Hola a todos!

Hacia tiempo que no me paraba a agradeceros por todas las reviews que recibo y por cada nuevo seguidor del fic. Mil gracias, de verdad, leer vuestra opinión, vuestras suposiciones es lo que me ilusiona y me hace continuar la historia con una sonrisa.

Espero seguir leyéndoos y poder sacar un poquito más de tiempo para poder subir dos capítulos semanales, vamos a ver si puedo.

Un besazo a todos.


CAPÍTULO 13

Un beso

Conforme los días iban pasando, las chicas seguían adelante en su relación, alternando su amistad con las otras que tenían en la ciudad, con el trabajo como era el caso de Rachel y con algunos cursos en el caso de Quinn, que tras aquel percance que tuvo con la morena, temió haber echado a perder aquella amistad. Pero Rachel no volvió a mencionar lo que pasó aquella noche, al contrario, volvía a ella con su gran sonrisa, con sus anécdotas de rodaje o sus dramas por creer no haberlo hecho bien en una escena y tener la sensación de que sus compañeros la habían mirado mal., pero jamás con un reproche hacia ella, lo que tranquilizó y agradó a la rubia.

Aquel día, después de comer y recoger un poco su casa, Quinn salió a hacer algo de deporte con sus perros, aprovechando el acceso privado de su casa hasta la playa. En apenas dos semanas empezaría la promoción de su nueva película, llevándola por todo el país y probablemente hasta Europa y Asia después del estreno en Los Angeles, por lo que necesitaba estar al cien por cien para tanta actividad en un periodo de tiempo reducido.

Metida en sus pensamientos, escuchando música a través de su móvil y concentrada en no perder el buen ritmo de carrera que llevaba junto a las mascotas, Quinn escuchó como la canción se cortaba al estar recibiendo una llamada.

-¿Si? – contestó aminorando el ritmo de la carrera.

-¿Quinn? – preguntó extrañada al escucharla con la respiración agitada.

-Rachel, dime. – dijo con una sonrisa al ver que era ella.

-¿Qué haces? Te noto agitada…

-He salido a correr, me has pillado en plena carrera.

-Oh, lo siento, es que he salido del set ahora y he pasado por tu casa y no había nadie, solo era para ver si estabas cerca, pero si estás ocupada déjalo.

-No, no te preocupes, espérame dos minutos.

-No importa Quinn, además no voy a hacerte venir hasta aquí desde donde estés.

-Estoy aquí mismo, te recuerdo que mi casa tiene un estupendo caminito hasta una playa para mi sola…

-Como te envidio por eso… - dijo haciendo reír a la rubia.

-¿Ves? No he tardado nada. – dijo abriendo la puerta de la casa aun con el móvil en la mano. El aspecto desaliñado y sudoroso de Quinn provocó que Rachel no pudiera evitar morderse el labio inferior mientras pasaba dentro.

-¿Cómo es que has salido a correr a estas horas? – preguntó siguiéndola a la cocina donde la rubia se recomponía bebiendo agua.

-Esta mañana he ido a tomar café con Kate y Megan y no he podido ir a hacer ejercicio, así que he cogido a esos dos y los he destrozado corriendo. – dijo señalando a Jagger y Ringo, que permanecían en la cocina desplomados en el suelo y con la lengua fuera después de hidratarse.

-¿Cómo se te ocurre llevártelos? Míralos, les va a dar algo. – dijo acercándose a ellos y empezando a darles mimos.

-No es la primera vez que lo hago. Es bueno que hagan ejercicio y se muevan, cada vez aguantan más. Además, en unas semanas estoy fuera con la promoción y Brody no los mueve.

-Si quieres me los puedo quedar yo.

-No hace falta, siempre se los suele quedar él, pero lo tendré en cuenta para otra ocasión. – dijo regalándole una sonrisa agradecida. - ¿Ya has terminado de rodar hoy?

-Si, por fin, hasta mañana por la tarde no tengo que ir… Estoy muerta… Llevo en pie desde las cinco de la mañana, debería estar prohibido trabajar a esas horas.

-Sí, lo sé, eso es lo peor de los rodajes, tener que madrugar mucho o rodar hasta las tantas de la madrugada.

-Y encima esto… - dijo señalando el móvil al recibir un mensaje.

-¿El qué?

-Que hoy vienen a casa los chicos.

-Pues cancélalo.

-No… No los veo mucho con el rodaje, no pasa nada por aguantar un poco más de sueño. – sentenció mientras se dejaba caer en el sofá y cerraba los ojos cansada.

-Como veas, pero ya no eres lo que eras Berry… - dijo la rubia divertida. - ¿Dónde está la Rachel llena de energía que se levantaba a las seis de la mañana para hacer deporte?

