N/A: Sé que hoy no es martes, pero tengo el capítulo ya y... Bueno, aquí estoy. Además, creo que el martes podré actualizar otra vez (aunque si me retraso uno o dos días no creo que os importe, ¿no?)
Muffinr, muchas gracias. ¿El momento de tensión? Yo más bien diría que llega el momento tranquilo (no por mucho, el drama vendrá pronto). Espero que te guste. Besos
Guest, muchas gracias. Bebé Klaine y Blaine ya se va a enterar. Kurt hará lo que debe. Espero que te guste. Besos
Yamii, cariño, muchas gracias y... ¡Felicidades! Sí, ya tenemos el bebé Klaine... Sam se "vengó" de Blaine porque él lo había mandado con Vicky... Espero que te guste lo que viene... Besos
CAPÍTULO 15: NO ESTARÁS SOLO
Kurt avisó a Sam para que no le llevara la comida a Blaine. Él se acercaría y comería con él durante el descanso para hablar. Tenía que contarle lo ocurrido. Sobre todo después de su conversación con Burt. El castaño había ido al taller para contarle todo, absolutamente todo. Era la primera vez que se sinceraba de esa manera con él desde que era un adolescente, pero se sentía tan perdido como en aquella época. Su padre le había aconsejado que fuera sincero con Anderson, que le contara todo, incluso sus sentimientos y después, independientemente de lo que ocurriera, fuera a su apartamento y recogiera sus cosas. Era el momento de acabar con ese matrimonio. Él le ofrecía apoyo para empezar de nuevo, por su cuenta o al lado del padre del bebé.
Cuando entró a la tienda, vio al moreno agachado, recogiendo algunos papeles que se le habían caído, lo que le permitió tener una maravillosa vista de su trasero redondeado y apetecible. Maldijo sus hormonas, que deseaban que el ojimiel le hiciera gritar y gemir.
– Hola. – Saludó el ojiazul.
– ¡Kurt! Hola. – El dependiente respondió.
– Tengo que hablar contigo. – Hummel comentó levantando la bolsa de comida que había recogido en un restaurante. – Te invito
El más bajo asintió y cerró la tienda para que nadie los molestara. Estaba muy nervioso, no podría resistirse a Kurt, mucho menos si hacía tanto tiempo desde que habían intimado. Entraron al almacén, quitándose la ropa de abrigo por el calor que hacía allí. Comieron en silencio, uno al lado del otro, sentados sobre la mesa. El castaño había decidido dejar la conversación para después de comer, no quería que por alguna razón, Anderson no tomara nada y tuviera que trabajar toda la tarde sin alimentarse correctamente.
Estaban en el postre cuando el moreno no pudo contenerse más, tenía que confesar lo que le pasaba. Por eso dejó su trozo de pastel a su lado y se volvió hacia el otro.
– Tengo algo que decirte. – El ojimiel comentó. – No puedo aguantar más.
– Yo también tengo algo que decirte, Blaine... – El otro intervino pero fue interrumpido.
– Primero yo. Necesito decirlo. Te amo. – El más bajo se confesó y el ojiazul se quedó aturdido. – Es por eso que no quiero acostarme contigo, me duele saber que después te vas con Adam, que él es tu marido. Me he ido enamorando de ti poco a poco. Soy incapaz de decirte cuál fue el día en el que todo cambió. Sólo sé que te amo y que te necesito. Dejé a Dave porque estaba confuso y luego me di cuenta de lo que sentía por ti. Sé que no soy el mejor pretendiente, sé que no hay manera de que cambies a Adam por mí pero... Me conformo con lo que quieras darme, prefiero tenerte a medias a no tenerte. Extraño tu piel, extraño tus caricias...
Anderson juntó sus labios con los de Hummel. El beso era pasional y eliminó cualquier tipo de razón en ambos. Sin embargo, un gemido del moreno ahogado en la boca de Kurt hizo que el castaño despertara de su sueño.
– Blaine, necesitamos parar. – El ojiazul susurró en los labios del otro, que se separó de él abruptamente, como si quemara.
– Lo siento. – Se disculpó el más bajo evitando mirar al otro.
– No. No lo sientas. Yo no lo siento. – Hummel acarició la mejilla del otro con suavidad invitándole a que lo mirara a los ojos. – Antes de perdernos juntos, tenemos que hablar. No vas a ser el otro, no vas a ser mi amante nunca más. Mi relación con Adam ha acabado hoy y no pienso mirar atrás, mucho menos si te tengo a mi lado. Yo también te amo.
Anderson lo volvió a besar, no pensó que sus sentimientos fueran correspondidos. Se sentía especial por segunda vez en su vida. Kurt lo hacía sentirse especial.
– No me puedo creer que ésto esté pasando. – Blaine susurró emocionado.
– Aun hay más. – El castaño sonrió. – Quiero que sepas que no te voy a exigir nada, que si no quieres no te obligo a nada. Es tu decisión lo que vayas a hacer a partir de ahora. Estoy embarazado.
El moreno abrió los ojos sorprendido pero pronto una sonrisa iluminó su rostro.
– ¿De cuánto tiempo estás? ¿Puede ser mío? No importa, si tú quieres soy el padre aunque realmente sea de Adam. Te amo y me encantaría ser padre de tu bebé. – La emoción del ojimiel hizo que el otro sonriera. No podía creer que alguien pudiera ser tan adorable como ese hombre que tenía en frente.
