CAPÍTULO 21

Otra chica

Quinn llevaba razón, había cumplido sus palabras. Cuando Rachel se levantó al día siguiente para coger un avión hacía Europa, cansada por no haber podido pegar ojo después de la pelea entre ellas, lo primero que hizo fue hacerse con su ordenador en busca de los artículos del estreno del día anterior.

Fue simple curiosidad, no porque fuera verdad que pensara que la rubia manejaba a la prensa, eso fue cosa del momento, del enfado, pero su sorpresa fue mayúscula al descubrir que de las cientos de fotos que había del estreno y de su salida a los locales, en ninguna salía junto a Quinn. Y no solo eso, es que ni siquiera existían fotos en grupo donde ellas compartieran plano. Nada. Cero. No había rastro alguno que certificara que habían pasado gran parte de la noche la una al lado de la otra.

Más tarde supo por su agente, algo impactado por el hecho, que había sido cosa del equipo de publicistas de la rubia los que habían movido hilos para que esas fotos no vieran la luz.

Se sintió estúpida. Más de lo que llevaba sintiéndose desde que Quinn abandonó su casa cabizbaja, algo que hizo que su pecho se oprimiera ante esa imagen.

Ya llevaban más de la mitad de la gira de promoción hecha, por lo que en unos días Quinn se uniría a ellos y ella todavía no había sido capaz de contactar con ella de ninguna manera. Estaba desesperada por hablarle, por pedirle perdón, llamándola todos los días y dejando mensajes privados en redes sociales desde que puso un pie en su primer destino.

No había obtenido ningún resultado. Quinn la había ignorado por completo y ella empezaba a desesperarse. Necesitaba a la rubia, todavía no se había dado cuenta de hasta qué punto, pero lo hacía. Quería a su amiga con ella, aunque fuera en ese silencio en el que Quinn siempre estaba tan cómoda, pero la falta de noticias de la rubia era el peor castigo para ella y así se lo hizo saber a Kurt y Santana, la cual ya estaba al tanto de toda esa amistad especial entre las chicas después de insistirle a la morena para que le contara que pasaba, mientras mantenían una conversación vía Skype después de acomodarse en el hotel tras una nueva premiere.

-No sé a qué espera para responderme a alguna llamada… - dijo desanimada mientras negaba con la cabeza a la pantalla del ordenador.

-Yo no volvía a responderte en la vida…

-Eres de gran ayuda, Santana, en serio. – dijo molesta la morena.

-A ver, cálmate. – pidió Kurt. – Necesitas darle un poco de espacio, Rach, te pasaste con lo que le dijiste a Quinn y es normal que ella esté enfadada y quiera su tiempo para pensar y curar su orgullo.

-La has cagado, Berry… - añadió la latina.

-¿Puedes callarte, Santana? – dijo irritada. – A ver, yo sé que me equivoqué, ¿pero que tiene que pensar tanto? Necesito pedirle perdón…No soporto que me ignore.

-Rachel asúmelo, tú también actuarías igual. – dijo Santana, a lo que Kurt estuvo de acuerdo, demostrándolo con un asentimiento de su cabeza. – Oye… ¿hay algo más?

-¿Algo de qué?

-No sé… Estoy de acuerdo en que has metido la pata y todo eso, pero dejando las bromas aparte, con nosotros te has peleado mil veces y no te he visto tan afectada y desesperada como ahora…

-No es lo mismo. – dijo sin pensar.

-¿Por qué no? ¿Por qué hay sexo de por medio? Reconozco que Quinn es buena en la cama – dijo con una sonrisa traviesa ante la mala cara de la morena. –, pero no como para que tengas un único tema de conversación centrado en Quinn.

-No hablo solo de Quinn. – se defendió.

-Sí, si lo haces. – contradijo Kurt.

-Y además empieza a confundirme vuestra amistad, no sé dónde empieza y acaba con vuestro comportamiento.

-Empieza y acaba en el mismo sitio. Solo somos amigas, eso está claro desde el principio, hay reglas.

-Hemos visto cómo te mira la rubia, como actuáis cuando estáis cerca la una de la otra… Tú estás cada vez más rara y no estoy muy segura de que Quinn lo tenga todo tan claro con tus reglas… - insistió la latina.

-¿Sabéis que? Os voy a dejar, no decís nada que me ayude, solo tonterías y aquí ya es tarde.

-Rachel, solo queremos que tengas cuidado. La amistad que mantenéis está pasando bastantes límites y cada vez hay más papeletas para que terminéis sufriendo. – se justificó Kurt con el apoyo de Santana.

-Siempre volvéis a lo mismo y yo os digo lo mismo de siempre, eso no va a pasar, no seáis pesados…

Rachel no escuchaba. No quería abrir los ojos a la realidad que se iba acercando más, sin saber que en algún momento esa realidad chocaría contra ella, sin saber que la rubia en ese instante, junto a Brody, hacia frente a algo de lo que ya no podría escapar.

Quinn estaba en casa de su amigo aprovechando el día que tenía en Los Angeles para verlo a él y sus perros antes de poner rumbo a Europa. Su tema de conversación era el mismo que el del otro grupo de amigos, la pelea de las chicas.

