N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar este fic.

ACLARACIÓN: Veo que aquí en Fanfiction os gusta y no tenéis quejas por el drama que le doy... He recibido algunas quejas en otra página acusándome de no saber escribir Klaine y me decían que o ponía Klaine o que dejara de etiquetar la historia como Klaine y que dejara de poner a Kurt como el malo, que estaba haciendo sufrir a los Klainers sin motivo (ni que yo fuera RM...). Anyway, esta es mi forma de escribir y no pienso cambiarla (lo dejo claro aquí como "advertencia" por si hay alguien que opine lo mismo). Nadie es perfecto (ni siquiera Kurt) y hay que "besar muchas ranas antes de encontrar a tu príncipe". Si a alguien no le gustan esas "condiciones", es algo totalmente respetable pero que, por favor, busque cualquiera de las otras historias Klaine que hay en Fanfiction y que seguro satisfacerá más sus gustos que las mías (incluso si quiere, yo le recomiendo).

ADVERTENCIA: Por lo dicho anteriormente he decidido añadir esta advertencia. En este capítulo no hay Klaine. Por si no lo sabéis, yo soy Blam Shipper aunque escribo cualquier cosa que tenga a Blaine como protagonista (Klaine, Seblaine, Blaittany...). El capítulo de hoy es algo que NECESITABA escribir y que es necesario para la historia. Si a alguien no le gusta la amistad Blam, o no le gusta leer capítulos sin Klaine, o no le gusta que Kurt no aparezca, o le da igual Sam, o la amistad en un fic le parece algo superfluo o innecesario, se puede saltar el capítulo sin ningún problema.

Y ahora, a responder comentarios...

Muffinr, muchas gracias. Bienvenida a la historia, me alegra muchísimo que te guste. En mis historias siempre hay que esperar para Klaine (o cualquiera de las relaciones), creo que el amor (aunque sea un flechazo, que no es el caso aquí) hay que construirlo poco a poco para que sea fuerte y duradero. Espero que te guste el capítulo... Besos

Yamii, cariño, muchas gracias. Por fin Blaine dejó a Karofsky, la verdad es que es algo que todos esperábamos... (Sí, incluso yo XD). Lo de Klaine... ¿No sabes que me gusta haceros esperar? Anyway, espero que te guste el capítulo. Te quiero mucho. Besos


CAPÍTULO 13: AMIGOS POR SIEMPRE

– ¿Qué celebramos? – Cooper preguntó inocentemente al ver que su hermano ponía a enfriar una botella de champán y que Sam metía al horno los cupcakes que acababa de preparar. Los dos adultos se miraron... ¿Cómo le explicaban al menor que estaban felices porque ninguno de los dos tendría que dedicarse a la prostitución nunca más?

– El papá de Sam encontró trabajo y por eso vamos a celebrarlo. Aunque será más tarde porque una vez hechos los cupcakes hay que dejarlos enfriar... ¿Querrás que los decoremos? – Blaine preguntó con una sonrisa mientras sentaba al menor en la mesa para que estuviera a la misma altura que los adultos que estaban de pie.

– ¡Sí! – El niño saltó porque le encantaba pasar tiempo con los adultos y ayudar en la cocina era uno de sus pasatiempos favoritos.

– ¿Soy el único al que no le gusta cocinar? – El ojimiel preguntó sin dejar de sonreír.

– Ya ves, mientras Coop y yo vamos a ser grandes cocineros, tú te quedarás con tu música. – El rubio palmeó el trasero de su amigo, en un gesto de complicidad típico entre ellos.

– Al menos no me mancharé las manos como vosotros. – El dependiente comentó. El ojiverde se acercó al niño y susurró algo en su oído. Los dos sonrieron con malicia, cogieron harina con sus manos y la lanzaron hacia Blaine. Ese fue el inicio de una guerra de harina entre los tres. Entre risas y gritos, los tres disfrutaron de su felicidad y de esa sensación de libertad que no sabían cuánto duraría.


Cooper acabó durmiéndose en el salón y Blaine lo metió a la habitación en brazos. Cuando salió vio a Sam sentado esperándolo. Sabía que ambos se debían una conversación. Los dos amigos se miraron durante mucho rato, sin saber qué decir. El rubio apartó su mirada del otro.

– ¿Qué vas a hacer ahora? – El moreno preguntó mirando como su amigo doblaba una y otra vez una servilleta en un gesto nervioso.

– No lo sé, tengo algo ahorrado para pagar los gastos mientras busco algo. No voy a volver, ni siquiera tendré mi despedida. Ya no tengo que enviar dinero a casa para ayudar a mis padres por lo que no tengo tantos gastos. Mis hermanos tienen este semestre del instituto pagado con el comedor y todo, lo pagué en enero. Mis padres también ahorraban algo de lo que les mandaba por lo que pueden pasar este mes sin problemas. Ellos me han dicho que puedo dejar el trabajo. No saben a qué me dedico pero saben que no me gusta. – El ojiverde explicó.

– Puedes coger prestados mis ahorros para montar tu pastelería si quieres. Cooper no los va a usar hasta que vaya a la universidad, tienes hasta entonces para devolvérmelo. – El más bajo ofreció.

– No me sentiría nada bien con eso. ¿Qué pasaría si no consigo devolvértelo? No voy a negarle a Cooper esa oportunidad que se nos ha negado a nosotros. Él tendrá una vida mejor que la nuestra. – La voz de Evans fue firme.

