Hola!

Ya estoy aquí con la continuación. Como siempre agradeceros vuestros comentarios, facilita la escritura ver que el fic va gustando, espero que siga siendo así.

En el capítulo anterior se me escapó un Lea en vez de Rachel por ahí, lo siento, pero tantos meses escribiendo "Rompiéndonos" hacen que mis dedos me jueguen malas pasadas... Intentaré que no pase más, pero no prometo nada jeje

Un besazo y a disfrutar con este pedacito que dejo.


CAPÍTULO 9

Concierto, cerveza y huida

Película finalizada. Hacía una semana que el rodaje había concluido con una fiesta para los actores y el equipo técnico, donde disfrutaron y se despidieron hasta que llegara la hora de la promoción en unos meses. En cambio, Rachel y Quinn tan solo se despidieron hasta el día siguiente, su amistad les daba la ventaja de seguir en contacto y por supuesto, ninguna estaba dispuesta a dejar de verse tras esos meses. Quinn había cumplido con su palabra de no desaparecer después y es que no tenía ningún motivo para hacerlo. El tiempo junto a Rachel era maravilloso, disfrutaba junto a ella, se divertían, podían hablar de todo sin tener que guardar ningún secreto y en los días no tan alegres, estaban la una para la otra como simple apoyo. Su amistad estaba siendo perfecta, la que tantas veces quiso la morena en su etapa en el instituto.

Aquel día tenían concierto. Quinn había conseguido un par de entradas y no había dudado en proponerle a Rachel que la acompañara, aceptando encantada, incluso sin saber el grupo que tocaba. La morena pasó a recoger a Quinn por su casa, dejándola con la boca abierta al verla salir con una chaqueta de cuero y ligeramente maquillada. Trató de disimular, al igual que hizo la rubia al verla a ella con el vestido por el que había optado aquella noche.

Antes del concierto, decidieron parar a cenar en un restaurante, donde una vez les habían servido sus platos, comían algo ligero para llegar a tiempo mientras hablaban.

-¿Te estoy aburriendo? – preguntó la rubia entrecerrando los ojos medio divertida al ver como a Rachel se le escapaba un bostezo.

-No, no para nada. Lo siento. – se disculpó en seguida. – Es que… ayer me acosté tarde, vino Barney tardísimo a mi casa y no había quien lo echara…

-¿Quién es Barney? – preguntó aguantando la risa.

-Un amigo, uno del grupo con el que me junto, ya sabes, mis otros amigos aquí.

-¿Y se llama Barney, como Barney Gumble de los Simpsons? ¿Quién se llama Barney hoy en día? – dijo sin poder contener ya la risa. – No me digas que es un borrachillo y va al bar de Moe…

-No… - dijo riéndose por lo infantil que le parecía Quinn en aquel momento. – Se llama Barney pero no es ningún borracho, es cámara, así que ten cuidado que como coincidas con él puede sacarte un mal plano.

-Uh, que miedo. – dijo sonriendo. – Y este Barney, que no es borracho, pero es cámara… - siguió diciendo burlonamente mientras Rachel ponía los ojos en blanco. – Está muy interesado en ti ¿no?

-¿Cómo lo sabes?

-Bueno…un hombre que se presenta en tu casa, que no conoces hace mucho tiempo, está claro lo que busca…

-Eres lista, parece que no, pero lo eres… - dijo riéndose. – Bueno, vamos a dejar al pobre hombre tranquilo. ¿Vas a decirme ya de quien es el concierto?

-¿No has investigado? Internet, los periódicos…están para algo, Rachel, puedes ver los eventos de la ciudad.

-Lo he hecho, pero hay varias posibilidades y no quiero hacerme ilusiones con algo grande para que luego me lleves a ver a un grupo de esos raros que escuchas últimamente.

-No son raros, es buena música… - se defendió.

-Vale, pero dime que no vas a llevarme a ver a uno de esos. – le suplicó poniendo cara triste y juntando sus manos, a lo que la rubia solo se encogió de hombros mientras le mostraba su mejor sonrisa. – Vale, ¿habrá prensa?

