CAPÍTULO 20

Noche torcida

Habían sido dos semanas bastante ajetreadas para las chicas desde que la reunión tuvo lugar, pero sus agendas lejos de calmarse, seguían llenándose sin dejarles tiempo para nada.

Después de la cena con el Glee club, las chicas aprovecharon el fin de semana para estar con Santana, Brittany y Blaine. Quinn no había abusado de ese tiempo, ya que sabía que las cosas con Santana no funcionaban así, por lo que optó por estar presente en algunos paseos por la ciudad o alguna comida tranquila entre amigos, sin forzar demasiado. Por suerte estaba funcionando. La latina parecía reaccionar bien a su presencia, sin tanto sarcasmo y con alguna conversación entre ellas.

Aprovechando la única semana libre que le quedaba, Quinn viajó hasta Chicago para pasar tiempo con Tim y Mason, sus sobrinos. Hacia bastantes meses que no los veía, así que aquella semana disfrutó de ellos todo lo que pudo. Por supuesto su hermana no tenía cabida en esa diversión, era su cuñado el que le llevaba a sus sobrinos tal y como le pidió hacia unos años.

Sabía que su hermana no lo pasaba bien con eso, lo había visto en sus ojos, en su expresión cuando tuvo que ir a recoger a los niños porque su cuñado no podía, pero ella no podía hacer nada. Su hermana era una gran desconocida para ella, alguien que no estuvo cuando la necesitó y que apareció cuando las cosas le sonreían en lo profesional.

Y finalmente había llegado el día. El gran estreno de la película que las volvió a reunir tendría lugar aquella noche, después de una semana dura de promociones y las que quedaban por delante. Después de un sinfín de entrevistas por la mañana donde juntaron a los tres protagonistas y donde no habían parado de alabarse mutuamente, de dejar patente su amistad y admiración por la otra, se preparaban por separado para acudir a la alfombra roja. Al día siguiente, Rachel partía hacia Europa con Henry mientras que la rubia visitaría algunos países de Sudamérica con el director, para más tarde encontrarse con la morena y el chico en Italia y promocionar juntos la película en los países que faltaran.

Estrés mezclado con el nerviosismo y emoción era lo que invadía a Rachel desde hacía unos días. Esa película era su carta de presentación para el gran público, al lado de dos actores ya consagrados en la meca del cine como Quinn y Henry. Ya empezaban a intuir su talento, de hecho, aquel año estrenaría algunas películas más y deseaba que las cosas le fueran bien, que su trabajo gustara y se le diera su reconocimiento como actriz, ya que últimamente se la conocía más como la amiga, estrella de Broadway, de Quinn Fabray. No le molestaba, al menos no demasiado, pero aquella era su oportunidad para brillar por ella misma.

La amistad de las chicas seguía su curso a pesar de no haber podido verse demasiado en esas semanas, pero el tiempo que podían pasar juntas era estupendo. Cada vez se conocían más, lo que a la otra le gustaba y lo que no, pero Quinn empezaba a molestarse sin atreverse a confesarse ni siquiera a ella misma el porqué. Que Rachel estuviera más estricta que nunca en seguir unas reglas estúpidas según el parecer de la rubia para una amistad con derecho. No entendía que problema tenía Rachel en quedarse a dormir con ella después de estar juntas y mucho menos entendía el dolor que el rechazo de la morena a esa petición le producía.

Sin embargo allí estaba Quinn, aguantando el tipo delante de cientos de cámaras para que sus ojos no delataran sus ganas de besar a Rachel allí mismo, sin saber que la morena se sentía igual en ese momento. Enfundadas en sus vestidos de diseño no pudieron evitar susurrarse lo guapas y sexys que estaban al encontrarse, procurando que ninguna cámara ni periodista o compañero estuviera cerca de ellas.

Posaron con el resto del equipo, sonriendo, con una Rachel pletórica, saboreando cada segundo de aquello y con una Quinn totalmente pendiente a la morena y sus gestos, adorándola en secreto.

Tras la presentación, vino la fiesta, donde las copas iban y venían y los bailes y alguna escapada al baño por parte de las chicas se sucedían.

-Quinn, vamos a salir, se van a dar cuenta… - susurró con los labios de la rubia en su cuello, escondidas en aquel pequeño cubículo que el cuarto de baño les ofrecía.

-Vamos a tu casa… Llevo toda la noche con unas ganas tremendas de quitarte este vestido… - dijo posando sus manos en el trasero de la morena.