– Aun así, cuenta con mi ayuda siempre que la necesites. Puedo hacerme cargo de los gastos de los tres por un tiempo. Piensa que queda mucho hasta que Cooper vaya a la universidad. – El ojimiel pasó su mano por los hombros de su mejor amigo.

– Si va... ¿Qué harás si él decide que no quiere seguir estudiando? – El más alto lo miró con la ceja levantada.

– Te juro que si es así, me iré de viaje alrededor del mundo, saldré y me divertiré... Lo gastaré en mí porque me lo he ganado.

– Tal vez ahora que mis padres ganan dinero y que tú tienes un trabajo estable en el que puedes estar hasta que seas un viejo decrépito... No sé, podríamos irnos los tres de vacaciones unos días... Cooper nunca ha visto la playa. Podemos buscar algo barato. – Sam se encogió de hombros. Sabía que uno de los motivos por el que ambos habían ahorrado era que podría llegar el día en el que no pudieran trabajar en la agencia porque ya no resultarían tan atractivos. En ese momento de sus vidas eran los más solicitados, jóvenes, atractivos, con fuerza y muy activos pero los años pasarían y llegarían nuevos que se llevarían a muchos de los que en ese día suspiraban por ellos.

– No suena mal, la verdad es que me gustaría. Aunque acabo de empezar a trabajar, no vería bien pedirme vacaciones ahora. ¿Tal vez en verano? – Anderson comentó mientras se imaginaba a los tres jugando al fútbol en bañador, en la arena, con el sol bronceando sus pieles. No pudo evitar una sonrisa.

– Cuando podamos, pero al menos tenemos ese plan. – Los dos amigos se miraron con complicidad. Los dos deseaban esas vacaciones y se las merecían.

– Tengo algo más de lo que quiero hablar contigo. – Blaine comentó con seriedad, haciendo que el rubio se asustara y lo mirara extrañado. – ¿Qué pasa con Vicky?

– No pasa nada. – El ojiverde evitó la mirada del otro.

– Soy tu mejor amigo, te conozco lo suficiente como para saber que pasa algo.

– Está bien... Me gusta. Es guapa, dulce, inteligente, amable y adorable... Es el tipo de chica que me vuelve loco... Por la misma razón, sé que es el tipo de chica que jamás saldría con alguien como yo... Soy un gigoló que se hace cargo de un niño de diez años. No es que me queje de ayudarte con Coop. – El más alto comentó al ver que el otro quería decir algo, levantando las manos de forma defensiva. – Me da igual que nadie entienda la relación que tengo con vosotros. Pero soy realista, hace tiempo que me di cuenta de que tenía que elegir entre las chicas y vosotros... No tengo ninguna duda.

– No es justo para ti. – El moreno susurró.

– Tampoco es justo que tú te hayas prostituido para poder hacerte cargo de tu hermano...

– Pero es mi responsabilidad. – El ojimiel lo interrumpió. – No tuya.

– Cuando nos conocimos no pensé que llegaría a sentirme así. Sois mi familia, sois tan hermanos míos como lo son Stevie y Stacy. Nunca pienses que estás solo en esto porque me tienes a mí, siempre.

Los dos se volvieron a abrazar. Tal vez eran demasiado cariñosos pero era porque no tenían a nadie más a su lado, eran una familia con todo lo que eso implicara.

– Tienes que hablar con Vicky, ella es distinta. Tal vez sí tengas una oportunidad. – El más bajo comentó.

– No lo creo... ¿Qué tal las cosas con Kurt? – Evans quiso cambiar de tema de conversación.

– No pasa nada. Llega, se acuesta conmigo y se va con su marido... Necesito pedirte un gran favor. – Anderson miró a su amigo que le hizo un gesto con la cabeza para que siguiera hablando. – ¿Podrías pasar a buscarme todos los días a la hora de cerrar? Tendrás que esperar a que contemos la caja y veamos como van las existencias por si hay que hacer pedidos. No es mucho tiempo porque todo está controlado por ordenador. Así evito acabar con él todos los días, si estamos a solas no me puedo resistir a sentir sus besos y su piel.

– ¿Has probado a hablar con él? – Sam preguntó.

– Está casado. Soy idiota, lo sé. – Blaine pasó sus manos por su cara, desesperado.

– No eres idiota, te has enamorado. Cuando nos enamoramos nos comportamos como idiotas... Será mejor que vayamos a dormir, es tarde y mañana hay que madrugar. Intenta no pensar mucho, el amor se siente, no se piensa.


Sebastian se revolvió en la cama. ¿Quién le llamaba a las siete de la mañana? Él no tenía nada que hacer hasta las nueve, por lo que aun le quedaba rato en la cama. Decidió responder al teléfono que sonaba sin parar.

– Más vale que sea importante. – Dijo sin saludar.

– Soy Sam, tengo un mensaje que darte. Si quieres que Kurt tenga una relación con Blaine tiene que ser él quien haga el movimiento. Blaine jamás va a meterse en un matrimonio.

– ¿Por qué me ayudas ahora? Estabas muy feliz con su relación con Dave. – El castaño se sorprendió.

– Yo siempre estaré del lado de Blaine. Si sus sentimientos han cambiado, mi opinión también.

Smythe abrió los ojos sorprendido, ya no tenía sueño. Eso significaba que los sentimientos de Hummel eran correspondidos y él haría todo lo que pudiera para que esos dos fueran felices. Porque ambos se lo merecían.