-Eh…si, supongo ¿Por qué?

-Bien. – dijo feliz, volviendo a la comida. – Porque si hay prensa, no puede ser un grupo de esos, nadie los cubre.

-Eres lista, parece que no, pero lo eres… - dijo reproduciendo la misma frase que instantes antes había utilizado Rachel con ella, haciendo reír a la misma. – Vamos a ir a ver a… - dijo fingiendo dando golpes en la mesa como si fuera un redoble. – Coldplay.

-¿En serio? Dime que es verdad, dime que no me estás mintiendo. Si me llevas a ver a Coldplay, te voy a querer toda la vida. – dijo emocionada.

-Pues espero que eso sea verdad, porque esta noche Coldplay nos está esperando.

-Dios, no me lo puedo creer…

-Recuerdo que en el Glee solíamos cantar algunos temas de ellos, así que supuse que te haría ilusión…

-Gracias, Quinn, en serio, me hace muchísima ilusión. Cuando se lo diga a Kurt no se lo va a creer.

-Tengo que avisarte de algo, a última hora, Brody y su novia se han unido, así que nos reuniremos con ellos en la entrada…

-Lo que me faltaba...

-Ni siquiera vas a notar que están, son unos empalagosos…

-Pues peor todavía, no necesito ver a nadie mostrando su pasión… - al ver que Quinn la miraba sin entender, no quiso entrar en detalles y decirle lo que realmente le pasaba, estaba totalmente desesperada por la falta de sexo, tanto que hasta se había imaginado con ella. – Nada, déjalo, cosas mías.

-¿Ahora tienes secretos conmigo, Berry? – insistió, esperando que la morena se abriera y después de unos segundos en los que Rachel vaciló, consiguió su propósito.

-Es que yo últimamente estoy… ya sabes… - dijo mientras notaba como sus mejillas iban cambiando de color a un rojo intenso. – Un poco… desesperada…

-¿Desesperada?

-Sí, desesperada, Quinn… - dijo haciendo movimientos con su cabeza esperando que la rubia la entendiera, pero esta seguía perdida. – Joder, Quinn, sexo, estoy como loca por echar un polvo. – dijo elevando el tono más de lo normal, dándose cuenta tarde, viendo como algunos comensales de alrededor giraban sus cabezas hacía ellas, lo que provocó una sonora carcajada de Quinn y que las mejillas de Rachel no pudieran más con la vergüenza, queriéndose hundir en la silla.

-Pues sí, parece que estás un poco desesperada… - dijo sin parar de reír.

-Imbécil… - dijo mirándola mal. Una vez que se calmó, le explicaba su situación. – Yo… es solo que llevo mucho tiempo sin novio…

-¿Me estás diciendo que desde que lo dejaste con tu novio no lo has hecho? – preguntó incrédula. – Yo pensaba que con Barney anoche…

-Eh, no…

-Dios, Rachel…

-¿Qué?

-Yo que sé, un poco de entusiasmo por la vida, búscate un amigo que te ayude a pasar la abstinencia, lígate a alguien en una discoteca y no lo vuelvas a ver nunca más, como hacemos todos…

-Yo no puedo, yo no puedo estar con alguien con quien no tengo confianza, me cuesta mostrarme segura con mi cuerpo, así que no sirvo para esas cosas…

-Venga, pero si tienes un cuerpo increíble… - dijo sin creerse que Rachel no se valorara. – Seguro que el Barney ese estaría encantado.

-Seguramente, pero yo no tengo tanta confianza con él, no estoy tan cómoda con él como para estar por sexo y ya está.

-Rachel nadie puede estar tanto tiempo sin sexo…

-Mírame, yo lo estoy.

-Y me estás diciendo que estás desesperada.

-No sabes hasta qué punto… - soltó pensando en todos los pensamientos que rondaban su mente cuando la tenía demasiado cerca.