-Broadway y Hollywood se la han comido. – dijo con media sonrisa, haciendo reír a Quinn. – Oye, ¿te apetece venir esta noche? Así conoces a los chicos si no tienes planes.

-No, creo que no…

-¿Por qué? Yo conozco a tus amigos, déjame que te presente a los míos ya que no quieres ni oír hablar de ver a los que tenemos en común.

-Prefiero estar tranquila.

-Quinn… - se quejó. – Eres una aburrida, no hay quien te saque de tu casa. Las revistas engañan, da la sensación de que te pasas la vida de fiesta y eres una ermitaña.

-No soy ninguna ermitaña, es solo que se elegir las buenas fiestas… - dijo en tono burlón.

-Venga ya, Quinn… - dijo poniendo cara de perro abandonado, algo contra lo que la rubia no podía luchar.

-No te prometo nada, lo pensaré. – dijo levantándose del sofá. No le costaba ir a casa de Rachel y conocer a sus amigos, pero su círculo cercano era muy reducido, no quería a nadie más. No sabía cómo eran sus amigos ni lo que buscaban y siendo sincera, no le apetecía tener a un grupo de chicos opinando o atosigándola para conocer algo sobre ella. Sabía muy bien que al final acabaría cediendo y acudiendo a aquella reunión de amigos por la morena, solo esperaba que siguiera eligiendo a buenas personas para estar cerca de ella y no a una manada de buitres como en ocasiones le había pasado a ella. Aquel sería el momento perfecto para descubrirlo. – Voy a darme una ducha, ¿vienes y me enjabonas? – preguntó sugerente.

-Me apetece y mucho además, pero creo que estoy demasiado destrozada… ¿Te importa si pongo una película mientras te duchas?

-Lo que yo decía, me han cambiado a mi Rachel… - dijo en tono bromista mientras se perdía por las escaleras, dejando a la morena con una sonrisa y eligiendo que película ver.

Dianna se entretuvo más de la cuenta en su ducha, relajándose y destensando sus músculos después del ejercicio. Una vez salió, se hidrató la piel y eligió unos pantalones cortos junto a una camiseta de tirantes para pasar la tarde cómoda junto a Rachel, pero al llegar al salón, se encontró una sorpresa.

La morena se había rendido al sueño y tumbada en el sofá junto a Jagger, dormía de forma tranquila sin inmutarse por el volumen de la tele donde un musical elegido por ella seguía su curso.

No pudo evitarlo. La sonrisa que se dibujó en la cara de la rubia salió sin proponérselo ante aquella imagen. Tras unos segundos en los que no pudo apartar los ojos de ella, decidió apagar la tele para que nada molestara aquel sueño y se sentó en el otro sofá, aprovechando para estudiar algunos proyectos y poner en orden algunas ideas que tenía en cuanto a dirigir su propio corto.

Ringo, todavía dentro de la casa, se acercó hasta ella, pidiéndole permiso para hacer exactamente lo mismo que estaba haciendo Jagger pero en el sofá donde ella estaba.

-Rachel os mima demasiado. – dijo acariciándole la cabeza al perro. – Anda, sube, pero no te acostumbres que tú te estás poniendo demasiado grande como para estar dentro. – dijo indicándole con la mano que subiera, a lo que el perro no dudó ni un instante, acomodándose e iniciando una siesta a la que Quinn por ahora no quería unirse.

Pasados unos minutos, la melodía del móvil de Rachel comenzó a sonar, rompiendo el silencio de la estancia, por lo que sin pensarlo mucho, la rubia se abalanzó a por el para no despertarla, al ver de quien se trataba palideció y pensó en dejarlo, pero ver a Rachel removiéndose hizo que contestara con los ojos cerrados.

-¿Si? – preguntó con un hilo de voz.

-¿Rachel?

-Eh…No. Soy Quinn, Santana… - dijo dejando a la otra en silencio al darse cuenta. – Rachel se ha quedado dormida…

-Oh… - fue lo único que salió de su boca. No se esperaba aquello, no esperaba tener contacto con la que fue su amiga hacía tantos años.

-¿Qué…que tal todo? ¿Estás bien? – preguntó tras ver que el silencio se había adueñado de aquella llamada.

-Genial, pero no creo que te interese. – dijo cortante, recuperándose tras el shock.

-Santana, yo…

-Igual que creo que mi vida no es interesante para ti, la tuya, tampoco me interesa a mí. – fue tajante, haciendo que Quinn asintiera en silencio.

-Entiendo…

-Solo llamaba para hablar con Rachel.

-Estaba cansada, ha madrugado y… se ha quedado dormida… Si quieres puedo… - dijo sin saber muy bien como continuar con aquello, abrumada por ver que aquella situación le dolía más de lo que pensaba.