-Quinn… - le advirtió quitando las manos de la rubia de esa zona. – Cuando acabe la fiesta ¿vale? Yo también quiero estar ya en mi cama o en mi sofá o donde sea contigo encima… - le susurró de forma sugerente, sonriendo al descubrir a la rubia tragando grueso. – Pero tienes que esperar… Además, ¿tan feo es mi vestido que me lo quieres quitar? – preguntó divertida.

-Estás preciosa, perfecta. – le aseguró mirándola a los ojos. – Pero me gustas mucho más sin ropa.

-¿Ah, sí?

-Sí. – dijo volviendo a atrapar sus labios en un beso que las mantuvo en otra dimensión unos minutos.

-Mejor vamos a salir… si no… no sé qué voy a hacer… - dijo resoplando, sacando una sonrisa socarrona a la rubia.

-Soy irresistible…

-Y un poco creída. – dijo separándose de ella, saliendo con cuidado después de asegurarse de que nadie estaba allí.

-No soy creída, es la verdad… Y si no, que se lo digan a las tres chicas y los dos chicos que se han acercado a intentar algo conmigo esta noche.

-Y tu encantada, ya te he visto… - dijo retocándose seria frente al espejo, sin mirarla. – Sobre todo con la última la feúcha esa pelirroja…

-Uh… ¿Noto cierto tonito de celos? – preguntó divertida.

-Para nada, ya sabes que mis normas no permiten los celos, si no, tu y yo, no hubiéramos estado ahí metidas hace dos minutos. – siguió diciendo seria, borrando la sonrisa que adornaba la cara de Quinn.

-Por supuesto. – dijo mirando la puerta por tal de no mirarla a ella. - ¿Estás ya lista? – preguntó intentando recomponerse, a lo que la morena asintió. – Vamos, entonces.

Se dirigieron al lugar reservado para el equipo de la película, con Quinn dirigiendo suavemente los pasos de la morena con su mano en su espalda hasta llegar.

-Aquí estáis, pensábamos que os habían encerrado en el baño. – dijo Henry al verlas llegar.

-Hemos salido hace un rato, solo estábamos saludando a gente que quería felicitarnos por la película. – dijo la rubia con una leve sonrisa.

-Entonces tú estarás contenta ¿no? Porque todo son comentarios sobre lo genial que estás y como se avecina una nueva estrella en Hollywood. – dijo mirando a Rachel.

-Estoy contenta, pero no hay que precipitarse… Tengo que seguir trabajando bien, sin creerme ni lo muy bueno, ni lo muy malo.

-Que modesta… - se burló Quinn junto a Henry, riendo los dos ante el gesto de enfado de la morena.

-Tengo que deciros algo y estoy seguro de que tu sonrisa se borrará.

-¿El qué? – preguntó la rubia frunciendo el ceño.

-Hemos estado hablando y ahora vamos a ir a un karaoke que está a unas calles de aquí. Te toca cantar, Quinn. – dijo el chico con una sonrisa traviesa.

-Ni lo sueñes.

-Oh, sí, por fin algo de diversión para mi esta noche. En tu cara, Fabray. – canturreó Rachel moviendo sus manos en la cara de la chica.

-Si hubieras cantado en los meses de rodaje esto no te pasaría… Tienes que demostrarnos que eres un miembro digno del Glee al igual que Rachel. – se burló.

Por más que Quinn se negó, se vio arrastrada hasta aquel local donde el karaoke era el rey y donde ya esperaban en la puerta varios paparazzis que llevaban siguiéndolos toda la noche.

El grupo que acompañaba a las chicas fueron pasando por el escenario para cantar la canción que tocaba en el momento. Todos lo hicieron mientras que la rubia se hacia la remolona, esperando que se olvidaran de ella, pero no tuvo tanta suerte. Entre Henry, otro chico y el entusiasmo de Rachel por verla cantar, se vio arrastrada al escenario sin saber que más tarde desearía no haber cantado nada.

Nada más ver la canción que le tocaba un lamento salió de su boca, comenzando a cantarla totalmente avergonzada a la vez que divertida por ver a todos los que estaban en su mesa aclamándola como si fuera una estrella del rock.

