N/A: Gracias a todos por leer y comentar esta historia...
Bruja Inocente, muchas gracias. Sé que la historia de Blaine es triste, pero ten en cuenta que Kurt no siempre estará a su lado. Sebastian seguirá apareciendo. No pudo evitar la boda, Kurt es un tanto terco. Sin embargo, estará cuando su amigo lo necesite. Espero que te guste el capítulo... Besos
CAPÍTULO 6: ACERCAMIENTO
Blaine entraba a la tienda de música en la que trabajaba Kurt. Iba vestido con unos vaqueros y el inseparable abrigo azul marino que era imprescindible en esos días. Cuando el castaño lo vio entrar esbozó una sonrisa capaz de iluminar todo el lugar.
– ¡Blaine! ¿Qué te trae por aquí? – El ojiazul se acercó a él.
– Tengo que hablar contigo seriamente. – El moreno le dio al otro un papel.
El más alto extendió el folio y comenzó a leer en voz alta.
Querido Blaine
Me gustas mucho. Quiero que seas mi novio porque eres muy guapo. Seguro que besas muy bien y bamos a pasear de la mano por el parque. Te quiero mucho.
Kurt Hummel
– Yo no he escrito esto. – Hummel tenía las mejillas rojas.
– Eso está claro, la letra es la de un niño de diez años, no creo que escribas vamos con "B" en vez de con "V", mucho menos que escribas cartas en el siglo XXI y aun menos que el concepto que tengas de una carta de amor sea ese. – El ojimiel aclaró con tranquilidad.
– ¿Entonces?
– Me gustaría saber porqué mi hermano y tu hermano han creído buena idea que tú y yo seamos novios y que "vayamos a pasear de la mano por el parque". – El más bajo miró al otro a los ojos.
– A Finn no le gusta Adam y no te negaré que él tampoco hace nada por mejorar esa situación. Supongo que él y Cooper hablaron sobre algo de eso. – Kurt se sintió triste al comprobar que su hermano seguía pensando lo mismo sobre su marido.
– Tendremos que tener cuidado. Este movimiento es claro que es de ellos pero podríamos confundir alguno. – Anderson aclaró.
– Por supuesto. No querremos que te enamores de mí por culpa de dos niños que se creen cupido, ¿verdad? – El castaño bromeó.
– ¿Enamorarme? ¿Yo? ¡Ha! Ni en tus mejores sueños. Mi corazón no tiene hueco para nadie que no sea Cooper y Sam... Tú no estás en él. – Blaine siguió la broma.
– Puede que como novio no pero... ¿Cómo amigo? – El ojiazul parecía esperanzado.
– No tengo mucho tiempo para amigos... Con Sam es diferente porque él comparte tiempo con Cooper y además, puedo pasar tiempo con él cuando no trabajo. Pero no puedo pasar mucho tiempo fuera de casa.
– Lo entiendo.
– El sábado, después de recogerlo en tu casa me fui al parque con él hasta que Sam salió de trabajar y se quedó con él mientras yo estaba en la agencia. Él es mi mundo, al menos durante los próximos siete años. – El moreno aclaró.
– Él verá lo que has hecho por él y te apoyará y te agradecerá todo. Ya lo verás.
Carole estaba cosiendo los pantalones de trabajar de su marido mientras Kurt estaba a su lado, viendo un programa en el que se realizaban cambios de imagen. Finn estaba durmiendo en la habitación, Burt estaba en un viaje de negocios y Adam tenía que estudiar, por lo que se había quedado en la casa que compartía con su esposo. El timbre de la residencia de los Hummel sonó y el castaño se levantó para abrir extrañado. Era un poco tarde y no se podía creer que alguien los interrumpiera. Cuando abrió la puerta se encontró a un chico alto, muy atractivo, rubio de ojos verdes que cargaba en brazos a un somnoliento Cooper.
– ¿Eres Kurt? – El recién llegado preguntó un poco cohibido.
– Sí. Supongo que eres Sam. ¿Pasa algo? – El ojiazul se hizo a un lado para que el otro pudiera pasar.
– Blaine ha tenido un accidente de trabajo. Tengo que ir a buscarlo. – Carole se levantó al escuchar esas palabras y se acercó.
– ¿Está bien? ¿Qué le ha pasado? – La mujer estaba nerviosa.
– No lo sé, pero necesito pediros un favor. No tengo con quién dejar a Cooper. Normalmente lo dejaría con una vecina pero ella no está. ¿Os importa quedaros con él? – Evans pidió.
– ¡Por supuesto que nos quedamos con él! Pero... ¿Cómo está Blaine y qué le ha pasado? Sabemos a qué se dedica, no tienes que ocultarnos nada. – Hummel quitó al niño de los brazos del otro para sostenerlo él.
– Un cliente no muy amable. No sé más. Voy a ir a buscarlo. – Sam le dio a Carole una bolsa con cosas del niño. – Si no os importa, ¿podíais llevar mañana a Coop al colegio y ya lo recogeré yo? No quiero que estéis despiertos y no sé cuanto tardaré en...
– Tráelo aquí. Nosotros estamos solos y podemos ayudarle. No quiero quedarme con la duda de como está. Estoy segura que no podré dormir si no lo veo sano y salvo. – La señora Hummel pidió.
– Está bien. Vendré con él pero puede que tarde algo. No sé con qué me encontraré.