-No hace falta, ya la llamaré.

Y sin más colgó, dejando a Quinn colgada en el teléfono por un tiempo, sin reaccionar. Intentando que lo que acababa de ocurrir no le afectase, dejó el teléfono donde estaba, se aseguró de que Rachel seguía dormida y se dirigió al cuarto donde pasaba la mayor parte de su tiempo libre en esa casa.

Aquella habitación tenía todo lo que le gustaba. Allí estaban todas sus cámaras, un ordenador donde poder sacar sus capturas con la mayor perfección, estaban su piano y su guitarra, a los que de vez en cuando les prestaba su atención para no perder el contacto con la música que tanto adoraba y ayudaba y por supuesto estaba su caballete, donde sus pinturas al óleo la esperaban para seguir creando arte, para plasmar en una hoja en blanco lo que había en su mente.

Había conseguido unir todo aquello en esa habitación, creando una armonía atrayente para cualquiera. Aquella mezcla unida a las vistas al océano desde allí y algunas de sus obras y fotos allí colgadas, hacían de esa estancia algo especial, algo que no todos sus amigos habían tenido la suerte de ver por considerarlo algo muy personal. Como en la mayoría de las cosas, solo Rachel y Brody conocían esa faceta.

No sabía el tiempo que había estado concentrada en la pintura. Había cogido el pincel y tratando de no pensar en nada, dejó que saliera de ella cualquier cosa, hasta que una voz a sus espaldas la sacó de aquella burbuja.

-Me encanta esta habitación, creo que es lo que más me gusta de esta casa… - dijo observando la estancia absorta.

-¿En serio?

-En serio… Todo lo que has creado aquí, lo que se respira en esta habitación es… es puro arte, Quinn… - dijo mirándola. – Te envidio por ese don que tienes, no hay nada que se te de mal en esta vida… Tienes talento. - dijo divertida.

-No digas tonterías, esto es solo un pasatiempos, hay demasiadas cosas que no se me dan bien…

-Cualquiera pagaría por alguna de tus obras o de tus fotos. Son un espectáculo… - decía al tiempo que se adentraba en la habitación. Quinn la observaba. Llevaba el pelo algo revuelto y los ojos algo hinchados debido al descanso que se había tomado en su sofá. - ¿Sabes cuál es la obra que más me gusta, por la que yo pagaría lo que fuera y sin ninguna duda de todas las que tienes aquí?

-¿Cuál?

-Esta. – dijo señalando un cuadro colgado en el sitio más privilegiado de la habitación. Partido en dos partes, el cuadro mantenía unida una foto del día en que ganaron las nacionales y una pintura con el mismo dibujo que resaltaba cada rasgo y cada emoción que el grupo sintió en aquel momento. El Glee Club presidía aquel sitio. – Es lo más perfecto que he visto nunca. La primera vez que lo vi no te dije nada, pero es que no encontraba la palabra que lo definiese. Perfecto es algo bastante simple para algo así.

-Vas a ponerme colorada como sigas así. – dijo con media sonrisa y con la mirada agachada, algo que hizo sonreír a la morena.

-Si me das permiso, voy a hacerme un café, ¿quieres uno?

-Mmm…Prefiero un cola cao que si no luego no voy a dormir… - dijo con la nariz arrugada, haciendo que Rachel creyera ver la imagen con más ternura que había visto en su vida. Impulsada por el momento, se acercó a ella y antes de abandonar la habitación, sujetó su cara entre sus mano y dejó un tierno beso que dejó a la rubia rogando por más.

-¿Y esto, porque? – preguntó viendo como salía de la habitación.

-Un beso, Fabray, un beso que me apetecía. – dijo sin borrar la sonrisa.

Encantada con la respuesta, Quinn recogió las pinturas para no manchar más de lo necesario y fue a encontrarse con Rachel de vuelta al salón, donde ya la esperaba la morena con dos tazas.

-¿De verdad piensas que alguien estaría dispuesto a comprar algo mio?

-Sí, lo digo totalmente en serio.

-Muchas veces lo he pensado, no en vender, si no en exponer. Me encantaría que la gente pudiera ver mis cuadros y mis fotos, pero no creo que sean lo suficientemente buenos…

-Pues lo son, Quinn, no tengas ninguna duda. Si te gustaría que eso pasara, adelante, porque la gente va a disfrutar contigo.

-Me haces confiar demasiado en mí…

-Solo lo que te mereces. – dijo con un guiño de ojos coqueto que derritió a Quinn.

Pasados unos minutos, a la rubia no le quedó más remedio que contarle la conversación que había tenido.

-Te ha llamado Santana… - dijo mirándola de reojo.

-¿En serio?

-Si… He respondido por si el ruido te despertaba, siento haber cogido tu móvil sin permiso.