– Adam no puede tener hijos por lo que es tuyo, tontito. – El más alto sonrió con amor y le dedicó ese apelativo cariñosamente.
– Es mío, ¿de verdad? – Una lágrima cayó por la mejilla de Anderson con la sonrisa más inmensa. El ojiazul no pudo decir nada por lo que asintió. Se fundieron en un abrazo lleno de promesas, de amor y de ilusión.
Kurt entró en el apartamento de la familia Anderson-Evans, porque eran una familia. Cooper y Sam estaban allí, aun faltaba tiempo para que Blaine volviera. Le había pedido que cerrara e hiciera las cuentas y todo él solo porque tenía cosas que resolver. Lo primero había sido llevar todas sus cosas a casa de su padre. Viviría con su familia durante una temporada, no sabía si sería unos días o esperaría a dar a luz o incluso a que el bebé tuviera unos meses. Por primera vez su futuro era incierto pero no le importaba, no cuando recordaba la sonrisa ilusionada del moreno esa mañana o su declaración de amor.
– ¿Dónde está el bebé? – El niño le preguntó nada más verlo.
– Blaine se lo ha contado. – El rubio le explicó.
– Aquí. – El castaño se acarició la parte baja del viente.
– Ahí no cabe. – El menor frunció el ceño en un gesto que el mayor pronto reconoció de su hermano.
– Es que es muy pequeñito. Tiene que crecer mucho. Pronto verás que mi tripa crece.
– ¿Y cómo ha entrado ahí? ¿Cómo va a salir?
El ojiverde no pudo evitar reír mientras el embarazado se sonrojó.
– Mejor pregúntaselo a Blaine cuando venga... Me encantará ver su cara cuando se lo preguntes. – Evans acarició el pelo del menor.
– ¿Me ayudáis a preparar la cena? Esta noche los cuatro celebraremos que Blaine y yo vamos a tener un hijo. – Hummel propuso intentando desviar el tema.
– Te has buscado los dos mejores pinches de la ciudad. ¿Qué hacemos chef? – Sam se ofreció y Cooper rápidamente asintió.
– Creo que alguien ha tenido demasiadas emociones por hoy. – Blaine miraba a su hermano, que se había dormido tocando el vientre de Kurt, fascinado por el hecho de que había un bebé ahí. La charla con él había sido compleja pero al final, los tres habían intervenido. No habían sido muy gráficos, el niño era pequeño para saber cosas sobre sexo pero tenía que saber determinadas cosas.
– No me molesta, no te preocupes. – El castaño comentó acariciando el pelo del menor.
– Lo llevaré a la cama. Él descansará mejor y tú estarás más cómodo. – El moreno se levantó y cogió en brazos al pequeño para irse por el pasillo hacia la habitación. Cuando volvió, se sentó junto al ojiazul y entrelazó sus dedos mientras le sonreía con amor.
– ¿Sois pareja? – Sam preguntó mirando el gesto de cariño.
– No... No hemos hablado de lo que va a pasar pero... Me gustaría que nos tomáramos las cosas con calma. Acabo de terminar mi matrimonio y no quiero que nadie piense que estoy con Blaine por despecho. Sé que me ama y él sabe que lo amo, vamos a tener un hijo juntos y poco a poco vamos a tener una relación, sin prisas, sin presiones, sin terceras personas que nos puedan dañar. – Hummel comentó mirando al otro que asentía de acuerdo.
– Me alegra que vayáis despacio. No quiero que ninguno de los dos sufra, lo que me lleva a la advertencia. Kurt, te juro que si le haces daño a Blaine, vas a sufrir el doble en mis manos, ¿ha quedado claro? – El rubio comentó.
– No le hagas caso. – Anderson susurró para tranquilizar a su amante. Su amigo era demasiado protector pero tenía un gran corazón. – Lo que pasa es que lleva semanas quedando con Vicky para lo del cuadro y no tiene ningún avance, por lo que está frustrado y lo quiere pagar contigo.
– ¿Por qué no te declaras? Estoy seguro de que Vicky estaría encantada. – El castaño comentó.
– Me voy a la cama. Sed buenos... Aunque ahora que lo pienso, ya habéis sido malos y estáis "pagando" por eso. – El ojiverde guiñó un ojo a los otros dos mientras se levantaba para irse.
– Huye, cobarde. No te enfrentes a la realidad. – El moreno protestó por la actitud de su amigo.
– ¿Qué problema tiene? – El ojiazul quiso saber cuando el otro se fue.
– Cree que nadie aceptará su pasado o su relación con Cooper y conmigo. Así fue con sus anteriores ligues. Una llegó a conocer a Coop. Pero no es fácil para él. ¿Quién entendería que esté atado porque tiene que cuidar a un niño que no es nada suyo y ni siquiera le pagan?
– No es tu culpa.
Anderson escondió su rostro en el cuello del otro y se dejó mimar mientras acariciaba la espalda del otro. No hacía tanto pensaba que estaba perdido y por fin se había encontrado. Iba a ser padre, había muchas cosas que solucionar, mucho que plantear pero todo estaría bien mientras Hummel estuviera a su lado.
