mucho ánimo. - , pero me gustaría que estuvierais aquí… Os echo de menos… - confesó, acomodándose en el sofá. – Podríais veniros unos días…
-Estamos trabajando, Rach… - se excusó la latina. – Si no, sabes que ya te hubiera hecho una visita, hace demasiados meses que no nos vemos…
-¿Qué pasa? – preguntó Kurt tras el silencio que se estaba produciendo.
-Nada… Es solo que… no sé, me siento un poco sola estos días, nada más… Ya se me pasará.
-Pero ¿no tenías a tus amigos de la primera película allí? Pensaba que salías y te veías con muchos de ellos, ¿Ya no? – se interesó el chico.
-Sí, lo hago, me llaman y quedamos, pero no es lo mismo… No tengo con ellos la confianza que tengo con vosotros…
-¿Y con Quinn? – preguntó de nuevo, llevándose una mirada fulminante de Santana.
-A Quinn mejor no la nombres, prefiero no saber nada de ella.
-¿Qué ha pasado?
-Que es una falsa, eso pasa, que es la misma o peor que en el instituto.
-¡Ja! Lo sabía. No quiero decírtelo, pero lo voy a decir, te lo dije, Rachel. – intervino la latina por primera vez desde que nombraron a la rubia, haciendo que tanto Kurt como Rachel pusieran los ojos en blanco.
-Espera un segundo, vamos por partes, ¿Qué ha pasado? Hasta hoy todo lo que me habías contado de Quinn eran cosas buenas y que se portaba genial contigo, que estaba siendo tu amiga.
-Sí, pero resulta que no quiero una amiga por compromiso.
-¿Cómo que por compromiso? – preguntó sin entender nada.
-El otro día le propuse cenar y me dijo que estaba cansada, que iba a descansar y yo como una imbécil me lo creí, hasta que al día siguiente me levanto y lo primero que veo cuando miro internet es a Quinn de marcha con sus amigos. – dijo enfadada.
-¿Y ella que te ha dicho?
-Nada, se lo recriminé y no la he visto hace dos días.
-Pero ¿has dejado que te explique porque hizo eso? A lo mejor hay una buena explicación. – dijo Kurt, tratando de poner un poco de cordura.
-No, no lo he hecho, intentó decirme algo pero no le dejé…
-Muy bien Rachel, es lo mejor. ¿Qué explicación te va a dar? ¡Excusas! Ya te lo dije, no te fíes de ella. – insistió la latina.
-Santana, te importaría callarte un rato y dejar tu resentimiento hacia Quinn un rato. – pidió el chico alzando el tono de voz.
-A mí no me hables así. – dijo con una mirada heladora que Kurt no tomó en cuenta, simplemente la ignoró al ver que había conseguido que se callara.
-¿Por qué no dejas que se explique y luego decides, en vez de gritarle cuatro cosas que se te pasaron por la cabeza en ese momento y que seguramente no sientas? Estoy seguro que has hecho eso…
-Porque Santana tiene razón, es Quinn… - se defendió.
-No seas injusta, Rachel. Todos hemos dicho alguna vez que no podemos quedar y luego nos hemos ido con otras personas por algún motivo, y lo sabes, tu misma nos lo has hecho a nosotros muchas veces, no es algo tan raro… Lo que creo que te pasa es que estás esperando a que Quinn desaparezca de nuevo, que vuelva a hacer lo que hizo hace años y por eso examinas su actitud a milímetro, pero puede que esta vez, haya aparecido para quedarse… - dijo haciendo pensar a la morena, que escuchaba atentamente las palabras de su amigo. – Me has dicho que Quinn ha cambiado, que es alguien mejor, así que no tiene por qué pasar esta vez, eso fue algo que pasó y punto. Siempre has estado conectada a Quinn de algún modo, incluso cuando os llevabais a matar, había algo que os mantenía unidas. Puede que haya llegado el momento de que Quinn vuelva a nuestras vidas y puede que tú seas el camino para que eso pase. – acabó diciendo Kurt, dejando a una morena totalmente confundida por sus palabras, intentando averiguar si había sido injusta con Quinn, si aquella reacción había sido inconscientemente por el temor de que la rubia volviera a alejarse.