-¿Has hablado con Santana? – preguntó ignorando la disculpa de la rubia.

-Si… Bueno algo así… - dijo viendo la cara de confusión de Rachel. – Le he dicho que estabas dormida y me he ha dicho que ya te volvería a llamar.

-¿Y nada más?

-No… No le intereso y al parecer a mí tampoco debe interesarme su vida… - dijo con una sonrisa triste.

-Lo siento, Quinn, Santana a veces es un poco cortante, ya… - intentaba disculpar a la latina.

-Lo sé, no te preocupes, no era nada que no esperase…

-Kurt y seguramente Blaine vendrán un par de días en unas semanas, Kurt tiene algún asunto de trabajo. – le comentó cautelosa, esperando su reacción.

-Que bien…

-Podríamos quedar y…

-No. – la cortó mirándola a los ojos.

-Quinn, dentro de poco haremos una reunión todos los del Glee, como todos los años, podrías ver a Kurt y Blaine antes y luego venir a la reunión para estar todos juntos…

-Ya lo sabes, Rachel, no voy a hacer nada de eso.

-¿Por qué?

-¿Tengo que volver a explicártelo? – dijo cansada. – No quiero tener que pasar por eso.

-Sigues considerándolos tus amigos, sigues pensando en ellos… Las fotos que tienes en tu casa lo demuestran y el cuadro que hay en esa habitación lo confirma.

-No quiero sentirme fuera de lugar, Rach… - se sinceró. – Encontrarme con ellos, sería raro, incomodo. ¿Has ido alguna vez de campamento? – preguntó, viendo como Rachel sin comprenderla asentía. – ¿No te ha pasado nunca que te has pasado un año entero deseando volver a ver a esos amigos y cuando ha llegado el momento, todo es diferente? Los amigos habían cambiado, el campamento había cambiado e incluso tu misma habías cambiado en ese año sin darte cuenta… Pues esto es igual. Vosotros habéis mantenido el contacto, seguís siendo una familia, en cambio yo me alejé y todo ha cambiado…

-Sigues siendo parte de nuestra familia. No hay ni una sola vez que nos hayamos reunido y ninguno haya preguntado por ti. Todos siguen tu carrera, te admiran y están orgullosos y te aseguro que estarían encantados de volver a verte.

-Lo que he visto hoy con Santana dice todo lo contrario.

-Santana es un caso aparte, algo entre vosotras, algo entre dos mejores amigas.

-Y los demás igual… Tenéis vuestras anécdotas, vuestras bromas… y yo no formo parte de eso, entérate ya.

-Me sacas de quicio, Fabray… - dijo resignada. – No he visto a alguien tan cabezota como tú en mi vida, no hay quien te saque de tu terquedad.

-Yo creo que tú eres un poco más cabezota que yo… - dijo divertida.

-Estás deseando volver a verlos.

-Deja ya el tema, por favor… - le pidió. – No va a pasar nunca. Me encontré contigo y es más de lo que imaginaba, no puedo pedir más. Además, esta noche voy a conocer a tus amigos, no seas caprichosa y deja de pedir. – dijo sonriendo, viendo como una pequeña sonrisa asomaba en la cara de la morena.

Durante unos minutos, el silencio se apoderó del salón, cada una en un sofá. Quinn dentro de aquel universo paralelo que era su mente y Rachel observándola sin quejarse, sin cansarse. Cuando al cabo de un rato la rubia se dio cuenta, se disculpó.

-Lo siento…

-¿Por qué me pides perdón cada vez que te metes en tu mundo? – preguntó curiosa.

-No se… A todo el mundo le molesta que me quede así, que me aísle… Mi última novia me dejó porque no soportaba que la ignorase cuando estábamos juntas…

-No creo que lo que haces sea ignorar y me parece la peor excusa para dejar a alguien… A mí no me molesta, al contrario… Cada vez que te quedas así, ensimismada, dando vueltas a tu cabeza, me atraes más… No se… me gusta cada gesto que pones de concentración o las sonrisas que te salen sin darte cuenta.

-No me lo creo…

-Lo digo en serio… Me encantaría meterme en tu mente y saber qué piensas en cada momento, que hace que te concentres tanto que te olvides del mundo real. Y me encanta que a veces, compartas un trocito de tu compleja mente conmigo y me expliques lo que piensas y lo que sientes. – acabó con una dulce sonrisa.

Quinn abandonó su asiento y acercándose a la morena, se dejó caer a su lado y sin ningún miedo la besó, de forma delicada, lenta, esmerándose en el momento.

-¿Y esto, porque? – preguntó al abrir los ojos y encontrarse con aquel verde intenso que la atravesaba.

-Un beso, Berry, un beso que me apetecía.