Kurt llevó al niño a la habitación de Finn. Ya llevaba el pijama y sólo tenían que quitarle el abrigo ya que con las prisas Sam no había vestido a Cooper. El menor de los Hummel se despertó cuando el otro tumbó a Anderson en la cama.
– ¿Qué pasa? – Preguntó Finn con los ojos cerrados.
– Cooper ha tenido que venir a dormir esta noche. Mañana os llevaré yo al colegio a los dos.
– ¿Por qué no lo llevas a la habitación de invitados? – El pequeño se frotó los ojos.
– Seguramente Sam y Blaine se queden también a dormir. No te preocupes, duerme.
– ¿Se pondrá bien? – Cooper habló por primera vez, mientras se abrazaba a Finn en busca de consuelo.
– Seguro que no es nada y Sam está exagerando. Tu hermano es fuerte.
– ¿Qué le ha pasado? – Esa vez fue el otro niño el que formuló la pregunta.
– No lo sé, estaba trabajando. Cuando lleguen sabremos más.
– Seguro que un cliente le ha vuelto a pegar. – El menor susurró, asombrando a los hermanos.
– ¿Es algo habitual? – El mayor se interesó.
– Ha pasado otras veces.
– No os preocupéis, vosotros a dormir que mañana tenéis que ir al cole.
Kurt abrió la puerta para dejar entrar a Sam y Blaine. El moreno tenía un corte en la ceja y caminaba con dificultad, ayudado por su amigo. El castaño se puso al otro lado y sujetó al ojimiel. Los tres subieron a la habitación mientras Carole buscaba el botiquín. Por suerte estaba muy bien preparado porque Adam estudiaba medicina.
Tumbaron a Anderson en la cama y el rubio comenzó a quitarle la ropa.
– Es peor por el cuerpo, necesito algo para desinfectar las heridas. – Susurró el ojiverde.
– Yo creo que necesitará puntos en la ceja. – El castaño tocó la cara del más bajo con mucha suavidad.
– Deberíais llevarlo a un médico. – La mujer casi suplicó.
– No podemos, harían demasiadas preguntas. Insistirían en denunciar pero no podemos hacerlo. – Aclaró Evans.
– ¿Por qué no? No debéis permitir que nadie os haga daño. – La señora Hummel quiso saber.
– Porque sería despedido de la agencia, tenemos que ser discretos ante todo. Además, nuestra profesión no es legal y podría tener problemas. – Sam parecía molesto. – Si os molesta tenernos aquí puedo llevarlo a casa e, incluso podría volver a por Cooper.
– ¡No! – Kurt gritó sin darse cuenta de que podía despertar a los niños. – Confiamos en vuestro criterio. Aunque sí puede verlo un médico...
Adam salió de la habitación de invitados y bajó al salón donde estaban Sam, Carole y Kurt. Los tres lo miraron algo nerviosos.
– Le he cosido la ceja y le he curado las heridas. Parece que no tiene nada grave pero volveré mañana para asegurarme. Si tiene fiebre, vómitos o algún síntoma que penséis que no es habitual, llamarme o llevarlo al médico. Creo que deberá hacerse unos análisis, pero eso lo dejo a vuestra elección. – El británico comentó.
– Gracias. – El otro rubio se levantó para darle la mano.
– ¿No vais al médico cuando pasan estas cosas? – Preguntó Crawford.
– No, pero sí va cuando hay algo que no tiene que ver con nuestra profesión. – Aclaró el otro rubio.
– Si os vuelve a pasar, llamarme a mí. Me gustaría saber que os atiende alguien preparado.
– Muchas gracias.
Blaine se despertó en una habitación extraña. No recordaba nada de la noche anterior y no sabía como había llegado allí. Recordó que un cliente lo había contratado para ir a un hotel. Una vez llegó allí se encontró con que lo ataron y varios chicos comenzaron a abusar de él, golpeándolo y sin usar protección. El pánico se apoderó de él... ¿Y si lo habían secuestrado? ¿Qué pasaría con Cooper? Intentó moverse pero el dolor era inmenso. Sin embargo, fue consciente de que no estaba atado. Tal vez la puerta estaba cerrada y no podría salir.
Se levantó con mucho esfuerzo y abrió la puerta. Todo era muy extraño. Bajó unas escaleras y se encontró en un lugar que conocía, era la casa de los padres de Kurt, había estado allí cuando fue a buscar a Cooper después del cumpleaños de Finn.
– ¿Hola?
– ¡Blaine! Qué alegría que te hayas despertado. – El castaño salía de la cocina. – ¿Cómo te encuentras?
– Me duele todo... ¿Qué hago aquí? – El ojimiel estaba confuso.
– Sam vino para dejarnos a Cooper y nos contó lo que había pasado, le pedimos que te trajera aquí.
– ¿No deberías estar trabajando?
– Le pedí a Vicky que me sustituyera hoy, tenía que cuidarte. Sam está trabajando y Cooper en el colegio. No tienes nada de lo que preocuparte... ¿Quieres desayunar?
Anderson dejó que durante toda la mañana Hummel lo cuidara. Era una sensación agradable, sólo Evans se preocupaba por él de esa manera. Llamó a la agencia, se tomaría unos días libres, al menos hasta que se le curaran las heridas y se hiciera los análisis para comprobar que no había contraído ninguna enfermedad. Aprovecharía esos días para descansar y pasar tiempo con su hermano. Y tal vez también los aprovecharía para conocer a ese joven de ojos azules que tanto quería estar a su lado... Al menos, como amigo, no podían ser nada más.