-Mejor vamos a dejar de hablar de Quinn… - pidió soltando un largo suspiro mientras cerraba los ojos colapsada.
-Ya era hora… - escuchó decir a Santana al otro lado del teléfono, haciendo que sonriera mientras negaba con la cabeza.
En otro lado de la ciudad, precisamente Quinn, se encontraba con Brody, al que había ido a ver a una obra de teatro que estaba representando el chico esos días. Después de la función habían decidido pararse a tomarse una copa en un bar cercano, pero ese día la compañía de Quinn no era la mejor, manteniéndose encerrada en sus pensamientos más tiempo que de costumbre.
-Sabes que soy de los pocos que respeta y aguanta tus silencios mientras le das vueltas a la cabeza, pero hoy ya te estás pasando… Me estás deprimiendo mientras me ignoras. – se quejó el chico.
-Lo siento. – se disculpó saliendo de su mundo. – Estaba dándole vueltas a algo…
-¿A lo mal que he actuado?
-No, lo has clavado en el escenario. – dijo acompañando sus palabras con una sonrisa, la cual no llegaba a sus ojos.
-¿Qué pasa, rubia? – preguntó algo preocupado.
-Nada… Es una tontería con Rachel…
-¿Y si es una tontería, porque llevas todo el día con esa cara? ¿Qué pasa? ¿Te ha dicho algo?
-Es solo que metí la pata… Me propuso que cenáramos y le dije que iba a descansar… Luego me fui con los chicos por ahí y ella lo vio en internet. Está enfadada y me dijo algunas cosas que me cabrean y… me decepcionan.
-Y te ponen triste. – añadió, viendo como Quinn desviaba la mirada. - ¿Por qué lo hiciste?
-¿Por qué soy imbécil? No lo sé… - dijo encogiéndose de hombros. – Pero si llego a saber cómo se iba a poner… No me dejó ni explicarme, me soltó todo lo que pensaba y se fue.
-¿Has intentado hablar con ella?
-¿Cuándo? No hemos rodado juntas estos días.
-Pues haberla llamado o haber ido a su casa.
-Es que no estoy muy segura de poder mantener una charla amistosa… - se sinceró. – Si vuelve a juzgarme como lo hizo, puede que mi carácter Fabray hable por mí y no quiero estropear más las cosas…
-Ay, Quinn… Esta Rachel siempre poniéndote las cosas difíciles… - dijo sonriendo, dándole un apretón en la mano de forma cariñosa.
-Si… No sé cómo me las apaño para acabar sufriendo por ella en el amor y en la amistad… - dijo resignada, bebiendo de su copa e intentando apartarla de su cabeza con la ayuda de Brody, consiguiendo terminar la noche de manera agradable.
El día del reencuentro en el set había llegado y tal y como supuso Rachel, no hubo problema para la escena, tirando las dos de un gran saber estar. No se hicieron ningún comentario, ni siquiera se miraron, la morena con su orgullo en todo lo alto y Quinn esperando un mínimo acercamiento por parte de Rachel para intentar hablar.
El día estaba pasando, por lo que resignada, fue Quinn la que tomó las riendas de la situación y decidió ir al tráiler de la morena, pero el pasotismo de Rachel estaba pasándole factura a su humor y su carácter.
-Hola, ¿podemos hablar? – preguntó después de tocar a la puerta y entrar.
-No tengo nada de qué hablar contigo. – dijo sin apenas centrar la mirada en ella.
-Genial, Rachel… - dijo riendo irónicamente. – Que maduro todo por tu parte… - dijo mostrando su enfado por la actitud de la morena.
-Oh, perdona, que tú si eres muy madura ¿no? La que va escapando de problemas y mintiendo…
-Si me dejaras hablar y tratar de explicarme y disculparme, a lo mejor podríamos tratarnos como adultas y no como niñas de seis años. – dijo alzando la voz, haciendo que Rachel desviara su vista al suelo. - ¿Puedo o no?
-Está bien… - se rindió, pensando en todo lo dicho por Kurt el día anterior. – Dime.
-Solo quiero pedirte perdón, simplemente…. – empezó, mirándola fijamente, mostrando el arrepentimiento en sus ojos. – Sé que metí la pata al salir con ellos, que me equivoqué y lo siento mucho… Yo te juro que no tenía intención de salir, pero insistieron y al final me dejé llevar por ellos.