-Estoy hasta por ofrecerme yo a hacerte el favor… - dijo con un guiño de ojos. – A mí no me importaría en absoluto darte lo que te hace falta. Porque no te gustan las mujeres que si no… - bromeó, sabiendo que en realidad estaría más que dispuesta a disfrutar de un agradable sexo con Rachel, algo con lo que soñó años atrás.

-No me hagas ese tipo de ofertas porque ahora mismo, creo que sería capaz de todo… - dijo después de dar un gran sorbo de agua, intentando que la repentina sequedad de su boca se fuera y logrando que Quinn se tomara su contestación como broma por la sonrisa que mostraba.

Después de unos minutos más, las chicas salieron del restaurante para acudir al encuentro de Brody y su novia, Phoebe, supo Rachel que se llamaba una vez se la presentó el mismo chico. La chica resultó ser muy amable y simpática y verdaderamente, parecían bastante enamorados como ya le había dicho Quinn alguna vez, tanto que incluso estaban pensando en boda.

Pasando de largo de algunos fotógrafos que había en la entrada, tan solo sonriendo educadamente, entraron y esperaron pacientes a que el concierto diera comienzo.

-¿Ella sabe que Brody…? – preguntó la morena en voz baja mientras veía a la pareja haciéndose arrumacos delante de ellas.

-Lo sabe todo, quien eres tú, lo que tuviste con él y a lo que se dedicaba Brody en aquella época.

-Vaya…

-Si… Brody está muy enamorado y sé que ella también, por eso le contó todo cuando vio que la relación podía tener futuro, quería que estuviera al tanto de todo y no se enterara de otra forma por una coincidencia. Ella dudó en seguir, pero a las dos semanas le dijo que no le importaba, que aquello solo era pasado y que lo quería todavía más por haber confiado en ella para contárselo…

-Me alegro por Brody, realmente se merece que las cosas le vayan bien…

No pudo decir mucho más, ya que el concierto dio comienzo, haciéndolas disfrutar con su música, haciéndolas cantar y pasarlo bien una al lado de la otra.

-Creo que dentro de unos años, serás tú la que esté dando conciertos encima de un escenario. – dijo la rubia acercándose a su oído para que la escuchara.

-Puede que no tengan que pasar muchos años… Antes de venir a Los Angeles, rechacé grabar un disco, no me veía preparada, pero me ofrecieron esperarme y en un tiempo, volver a hablar del tema.

-¿Qué? Eso es genial, Rachel. – dijo contenta por la noticia. – No conozco a nadie con mejor voz que tú, ni siquiera a ellos.

-Gracias. – dijo mirándola con complicidad, agradecida por tenerla cerca y compartir momentos como esos juntas, recordando canciones que hacía algunos años, habían marcado momentos importantes en sus vidas.

Terminado el concierto, las chicas se despidieron de la pareja y pusieron rumbo al coche de Rachel para llegar a casa de Quinn, la cual invitó a la morena a que entrara para acabar la noche con alguna copa en la tranquilidad de su hogar.

-Entonces ¿cerveza? ¿Seguro que no quieres otra cosa? – pregunto la rubia dirigiéndose a la cocina después de deshacerse de la chaqueta y dejando a Rachel en el salón.

-Sí, una cerveza está bien. – dijo sentándose en el sofá y echando la cabeza para atrás, recostándose en él. – Ha sido un conciertazo, su directo es de los mejores que he escuchado nunca… - dijo aceptando la cerveza que le ofrecía la rubia mientras se sentaba con una sonrisa a su lado, divertida por ver como la adrenalina tras el concierto no había desaparecido de su pequeño cuerpo.

-Me alegro que te haya gustado, el próximo será uno de esos grupos raros como tú los llamas y no te podrás quejar. – le advirtió.

-Está bien, después de esto, no me importa acompañarte a ver a uno de esos grupillos. – dijo en tono despectivo, haciendo que la rubia negara con la cabeza al tiempo que no podía reprimir una sonrisa por la forma de ser de la otra.