I'd love to know just what you're thinkin' (Me encantaría saber simplemente en qué estás pensando)

Every little river, runnin' through your mind (Cada pequeño río corriendo a través de tu mente)

You give and you take (Tú das y recibes)

You come and you go (Tú vienes y vas)

You leave me here wonderin' if I'll ever know (Me dejas aquí preguntandome si alguna vez sabré)

How much you care or how much you don't (Cuánto te importa o cuánto no)

Whatever you need, whatever you want (Lo que necesites, lo que quieras)

La primera estrofa estaba superada y sus nervios o inseguridad fuera gracias a sus amigos y la sonrisa embobada de la morena, lo que le hizo meterse de lleno en la letra de la canción y sin remedio sentirse dueña de aquellas palabras.

If you're gonna be somebody's heartbreak (Si vas a ser el desamor de alguien)

If you're gonna be somebody's mistake (Si vas a ser el error de alguien)

If you're gonna be somebody's first time, (Si vas a ser la primera vez de alguien)

Somebody's last time, baby be mine (La última vez de alguien, cariño sé la mía)

If you're lookin' to be somebody's 'just friends', (Si estás buscando ser el "solo amigos" de alguien)

A little laughin', little lovin', never callin' again, that's just fine (Un poco de risas, un poco de amor y nunca llamar más, me parece bien)

If you're gonna be somebody's heartbreak (Si vas a ser el desamor de alguien)

Be mine, yeah (Sé el mío…)

Oh, be mine (Oh, sé el mío)

Intentaba no mirar a nadie en concreto, pero cada dos segundos, su mirada buscaba a Rachel, ver su reacción a la canción, ver si entendía aquel mensaje que ni ella misma sabía que estaba mandando.

I guess that all I'm tryin' to tell ya (Supongo que todo lo que estoy intentando decirte)

Is a minute with you is better than two without (Es que un minuto contigo es mejor que dos sin ti)

Oh, I won't be a fool but I can't play it cool (Oh, no sere un idiota, pero puedo hacerlo bien)

So I'm playin' safe and I'm breakin' the rules (Así que estoy jugando seguro y estoy rompiendo las reglas)

I'm wishin' I had what I know that you got (Ojalá tuviera lo que sé que tú tienes)

So if you're comin' my way then please don't stop (Así que si estás viniendo hacia mí, por favor, no te detengas)

Esa era su verdad. Y se lo había dicho mirándola, ya que era inevitable buscarla a ella. No había quitado su vista, siendo evidente para los menos afectados por el alcohol que esa canción iba dirigida a Rachel. Deseaba con todas sus fuerzas que la morena dejara esas reglas que no servían para nada y siguiera acercándose a ella, sin detenerse, cada segundo un poco más.

If you're gonna be somebody's heartbreak (Si vas a ser el desamor de alguien)

If you're gonna be somebody's mistake (Si vas a ser el error de alguien)

If you're gonna be somebody's first time, (Si vas a ser la primera vez de alguien)

Somebody's last time, baby be mine (La última vez de alguien, cariño sé la mía)

If you're lookin' to be somebody's 'just friends', (Si estás buscando ser el "solo amigos" de alguien)

A little laughin', little lovin', never callin' again, that's just fine (Un poco de risas, un poco de amor y nunca llamar más, me parece bien)

If you're gonna be somebody's heartbreak (Si vas a ser el desamor de alguien)

Be mine (Sé el mío)

Oh, I'll take my chances (Oh, aprovecharé mis oportunidades)

Oh, be mine (Oh, sé el mío)

Be mine (Sé el mío)

Baby, baby, baby, be mine, all mine (Cariño, cariño, cariño, sé mía, toda mía)

If you're gonna break someone's heart, yeah (Si vas a romper el corazón de alguien)

Might as well, might as well be mine (También podrías, también podrías ser mía)

Y se acabó. La canción terminó con unos aplausos dedicados a Quinn, que lo único que hacia es ver como la sonrisa de Rachel había ido borrándose conforme la canción había ido avanzando.

Terminada la canción, terminado el hechizo. Quinn se olvidó de aquella estupidez, convenciéndose a sí misma que no había hecho nada raro, que era una canción como otra cualquiera y que no había mirado más de la cuenta a Rachel.

Durante el tiempo que se quedaron allí, la rubia se rio y bromeó con todos, incluida la morena, la cual no sabía el motivo por el cual se había sentido incomoda desde que vio a la rubia cantándole directamente a ella esas palabras.

La cosa no mejoró después. Todos abandonaron el local y ante el ataque de una nube de fotógrafos, Quinn rodeó a la morena por los hombros pegándola a su cuerpo, intentando darle protección y que saliera con algún empujón o pisotón, uniendo sus manos cuando vio que aquel agobio había terminado.

El camino a casa de la morena fue silencioso. Quinn notaba a Rachel distante con ella desde que bajó del escenario sin saber el motivo.