-Sigo sin entenderte… - dijo negando con la cabeza. – Si me hubieras dicho la verdad, si de verdad estuvieras cansada, tampoco hubieras salido con ellos, así que sigo pensando, que lo único que no te apetecía era estar conmigo.
-Eso no es así, quiero estar contigo, me apetece estar contigo, Rachel… Creo que te lo he demostrado en este tiempo. Si no fui a la cena es… - durante unos segundos se quedó en silencio, hasta que finalmente decidió sincerarse mientras resoplaba. – Me da miedo que pienses que me acerco a ti por algo que no es… Pensé que una cena podría incomodarte o… no se… que pensaras que quería algo más…
-Fui yo la que te invité a cenar, Quinn… - dijo con el ceño fruncido, tratando de entender lo que quería decir. - ¿Por qué iba a pensar algo así?
-No lo sé…
-Me dijiste que ya no sentías nada por mí, que no estabas enamorada, ¿lo estás? – preguntó insegura
-No… para nada. – dijo al instante, mirándola a los ojos con un brillo raro, algo que ni ella ni Rachel sabían descifrar.
-¿Entonces que me estás contando, Quinn? Yo quiero pasar tiempo contigo, porque me estoy sintiendo cómoda, porque somos amigas, pero si por tu parte no es así, si quedas conmigo y eres mi amiga simplemente por pena, no estoy dispuesta.
-¿Pero qué pena, Rachel? No soy tu amiga por pena, sino porque quiero. – dijo ofendida. – Si me dieras pena o cualquier otra cosa que pienses no estaría perdiendo mi tiempo libre pensando en cómo te pusiste… No me das pena, no entiendo que te hace pensar eso. – dijo para luego quedar en silencio, Quinn mirando a la morena y esta, con la vista en el suelo. – Te vuelvo a pedir perdón, pero creo que tu reacción, las cosas que me dijiste no fueron correctas… - siguió diciendo, viendo como Rachel giraba su cabeza para mirarla. – Todo lo que dijiste me dolió – confesó. - , porque creo que fue injusto por tu parte. Me juzgaste por una metedura de pata que puede tener cualquiera, de la que no te hubieras enterado si no saliera todos los días en una revista. Si he cambiado. – dijo segura de sí misma por primera vez desde que empezó a hablar. – No sé qué imagen te has creado de mí en tu cabeza, creo que la que has estado viendo en la prensa estos años… pero tú me conoces, eres de las pocas personas que lo hacen, no dejes que te confundan. Cambiar no significa que sea una persona distinta, soy la misma Quinn pero tratando de dejar las inseguridades y el miedo a ser yo que he tenido toda mi vida, las cicatrices y muchas heridas siguen en mí… - dijo agachando su cabeza, siendo observada por una Rachel que aguantaba como podía el nudo en su garganta.
-No quería decir esas cosas… Lo siento… Yo…solo tengo miedo a que vuelvas a desaparecer, Quinn, a que cuando acabe el rodaje no vuelva a saber de ti… No quiero que desaparezcas…
-Eso no tiene por qué pasar… No tengo pensado ir a ningún sitio ni perder el contacto contigo, Rachel. Quiero tu amistad, la que te prometí cuando acabamos el instituto, quiero pasármelo bien contigo y hablar y poder escucharte, pero tienes que confiar en mí… No quiero hacerte daño o reírme de ti…
-Confío en ti… - dijo mirándola a los ojos. – Quiero confiar en ti.
-¿Le damos una nueva oportunidad a nuestra amistad? – preguntó más relajada, estirando su mano para que Rachel la aceptara, pero la morena no solo la aceptó, si no que tiró de ella para acercarla y poder darle un abrazo sentido.
-Si, por favor… Te prometo que voy a intentar dejar un poco el dramatismo. – dijo haciendo reír a la rubia.
-Me gusta tu dramatismo, pero con la dosis justa y cuando no va dirigido hacia mí… - dijo sonriendo de medio lado, haciendo que la morena se sonrojara. – Dentro de tres días nos vuelven a dejar el día libre, ¿qué te parece si te enseño lo mejor de Los Angeles?
-Me parece perfecto para empezar esta nueva oportunidad.