-Vamos a brindar, anda. Por nosotras y haber pasado una noche estupenda. – dijo acercando su cerveza a la de la morena.

-Por la película de la que me han llamado para protagonizar y por nosotras… - dijo mordiéndose el labio, chocando los cristales ante la mirada alucinada de Quinn.

-¿Te han llamado de uno de los castings? – la morena asintió por lo que la rubia no dudó en abrazarla de forma efusiva. – Eso es genial, Rach, ¿Por qué no me has dicho nada? – preguntó dándole un pequeño golpe en el hombro.

-Me lo ha dicho mi manager esta tarde.

-Tendrías que habérmelo dicho en cuanto me has visto.

-Quería darle emoción mientras asimilaba la noticia. – dijo sonriendo.

-¿Ves cómo solo tenías que tener un poco de paciencia? – dijo abrazándola de nuevo y separándose al instante para quedar pegada a ella, en una de esas situaciones que se empezaban a hacer comunes entre ellas, donde sus miradas se encontraban para alternarse entre sus labios y sus ojos. – Te dije que era cuestión de tiempo, que nadie en su sano juicio se atrevería a rechazarte. – dijo con ternura, acariciando su mejilla, notando como su tono de voz se iba apagando al tiempo que su cuerpo pedía por el de Rachel.

La tenía tan cerca otra vez, su nariz prácticamente rozaba la de la morena, la cual parecía estar totalmente atrapada por su mirada. Inconscientemente, acercó un centímetro más su cara a la de Rachel, esperando que esta se echarla hacía atrás, pero su sorpresa fue mayúscula al ver que no lo hacía.

Su cabeza estaba en un eterno debate de si debía dejarse llevar o no, pensando en las posibles consecuencias de sus actos, pero Rachel parecía quererlo también, parecía dispuesta a acabar con aquella tensión. ¿Qué pasaba si aquel "sería capaz de todo" que le había dedicado era cierto?

No hizo falta mucho más para descubrirlo. Con un movimiento lento, se armó de valor y pegó sus labios a los de la morena en un simple roce, algo que la dejaría huir si quisiera, pero Rachel no reaccionaba, tan solo cerró los ojos con el ceño fruncido, metida en sus propios debates y en sus propias contradicciones. Unos segundos después, se separó de ella, mirándola a los ojos y viendo la sorpresa y la duda en los ojos de la morena, pero también una chispa que parecía haber encendido aquel simple roce.

Lo demostró cuando tras un breve espacio de tiempo en el que sus miradas batallaron, Rachel volvió a acercarse a ella para besarla, pero esta vez el beso no fue tan casto, esta vez, su boca acaparó más, consiguiendo un beso húmedo que llevo a Quinn a posar una mano en la cintura y otra en el cuello de Rachel para atraerla más a ella, sintiendo las manos de la morena en su cara, profundizando más el beso que las estaba dejando sin aliento y en el que en el momento en que sus lenguas entraron en contacto, un escalofrío las invadió, haciendo que Rachel se separara de inmediato de ella, como si hubiera recibido una descarga eléctrica.

Quinn la miraba expectante, sin creerse que aquello acabara de suceder y preocupada al ver la mirada asustada de Rachel.

-Rach…

-Me tengo que ir. – dijo levantándose del sofá en un suspiro y huyendo hacia la puerta sin dar tiempo a Quinn a reaccionar. – Lo siento. – dijo antes de salir por la puerta.

-Espera…un momento. – dijo recibiendo como respuesta el sonido de la puerta cerrándose.

Unos segundos fueron los que el shock no la dejó hacer ningún movimiento, tan solo quedarse en blanco, hasta que al darse cuenta de lo que había hecho, se maldijo porque quizás había malinterpretado las señales, poniendo a Rachel en una situación difícil con ella.

-Acabas de cagarla, Quinn… - dijo llevándose las manos a la cara, sabiendo que aquella noche sería bastante larga contando estrellas y tratando de olvidar aquel beso que le supo a gloria y que parecía no haber gustado en absoluto a la morena por la cara de terror con la que se había ido.