-¿Qué pasa? - preguntó la rubia en la misma entrada de la casa de Rachel, viendo que llevaban allí unos minutos y el mutismo de la morena seguía presente.

-¿Qué pasa? – preguntó exaltada, sorprendiendo a la rubia. - Qué no entiendo de que vas.

-¿De qué estás hablando?

-¿De qué hablo? De todo, Quinn, hablo de todo. No sé a qué ha venido la canción en el karaoke…

-¿Qué? – preguntó confusa por el enfado de Rachel. – No ha venido a nada, era la canción que tocaba y yo la he cantado, ¿Qué hay de malo en eso?

-Que te has pasado toda la canción mirándome, cantándome a mí.

-Eso es mentira, yo no he mirado a nadie en concreto. – se defendió sin mucho convencimiento, pero la morena tenía más guardado.

-Muy bien, me lo creo. – dijo irónicamente. - ¿A qué mierda viene que me abraces y me cojas de la mano delante de los fotógrafos? – preguntó levantando el tono de voz.

-Rach…eso…yo solo quería defenderte… - tartamudeó abrumada por cómo estaba terminando la noche.

-¿De quién?

-Pues de los fotógrafos, del mundo…que se yo…

-Pues no necesito que me defiendas de nadie.

-Oye ¿a qué viene todo esto? Estás sacando las cosas de quicio. – dijo empezando a perder la paciencia.

-¿Qué va a decir ahora la prensa? Todos conocen tu fama de rompecorazones, ahora pensarán que soy otra de tu lista.

-Estás diciendo tonterías. Saben que somos amigas, no van a pensar nada porque te coja de la mano para salir de allí mientras nos rodean. Creo que estás siendo muy injusta. ¿Qué pasa, que soy mujer y lesbiana, por eso te molesta que te relacionen conmigo?

-No pongas palabras en mi boca que yo no he dicho, te recuerdo que mis padres son gais. – dijo señalándola con el dedo.

-¿Entonces que me estas contando? – explotó la rubia. – No he visto que te importe que te fotografíen con Henry y habéis entrado abrazados. ¿Lo que puedan decir de vosotros no te importa?

-No van a decir nada de nosotros.

-¿Y de nosotras si? – preguntó incrédula, riendo irónicamente. - ¿Sabes lo que creo? Que tienes miedo de lo que empiezas a sentir.

-¿Y que se supone que empiezo a sentir, Quinn? – preguntó desafiante, sabiendo por donde iba la rubia dirigida, incapaz de reconocerse que posiblemente llevara razón.

-Nada… - dijo después de unos segundos intentando ver algo en sus ojos.

-Eso creía… Si estoy así es porque no me gusta que hablen cosas que no son de mí. Me parece perfecto que a ti no te importe o incluso los llames para que puedan hablar un poquito más de ti… - dijo de forma irracional, sin pensar debido al enfado que llevaba encima.

-¿Cómo? ¿Estas insinuando que yo llamo a los fotógrafos para que hablen de si estoy con una persona o no?

-Es lo que ha parecido esta noche, que querías que vieran que podrías pasearte de mi mano cuando te viniera en gana.

-Claro…Mi carrera es una mierda y no reconocen mis trabajos, solo a mis amantes… Me hace tanta falta estar en boca de todos por ver con quien me acuesto… - dijo irónicamente. – Que poco me conoces, Rachel… - dijo dolida. – Con esto me estás demostrando que no me conoces para nada. – dijo intentando contener el nudo en su garganta y las lágrimas en sus ojos.

-Quinn… - susurró la morena al darse cuenta de todo lo que estaba diciendo y de cómo estaba afectando a la rubia, arrepintiéndose por no cerrar la boca cuando debía por un enfado que no venía a cuento, simplemente sus miedos hablando por ella.

-Tienes razón… Soy yo la que llama a la prensa siempre para que me saquen, pero estate tranquila, ahora mismo voy a llamar a mis amigos para que no saquen ni una foto de las que nos han hecho esta noche, no tienes que preocuparte por nada. – dijo negando con la cabeza, manteniendo el tipo hasta el final.

Se quedó mirándola unos segundos y con la cabeza agachada salió de la casa de la morena totalmente desilusionada, sin querer escuchar a Rachel detrás de ella pidiéndole que no se fuera para aclarar aquel absurdo momento y sin entender como la noche se había podido torcer tanto cuando ella lo único que esperaba era terminarla desnudando a la morena.