-Y encima, después de todo lo que me dijo, pretende que le responda las llamadas o los mensajes… - decía la rubia dando vueltas en el salón.

-Bueno, no le has respondido, pero mañana vas a verla y tendrás que hablarle, te recuerdo que presentáis película juntas. – le recordaba el chico.

-Seré profesional, pero que no espere que le perdone. Joder, Brody, no sabes cómo me dolió que me acusara de algo así… - dijo mirándolo indignada, pero sin poder esconder la tristeza en sus ojos.

-Sabemos cómo es Rachel, a veces habla demasiado, no creo que lo dijera en serio.

-Me…me saca de mis casillas… En ese momento hubiera vuelto a mi época de instituto para poder lanzarle un Slushie al menos…

-No creo que lo hicieras ahora… - dijo riendo suavemente.

-Me molesta que sea así, que le parezca mal que cante una canción o le coja la mano para que no la aplasten… - seguía hablando, metida en su mundo mientras tomaba asiento en el sofá – Y odio sus estúpidas reglas para amistades con derecho. Yo necesito más… - dijo casi en un susurro.

-Quinn… - la llamó el chico tras unos segundos de absoluto silencio. - ¿Otra vez? ¿Vuelves a estar donde empezaste, enamorada de Rachel?

-¿Qué? No, claro que no. – dijo mirándolo con el ceño fruncido.

-¿Entonces qué significa ese más? – preguntó mirándola serio. – Tu amistad con Rachel no necesita nada más. Lleváis un año con este rollo de la amistad y te dije que no lo hicieras, que si te querías acostar con ella bien, pero no alargarlo. Os pasáis la vida juntas, pegadas al teléfono cuando no podéis estar cerca, dándoos besos que no vienen a cuento, miradas… Tú quieres que ella pase la noche durmiendo contigo, abrazaditas o que te de la mano y te abrace…Pues lo siento mucho, Quinn, pero ese más que tú quieres se llama relación, una mucho más seria de la que ya tenéis… Ahora dime, ¿Qué piensas de lo que acabo de decirte? – preguntó viendo como su amiga se quedaba con la mirada perdida, dando vueltas en su cabeza y probablemente a su corazón. Tardó varios minutos en contestar y cuando lo hizo, su voz sonaba afectada.

-No me lo puedo creer… - dijo con un hilo de voz, negando vagamente con la cabeza mientras cerraba los ojos. Su amigo acababa de abrirle los ojos a la verdad. - ¿Cómo he podido enamorarme otra vez de Rachel? – se preguntó a si misma tapándose la cara con sus manos. – Dios, Brody soy imbécil…

-Sí, un poco… - estuvo de acuerdo el chico, que se mantenía de pie y cruzado de brazos.

-Joder, que desastre…

-Acaba ya con esto, aprovecha la pelea y dile que no volveréis a estar de esa manera. – le sugirió.

-No puedo, Brody… - dijo negando con la cabeza, mirándolo a los ojos por primera vez desde que se había atrevido a admitírselo a ella y decirlo en voz alta.

-Claro que puedes.

-No… Yo…necesito a Rachel…más que antes… - dijo rindiéndose a lo obvio.

-Escúchame. – le pidió arrodillándose ante ella, sujetando sus manos mientras las acariciaba con ternura. – No te hagas esto, Quinn, no sufras, no estés dispuesta a sufrir, rubia.

-No, escúchame tú a mí, no puedo dejar esto, no puedo alejarme ahora de ella… A lo mejor, ella siente lo mismo, o lo empieza a sentir…

-No, ella no siente nada más que amistad, solo que no sabe cómo manejarla.

-Hasta hace un minuto, yo pensaba lo mismo.

-Rachel te lo hubiera dicho, hubieras notado algo.

-¿Por qué eres así?

-Porque te quiero y no quiero verte triste.

-Puede enamorarse de mí… Pensaba que jamás podría darle un beso o que ella no estaría dispuesta a pasar tiempo conmigo y mira como estamos…

-¿Peleadas?

-No, imbécil. – dijo sonriendo por la broma del chico. – Sabes a lo que me refiero. Quizás necesita un poco más de tiempo, y yo estoy dispuesta a dárselo, a esperar.

-Quinn…

-Confía en mi ¿vale? – le cortó antes de que el chico dijera algo. – No tengo porque sufrir, ya he estado ahí antes y he podido seguir.

-Ay, Quinn… - suspiró el chico sentándose a su lado y abrazándola. - ¿Por qué no te olvidas de ella? Hay millones de chicas en el mundo que podrían hacerte feliz… Rachel es solo otra chica.

-No quiero otra chica. – dijo muy segura, dejando descansar su cabeza en el pecho del chico. - Solo la quiero a ella, desde siempre…


Hola!

Nuevo capítulo y sin tardar mucho como me habéis pedido. Cortito pero creo que bastante importante, ya me diréis que opináis.

Por último, daros mil gracias por los comentarios. Cada vez son más y mejores y no sabéis como se agradece eso.

Un besazo!